Por Enrique Alejandre Torija
La película, 'La Odisea', dirigida por Cristopher Nolan, se ha convertido en un fenómeno mundial desde su estreno el pasado 6 de julio en Londres. A mediados de septiembre las cifras de recaudación llegaban a 601'2 millones de dólares en Estados Unidos y Canadá y a 1.083 en el mercado mundial, lo que la sitúa en el puesto número 12 entre las películas más taquilleras de la historia, ya por encima de 'Jurassic Park', que obtuvo 1.677 millones. En España, en el fin de semana del 17 de julio (fecha de su primera proyección) al 19 de julio, se vendieron entradas por valor de 4.460.695 euros, a 523.600 espectadores. A destacar la edad del público asistente a las sesiones, pues la mitad del mismo tiene entre 18 y 34 años. La película, por otra parte, ha disparado las ventas de este clásico en formato libro y audio libro en un promedio de un 75 por cien, en las semanas posteriores al estreno, así como el aumento de préstamos y consultas en bibliotecas.
La trama de la historia que narra es conocida: Homero relata las secuelas de la guerra de Troya (Ilion), una contienda que se prolongó durante diez años por el motivo del rapto de Helena de Esparta, consorte del rey Menelao, por Paris, príncipe de Troya. Para rescatarla, los ejércitos griegos sitian Troya sin conseguir la victoria, hasta que Odiseo (Ulises), rey de la isla de Ítaca, urde el plan de construir un gran caballo de madera donde los soldados se esconden. En la confianza de los habitantes de Troya que el regalo es un ofrenda a Atenea, éste es introducido en la ciudad, del que salen los guerreros por la noche y arrasan con las vidas de sus habitantes o los convierten en esclavos.
Tras la victoria, Odiseo y sus hombres embarcan para sus hogares, pero encuentran grandes problemas por haber irritado a los dioses -Odiseo, 'El que causa odio', en griego antiguo- y aquel tarda diez años en volver con su esposa, Penélope, que le aguarda fielmente junto a su hijo Telémaco, mientras es asediada por muchos pretendientes que quieren casarse con ella, mientras consumen las provisiones de su palacio en continuos festines.
Esta epopeya, como 'La Ilíada', fueron compuestas ambas en los siglos VIII-VII a.n.e., en las que se recogen sucesos de siglos anteriores y ambas son grandes hitos de la cultura universal que, por otra parte, aunque llenas de imaginación y mitología, expresan de alguna manera, como toda obra de arte, las condiciones materiales en las que se desenvolvía la vida de los hombres de aquella época en las riberas del Mediterráneo.
En un libro recientemente publicado por el historiador Alfonso Mañas, 'La Odisea. La realidad tras el mito', plantea que en el origen de esta guerra estuvo la disputa por las rutas comerciales que conducían a las minas de estaño del mar Negro, las cuales pasaban por el estrecho de los Dardanelos, controlado por la ciudad de Troya.
El estaño en esa época, como hoy lo son el petróleo, el litio o las 'tierras raras', era un elemento necesario para las necesidades de la guerra, para fabricar espadas y lanzas de bronce. En el fondo, las continuas idas y venidas de Odiseo y sus hombres por el Mediterráneo, ¿acaso no son sino el reflejo de la necesidad imperiosa de encontrar estaño?
El mito del caballo, sostiene Mañas, sería más bien un tipo de barco fenicio, a los que llamaban 'hippo' por llevar la efigie de este equino tallado en la proa.
En el relato abundan los dioses y también seres extraños como los cíclopes, probablemente un recuerdo distorsionado del desigual nivel de desarrollo de los distintos pueblos, algunos ajenos aún a la civilización, que conocieron los navegantes:
"No tienen ni ágoras donde se emite consejo ni leyes;
Habitan las cumbres de elevadas montañas,
En profundas cuevas; y cada uno es legislador
De sus hijos y esposas, y no se preocupan unos de otros·" (Odisea, libro 9)
O las sirenas, interpretadas como las seducciones engañosas, las 'soluciones' fáciles que se nos ofrecen para combatir nuestra infelicidad y que no son sino trampas que nos desvían de nuestro camino, como así les sucedería a los buscadores del escaso y preciado metal en sus rutas por un mar en el que en sus orillas proliferaban las religiones con sus correspondientes divinidades y promesas.
Unos dioses a los que los hombres culpan de interferir en sus vidas, como expresa Zeus en el poema:
"¡Oh, dioses! ¡De qué modo culpan los mortales a los númenes! Dicen que las cosas malas les vienen de nosotros, y son ellos quienes se atraen con sus locuras infortunios no decretados por el destino". (Odisea, libro I, pág.: 7)
Una afirmación de la que se deduce una pregunta: ¿Si son los propios mortales los que producen sus desdichas, ¿no pueden ser estos mismos los que también acaben con las causas de sus desgracias?
La historia de Odiseo tiene lugar en una época turbulenta, marcada por la guerra, la cual no la presenta Cristopher Nolan como un conflicto surgido por la disputa por una mujer (Helena de Troya), sino por intereses económicos. En la película Odiseo (Matt Damon) le explica a Penélope (Anne Hathaway) que la campaña de Agamenón es para "romper el control de Troya sobre las rutas comerciales". Lo que desencadena una ola de violencia que arrastra a ciudades y a pueblos enteros, dirigida por los príncipes guerreros griegos, que en realidad no son sino un grupo de ladrones y piratas, que a lo largo del poema se jactan de las muertes y saqueos que han llevado a cabo.
