ENTREVISTA: Pablo Bellido: "Si alguien es corrupto, no merece ni nuestro respaldo ni nuestro apoyo ni ningún tipo de excusa" (II)

Publicado por: Marta Perruca
05/07/2026 08:00 AM
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Imágenes: A.S./ El Decano de Guadalajara
Imágenes: A.S./ El Decano de Guadalajara

El secretario general del PSOE en Guadalajara, Pablo Bellido, habla sobre la situación del PSOE y la realidad provincial, en una amplia entrevista que presentamos en dos entregas

 

Pablo Bellido Acevedo (La Línea de la Concepción, Cádiz,1976) es presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha y secretario general del PSOE de Guadalajara, cargo al que accedió en 2012 en un momento especialmente delicado para la organización provincial. Tras las derrotas electorales sufridas por el partido en 2011 y en un contexto de fuerte tensión y división interna, asumió el liderazgo con el objetivo de recuperar la cohesión y fortalecer la estructura del PSOE en la provincia, iniciando una etapa marcada por la estabilidad.

 

Persona cercana al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y a sus posicionamientos políticos, a menudo alejados de la dirección nacional del partido, Bellido se ha consolidado como una de las voces más relevantes del socialismo castellano-manchego. Su perfil reflexivo y analítico lo convierte en un interlocutor privilegiado para abordar un momento especialmente complejo para el PSOE, marcado por los casos de corrupción que afectan al partido a nivel nacional y las cesiones políticas de un Gobierno en minoría, además del retroceso de la izquierda en los últimos procesos electorales.

 

Asimismo, su trayectoria política, tanto en el Ayuntamiento de Azuqueca -donde primero fue concejal desde 2003 y después alcalde durante dos legislaturas, entre 2007 y 2015-, como en otras instancias -fue diputado en el Congreso y delegado provincial de Turismo y Artesanía- le confieren un conocimiento profundo de la realidad social e institucional de Guadalajara.

 

Bellido atiende a El Decano en la sede provincial del PSOE de la calle Madrid, afectado por un catarro, que si bien sosiega aún más su voz, no resta claridad ni solidez a sus argumentos. Una entrevista profunda, que no deja cabos sueltos y que, por su amplitud y contenido, El Decano ha decidido ofrecer en dos entregas. 

 

P.- En el comité federal del PSOE, García-Page volvió a erigirse como la principal voz crítica dentro del partido. ¿Cómo valora el papel que ha tenido el presidente de Castilla-La Mancha en este encuentro?

 

R.- Si con lo que está ocurriendo en España en el PSOE nadie se dedica a otra cosa más que a aplaudir y mirar para otro lado… No creo que el PSOE tenga que ser la paz de los cementerios. Tiene que ser un partido vivo y eso requiere que se analice la situación haciendo crítica interna. Page puso el foco en varios asuntos que son muy evidentes.

 


En primer lugar, la corrupción exige que se tomen responsabilidades políticas. Las judiciales ya se derivarán, pero, como nosotros decíamos cuando estábamos en la oposición, si se han cometido irregularidades o ilegalidades por parte de miembros del Partido Socialista en los gobiernos, alguien tiene que responder por ello. Eso ni siquiera se ha analizado y Page pide que se haga un análisis y se den explicaciones.

 


En segundo lugar, tenemos cuatro resultados electorales demoledores en el ciclo de las autonómicas de 2026, que, por cierto, es lo que viene después de lo que ya ocurrió en 2023. Los candidatos y candidatas que están perdiendo son buenos candidatos y candidatas e intentan hablar de su territorio, pero el Partido Popular solamente habla de lo nacional y le funciona, por lo que parece evidente que lo que nos está lastrando es la política nacional. Entonces, parece justo que se adelanten las elecciones generales a las autonómicas y municipales para que, cuando los alcaldes y alcaldesas tengan que presentarse, puedan hablar de su gestión y de sus compromisos futuros, y no de cuestiones que les son completamente ajenas.

 


Y, en tercer lugar, el presidente, siempre con mucho sentido de la lealtad al partido, recuerda que la lealtad es hacia la militancia, hacia la organización y hacia quienes se presentan a las elecciones por nuestras siglas. Hay una visión de la lealtad muy de derechas que se está instalando en la sociedad y también en el PSOE, que consiste en que ser leales es serlo al jefe. En términos de país, podríamos decir que la lealtad, vista desde la derecha en España, es al rey, al señor; y, vista desde la izquierda, es al pueblo. Nosotros lo que decimos es que tenemos que ser leales, claro que sí, y respetar al secretario general, que yo creo que es inocente de todas las cosas que le están cercando, lo que no significa que no tenga responsabilidad política. Pero, desde luego, lo que está muy claro es que él es quien debe lealtad a la militancia y a los compañeros y compañeras que se presentan a las elecciones municipales.

