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Resu Lorenzo (*)

Cuando una persona elige su carrera profesional trata de elegir aquello que, en primer lugar, le hace feliz y, en segundo lugar, se le da bien. Todo trabajo, toda profesión lleva un proceso de aprendizaje. Esta etapa es muy importante porque en ella se adquieren: conocimientos nuevos, habilidades, conductas y actitudes que van a ser indispensable para alcanzar la profesionalidad. En esta fase, tenemos que poner no sólo interés, sino también, paciencia. Dicen que se necesitan muchas horas de vuelo para ser un experto, se hablaba de unas 10.000 horas de experiencia que son las que nos van a convertir en un profesional.

Pues seamos sinceros, todos hemos tirado una caña en la peña de nuestro pueblo, pero no somos camareros, o hemos cambiado una bombilla en nuestra casa y no por ello, somos electricistas, o hemos realizado la declaración de la renta a familiares y no nos convierte en expertos fiscales y así, se nos podrían ocurrir un montón de ejemplos. Esto nos hace pensar, que debemos confeccionar nuestros equipos con profesionales porque serán esenciales para alcanzar la excelencia. Es más, debemos no sólo rodearnos de ellos sino también, confiar en sus destrezas. Con estos ingredientes una empresa se puede poner en marcha y empezar la ruta de la búsqueda de la excelencia. Un objetivo imprescindible y fundamental si se quiere alcanzar el éxito. Evidentemente, no podemos concebir esa búsqueda de la experiencia como un trayecto con ausencia de errores. ¡No! Pero ahí estará la profesionalidad de los empleados para salir adelante, para hacer frente a las adversidades y salvar todas las dificultades. (Aquí jugará un papel importante la confianza y los lideres).

Y no quería olvidarme de un dato, que quizás, a veces damos por sentado y por supuesto, pero no siempre es así. Todo buen trabajo debe ser remunerado. Recuerdo la secuencia de la gran película Las chicas de la Cruz Roja, cuando el actor Tony Leblanc, que actúa de mecánico, ante el asombro del titular del vehículo averiado, le cobra 20 duros por apretar un tornillo y le dice: “apretar el tornillo es gratis, los 20 duros se cobran por saber que tornillo había que apretar”. Desarrollamos una carrera profesional como medio para ganarnos la vida, y también, porque esa remuneración dará respuesta a nuestras necesidades vitales, emocionales y sociales.

Por ello, habrá que depositar la confianza en los buenos profesionales de cualquier sector, y si cobran por su trabajo, será que lo vale. Ante la llegada de la campaña de renta, dar a una tecla y confirmar un borrador realizado por Hacienda, es gratis, pero los profesionales cobraremos por saber cuál es la casilla correcta que hay que marcar para realizar el buen trabajo de un profesional.

(*) Economista-gestora adtiva. Co-fundadora de Parlorenzo

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