El Hidrogeodía 2026 de Guadalajara recorre las entrañas del ciclo del agua en el Monumento Natural Sierra Pela y Laguna de Somolinos

Publicado por: Marta Perruca
23/03/2026 12:58 PM
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Reportaje: M.P.
Reportaje: M.P.

Una treintena de personas ha participado en esta iniciativa con motivo del Día Mundial del Agua, que dio a conocer cómo este sistema kárstico modela el paisaje, genera acuíferos que dan lugar a fuentes y manantiales, proporciona terrenos fértiles para la agricultura e incluso genera energía hidráulica

 

El agua es un recurso fundamental, pero cada vez más escaso, como consecuencia del cambio climático, el aumento de la población o el desarrollo industrial, entre otros factores. Por eso es cada vez más importante conocer cómo funcionan los recursos hídricos y cuál es su evolución. Dentro de la Geología existe una rama denominada Hidrogeología que, precisamente, estudia el agua subterránea, su origen, circulación y almacenamiento, sus propiedades físicas y biológicas y su interacción con las rocas y sedimentos del subsuelo o incluso con el hombre.

 

Por eso, con motivo del Día Mundial del Agua, que se celebraba este domingo, 22 de marzo,  el Grupo Español de la Asociación Internacional de Hidrogeólog@s ha impulsado la celebración de rutas interpretadas para conocer estos recursos bajo la denominación de Hidrogeodía.

 

En la provincia de Guadalajara, el Hidrogeodía 2026 ha sido coordinada por el Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) y el Geoparque Mundial de la Unesco Comarca de Molina-Alto Tajo, con la colaboración de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y el Ayuntamiento de Somolinos, que el pasado sábado llevaban a cabo una interesante ruta por el Monumento Natural Sierra Pela y Laguna de Somolinos, declarado en el año 2002.



Cabe señalar que este paraje viene recogido en la Guía Geológica del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara, concretamente en la Geo-ruta n.º 3: Geología en contacto entre los Sistemas Central e Ibérico y en el capítulo 9, cuya presentación fue recogida por El Decano de Guadalajara hace justo ahora un año y en cuya elaboración participaron dos de los geólogos responsables de esta iniciativa, Luis Carcavilla y Enrique Díaz, junto al director del Parque Natural, Rafael Ruiz y Javier Luengo.

 

Alrededor de una treintena de persona se unieron a esta ruta por el Manadero del río Bornova y la Laguna de Somolinos a través de un recorrido sencillo de unos 4 kilómetros, que les permitió comprender el sistema kárstico que ha dado origen a estos dos parajes, así como los usos tradicionales del curso del agua, que ha sido clave para la economía de esta comarca, hasta tal punto de dar nombre a la localidad de Somolinos, que etimológicamente quiere decir debajo del molino.

 

Los participantes se dividieron en cuatro grupos, cada uno de ellos comandado por un geólogo: Enrique Díaz, Luis Carcavilla y Jorge Martínez del IGME-CSIC y José Antonio Martínez del Geoparque Comarca de Molina-Alto Tajo.



Tal y como explicó Enrique Díaz, ha sido la erosión del río Bornova tallando la paramera, la que ha generado un valle fértil y ha garantizado la disponibilidad de agua. Además, sus laderas protegen del viento, dando lugar a un microclima menos severo que en las parameras o en las vegas abiertas, situadas más al sur, en Condemios, Albendiego o Ujados.

 

Por otro lado, “la presencia de laguna asociada a la pendiente del valle origina la energía hidráulica que ha impulsado varios molinos promotores de la economía local y que determinaron los modos de vida de su comunidad”, comenta el geólogo.

 

El Monumento Natural Sierra Pela y Laguna de Somolinos, según Carcavilla, “constituye un ejemplo magnífico de cómo el agua subterránea da lugar a paisajes singulares, en este caso, a una laguna que es muy interesante e importante desde el punto de vista ecológico”.



