EDITORIAL. Muerte en el tajo

Publicado por: El Decano
08/05/2026 01:06 PM
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Imagen: Freepik.
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Tenía 50 años. En la noche del 5 de mayo estaba trabajando en la empresa Panel y Acero Solutions SL, ubicada en el polígono industrial de Miralcampo, en Azuqueca de Henares. Estaba solo en el taller. Manejando una bobinadora cortadora de rollos de chapa de grandes dimensiones. Al acceder por la parte inferior de la bobina, fue absorbido por una turbina, quedando atrapado y falleciendo en su interior. Según la Guardia Civil, sus lesiones eran "incompatibles con la vida". 


Este es el dramático resultado de una semana negra en lo que a accidentes laborales se refiere en la región, donde se han producido otros cuatro siniestros de gravedad. Hoy mismo, en Guadalajara, se han registrado dos nuevos accidentes. Uno por la explosión de un cuadro eléctrico de una instalación fotovoltaica en Almadrones, con dos trabajadores heridos (de momento se desconoce la gravedad). Y otro en una empresa de gestión de residuos en El Casar, con un herido grave por aplastamiento. En Pozorrubielos de la Mancha (Cuenca), un trabajador de 40 años de una empresa dedicada al cultivo y empaquetamiento de setas quedaba atrapado en una paletizadora; otro se precipitaba a un foso de unos cuatro metros en una zona agraria de Tobarra (Albacete) y uno más resultaba electrocutado al manipular un cuadro eléctrico en Escalona (Toledo). 


Tras estos sucesos que rompen vidas, los sindicatos de clase mayoritarios en Castilla-La Mancha han exigido por enésima vez el cumplimiento de las medidas de seguridad en todos los centros de trabajo y han pedido una investigación exhaustiva de lo ocurrido en Azuqueca porque, al parecer, el trabajador fallecido estaba absolutamente solo cuando ocurrió el accidente, sin nadie que le diera cobertura parando la máquina o intentando socorrerle. Algo que los responsables de Salud Laboral consideran "esencial" en determinados trabajos.

 

El de Azuqueca de Henares es el primer accidente laboral mortal registrado en 2026 en Guadalajara. Y mucho nos tememos que no será el último. Según los datos facilitados por los secretarios provinciales de UGT y CCOO, el año pasado fallecieron siete personas por este motivo en la provincia, otras 30 resultaron heridas graves y alrededor de 7.000 leves. 

 

Las cifras son reveladoras y dejan a las claras la falta de implicación de las empresas en materia de prevención de riesgos. Los empresarios no lo quieren ver, minimizan riesgos e incluso, según denuncian los sindicatos, cuando se producen accidentes graves o muy graves no les dan participación en los comités de salud laboral para participar en las investigaciones, por lo que éstas ya nacen viciadas. Las empresas priorizan los criterios economicistas frente a los de seguridad con el resultado de accidentes y muertes que en muchas ocasiones serían evitables.  


Tampoco ayuda la falta de medios materiales técnicos y, especialmente, de  personal de la Inspección de Trabajo, con plantillas completamente desbordadas. Ni una Ley de Prevención de Riesgos Laborales, aprobada ahora hace 30 años, que ha quedado absolutamente obsoleta al no contemplar nuevas enfermedades profesionales relacionadas con la salud mental, el envejecimiento de la población trabajadora, la digitalización, el impacto de cambio climático, etc. 

 

A pesar de que es cierto que en Guadalajara se registró un descenso global del 7% en accidentes laborales en 2025, los sindicatos denuncian que los datos están "enmascarados", ya que existe un alto índice de siniestralidad en la eventualidad, en los contratos a través de ETTs y en las Pymes, precisamente donde no hay representación sindical. Existen dolencias, enfermedades y accidentes de trabajo que no se declaran como tales, y las mutuas, voraces, hacen pasar accidentes por enfermedades comunes cuando no lo son, ejerciendo además tremendas presiones sobre los trabajadores para que regresen a sus puestos de trabajo y desincentivando, por tanto, unas bajas necesarias. 


Precisamente, uno de los sectores en los que más se están incrementando los accidentes es en la Logística, que en la provincia da trabajo de forma directa a 25.000 personas, a los que se suman los trabajadores de las contratas y los de las ETT,s, que suman cerca de 40.000 personas, cuyo salario, su salud laboral y su vida -y la de sus familias- están ligadas a este sector. Pues bien, en la actual negociación -que continúa bloqueada- la patronal quiere dejar en un segundo plano la salud laboral y centrarse en poner coto a un pretendido 'absentismo' que no es otra cosa que el derecho de los trabajadores a disponer de días libres y permisos justificados.


Recordaremos a la patronal, por si se ha olvidado de forma intencionada, que el absentismo es no ir a trabajar sin justificación. En la provincia tan sólo el 1% de todas las ausencias son injustificadas. 


Urge que las empresas, sean grandes, medianas o pequeñas, se impliquen realmente en las políticas de prevención y de salud laboral y que pongan los medios para acabar con una sangría que no cesa.

 

Una sola vida como la del trabajador de Azuqueca merece una profunda reflexión y la implicación de empresas, sindicatos, y administraciones para que nada parecido vuelva a pasar. 


Hacemos nuestro el lema sindical: "¡No más muertes en el trabajo!". Es terrible e inconcebible que, en pleno siglo XXI, alguien salga de casa a ganarse un salario y no regrese jamás, convirtiéndose en protagonista involuntario de otra lamentable noticia sobre una muerte en el tajo.   


  

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