REPORTAJE: Bajo el sol de Taracena sigue colgando la vida de un hilo

Publicado por: Marta Perruca
25/10/2026 08:00 AM
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Imágenes: M.P.
Imágenes: M.P.

Cela ya dio testimonio del abandono de Taracena cuando pasó por allí en su Viaje a la Alcarria. Ochenta años más tarde, los vecinos siguen lamentando el mal estado de calles, parques, instalaciones deportivas y otros espacios públicos

 

"A la tierra color tierra le maduró un sarpullido. Bajo el sol de Taracena cuelga la vida de un hilo". En el Centro Social de Taracena se pueden leer estos versos que Camilo José Cela dedicó a la población en su Viaje a la Alcarria. Con motivo del 70 aniversario de este emblemático viaje, se instaló en 2016 una placa en el umbral de este edificio, principal foco de la vida social de la localidad, que conserva uno de los pocos vestigios de su historia: el escudo del desaparecido Palacio del Marqués de Taracena, trasladado desde el antiguo Consistorio a finales de los años 80.

 

A un paso de Guadalajara, este pueblo pedáneo, con más de 600 vecinos, presume de ser un lugar tranquilo custodiado por dos poderosas montañas: el Pico del Águila y la Peña Hueva, como dos grandes esfinges que flanquean un horizonte de campos de cereal de ese color tierra de Cela. En sus infinitas sendas y caminos agrícolas brotan ahora runners, ciclistas y caminantes por doquier.




Han pasado 80 años desde que el escritor llegara a Taracena para adentrarse en la Alcarria, pero la vida aquí sigue pendiendo de un hilo. Al recorrer sus calles, parece imposible desprenderse de cierta sensación de dejadez y abandono, porque no hay un solo espacio que parezca cuidado y atendido. La falta de mantenimiento es una enfermedad que se extiende, prácticamente por todos los rincones del pueblo.

 

Calles deterioradas y falta de mantenimiento y limpieza

Llama especialmente la atención el mal estado del asfalto y las aceras. "No sé cuándo fue la última vez que se hizo un parche o se reparó una acera, ni siquiera me acuerdo", afirma la alcaldesa pedánea, Carla Ayuso, que acompaña a El Decano en un paseo por sus calles, como hiciera en junio de 1946 el Premio Nobel.

 

"Las calles están de pena. Solo hay que ver el asfalto y las aceras, pero también el parque, las pistas deportivas… Habría que poner luz en la entrada del pueblo, que parece que entramos en una cueva, y las fuentes también necesitan mantenimiento. Además, aquí viene la barredora cuando se acuerda", comentan Luis Miguel y Juan Carlos, familiares de la alcaldesa, que salen a nuestro encuentro nada más abandonar el Centro Social, sede del Ayuntamiento.

 

Las grietas, los baches y los socavones que aparecen en el firme de la calzada, así como las baldosas levantadas de las aceras, representan un problema que no parece tener visos de encontrar una solución, al menos, a corto o medio plazo. El Decano de Guadalajara preguntó por esta situación a la alcaldesa de la capital, Ana Guarinos, durante la presentación del Plan de Asfalto 2026 y Guarinos se limitó a responder que "hay muchas calles en las que actuar en Taracena, en Valdenoches, en Iriépal y en Usanos, y el problema es que, como no se ha actuado en muchos años, hay muchas cosas por hacer y habrá que hacerlas poco a poco".

 

Carla Ayuso, alcaldesa pedánea de Taracena, en la plaza del pueblo. //Imagen: El Decano
Carla Ayuso, alcaldesa pedánea de Taracena, en la plaza del pueblo. //Imagen: El Decano

La limpieza, según la regidora pedánea, tampoco contribuye a mejorar el aspecto de sus calles. Aunque el Ayuntamiento presume de haber ampliado el servicio con más personal, en Taracena todo sigue igual. "La limpieza es escasa y las basuras tardan en recogerse. Hemos tenido plagas de ratas y cucarachas, sobre todo en verano, en la parte baja del pueblo. Soy muy insistente con el tema de la limpieza porque no veo que se nos incluya en los planes que se hacen en la ciudad. No veo que venga más personal, ni que se amplíe la frecuencia. Son circunstancias que compartimos todos los barrios anexionados. Los problemas de limpieza y asfaltado son generalizados", apunta.

