España se mantiene a la cabeza del crecimiento de la zona euro, pero en el horizonte hay algunos nubarrones preocupantes

Publicado por: Julio Muñoz
30/11/2025 08:00 AM
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Imagen: OCDE
Imagen: OCDE

Algo está fallando cuando el gran dinamismo de la economía española, a la cabeza del crecimiento actual en la zona euro, apenas se deja sentir en los bolsillos. Los ciudadanos cada vez más preocupados por el incremento de los precios de la cesta de la compra y de la vivienda 

 

Los analistas prevén que el PIB habrá crecido un 2,9% a final de año, más del doble del 1,3% del crecimiento de la eurozona, lo que sitúa a España, junto a Irlanda, como las principales locomotoras económicade la región en la actualidad.  

 

Y las previsiones para 2026, aunque algo más moderadas con unas expectativas del 2,1%, confirman la solidez de la economía española gracias al impulso demográfico experimentado en los últimos años por la inmigración y al positivo impacto de los fondos europeos New Generation, pese a que apenas se ha consumido poco más de un tercio de las ayudas.  

 

La economía española, un líder con pies de barro 

Este intenso dinamismo, que permite revindicar un rol de liderazgo en Europa, también tiene, sin embargo, algunos puntos negros en forma de debilidades estructurales que impiden su impacto en la percepción de este bienestar en el conjunto de los ciudadanos.  

 

Para mantener esta hegemonía, recuerdan los expertos de Cofacelider en seguro de crédito comercial, España debe seguir trabajando en varios frentes estratégicosreforzando los motores que han sostenido su crecimiento en los últimos años y revirtiendo sus debilidades estructurales. 

 

Uno de estos grandes retos será movilización de los trabajadores senior y de los migrantes. Los datos de la OCDE apuntan a que el envejecimiento poblacional reducirá de forma significativa la fuerza laboral disponible y aumentará de manera sostenida el gasto público en pensiones y sanidad. Para contrarrestarlo, el organismo recomienda incentivar la participación de los trabajadores de mayor edad que hoy permanecen fuera del mercado laboral, reducir las jubilaciones anticipadas y aprovechar en mayor medida el talento inmigrante, en especial en sectores con alta demanda como los cuidados, la hostelería o la construcción.  

 

Defender el turismo e impulsar la industria como gran reto 

En este sentido, resulta indispensable mantener la fortaleza del turismocomo motor económico con una aportación superior al 13% del PIB. Para ello, es básico impulsar la diversificación por áreas geográficas y reducir la estacionalidad. Pero, no conviene olvidar otros sectores como el industrial, con una mayor capacidad productiva, indispensable para el desarrollo.  

 

Este último, en su conjunto, aporta cerca de un 16% del crecimiento, con especial peso de la manufactura. Aunque sigue siendo un pilar clave para la riqueza nacional, este porcentaje se mantiene por debajo de la media europea, recuerdan en Coface. De ahí la importancia de apoyar, desde el Ejecutivo, el objetivo de modernizar el tejido productivo, reforzar la competitividad y alinear al sector con la digitalización y la transición verde. 

 

Se trata de un paso clave para reforzar el poder adquisitivo de los hogares y consolidar de este modo, la fortaleza del consumo. Según el Banco de España, buena parte del crecimiento en el segundo trimestre se debió a la aportación de la demanda interna, lo que confirma que hoy por hoy el consumo privado y la inversión son los grandes motores de la economía española.   

 

Poner el cascabel al gato en vivienda y deuda 

También hay que tener en cuenta otros dos grandes nubarrones que amenazan con enturbiar el horizonte de la economía española.  

 

El primero de ellos es problema de la vivienda. La escasa oferta resulta insuficiente para absorber el alto ritmo de la demanda con una población al alza, provocando enormes tensiones en los precios. No hay soluciones fáciles, pero resulta imperativo adoptar medidas políticas urgentes con el fin de acelerar la construcción de viviendas eliminando trabas urbanísticas, reduciendo la burocracia y bajando impuestos para atraer inversión hacia un sector estratégico.   

 

El segundo la elevada deuda pública y la sostenibilidad fiscal. Pese a las cifras récord en recaudación de impuestos, España mantiene una de las ratios de deuda más elevadas del área del euro, lo que reduce su margen de maniobra frente a choques adversos y pone en serio peligro el potencial de crecimiento futuro e incluso las pensiones futuras. Pero habrá que ver quién se atreve a poner el cascabel al gato.    

 

Julio Muñoz: Periodista de información económica y experto en comunicación

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