El material recogido se entregará al proyecto ‘Tapones para una nueva vida’, que ya ha donado 1,2 millones a financiar tratamientos

El Decano

No solo de tetra bricks, bebidas refrescantes o botellas de zumos. También de detergentes, limpiamuebles y suavizantes, los tubos de las pistolas de plástico o dosificadores y de los desodorantes de rollón. Sin olvidar las tapas de los tupperwares, las papillas en bote, los paquetes de toallitas, los botes de champú y gel o los botes de especias. Son los residuos plásticos susceptibles de ser depositados en el contenedor en forma de corazón que el Ayuntamiento de Yebes ha instalado en la entrada principal del colegio ‘Jocelyn Bell’ de Valdeluz. En cuyo interior los alumnos pueden arrojar no solo los tapones de sus botes de zumos y batidos del almuerzo, sino también los capuchones de rotuladores y bolígrafos, los tapones de pegamento de barra o cualquier otra tapa de material escolar que sea susceptible de reciclaje. El material recogido se destinará al proyecto ‘Tapones para una nueva vida®’ que impulsa la Fundación SEUR para facilitar tratamientos médicos u ortopédicos que no cubre la Seguridad Social a niños con graves enfermedades.

En estos años, el Ayuntamiento de Yebes ha hecho acopio de cientos de kilos de tapones de plástico de estas características que entregaban los vecinos del pueblo y de Valdeluz y de cuya recogida se encargaba la familia de Lorenzo Campos. Los fondos procedentes de la venta de este residuo se destinaban al cuidado de este niño de 13 años de Yunquera de Henares que padecía parálisis cerebral y que falleció el pasado 5 de noviembre. Ahora, la Concejalía de Educación e Infancia hace un llamamiento a las familias del municipio para que “mantengan y acrecienten ese espíritu de solidaridad que han mostrado a lo largo de tantos años”. Todo el material recogido en este original depósito se entregará a la Fundación SEUR para su proyecto ‘Tapones para una nueva vida®’, con el que ha logrado entregar 1,2 millones para ayudar a más de 170 niños de nuestro país en sus tratamientos. La elección del CEIP ‘Jocelyn Bell’ para instalar este contenedor responde al “papel activo” que los centros educativos juegan en la recogida de tapones, “gracias a la labor de concienciación del profesorado”, explica Blanca Arrasate, concejal de Educación y Bienestar Social.

Arrasate insiste en la eficacia de transmitir a edades tan tempranas los valores vinculados a este proyecto transversal y humanitario, que guardan relación con la solidaridad y cooperación, el voluntariado o desarrollo sostenible. “En definitiva, se trata de inculcar a nuestros alumnos que todos podemos ayudar a quienes más lo necesitan y, de paso, proteger el medio ambiente”, atestigua. El objetivo es que el ‘Jocelyn Bell’ sea un ‘cole taponero’, lo que implica su integración en la red de actividades que la Fundación SEUR organiza en los centros asociados. El cartel del niño beneficiario al que van destinados los tapones recogidos, el cuento ‘Los Tapones Mágicos’ o la dinámica ‘El Titular’ adaptados a las edades de los alumnos, la entrega de diplomas de agradecimiento o un concurso escolar de cortos son algunas de estas acciones paralelas a esta campaña. En la que las familias también tienen un rol decisivo, ya que los tapones se pueden acumular en el hogar y los niños son los encargados de depositarlos en el contenedor del corazón solidario del colegio.

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