Era un tiempo aquel, en el que como en el nuestro, las innovaciones tecnológicas -entonces el empleo del hierro- tuvieron gran importancia, lo que de alguna manera se indica en el poema cuando, Mentes, el fiel amigo de Telémaco, le dice a éste:
"…voy a Temesa para traer bronce llevándoles luciente hierro" (Odisea, libro I, pág.11)
Era el tránsito de la Edad del Bronce a la Edad del Hierro, que se llevó a cabo en medio de grandes convulsiones: "Nuestra edad del bronce se desmorona", dice en algún momento del filme uno de los personajes. Y en otro: "Esta es una época de oscuridad, nuestra civilización se derrumba". Secuencias en las que Nolan da un aviso sobre el destino de nuestra propia sociedad, que con todos sus logros científicos, técnicos y culturales, descansa sobre un equilibrio cada vez más inestable, a la que la guerra puede conducir a la barbarie, como le sucedió a aquella que se sumió en una 'edad oscura'. Desde la mitad de la película se alude a un peligro fantasma: los 'Pueblos del Mar' que amenazan con colapsar la civilización. Y así sucedió, pues entonces cayeron grandes imperios como el hitita, el babilonio y el Imperio Nuevo egipcio se debilitó y fragmentó.
"La introducción del hierro coincidió con una época de emigraciones. Tribus más o menos bárbaras empezaron a emigrar desde la Europa oriental o el Caspio al Mediterráneo oriental a partir del siglo VII a. C. Al mismo tiempo tenían lugar en Asia movimientos similares entre los hititas, escitas, persas y arios. La gran movilidad de los jinetes y de los pueblos navegantes y su gran cantidad de nuevas armas hizo difícil que los viejos imperios les opusieran una gran resistencia militar. Podemos pensar que el fracaso militar es un indicio de la falta de apoyo popular de las antiguas civilizaciones; las masas populares simpatizaban más fácilmente con los invasores que con sus propios gobernantes, ineficaces y rapaces.(…)". D. Bernal, J. 'Historia social de la Ciencia. La ciencia en el mundo antiguo'.
Pero a los desastres de la guerra siguió una época de extraordinaria prosperidad con el empleo del hierro:
"…los leñadores con sus hachas y los campesinos con sus arados de hierro compensaron ampliamente la destrucción. Los usos primitivos del metal se realizaron esencialmente en los productos de lujo de la vida ciudadana y en las armas de una pequeña élite de guerreros de alto nacimiento. El bronce fue siempre demasiado caro para la gente corriente (…). El hierro, en cambio, (…), estaba ampliamente distribuido y podía obtenerse fácilmente y trabajarse localmente por los forjadores de las aldeas. A consecuencia de esta abundancia se abrieron nuevos continentes para la agricultura. Era posible talar los bosques y construir canales, dedicando al cultivo los nuevos campos. Europa, de ser literalmente una selva virgen se convirtió en un nuevo «dorado oeste», por sus campos de trigo,…" D. Bernal, J. 'Historia social de la Ciencia. La ciencia en el mundo antiguo'.
Otro aspecto del filme son las angustiosas travesías, plagadas de calamidades, que Odiseo y sus hombres sufren en el mar, que inevitablemente nos hacen recordar al USS Gerald R. Ford, el portaaviones más grande del mundo, que tuvo que retirarse de la reciente guerra de Irán por un incendio en la lavandería que dejó a 600 marineros sin camarote y el 80 por cien de los baños rotos.
Cristopher Nolan nos plantea una adaptación de un clásico de la literatura universal con continúas referencias a problemas actuales. Es el caso de la inmigración, poniendo en boca de sus personajes la apelación a la ley de Zeus o xenia, o sea la obligación de acoger y no abandonar o maltratar a los extraños. Nolan quiere hacernos pensar sobre los "frágiles lazos que unen a los hombres" en una sociedad como la actual, dominada por el individualismo y carente de empatía.
Tal vez radique ahí el éxito de esta película que, a diferencia de otras adaptaciones al uso, señala las disyuntivas a las que se enfrenta esta sociedad y, sobre todo, por lo que tal vez tiene de indicio, de intento de crear un cine nuevo, que deje atrás las temáticas frívolas, de puro entretenimiento, tan propias de Hollywood.
Motivos no faltan para tomarse en serio el arte de la pantalla en un mundo sobre el que vuelven los viejos fantasmas, tales como una nueva crisis económica global con todas sus secuelas, la guerra, los problemas migratorios, el auge de la extrema derecha y el recorte de los derechos democráticos.
Enrique Alejandre Torija. Investigador de temas históricos, autor de 'El movimiento obrero en Guadalajara. 1868-1939' y 'Guadalajara, 1719-1823.Un siglo conflictivo' y 'La mujer trabajadora en Guadalajara.1868-1939'. Coautor de ‘Guadalajara Rebelde. Siglos XI-XX’.
Fuentes consultadas para la realización de este artículo:
- D. Bernal, J. 'Historia social de la Ciencia. La ciencia en el mundo antiguo'. Libro II. Editorial Nueva Imagen. Universidad Nacional Autónoma de México.1968.
- Homero. 'La Odisea'. Los libros de Plon. Castellón. 1978.
- Mañas, A. 'La Odisea. La realidad tras el mito'. Almuzara, editorial. 2026.