Durante la excursión, se pudieron ver los diferentes elementos del sistema hidrogeológico que alimenta la laguna de Somolinos. La ruta se adentró en el cañón que ha labrado el río Bornova en las calizas y dolomías del Cretácico Superior. Estas rocas se formaron bajo mares tropicales poco profundos hace unos 90 millones de años. El geólogo explicó que estas formaciones constituyen un lugar de referencia para el estudio de este periodo a nivel internacional, porque han registrado de manera excepcional la evolución del ambiente marino en el que se formaron estas rocas, lo que en geología se conoce como estratotipo.

 

Las calizas y dolomías son como esponjas. “El agua que se infiltra en la paramera, en la parte alta de la sierra, recorre de manera subterránea un tramo, hasta que se acumula y surge en el Manadero del río Bornova, que constituye el nacimiento de este río. A partir de ahí, tiene un recorrido más o menos breve, hasta que llega a la laguna de Somolinos que está represada por unas tobas calcáreas”.

 

Una vez en la laguna de Somolinos, que tiene un máximo de diez metros de profundidad y tiene un gran valor paisajístico y ecológico, la comitiva pudo contar con las explicaciones de otra gran divulgadora, la profesora Ana María Alonso, que fue durante cuatro años directora del IGME-CSIC. Alonso,  que casualmente se encontraba visitando este paraje con otro grupo de personas, explicó como se forman las tobas, que se puede observar en varios puntos del valle y que forma la represa que ha dado lugar a la laguna. El muro que rodea el molino cercano a la laguna está construido con esta roca y la profesora invitó al personal a observar y tocar estas rocas, que guardan los moldes de la vegetación sobre la que se formaron.

 

La toba es una roca muy joven, sobre todo comparadas con las calizas y dolomías del cañón que se acababa de visitar. Apenas cuentas unos cientos o miles de años e incluso a lo largo de la ruta se pueden ver lugares en los que está en proceso de formación. Es una piedra porosa, lo cual hace que sea más ligera, pero al mismo tiempo es relativamente consistente, por lo que es muy utilizada como material de construcción.



A su paso a través de la roca, el agua va disolviendo los minerales (calcita y dolomita), enriqueciéndose en carbonato disuelto. Las aguas sobrantes de la laguna salen por el robosadero frontal y se precipitan en cascada. En su caída, el agua se desgasifica y pierde el CO2, lo que produce la precipitación del carbonato cálcico sobre la superficie de rocas y vegetación. De esta manera, la barrera o represa va creciendo de manera natural, a medida que la laguna se va colmatando con los sedimentos procedentes de las torronteras o arroyos cercanos.

 

En este sistema sobre el valle inclinado, explica Carcavilla, ha llegado a haber hasta tres lagunas con sus correspondientes represas, aunque ahora están secas, dando lugar a terrenos muy fértiles para la agricultura.

 

En el curso del río, la geóloga explicó otro proceso de formación de estas rocas. Para ello, sacó un puñado de barro, con algunas formaciones calcáreas en forma de cilindro e invitó a los participantes a romperlas. Cuál fue su sorpresa cuando en su interior hallaron un trocito de rama. Alonso explicó que las responsables de este proceso son las cianobacterias, que se observan sobre las rocas con un color verdoso. “Cuando las cianobacterias hacen la fotosíntesis gastan CO2 y cualquier proceso que genera CO2, si en el agua hay calcio, induce la precipitación de calcita sobre lo que encuentra, los tallos, los cantos, los juncos, etc. A lo largo del tiempo la materia orgánica se pudre y queda el hueco”, relata.



De vuelta al inicio de la ruta se pudo ver ‘in situ’ la formación de estas rocas en una surgencia cercana a la carretera.

 

A pesar de que gran parte de los participantes conocían la zona, esta visita les permitió observar el paisaje con otra mirada, adentrándose en sus entrañas y comprendiendo su evolución. Además, entendieron cómo este sistema kárstico modela el paisaje, dota de fuentes y recursos hídricos a la población, genera terrenos fértiles para la agricultura e incluso proporciona energía hidráulica para alimentar molinos o centrales hidroeléctricas.



Por último, los organizadores recordaron que el próximo 9 de mayo tendrán la oportunidad de conocer una formación muy similar, pero en otro Parque Natural de esta provincia, en el del Alto Tajo, donde gracias al Geolodía 2026 se realizará otro recorrido interpretado por el paraje de la Laguna de Taravilla.

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