 


Cuando los compañeros te eligen no es para que yo pueda exigirles que me obedezcan, sino para que esté a su servicio e intente ayudarles.

 

P.- Entonces, ¿cree realmente que un adelanto de las elecciones beneficiaría a las candidaturas socialistas en las próximas elecciones municipales y autonómicas?

 

R.- Considero que, en este momento, la política nacional está lastrando al Partido Socialista allí donde hay elecciones. Ha ocurrido en las cuatro últimas elecciones autonómicas, en las pasadas municipales y, si no pasa nada distinto, ocurrirá también en las próximas municipales. Creo que la lealtad con los compañeros y compañeras que se van a presentar en sus pueblos para dar la cara por su proyecto e intentar mejorar la vida de sus vecinos sería intentar no comprometer su resultado con la contaminación de asuntos que nada tienen que ver con su gestión, su compromiso, su esfuerzo y sus proyectos futuros. Por tanto sí, soy partidario de que las elecciones generales se celebren antes que las autonómicas y municipales. Pero evidentemente, como es una responsabilidad que le compete al presidente del Gobierno, será cuando él lo estime oportuno.

 

"Tenemos que ser leales, claro que sí, y respetar al secretario general, que yo creo que es inocente de todas las cosas que le están cercando, lo que no significa que no tenga responsabilidad política. Pero, desde luego, lo que está muy claro es que él es quien debe lealtad a la militancia y a los compañeros y compañeras que se presentan a las elecciones municipales".

 

P.- ¿Esa visión crítica de su líder está afectando a la cohesión interna del PSOE de Castilla-La Mancha?

 

R.- Yo creo que no. Siempre he creído que el PSOE es un partido plural, un partido rico. Yo fui crítico con Zapatero y con Rubalcaba y absolutamente nadie se llevaba las manos a la cabeza.

 


Me temo que el PSOE se puede estar “podemizando”, es decir, se hacen campañas de linchamiento en redes con trolls y con unos pocos compañeros, siempre los mismos, para laminar al que discrepa, como en su día inventaron Iglesias o Echenique.

 


Yo discrepo con respeto e intentando ayudar y sufro, como otras personas, ataques furibundos, organizados, en los que la mitad de los que insultan no son personas de verdad y donde las que sí lo son, siempre son las mismas y parecen coordinadas. Pero si actuamos así, no seremos un partido de izquierdas ni democrático, todo lo más seremos una mala copia de Vox.

 


Pedro Sánchez lo definió a la perfección en una réplica a Abascal cuando le dijo que el que no respeta la democracia interna en su partido no lo hará tampoco con la sociedad.

 


Dicho lo cual, estoy muy centrado en ayudar a los compañeros y compañeras que se presentan a las elecciones a poder ganarlas para mejorar la vida de la gente, que es lo importante. Las cuestiones internas… Yo ya he explicado que prefiero que las elecciones generales sean antes que las municipales por respeto a los compañeros y compañeras a los que les pedimos que tiren del carro en sus pueblos, pero, si el presidente no lo quiere hacer, que no lo haga.

 


Por supuesto, cualquier crítica que se haga hacia mi persona la respeto y no la combato de manera furibunda. Y espero que las críticas que pueda hacer yo o Page o quien sea, siempre que sean desde el respeto y por el dolor que tenemos por lo que le está pasando a nuestro partido, sean respetadas también.

 

"Yo discrepo con respeto e intentando ayudar y sufro, como otras personas, ataques furibundos, organizados, en los que la mitad de los que insultan no son personas de verdad y donde las que sí lo son, siempre son las mismas y parecen coordinadas".


 

P.- Núñez ha instado a Page a ordenar a los ocho diputados socialistas de Castilla-La Mancha retirar su apoyo a Sánchez o respaldar una cuestión de confianza. ¿Qué opinión le merecen estas declaraciones?

