1.Peculiaridades (historia y política)
La comarca, diferenciada, de Molina es un territorio aislado en el centro de la Península Ibérica. Los reinos de Castilla y Aragón se lo disputan. Aún hoy, la gente de Molina gravita, para cuanto le es vital, entre Guadalajara y Zaragoza.
Tiene personalidad, social y política, importante: entre los títulos de la Corona Española se enuncia el “Señoría de Molina” al ras, y antes en la relación, que el de Vizcaya.
Ben Galbón, el rey-taifa de Molina, “el amigo” por excelencia del Cid, constituía el enlace, o paso, de Castilla hacia Levante. También, pues, un enlace de culturas
En el Señorío, tierra abierta a pesar de su aislamiento, conviven la cultura cristiana y musulmana, la castellana ( ya de por sí mestiza) y la árabe; y hay, además, población israelita, instalada en la “judería”. Al igual que Toledo, y con tolerancias recíprocas, es una “ciudad de las tres culturas”. Por consiguiente, es interiormente abierta y multicultural-racial. Ha de tenerse en cuenta para su futuro posible y deseable
La guardia personal de la reina Isabel la Católica durante el sitio de Granada estaba formada por gentes de Molina.
En la invasión napoleónica se le consideraba, en la estrategia de Napoleón, un punto de apoyo importante para hacerse con Zaragoza: arrasaron las herrerías del Alto Tajo (Peralejos de las Truchas), convertidas ocasionalmente en fábricas de armamento, e incendiaron al menos la mitad de la ciudad de Molina.
Constituye el centro de gravedad de 72 pueblos (creo recordar) en lo social y económico, y tiene como institución administrativa global “la casa de la Común” ( comunidad de casa y tierra).
No obstante su singularidad positiva, tiene varios distintivos negativos: es la zona más despoblada de Europa, ostenta el récord europeo de bajas temperaturas y, a pesar de la aún cercana construcción del Puente de San Pedro, sobre el río Tajo (uno de los límites del Señorío), es la región peor comunicada de España: carece de red ferroviaria, aunque en los albores del siglo XX hubo un proyecto, inejecutado (a pesar de que se acordó en Consejo de Ministros y se publicó su estudio previo en el BOE), de ferrocarril que lo atravesaba, incluso llegando a comunicarse con África. Era el ferrocarril La Roda-Tarazona. Sobre esa carencia-frustración, todas la carreteras nacionales , por cualquier aire, que la comunican son malas y peligrosas, de doble sentido incluso las más transitadas.
Tiene un espléndido castillo, con torre vigía (documentado en todas las guías turísticas), hispano-árabe, es decir multicultural, en buen estado de conservación.
Muy venida a menos, Molina subsiste como destino turístico de no demasiada relevancia (apoya, algo, el tardío Parador Nacional de Turismo, con deficiencias estructurales), y una red gastronómica de bastante calidad, residuo de las antiguas fondas y posadas, y “cabecera de comarca” en todos los sentidos, sobre todo en el comercial, y más teórica que en la que práctica, en medio del erial que son sus “parameras” y, en sentido contrario, la muralla de los Montes Universales y del río Tajo, ya aludido.
Aunque sea anticipando ideas y sugerencias, la belleza del paisaje, suavemente quebrado, y la red de carreteras de segundo orden, y con curvas, pero todas ellas asfaltadas, incluso hasta la bellísima laguna de Taravilla, son indicadas para excursiones, muy especialmente en bicicleta. De hecho, ya en los años 50 existía Casa Iturbe, una tienda de bicicletas, además de colmado de productos varios, desde vino de cuba a chocolates artesanales.
2. Diagnóstico, base del tratamiento de la enfermedad, en este caso “la despoblación”, concretada en un corto período de tiempo, 1950-1975 (en el que España iba progresando, y el Señorío no).
