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Resu Lorenzo (*)

Cumplir años es un regalo; hay quienes sienten, alegría, suerte, celebración, nuevos proyectos, vivir más intensamente, y contar un año más en tu vida. Con este sentir, llegas a tu mejor versión 5.0 cumpliendo medio siglo.

Es inevitable el paso del tiempo, que con su acelerado ritmo nos mantiene en movimiento y pasan tan rápido los días, las horas, los minutos que como no bailes, se termina la música cuando te quedan muchas cosas por hacer, por ello, a movernos en la danza de la vida. Llegados a los 50, disfrutamos la etapa de tolerancia y comprensión, un periodo en el que todo lo vivido se muestra como una esperanza de futuro. Hace algunos años, en La Curva de la Felicidad, Jonathan Rauch afirmaba que la etapa de los 50 es la más plena del ser humano, hoy, sin duda, puedo concluir que es así. Esta edad representa el inicio de muchos cambios, pues en este punto, la velocidad como se vive el día a día abre paso al disfrute y a la contemplación. En esta nueva etapa, nos sentimos realizados, plenos y llenos de vida, apreciamos que hay un nuevo inicio libre de las preocupaciones venidas de la crianza de los hijos y de las metas por alcanzar. Gran parte de la labor ha sido cumplida y, sencillamente, lo superficial queda de lado, privando así el equilibrio y la felicidad. Es un momento en el que hemos eliminado lo innecesario y afinada la lente para ver el porvenir que se ofrece como una oportunidad para seguir aprendiendo. Recibo los 50 años, con la certeza de que aún tengo mucho por descubrir personal y profesionalmente. Contar y cantar historias nuevas, porque todavía quedan canciones por cantar y camino por recorrer.

Y pasean por el recuerdo inolvidables veranos en mi pueblo, Tendilla, jugando con amigos, celebrando cumpleaños, tardes de piscina; sin olvidar las visitas a los abuelos en Irueste, los olores y sabores de una infancia feliz, tardes con mi bisabuela elaborando chorizos, mis novios de juventud, la maravillosa época universitaria, el primer beso con el papá de mis hijos, ser mamá…todo ello, son parte de la historia escrita durante mis 50 años. Deseo seguir celebrando éxitos en mi vida, seguir creciendo y levantarme cada día con la ilusión de regalar mi mejor versión. Y como decía José Saramago “tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo. Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, las ilusiones se convierten en esperanza”, pues deseo seguir aprendiendo de mis errores porque son los sabios maestros que nos enseñan lo que en el futuro hay que evitar y me siento agradecida por todos estos momentos vividos y tal vez podría terminar estar palabras diciendo Gracias y a ritmo de canción del compositor argentino Axel, celebra la vida…, y que la música continúe por muchos años más.

(*) Economista-gestora adtiva. Ceo de Parlorenzo

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