OPINIÓN. Anne Carson, catedrática de griego clásico, recibe el Premio Nobel de Literatura 2026

Publicado por: Antonio Marco
22/10/2026 09:38 AM
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Por Antonio Marco

 

Anne Carson, profesora canadiense nacida en 1950, era candidata a tan alto reconocimiento desde hace años. En el año 2020 ya recibió el premio español Princesa de Asturias de las Letras, según el acta de concesión por "su intensidad y solvencia intelectual, su poética innovadora basada en el mundo grecolatino para iluminar el presente, y su firme compromiso con la emoción, el pensamiento y las Humanidades". Confieso que, sin disculpa alguna, no había leído ninguna de sus obras, hasta estos días en que de manera ininterrumpida he leído dos de sus obras más reconocidas:  'Eros dulce y amargo', la primera que escribió de aire académico y erudito, y 'Autobiografía de Rojo', novela en verso-prosa en la que recoge al personaje mitológico 'Gerión'.

 

Anne Carson es considerada por muchos estudiosos la mejor poeta actual en lengua inglesa. Como experta catedrática de griego ha realizado algunas extraordinarias traducciones de obras clásicas al inglés muy reconocidas y valoradas por la crítica especializada.

 

Anne Carson no es simplemente una especialista y erudita académica al uso, sino que es una poeta auténtica, es una poietes, o creadora original en el sentido primigenio del término griego. Junto a la erudición de una gran filóloga destaca la original creatividad de una gran poeta, que hace en contrapartida que su obra no sea de fácil lectura.

 

Revive los textos y mitos griegos antiguos, que deconstruye de su estructura primera y los conecta y reconstruye como mitos actuales en una labor verdaderamente creadora, mezclando los diversos géneros literarios tradicionales, el ensayo filosófico, la mitología, el drama, la crítica literaria, la biografía personal. Así lo hace con Homero, Safo o Eurípides

 

Comento brevemente 'Autobiografía de Rojo' (1998), para la mayoría de los críticos su mejor y más influyente obra, para entender con un ejemplo práctico la integración o relación de continuidad del mundo antiguo con el contemporáneo nuestro y la creación de una poética innovadora.

 

'Autobiografía de Rojo' es la historia novelada en verso prosaico de Gerión, el monstruo mitológico alado de color rojo y de tres cuerpos, habitante de Tartessos en el sur de la Península Ibérica, al que el héroe Heracles, (Hércules,) mata en su décimo trabajo para robarle sus valiosos bueyes. Carson se sirve para su relato de los escasos fragmentos que de este mito se conservan del autor Estesícoro. En su deconstrucción del mito y nuevo constructo, Gerión es un niño, que sufre dolorosos abusos, luego joven adolescente gay, que esconde pudoroso y avergonzado sus hermosas alas rojas. Gerión vive una intensa relación amorosa con el joven rebelde Heracles, que termina rompiendo su corazón. El joven Gerión se enfrenta a su propio aislamiento e intenta comprender su propia naturaleza interior recurriendo a la fotografía y a la escritura de su autobiografía, hasta convertirse en dueño de su propio destino y de su arte.

 

Lo que hace valiosa a esta obra es la naturalidad con la que el monstruo antiguo mitológico se convierte en el retrato del moderno marginado que se siente aislado y desplazado de la sociedad. Todo ello con un lenguaje evocador de potente valor poético, con versos libres de fulgurante belleza pero también de difícil comprensión, creando, como decía, una poética innovadora.

 

En la obra de Anne Carson la literatura clásica griega no es un simple residuo y fósil del pasado sino el espejo atemporal en el que se reconocen los hechos reales del presente.

 

Hago también una breve referencia a su primera obra, de 1986, 'Eros dulce y amargo', original ensayo filosófico sobre el amor, realizado a partir de su tesis doctoral en estudios clásicos. El ensayo parte de un poema de Safo, la poeta de Lesbos, que da nombre al amor homoerótico entre mujeres en el siglo VII a.C.. Safo acuña el término griego glykypikron, (γλυκύπικρον), dulce-amargo, para describir cómo el deseo humano es dulce y amargo al mismo tiempo, cómo produce placer y tormento a la vez, en el fragmento 31, en el que describe los síntomas físicos del amor: la lengua se quiebra, la vista se nubla y los oídos zumban, un intenso calor corre bajo la piel y un frío sudor se apodera del cuerpo que se queda pálido sin color. El deseo y el amor no es unión sino fragmentación del cuerpo.

