El Gobierno regional destaca el valor del voluntariado juvenil como herramienta de aprendizaje, convivencia y compromiso con el territorio
El delegado de Educación, Cultura y Deportes, Ángel Fernández-Montes, ha visitado a las y los participantes del campo de voluntariado juvenil 'Fauna y Flora: Recuperación, oficio y tradición', desarrollado en Umbralejo entre el 31 de julio y el 14 de agosto, coincidiendo con la recta final de una iniciativa que ha reunido a 20 jóvenes procedentes de ocho comunidades autónomas; Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunitat Valenciana, Extremadura, Madrid y País Vasco.
Durante el encuentro, el delegado, acompañado por personal técnico del servicio de Juventud, ha podido conocer de primera mano el trabajo realizado y compartir impresiones con los participantes sobre una experiencia que combina el servicio a la comunidad con el aprendizaje, la convivencia y el conocimiento del medio rural.
Fernández-Montes ha destacado que "jóvenes de diferentes lugares de España han compartido acciones ligadas a la protección del pueblo, a la recuperación de espacios para los animales y a la rehabilitación de algunos elementos de nuestra arquitectura popular, la arquitectura negra".
Asimismo, ha señalado que "con iniciativas como esta del Gobierno regional queremos favorecer la convivencia y el crecimiento personal de los jóvenes, utilizando acciones o tareas de interés social que fomentan valores como la solidaridad, el respeto y la vida en grupo".
El campo de voluntariado de Umbralejo, el único de estas características que se desarrolla este verano en la provincia de Guadalajara, forma parte de la oferta de Castilla-La Mancha, integrada por 95 plazas dirigidas a jóvenes mayores de 18 años de todo el país.
Durante dos semanas, los participantes han colaborado en labores de recuperación del pueblo, mejora de espacios destinados a los animales de la granja, acondicionamiento de zonas verdes, elaboración de cartelería y señalética o conservación del entorno del Parque Natural de la Sierra Norte.
Estas tareas se han complementado con talleres, rutas de senderismo e interpretación de la naturaleza, actividades de educación ambiental, visitas culturales, como la realizada a Sigüenza, candidata a Patrimonio Mundial de la UNESCO, y propuestas de convivencia que han permitido a los jóvenes descubrir el territorio para aprender a valorarlo, cuidarlo y formar parte de él.