El Decano de Guadalajara ha confirmado que el pasado mes de enero fue visitado por un estudio especializado en conservación y restauración ante la proliferación de roturas y humedades, que ponen en riesgo esta auténtica joya patrimonial de la ciudad
El Salón Chino del Palacio de la Cotilla está padeciendo desde hace meses un deterioro que incluso es evidente a simple vista. El Decano de Guadalajara ha podido confirmar que el pasado mes de enero un grupo de restauradoderes y conservadores visitó la sala para analizar la situación, dada la preocupación que existe en el Ayuntamiento ante la aparición de roturas y humedades en el papel de arroz pintado que ponen en riesgo una de las joyas patrimoniales de la ciudad.
Esta Redacción se ha puesto en contacto con la Concejalía de Culltura y Patrimonio Histórico para confirmar este extermo desde donde nos informan que, que efectivamente, en enero lo visitó un estudio especializado en conservación y restauración. "Ahora mismo estamos valorando los siguientes pasos. Hay que tener en cuenta que es Bien de Interés Cultural, por lo que cualquier actuación debe coordinarse con otras instituciones, como la Junta de Comunidades y Patrimonio. En este momento estamos precisamente en esa fase de estudio y planificación para definir cómo proceder", nos refieren.
Según ha podido saber El Decano el Salón Chino es objeto de mediciones continuas de temperatura y humedad con el objeto de procurar la conservación de los papeles y evitar su deterioro. No obstante, cada año es visitado por cientos de turistas y estudiosos, y se usa como espacio para actividades culturales e incluso, en el último año, para la celebración de bodas. Esto contribuye a que se generen problemas de condensacion que están pasando factura sobre los delicados papeles pintados a pesar de que la estancia se mantiene en unas condiciones especiales de humedad, temperatura e iluminación.
Sin embargo, no dispone de una vigilancia especial para evitar que los visitantes puedan causar daños en este Salón, de valor artístico, histórico, patrimonial y económico incalculables. Extremo que ha sido confirmado por esta Redacción tras una visita realizada este mismo fin de semana, durante la cual los visitantes entraban y salían continuamente de la sala sin que ningún vigilante velase por la seguridad de la misma. Incluso utilizaban flashes para tomar fotografías. Si cualquier desaprensivo hubiese portado algón elemento cortante o icluso un spary o pintura, podría haber realiado cualquier acto vandálico sin ningún problema. El uso de cámaras de seguridad permitiría 'atrapar' a los vándalos pero no evitar el desastre.
Una preocupación que es compartida por los técnicos de Turismo de la Concejalía y por los guías turísticos oficiales, quienes advierten en sus visitas grupales del problema de la concedensación generada por la respiración, del extremo cuidado que debe tenerse en el Salón y de la importancia de no tocar las paredes.
Cabe destacar que en la gran resturación llevada a cabo en los años 2000 y 2001 por la empresa 'Encuadernación Camacho SL" a petición del Ayuntamiento de Guadalajara ya se advertía que el deterioro de los soportes y la capa pictórica se debían a la humedad, la luz y la acción del hombre.
En su informe final, la empresa -que realizó la restauración de los papeles entre noviembre del año 2000 y mayo de 2001-, aconsejaba que la Sala "deberá estar bien ventilada, limpia y tenuamente iluminada para evitar posibles ataques de microorganismos". Asimismo, se recomendaba hacer controles periódicos "para garantizar un óptimo estado de conservación" y "proteger el papel pintado con plancha de metacrilato de 0,5 centímetros de grosor, sin contacto con el dibujo, desde la altura del zócalo (50 cm.) un metro y medio hacia arriba, con el fin de evitar en lo posible, roces, ataques vandálicos,...". Hoy por hoy, 24 años después, este elemento de protección brilla por su ausencia.
El Salón Chino del Palacio de la Cotilla está recubierto de papel de pasta de arroz pintado a mano en el Extremo Oriente. Los papeles pintados repiten, dentro de un sentido narrativo, distintas escenas cotidianas de la vida china y su presencia aquí obedece al gusto por lo oriental que se extiende por Europa como consecuencia de las Guerras Coloniales del siglo XIX y del impulso de las relaciones comerciales con el Extremo Oriente, principalmente desde Inglaterra.
Según consta en el estudio elaborado por los restauradores, la decoración con papeles pintados con motivos chinescos se inicia en Inglaterra que los importa de Extremo Oriente a través de su Compañía de Indias. A la vista del éxito algunos artesanos británicos realizan imitaciones que se extienden por toda Europa. "Sin embargo, estos ejemplares del Palacio de la Cotilla son originales chinos, lo que confiere un valor histórico, artístico y cultural único", se afirma.
El Salón Chino es la estancia más valiosa del Palacio de la Cotilla, edificio declarado BIC en 2023. Se trata de un salón de té muy del gusto de la nobleza de finales del siglo XIX. , Ocupa 60 metros cuadrados útiles aproximadamente, con una altura de 4,20 metros.
El papel está pintado en tiras verticales de distintos anchos y recubre las paredes desde un zócalo de 50 centímetros aproximadamente de altura hasta el techo. Los análisis efectuados demuestran que se trata de papel de arroz de extrema finura. Los pigmentos usados en la realización de la obra son goauche, acuarelas y tinta china, solubles en agua. El salón estaba planteado con un programa decorativo que alternaba muebles de estilo versallesco con elementos orientales.
En los papeles proceden de los talleres de la China de la dinastía Quing. Representan distintas escenas de la vida de la China medieval, basadas en leyendas épicas. Es un ejemplo decorativo de la dinastía Qing que surge del gusto naturalista y realista de la pintura china clásica resultante del uso del dibujo a tinta.
Se trata de una verdadera rareza en España, ya que es uno de los escasos ejemplos que se han conservado en países occidentales. En todo el país sómo existe otro ejemplo similar en Almagro, en el Palacio de los Marqueses de Santa Cruz, en Viso del Marqués.