 

R.- Pide corrupción, pero tengo que decir que, aunque me duele, no me extraña, porque eso procede de un ínfimo sentido democrático. Le pide a personas que se han presentado en las listas del PSOE para que Pedro Sánchez sea presidente, que han pedido el voto para que Pedro Sánchez sea presidente y que son diputados para hacer a Pedro Sánchez presidente, que sean tránsfugas y eso es gravísimo: quebraría la democracia y solo se le ocurriría a una persona que no cree en la democracia. Una cosa es luchar internamente por cambiar las cosas o plantar cara si un asunto perjudica sensiblemente a tu circunscripción, a tu provincia o a tu región y otra cosa es pedir que sean tránsfugas.

 


Núñez hace estas declaraciones, curiosamente, cuando hay muchas voces en el Partido Popular de Castilla-La Mancha que a quien quieren echar es a él y, para protegerse él, siendo la persona menos crítica que he visto en mi vida con sus dirigentes.

 


Está por verse la primera vez que Paco Núñez defienda a Castilla-La Mancha antes que al PP. Él siempre pone al PP antes que a Castilla-La Mancha y la razón es muy sencilla: él le debe lo que es al PP, no a Castilla-La Mancha, que nunca le ha querido, y por eso sus resultados son los peores del Partido Popular en toda España. Page le debe lo que es a Castilla-La Mancha y se debe a Castilla-La Mancha. Esa es la diferencia fundamental entre los dos.

 


Por lo tanto, que no tenga ninguna duda de que no vamos a ser tránsfugas, que vamos a seguir defendiendo los intereses de esta tierra, de Guadalajara, de Castilla-La Mancha y de España, por supuesto, pero siempre dentro de la democracia.

 

 

"Está por verse la primera vez que Paco Núñez defienda a Castilla-La Mancha antes que al PP. Él siempre pone al PP antes que a Castilla-La Mancha y la razón es muy sencilla: él le debe lo que es al PP, no a Castilla-La Mancha, que nunca le ha querido, y por eso sus resultados son los peores del Partido Popular en toda España"


 

P.- García-Page también pidió más autocrítica y reprendió a Sánchez por no haber dedicado "ni una sola palabra" a las derrotas autonómicas y haber evitado asumir responsabilidades políticas. ¿Se hace autocrítica en el seno del PSOE de Castilla-La Mancha y de Guadalajara?

 

R.- Hacemos autocrítica permanentemente. Yo hago comités cada seis meses e incluso cada cuatro, a los que pueden venir los miembros del comité que han sido elegidos por sus agrupaciones y criticarme sin ningún problema. Cuando alguien discrepa de mí en redes sociales o en cualquier escenario, yo no monto en cólera; lo acepto siempre que sea respetuoso y lo hago con deportividad.

 


En Castilla-La Mancha hay pluralidad y caben todas las voces. Hay quienes piensan que hay que defender a capa y espada al Gobierno de la nación, haga lo que haga, y otros pensamos que, según lo que haga, si se cometen fechorías, eso no se puede defender; que si se falta a la palabra dada, hay que corregir el rumbo. Yo nunca he sido partidario de que los compañeros vean al rey desnudo y no lo manifiesten y que, en lugar de decir que está desnudo, aplaudan. Sería muy perjudicial. Yo creo en un PSOE federal y eso implica creer en un PSOE plural, en el que se respeta el territorio y se respetan todas las opiniones legítimas expresadas en el marco del respeto entre todos y todas.

 

"Yo creo en un PSOE federal y eso implica creer en un PSOE plural, en el que se respeta el territorio y se respetan todas las opiniones legítimas expresadas en el marco del respeto entre todos y todas".


 

P.- ¿Cómo se ha vivido en el seno del PSOE de Guadalajara la aparición de los nuevos casos de corrupción en el partido a nivel nacional?

 

R.- Con dolor. Con Ábalos y con Santos nunca he coincidido en la misma posición dentro del partido, es más, ellos han hecho siempre todo lo posible por ir en mi contra; y, aunque yo nunca les haya apoyado y ellos hayan hecho todo tipo de 'perrerías' para obstaculizar la democracia interna, en su momento en Azuqueca o en el muy triste episodio de nuestras primarias provinciales, lo que jamás pensé es que fuesen unos corruptos. Una vez que ya hay pruebas de ello en un caso e indicios más que evidentes en el otro, solo queda la firmeza y la actuación más contundente posible

 

Si el PSOE toma conciencia de que los ex secretarios de organización u otras personas han utilizado el partido para corromperse o aprovecharse deberíamos denunciarlos y nunca defenderlos

 


Nuestra tradición es que hay que combatir a cualquiera que no sea honesto y tenemos que ser más exigentes con nosotros mismos que con los demás. Compararnos con el partido más corrupto de Europa, es decir, el PP, nos permitiría hacer todo tipo de tropelías, pero es que nuestro umbral de aceptación de la corrupción no es el PP, es cero. No aceptamos ninguna corrupción y, por eso, le pedimos al Gobierno de España contundencia y al secretario general del partido que dé explicaciones, asuma la responsabilidad y se cargue a cualquiera que haya hecho algo corrupto que, además, mancilla injustamente a Pedro Sánchez. Por tanto, lo que queremos es firmeza.

