Decenas de personas secundaron la convocatoria de concentración en la Plaza del Pueblo de Albares para mostrar su rechazo al proyecto para instalar una Planta de Biogás, promovido por la empresa Genia Bionergy. Lo hicieron con pancartas donde se podía leer “Stop Biogás Albares”, “En Albares cuidamos aire, tierra, agua y salud”, "Unidad vercinal = Protección del Pueblo" o “Albares No Biogás”, pese al reciente comunicado del Ayuntamiento en el que se aseguraba que la planta de biometano “no se instalará” en el municipio.
Lejos de desconvocar la protesta, los organizadores decidieron seguir adelante para exigir garantías que blinden esta decisión.
Con la lectura de un manifiesto, los vecinos reclamaron al Ayuntamiento que eleve a Pleno su negativa a esta instalación, al considerar insuficiente el comunicado emitido a través del canal de Whats App del Consistorio. “Es cierto que el alcalde y sus concejales han dado un primer paso con el comunicado, pero es insuficiente dada la importancia y tras no haberse pronunciado en un Pleno anterior celebrado hace apenas 15 días, negando la realidad”, señalaron.
También expresaron su preocupación por las posibles consecuencias medioambientales y sociales del proyecto. Entre los principales argumentos en contra, destacaron el impacto de los malos olores, el incremento del tráfico pesado —estimado en unos 50 camiones diarios—, el riesgo de contaminación de acuíferos y los posibles efectos sobre la salud.
“Somos la avanzadilla, somos el muro. Trasladamos la opinión de muchos y gritamos: No a que nuestro aire se llene de olores; no a que nuestras carreteras se colapsen con vehículos cargados de residuos y de mierda -Sí, de mierda de otros lugares, el estercolero de la zona-. No a un modelo industrial que sólo busca el beneficio de unos pocos a costa de nuestra salud”, manifestaron.
El proyecto, aún sin iniciar su tramitación en la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, contempla la construcción de una planta con capacidad para procesar entre 100.000 y 150.000 toneladas anuales de residuos de gallinácea, procedentes de explotaciones cercanas. Según los datos aportados por los vecinos, la instalación generaría un máximo de cinco empleos directos.
El origen de la controversia se remonta al pasado mes de julio, cuando los vecinos tuvieron conocimiento de los primeros contactos entre la empresa promotora —participada en un 40% por Repsol— y propietarios de terrenos en el paraje conocido como La Galiana, situado a unos ocho kilómetros del núcleo urbano. Desde entonces, se ha desarrollado una campaña informativa y de recogida de firmas, que ya suma centenares de apoyos.
“No somos cuatro vecinos: somos el principio del fin de este fatídico proyecto. Recordar que otros municipios con la unión han logrado frenar y condicionar este tipo de micro-plantas o industrias. Nuestra presencia hoy tiene dignidad, valores y no se vende”, indicaron.
La protesta concluyó sin incidentes, pero con un mensaje claro: la oposición social al proyecto sigue viva y exige compromisos institucionales firmes que despejen cualquier duda sobre el futuro de la planta en Albares: El equipo de Gobierno "se lo debe a toda la población de Albares y a las limítrofes o cercanas (…) Biometano aquí no. Ni en tu pueblo, ni en el mío. Albares no es un vertedero y no se vende”, concluía el manifiesto.