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Nacho Redondo

Hoy traigo a estas líneas un poco de una de las actividades que realizo profesionalmente: el Coaching Asistido con Caballos. Y es que es estamos en un momento en el que buscamos tener experiencias distintas y conectar con la naturaleza en busca de distracción y calma. También porque necesitamos nuevos modelos de aprendizaje.

Tan acostumbrados a tomar decisiones en nuestras actividades diarias y a relacionarnos con otras personas, la forma de seducir, convencer e incluso de imponer criterios no va a ser útil en las interacciones con los caballos por lo que se presenta de utilidad tanto dentro de la empresa como en la vida particular y familiar de los individuos.

El coaching asistido con caballos es una actividad que se realiza pie a tierra, es decir, no montamos al caballo ya que es muy sensible a las emociones que le vamos transmitir en función de los objetivos que trabajaremos.

En el Coaching Asistido con Caballos se propician competencias que tienen que ver con:

Creatividad: salimos del entorno que dominamos y nos enfrentamos a una nueva realidad en el trabajo que realizamos con los caballos.

Comunicación no verbal: el caballo va a entender algo de los que decimos verbalmente por el tono y la firmeza que empleamos pero, lógicamente, no entenderá nuestras palabras por los que nuestros gestos y disposición serán la clave para la comunicación con ellos.

Empatía: lo mejor de estos animales es que quieren seguir siendo ellos mismos, es decir, caballos, por lo tanto tendremos que buscar la forma de entendernos con ellos desde nuestras realidades de seres totalmente distintos.

Confianza: vamos a necesitar grandes dosis de convicción y de liderazgo para el trabajo con caballos para poder generar confianza.

Liderazgo: el caballo nos pone a prueba constantemente por lo que debemos demostrarle que le entendemos y que puede fiarse de nosotros

Los caballos, como los humanos, son animales sociales y realizan roles distintos dentro de su manada en función de su identidad. Un acercamiento que parece funcionar con un caballo no funciona necesariamente con otro. A veces parecen desafiantes y cabezones, pero les gusta pasarlo bien.

Los caballos trabajan en equipo para sobrevivir. Son grandes maestros de cómo construir equipos eficaces en base a confianza, respeto y responsabilidad, proporcionando muchas oportunidades para el aprendizaje y con la posibilidad de construir metáforas de gran valor y significado para las personas que están en contacto con ellos.

Son muy sensibles y tienen la capacidad de captar lo que uno siente y actúan como un espejo de lo que el lenguaje corporal humano transmite: tal y como tú eres con un caballo refleja cómo eres en tus relaciones, tanto profesionales como personales, reaccionando a ante tus incongruencias.

Cuando interactuamos con el caballo nos damos cuenta de lo difícil que es la relación con otro mucho más grande que nosotros y que su forma de entender es totalmente distinta, además de que parecen inalterables a los estímulos que les mandamos. Por lo tanto nos va a permitir poner en cuestión algunos paradigmas para construir nuevas formas de comunicación.

En definitiva se produce una transformación en modelos de pensamiento tradicional ya que nos ofrece nuevas oportunidades de comportamiento que en otro ámbito nos resulta más complicado tener.

Nos convertimos en mejores comunicadores, profesionales y, en definitiva, mejores personas, cuando conectamos con nuestros talentos más originales que nos permiten relacionarnos de distinta manera en todos los ámbitos de nuestra vida y el ejercicio con los caballos, desde esta perspectiva, nos permite una práctica interesante para re-aprender.

Para «desintoxicarnos» de los estímulos negativos a los que estamos sometidos es una actividad que nos devuelve a la esencia personal, a la forma de compartir, a la manera de comunicarnos y a la conexión con la naturaleza.

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