 

P.- ¿Cuál es la estrategia de su partido en Guadalajara para encauzar la confianza del electorado de izquierdas de cara a las próximas citas electorales?

R.- Nosotros vamos a hacer lo de siempre. No convocamos a que nos voten solamente las personas progresistas, sino todos los hombres y mujeres que hay en esta provincia. Nosotros nos comprometemos a dejarnos la piel por la provincia, por cada uno de sus pueblos y por cada uno de sus vecinos. Siempre que haya un problema con una instancia superior, vamos a poner por delante los intereses de los vecinos y vecinas de esta tierra. Siempre. Aunque nos tengamos que enfrentar a los nuestros.

 

Lo hemos hecho con el agua, con la financiación y lo haremos con cualquier asunto. Siempre que tengamos que elegir, vamos a elegir a la gente. Somos el partido de Guadalajara, de los pueblos de Guadalajara y de los hombres y mujeres que viven en Guadalajara.

 

Hemos traído más riqueza. Nunca ha habido tan poco desempleo como ahora. Tenemos unas oportunidades de empleo impresionantes y necesitamos crecer en población para atender toda la llegada de empresas que estamos consiguiendo que vengan a la provincia de Guadalajara.

 

Estamos haciendo un gran esfuerzo por extender los servicios públicos. Tanto la Junta como la Diputación están repartiendo, a lo largo y ancho de la provincia, recursos públicos que se traducen, básicamente, en las políticas del bienestar: la educación, la sanidad y las políticas sociales. Vamos a hacer todo lo posible por seguir mejorando la vida de los vecinos y vecinas de esta provincia.

 

Por tanto, ¿cómo lo afrontamos? Pues vamos a pedir el voto a todo el mundo porque, además, creo, francamente, que hemos conseguido que las cosas estén mejor que antes.

 

Cuando gobernaba el Partido Popular en la Diputación solo se dedicaba a la capital, y no sé muy bien a qué, porque la verdad es que no se notaba. Desde luego, el dinero no llegaba a los pueblos. Ahora, con una Diputación gobernada por el PSOE, llega a todos los pueblos, a los que gobierna el PSOE y a los que gobierna el Partido Popular, sin discriminación alguna.

 

Hemos extendido, desde la Junta de Comunidades, la red de centros de salud y de escuelas rurales; hemos ampliado la Ley de Dependencia hasta unos niveles nunca vistos y vamos a ser la primera provincia de toda España con transporte a la demanda, es decir, con transporte público cofinanciado por la Administración autonómica en todos los pueblos y ciudades de nuestra provincia. Vamos a adelantar a Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia o Vizcaya. La primera provincia española con todos los municipios conectados por un transporte que permita acercarte al centro de salud, hacer compras o visitar a la familia va a ser la provincia de Guadalajara. Y eso es gracias al trabajo de García-Page y de José Luis Vega.

 

"Vamos a ser la primera provincia de toda España con transporte a la demanda, es decir, con transporte público cofinanciado por la Administración autonómica en todos los pueblos y ciudades de nuestra provincia".


P.- ¿Cuáles cree que serían las consecuencias de un Gobierno de PP y Vox al frente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha?

R.- Yo creo que un Gobierno de PP y Vox podría ser un Gobierno de Vox y el PP. En primer lugar, porque no está tan claro que el PP saque más votos que Vox en Castilla-La Mancha. Ya hubo encuestas que ponían a Vox por delante del PP en la provincia de Guadalajara en las elecciones autonómicas. Por tanto, ya veríamos quién es el timonel y quién es el grumete en esa ecuación.

