Gracias a la acción de todos estos profesionales, instituciones, entidades y ciudadanos, se consiguió defender las localidades y que el fuego no fuera a más
El domingo, 16 de agosto, los vecinos de Bustares organizaron un homenaje para reconocer la labor de bomberos forestales, UME, organizaciones, administraciones y vecinos que participaron en la extinción del incendio forestal de La Mierla. El mismo que comenzó el 16 de julio y que afectó de lleno a la localidad, calcinando gran parte de su término municipal. Gracias a la acción de todos estos profesionales, instituciones, entidades y ciudadanos, se consiguió defender las localidades y que el fuego no fuera a más. Durante el evento del pasado domingo, se leyó un discurso –que se reproduce a continuación– y se descubrió una placa en la plaza Mayor, en la que se asevera: "En agradecimiento a todas aquellas personas que, de manera ejemplar, defendieron de las llamas a nuestro pueblo en el incendio de julio de 2026. Los vecinos de Bustares".
Discurso leído durante la inauguración de la placa homenaje en Bustares
Hay gente que hace pueblo, hay gente que vive el pueblo, y hay gente que lo salva de un incendio. Estamos hablando del cuerpo de bomberos forestales, de la UME y de más cuerpos y organizaciones que tuvieron un papel destacado. Pero, sobre todo, estamos hablando de los vecinos que se quedaron aquí durante el terrible incendio de La Mierla.
Estuvieron luchando mano a mano contra un frente de fuego descomunal, que avanzaba rápido y no dejaba descanso. Se quemaron más de 32.000 hectáreas, con un perímetro de 120 km, que afectó a 34 municipios de Guadalajara y duró 18 días. Las llamas superaban en algunos casos los 30 metros de altura, el humo impedía, en ocasiones, ver y respirar, era una guerra contra el fuego y el viento.
Los vecinos que permanecieron en el pueblo estuvieron luchando de noche y de día, sin descanso. Durante varias jornadas, el estrés, el nerviosismo, la frustración… se apoderaron de ellos. Veían, con resignación, cómo ríos de fuego quemaban la sierra, la misma que los había visto crecer. Nos comunicaban su angustia a través del teléfono al ver el desastre.
Lucharon sin desfallecer, con gran riesgo personal, para que no se quemase ni una sola casa de nuestro queridísimo Bustares, a pesar de lo cerca que quedó el fuego de ciertas edificaciones. Gracias a los equipos que tenemos contra incendios, pudieron trabajar en la extinción.
Y, mientras todo esto ocurría, nos encontrábamos deseando que todo saliese bien, preocupados por todos, por los que estaban y por los que habían sido evacuados. Unos en Humanes, otros de acogida en casas de amigos o familiares, pero todos deseando volver y abrazarnos celebrando que todo ya hubiera terminado.
Por todo esto, hoy estamos aquí para descubrir esta placa conmemorativa. En agradecimiento a todos aquellos que tuvieron el valor y la destreza de plantarle cara al salvaje incendio.
Quizás podamos sentirnos desolados y tristes al ver los pinares abrasados, las praderas quemadas, los robles diezmados y la sierra negra, como si el Alto Rey se hubiera teñido de luto.
Lo que hace apenas un mes estaba pintado de verde, la gayuba tapizando las zonas más altas de la sierra, y cayendo ladera abajo, brezo, estepas, robles, hoy es ceniza, apenas si quedan los esqueletos de las paredes de las parcelas que se labraban antiguamente, como queriéndonos recordar otros tiempos.
Pero no solo se ha quemado la sierra, también se han debilitado muchos proyectos de vida, Ilusiones de gente que habían iniciado pequeños negocios que, poco a poco, estaban revitalizando los pueblos (casas rurales, talleres de artesanía, bares y restaurantes…)
Y, cómo no, un recuerdo especial para APICULTORES y ganaderos afectados.
El entorno natural es parte de la memoria de un pueblo, sin duda es cierto, pero no lo es menos que sus gentes a lo largo de la historia han sabido levantarse y seguir adelante. Esta vez, no será diferente.
Vivimos en una zona prácticamente despoblada, donde los medios son escasos y los ayuntamientos logran sobrevivir a duras penas, rascando donde pueden. Por eso este pequeño acto también tiene un aspecto reivindicativo. Les recordamos y exigimos a las administraciones públicas que ellos son los responsables de poner los medios necesarios para preservar nuestro patrimonio, y no solo el monumental, sino el natural que es una de las mayores las riquezas que han de conservar los pueblos.
Y en esta tarea todos debemos actuar, siendo cuidadosos con el entorno, ya que será la máxima herencia que dejaremos a las generaciones venideras.
Bustares, al igual que la sierra, vive, y seguirá viviendo gracias a todos nosotros que seguimos habitando, viniendo, disfrutando, y teniendo un amor profundo hacia nuestro pueblo, un lugar en un entorno privilegiado al que de una forma u otra tenemos el orgullo de pertenecer.
Termino, agradeciéndoos a todos vuestro apoyo y colaboración, estábamos seguros que así sería.
Y una vez más recordar a nuestros “vecinos bomberos”, como ejemplo de solidaridad y compromiso con Bustares, gracias, gracias, gracias…