-Toda civilización, incluso meramente comarcal, es o deberá ser el resultado, en cada momento, de una sucesión de experiencias seleccionadas para lo bueno y consolidadas para el bien común. Eso “era” el singular Señorío de Molina, hoy tan en decadencia,
-La restauración del Señorío requiere el diagnostico de lo que fue hasta 1960, incluyendo lo que aún le faltaba como colectividad. Ese diagnóstico ha de tener muy en cuenta la “circunstancia” en que está inscrita y que le condiciona, en ciertos aspectos, y le beneficia en otros. Por ejemplo, pero como muy determinantes, dos hechos naturales: el ser la “Siberia europea”, y el no haber tenido nunca voz política, que es lo que ahora pretendemos, ocupando sitio (¿cómo?, esa es la cuestión casi principal en el Poder que nos gobierna, la palabra -los objetivos- adecuada y fluida. El “encuentro” de ahora puede ser un principio, aunque solo eso. Subrayamos, pues, ciertos aspectos de nuestra identidad natural y o pretérita:
-No es tierra de latifundios: en realidad, cuenta casi con solo cuatro y no muy extensos: La Vega de Arias, en el camino hacia Teruel, La Torre, en dirección a Zaragoza, lo que en su día fue Pinilla, convertido en el siglo XIX en territorio comunal y Picaza, finca forestal sin apenas población. Es, por el contrario, tierra de minifundios cerealistas (con las rastrojeras aprovechados por el ganado ovino de los vecinos de cada pueblo, pastoreados en común), montes y dehesas comunales de pastos muy finos (ya hablaremos), pequeñas vegas (donde anidaban codornices, hoy en declive), y minihuertos familiares en el entorno de las aldeas.
El ganado ovino y caprino (ovejas no muy grandes, ojinegras), era de carne excelente: se llevaba, en su mayor parte, para las mesas de Cataluña. Relacionándolo con la tradición laboral marroquí, podrían recuperarse rebaños, no muy grandes quizás, de esa raza e integrar en la población (aldeas) familias de pastores marroquíes, luego vuelvo sobre el tema del mestizaje, que no es nuevo, y tendría que ser a pequeña escala..
-Lo cruzan abundantes riachuelos (con origen, claro) en los Montes Universales, y todos tributarios del Tajo, con aportaciones del Hoceseca, del Cabrillas, del Gallo etc. Tal abundancia de agua es un tanto a favor. Abundancia de pesca -junto con condiciones climatológicas para piscifactorías-, incluidos cangrejos, que tendrían que ser los autóctonos, a ser posible.
-Ha sido (por su historia, importante para dos reinos y con tres culturas) un centro cultural relevante, en que la religión (cristiandad, básicamente: desde el Cister de Buenafuente del Sistal, con múltiples aportaciones documentales reales, hasta los monasterios de Ribagorda ,en Peralejos) y la Virgen de la Hoz, santuario románico donde se representan aún, autos sacramentales. Y, para una población que nunca superó los 5.000 habitantes, los conventos de San Francisco (hospital), el de Santa Clara (monjas clarisas), también románico, colegio de señoritas, y el de los padres escolapios (y luego público), para varones en una ciudad básicamente comercial (para el abastecimiento de los 72 pueblos de “la común”); y nada menos que tres parroquias: San Gil, San Felipe y San Pedro, y la ermita de la Soledad.
-Ello tiene una consecuencia importante: es un centro urbano culto y generador de gentes cultas. Tenía teatro-cine ( el Calderón, en la “bajada” del convento de las monjas), no en sí recuperable. Contaba con una bien provista librería (de Manuela Ergueta, sus hijos fotógrafos de prestigio en Valencia), ha dado periodistas (José Sanz Díaz, Claro Herranz, Jiménez Losantos de Orihuela del Tremedal), académica de la RAE (Aurora Egido), escritores de ensayo, poesía y novela (los Araúz -Enrique, José María, Santiago-), general de intendencia Abriat, la pintó, entre otros Gárate…, y es muy pródiga en titulados, desde militares de profesión (los hermanos Arenas, laureados, los hermanos Arias), a gran número de universitarios (Abogados del Estado, notarios, jueces, médicos, “bancarios” -jefes de riesgo en Banco Santander…
-También cuenta con plaza de toros. Y feria de ganado.
-En cuanto a sus ventajas comparativas “en medio natural:
a) Tiene frondosos bosques: de pino -distintas variedades-, sabina (y enebro) (sin nada comercializable: ni la madera: es especie suntuosa, de corazón rojo, aromática, “antipolilla”,… pero retorcida y está protegida, resulta intocable por el hombre aunque su resina preciosa, sustituye al incienso en las iglesias) la carrasca y el roble. Con abundancia de fragantes hierbas aromáticas, y vistosas: tomillo, espliego (o lavanda: en la zona de Brihuega, aledaña al Señorío, pero sin ser imitada, se industrializa como cosmético), endrina, salvia, aliaga, arlera espinosa o de diminuta uva agraz (hoy se empieza a utilizar en jardinería).