 

¿Qué harían? No tengo ninguna duda: harían recortes. ¿En qué materias? Supongo que en sanidad, educación y políticas sociales. Cuando Page cogió el Gobierno en 2015 veníamos de cuatro años de Cospedal. En 2016 se presentó el informe correspondiente a 2015 sobre el estado de aplicación de las políticas de Dependencia en España. Castilla-La Mancha ocupaba el puesto decimoséptimo. Si hay 17 comunidades autónomas, éramos los peores de toda España. En 2025, teniendo en cuenta que el informe se ha presentado en 2026, diez años después, Castilla-La Mancha ocupa el primer lugar. Éramos los últimos y hoy somos los primeros.

 

Esa es la diferencia entre el PSOE y la coalición de PP y Vox. Si una persona necesita cuidados porque se hace mayor o sufre un accidente y le sobreviene una discapacidad, evidentemente, preferirá un Gobierno que pone recursos y medios, que hace todo lo posible y, desde luego, hace más que nadie para atenderle y ayudarle, en lugar de un Gobierno que hace todo lo posible por dejarlo tirado.

 

Desde luego, ¿cuál es mi vaticinio para un Gobierno de PP y Vox o de Vox y el PP? Un Gobierno de recortes parecido al de Cospedal y, quizá, con el gen de Vox de mayor radicalidad en algunas políticas, por ejemplo, en todo lo que tiene que ver con la igualdad entre mujeres y hombres, con el respeto a la diversidad sexual o con la integración de las personas que han venido a nuestra sociedad a trabajar e intentar ganarse la vida y que contribuyen al sostenimiento de los servicios públicos.

 

"No es «los españoles primero»; es «nosotros primero». Y «nosotros primero», al final, son muy pocos: los jóvenes, hombres y ricos".


 

P.- En Castilla y León y en Andalucía están poniendo lo que denominan "prioridad nacional" como requisito indispensable para formar gobiernos...

R.- Es un eslogan falsario y estúpido. Cuando dicen «prioridad nacional» a mí me recuerda al argumento de «los hombres primero», que se decía también en el franquismo cuando las mujeres no tenían posibilidad de tener una serie de derechos. Los jóvenes primero; los mayores son muy caros. Los ricos primero…

 

No se trata de ayudar a los españoles que están mal, no. Se trata de ir reduciendo las ayudas poco a poco. Primero voy a quitar a los inmigrantes —que, por cierto, aportan más de lo que suponen de coste—; después voy a ir quitando a los que no me gustan. ¿Quiénes no me gustan? No me gustan los homosexuales, los quito; esto de que las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres tampoco me gusta, las quito; los mayores son muy costosos, cobran pensiones y van mucho al médico, reduzco las pensiones y los servicios médicos que los atienden; los pobres son muy caros y tengo que poner becas para que puedan estudiar, las quito; la gente de los pueblos es muy costosa y tengo que poner transporte público para que se puedan mover, centros de salud que atienden a muy poca población, lo abandono.

 

No es «los españoles primero»; es «nosotros primero». Y «nosotros primero», al final, son muy pocos: los jóvenes, hombres y ricos. A mí me recuerda a lo que nos llevó a la mayor crisis humanitaria del siglo XX: ideologías exclusivistas e identitarias que lo único que querían era la prevalencia de unos pocos sobre la mayoría.

 

P.- ¿Está en riesgo la democracia?

R.- La democracia española es muy sólida, pero en el mundo entero, también en España, hay un mayor cuestionamiento de la democracia. Hoy hay jóvenes que no conocieron a Franco ni la dictadura y que dicen que no es lo más importante vivir en democracia.

 

Si crees que la democracia es solo ir a votar —que para mí es muy importante votar y elegir a quienes nos representan y a quienes nos gobiernan—, te equivocas. La democracia es tener libertad para no ser lo que los demás quieren que seas, sino para ser quien tú quieres ser e intentarlo.

 

La democracia es pluralidad, es tener medios de comunicación que expresan libremente su visión de la realidad; la democracia es separación de poderes; la democracia es que la policía está para hacer cumplir las leyes, pero a tu servicio, para proteger a la ciudadanía que se comporta bien y no a los gobernantes. En democracia las leyes protegen al pueblo y limitan el poder del Gobierno. En dictadura, lo que hacen es proteger a los gobiernos de la ciudadanía.

 

Hay un mayor cuestionamiento de la democracia en el mundo y también en España, que penetra muy bien a través de las redes sociales, financiado por intereses concretos que quieren acumular poder. Yo digo que detrás de este cuestionamiento de la democracia, que puede suscribir gente humilde y poco informada, lo que hay es personas que quieren tener todo el poder para ellos y que no haya derechos laborales, derechos sociales, que no tengamos la capacidad de exigir servicios públicos y que no podamos elegir gobiernos que lleven la sociedad hacia un determinado lugar.

