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Resu Lorenzo (*)

¿Habéis vaciado los bolsillos, carteras y las huchas? Ell Black Friday ya pasó.

Se conoce como el viernes negro. Este último término se refiere a que los números de los comercios por el aumento de ventas y consumo prenavideño, pasaban de pérdidas (rojos) a ganancias (negros).

Se celebra el día siguiente al cuarto jueves del mes de noviembre, un día después del Día de Acción de Gracias en Estados Unidos. Últimamente hemos incorporado a nuestras tradiciones días como el Black Friday, Cyber Mondey, Halloween… y las demás fiestas que aún estarán por llegar y que como a los españoles nos encanta todo lo que suena a celebración, pues lo incorporaremos a nuestro calendario de eventos, fiestas y tradiciones y en breve, ya formará parte de nuestra cultura, pues de esto bien somos conocedores, y además ¡qué bien nos adaptamos!

La publicidad consumista para comprar sin pensar está ideada por expertos que con sus herramientas bien utilizadas generan necesidades que no tenemos y hacen que compremos productos que ni siquiera necesitamos y que no vamos, tal vez, a utilizar, y reproducen anuncios por tv, redes, marquesinas, periódicos, revistas, para meternos por los ojos este tipo de productos: otro abrigo más, un par de zapatillas deportivas… y no es que te ahorres un dinero, es que, quizás, vas a consumir y pagar un dinero que no era necesario ahora gastar, y por ello, quizá, la oferta no sea tan rentable. En el 2020 se dice que el 40% de los españoles, aprovechó estas fechas para adelantar sus compras navideñas y comprar productos porque suponían ser muy baratos y estar en oferta. ¡Qué buen trabajo hacen los publicistas!

El Cyber Monday, o Ciber Lunes es un día dedicado a compras por internet y se celebra el lunes después de la festividad de Acción de Gracias y con un solo clic podemos comprar de todo. La forma de vender este comercio electrónico, que ha reforzado el consumismo, es entrega rápida, compra exprés, y se admiten devoluciones, pago con tarjeta, bizum o transferencia, entre otros. El llamado e-commerce se ha convertido en un método de consumo popular, sobre todo entre los más jóvenes, y que desde la pandemia, han pasado las ventas on line a crecer 11 veces más rápido que las ventas offline.

Esta rapidez en las entregas, produce ansiedad en el consumidor, para ver cuándo le llega el producto, requiere además de tres veces más energía que la entrega tradicional, pues ya no es suficiente un mensajero para entregar paquetes, sino que al ser los consumidores de diferentes lugares se necesitan muchos más mensajeros, más vehículos, más tráfico, más contaminación y todo ello acompañado de la subida de los productos tales como energía, gasóleo, luz, materiales etc… pero esto sería motivo de otro artículo de opinión.

Si de algo nos ha servido la pandemia es para darnos cuenta quien ha estado a nuestro lado, el comerciante de barrio, que suministraba los productos a los más vulnerables y a quien el miedo les paralizaba. Pues bien, es hora de acordarnos de esos comerciantes que sin grandes campañas publicitarias, han estado siempre al lado del consumidor. Llegó el momento de comprar y anticipar los regalos para las fiestas navideñas, por ello, tened presente: que vuestras compras sean un gasto consciente, necesario y siempre acordaros del pequeño comercio local.

(*) Economista-Gestor adtivo. Ceo de Parlorenzo

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