Sin embargo, aunque las hubo ya no hay serrerías, ni fábricas de objetos de madera. Esta industria es la posible recuperación, quizás realizando un “polígono industrial (SEPES, fundada por una persona del Señorío)
b) En esos bosques, ríos y riachuelos, y lagunas (la de Taravilla, o el salto de La Chorrera) hay abundancia de caza y pesca. Sin embargo, esa “materia prima” no constituye, o poco, objeto de turismo cinegético (a diferencia de La Mancha, o Montes de Toledo) o de piscifactorías de aguas frías (¿salmón, esturión, trucha o reo…?), ni de industrialización en enlatados, como ocurre en La Mancha, por ejemplo.
c) Tampoco, al faltar ganado lanar y vacuno, existe ya una industria de curtido de pieles, que la hubo, y podría recuperarse si existiese el “polígono” recién citado (inciso: ya se ve que, todo, además de la recuperación de centros de enseñanza, quizás incluso internados, y polivalentes en sexo y en cultura (hispanoárabe) posiblemente centros privados, regidos por orden religiosa, como era la tradición histórica , ya lo hemos visto.
d) Tiene una abundante y variada micología: la delicada seta de cardo, el níscalo de pinar, o la seta de chopo. En pueblos de la provincia de Soria han visto ese producto natural (que debería estar acotado, y cuidado) como negocio, y han montado industrias ad hoc. Pero, sobre todo, la trufa negra, en los encinares, llamados carrascales: en Pinilla, por ejemplo. La trufa, que todavía no se ha convertido, sino excepcionalmente, todavía en industria ( a diferencia de Francia, que también nos adelanta en la esencia de lavanda, a pesar de que España, y precisamente por la flora aromática de su Meseta, en que, decían los nautas del Mediterráneo que se adivinaba desde leguas y leguas por su aroma.
d) Por supuesto, todo lo ya expuesto como futuro deseable, requiere inexcusablemente:
Una notable mejora de las carreteras. Con una sugerencia, a este propósito: dada la extrema dispersión de sus aldeas, casi deshabitadas y sin servicios (banca, ambulatorios, bibliotecas etc), pero con una aceptable red de carreteras secundarias, tendría que estar asistida por una empresa (posiblemente subvencionada) de minibuses, ¿eléctricos?, que Rehicieran rutasde comunicación de los pueblos con la capitaleja, Molina, y de algunas aldeas más pobladas, por ejemplo Maranchón o Selas entre sí o/y con las aldeas-casi caseríos. Esta comunicación es vital. Facilitaría el regreso de muchos emigrantes, al tiempo de su jubilación (al tiempo que, el adelanto de las telecomunicaciones, les mantiene informados de la “aldea” global”.
Tal vez una institución como la que que en su día fue "Regiones devastadas”. La arquitectura tradicional, en la línea del movimiento arquitectónico de los años cincuenta, siglo XX, “arquitectura sin arquitectos”, sería, paradójicamente una “novedad”. Y podría atraer a este páramo -climatológico y humano- a artistas y pensadores.
Y, desde luego, un diálogo especial, institucionalizado, y subvencionado -incluso para planificar inversiones y subvenciones- del Ayuntamiento de Molina, Casa de la Común, e instituciones como Tierra Molinesa, con la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha.
e) Cabe pensar en la creación de una “red social” de ámbito comarcal.
f) Y no se escapa que hay algo ciertamente importante: junto con el envejecimiento de la población y la soledad de los mayores -para la que habrá que promocionar una especie de centros de día, o de reunión, con algún aliciente- problema base es el de la natalidad. Requiere, además de lo dicho sobre esencialidad de colegios, que los estímulos en la normativa nacional a la maternidad, tema sobre el que empieza a haber sensibilidad, se arbitren estímulos económicos y sociales para zonas despobladas -como es el caso arquetípico.
g) Su condición cultural-religiosa, se traducía también en la tradición confitera del Señorío (una cierta población) En Molina había 10-15 confiterías, con obradores de chocolate y dulces típicos, como la “pata de vaca, “los dormidos”, los “huevos duros”, el “guirlache… Está entre los objetivos a proponerse.
Santiago Araúz de Robles. Abogado y escritor.