 

De esta descripción de Safo deduce Carson que el amor, el eros, no es unión y posesión del ser amado por parte del amante, sino falta y carencia; es la ausencia del amado la que genera el deseo, el eros, el amor del amante que inconscientemente desea mantener vivo.

 

Genialmente Anne Carson hace notar que la misma descripción del deseo erótico sirve también para describir el deseo de saber o para mantener el deseo vivo del lector de una obra literaria, del deseo y amor de la literatura. Fue ya en esta obra primera en la que la autora salta con naturalidad del tiempo antiguo al moderno, del siglo VII a.C. a nuestros días, porque el deseo, el dolor, el amor son sentimientos humanos inalterables en el tiempo.

 

Seis siglos después de Safo el poeta latino Catulo, oriundo de Verona, ciudad al norte de Italia en donde se situará más adelante el trágico amor de Romeo y Julieta, traduce estas sensaciones al latín en el poema 51, y en el poema 85 sintetiza el amor dulceamargo en un dístico inmortal:

 

      Odio y amo. Quizás me preguntas por qué lo hago.

      No lo sé, pero siento que ocurre así y me atormento.

 

     Odi et amo. Quare id faciam fortasse requiris.

     Nescio. Sed fieri sentio et excrucior.

 

Nota: la traducción siempre es una empresa cuasi imposible. He traducido el término "excrucior" por me atormento. La palabra es un compuesto de "crux", que significa cruz y que acarrea unas connotaciones muy especiales en un mundo en el que la crucifixión era un castigo frecuente y terriblemente cruel y doloroso. Una traducción más literal, pero tal vez menos poética, hubiera sido "me crucifico" ; había que elegir y toda elección conlleva un riesgo.

 

Recuerdo con verdadero placer mi clase como profesor de latín en el que esta estrofa de dos versos, este dístico, que es lo que significa la palabra, iluminaba y hacía brillar los ojos inquietos de algunos alumnos y alumnas  que incipientemente experimentaban el dulce amargor del amor adolescente. Tengo la constancia de que esta y otras clases semejantes abrió la mente de algunos adolescentes al disfrute ya inolvidable y para siempre de la literatura.

 

Tengo yo también ahora un doble sentimiento en sí contradictorio. Al dolor por el desprecio casi generalizado que se aplica a la literatura clásica, especialmente la griega y latina prácticamente desaparecidas de nuestro sistema educativo, le sirve de momentáneo paliativo y consuelo este premio Nobel de una profesora de griego clásico. Los griegos están en el origen y explicación de nuestra cultura y por ello deben ser conocidos y reconocidos.

 

De manera similar llevamos viviendo unos meses de éxito global de una película construida sobre una lectura actual de una de las obras literarias más importantes de nuestra cultura, la 'Odisea de Homero'. La película de Nolan ha generado cierta polémica, en realidad una afortunada polémica, que en todo caso es expresión de la vida y vigencia de estas obras inmortales de nuestra historia. No juzgo en este momento las bondades, que las tiene, o maldades, que las tiene también, de la película americana de Nolan vista por millones de espectadores, tan solo quiero resaltar la actualidad y vigor de los viejos mitos.

 

Me sirven estos dos hechos, el premio Nobel de Anne Carson y la película 'La Odisea', para expresar un sentimiento y un deseo: como demócrata convencido en todos los aspectos de la vida desearía que el gozo de la buena literatura fuera un bien general democratizado y no el privilegio de unos pocos, cada vez de menos; desgraciadamente cada vez menos personas estudian, leen y disfrutan los textos antiguos. De manera general los responsables de la educación de nuestros países europeos han eliminado o reducido casi hasta la extinción el estudio del latín, del griego e incluso de las grandes obras literarias de lenguas actuales, de los clásicos novelistas franceses, de los clásicos rusos, de los clásicos inglesis. Por ello yo también ahora "excrucior", me atormento y sufro, me crucifico porque es difícil entender no ya una actitud de rechazo sino de estéril apatía.

 

Antonio Marco. Catedrático de Latín jubilado y expresidente de las Cortes de Castilla-La Mancha. 

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