 

Por tanto, detrás de eso hay oligarquías muy poderosas, aunque luego quien lo defienda no sea alguien tan poderoso, sino peronas más humildes.

 

P.- Con motivo del Día Internacional del Parlamentarismo hablaba del aumento de la crispación en las asambleas legislativas. ¿Cómo se vive este enfrentamiento político desde la Presidencia de las Cortes regionales?

 

R.- Con decepción, con frustración en algunos momentos y, siempre que puedo, con acciones que reorienten la conversación pública hacia escenarios más amables y más productivos, porque el objetivo del Parlamento tiene que ser fructífero y provechoso para la sociedad. No tiene nada de provecho competir en ver quién insulta mejor, quién es más brutal al deshumanizar al adversario.

 

Hemos visto cómo la derecha y la ultraderecha se han lanzado a una suerte de deshumanización de Pedro Sánchez que, a pesar de que no es la primera vez, porque lo hicieron con Zapatero o con Felipe González, yo creo que ya ha elevado el nivel hasta el infinito. Creo, francamente, que esto perjudica a la democracia. Lo digo de verdad. Y ojalá que en mi partido, donde hay algunos miembros significativos que se están dejando llevar para competir en esa mala praxis, se aplique la moderación.

 

A España siempre le ha venido bien la moderación y eso no significa falta de principios o de ideología. La búsqueda de acuerdos solamente la puede hacer quien tiene muy bien asentados sus valores y sus principios. Evidentemente, para conseguir un acuerdo algo hay que ceder, pero normalmente se conquista un avance para todos y, además, ese avance es duradero. Estamos muy necesitados de recuperar el espíritu de la Transición, donde figuras tan controvertidas y extremas como Carrillo y Fraga se sentaron en la misma mesa a buscar soluciones y yo creo que nos legaron, no solo un país mejor y mejores políticas de fondo, sino también un instrumento, una forma y un mecanismo para resolver las legítimas diferencias que tenemos.

 

La crispación, la confrontación, el fango en el que algunos nos han querido meter, y probablemente no sea culpa de un solo partido, sino de casi todos, está haciendo que la política, que tiene que resolver los problemas de la sociedad, sea un problema para la sociedad y eso es algo que puede deteriorar gravemente nuestra democracia y nuestra convivencia.

 

"Estamos muy necesitados de recuperar el espíritu de la Transición, donde figuras tan controvertidas y extremas como Carrillo y Fraga se sentaron en la misma mesa a buscar soluciones y yo creo que nos legaron no solo un país mejor y mejores políticas de fondo, sino también un instrumento, una forma y un mecanismo para resolver las legítimas diferencias que tenemos".


 

P.- ¿Cómo se puede dar marcha atrás a todo esto?

 

R.- Hace falta una cierta revolución ética. No solamente tiene que afectar a la política. Tiene que afectar mucho a quienes comunican en este país, que son, evidentemente, los medios de comunicación. Hay que regular mejor las redes sociales para que no se pueda faltar al respeto gratuitamente a nadie. Hay que combatir los bulos. Hemos pasado de la democracia a la bulocracia y a la odiocracia, y eso es responsabilidad de todos corregirlo.

 

Los políticos tienen más responsabilidad y tienen capacidad regulatoria, pero hay también cuestiones que podemos hacer cada individuo. Esto es la suma de los esfuerzos individuales. Si yo, en lugar de apelar a la moderación y al respeto, participo en la competición de ver quién la suelta más gorda, quién daña más al adversario y quién hunde más a quien piensa de otra manera, evidentemente tengo una responsabilidad. Entonces, yo apelo a los políticos y a los periodistas a que hagan su trabajo, pero también al conjunto de la ciudadanía, para intentar detenerlo, no aceptando gratuitamente esta espiral de odio que se está colando por todas las vías.

 

Desde luego, no pongo la responsabilidad de los periodistas en primer lugar, pero sería desconocer lo que está sucediendo si no les diéramos un papel en lo que sucede y en lo que puede cambiar si el mundo del periodismo toma las riendas para exigir un mayor respeto por la veracidad y también por los derechos humanos que se están conculcando...

 

Yo lo tengo que decir porque lo estoy viendo. Hay críticas que no son críticas, que son difamaciones, que son insultos, y no sé por qué tienen que consentirse. Creo, francamente, que entre todos debemos detener esa espiral de odio.

 

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