 

En esta línea, Ayuso considera que las pedanías deberían contar con una brigada propia, vinculada a los planes de empleo, porque, a su juicio, los recursos actuales no son suficientes. "Los propios trabajadores reconocen que son pocos efectivos y que no llegan a los barrios anexionados. No estoy hablando de cinco o diez peones, sino de dos o tres, sobre todo en verano, que es cuando más trabajo hay", señala.

 



A ello se suma el abandono de enseres y objetos voluminosos junto a los contenedores y en las afueras del pueblo, donde se generan escombreras. "He llegado a pensar que vienen desde fuera de Taracena para tirarlos aquí, porque no puedo entender cómo la gente se puede deshacer de tanto mueble". Además, indica,  "dejan piezas de coches, muebles, escombros… Los abandonan en el campo, con el riesgo de incendio que eso genera". En este sentido, explica que, cuando llaman al servicio de recogida de muebles, tardan demasiado tiempo en acudir. "Llamas un lunes para que vengan a recoger un mueble que te corre prisa porque está invadiendo la vía pública y te dicen que pasan la semana siguiente. Yo entiendo que están hasta arriba, pero seguro que en Guadalajara no tardan tanto".

 

Taracena solo tiene dos conjuntos de contenedores de reciclaje, uno a la entrada y otro a la salida del pueblo. "Pedí que se cambiaran los contenedores de la entrada, porque se llenan muchísimo y molestan, y que pusieran contenedores de otro tipo que no se pudieran abrir, ya que la gente revuelve en la basura y la deja abandonada en la calzada. Pero me dijeron que, por las características del camión y el espacio que hay, no podría hacerse la recogida, así que pusieron más contenedores, pero del mismo tipo", relata.

 



Un parque infantil con elementos deteriorados

Ayuso también pone el acento en el lamentable estado de un parque infantil que, como el resto de los espacios públicos, adolece de falta de mantenimiento. Una estructura de madera podrida con toboganes metálicos, a la que le faltan tablas y está rodeada de columpios en idéntico estado de degradación. El asfalto y las aceras están en consonancia con los del resto del municipio, mientras que un muro agrietado advierte del peligro con letras blancas. "Ha habido varios accidentes porque faltan tablas y los niños se caen. Es otra de las cosas que siempre llevo a los Consejos de Barrios y el concejal me ha vuelto a decir que se va a hacer ahora, en el mes de octubre, pero llevo así desde principio de la legislatura y sigue sin hacerse", explica.

 

Al pasar junto a la iglesia, Carla saluda a una vecina, Clara Gómez, que, a preguntas de El Decano, coincide en señalar las prioridades del pueblo. "Lo que más urge en Taracena es arreglar las calles y el parque de los niños, que está que da vergüenza. Las calles ya se ve que están que dan pena. Hay baches con los que te puedes tropezar y caer. La Gloria un día se cayó y la tuvieron que escayolar. Es un abandono total", apunta. Después cambia de tercio y sigue lamentándose de que cada vez la vida se hace un poco más cuesta arriba.

 

Hace unos días, relata la alcaldesa, llegaron a Taracena los técnicos de una empresa contratada por el Ayuntamiento. "Vinieron a comprobar el estado de algunos edificios municipales, en concreto, el cementerio, la plaza de toros y el colegio. En el cementerio tenemos una grieta bastante importante y la calzada está muy deteriorada. La plaza de toros apenas se ha tocado desde que se hizo. Los técnicos tomaron nota, pero no sabemos si van a hacer algo", señala.

 

La iluminación urbana también presenta carencias. "El alumbrado es bastante escaso. En la plaza de la Fuente hay cuatro farolas viejas que no ofrecen buena iluminación. En la calle Santa Ana también hay muy mala iluminación y estamos teniendo problemas en las pistas, porque no funciona correctamente. Tiene un reloj astronómico que falla y me han ofrecido poner un interruptor para que podamos encender y apagar las luces cuando queramos, pero estamos a la espera", explica.

 

Por otro lado, el cielo de la localidad se ve interrumpido en muchos lugares por tendidos de cable antiguos. "Fue un tema que se trató en el Consejo de Barrios de la semana pasada. En el resto de barrios anexionados pasa lo mismo. Está el cable por fuera, se cae, hay cables rotos y es un peligro. Se debería meter en las fachadas. Es complicado, pero se deberían tomar medidas. En la entrada dan con el autobús y con los camiones, que muchas veces se han llevado los cables, con el peligro que ello conlleva", advierte.

 

Al llegar a la plaza, dos vecinas se acercan a la alcaldesa pedánea para trasladarle sus necesidades y sus quejas por la limpieza. "Taracena está muy abandonado. Entre las cagadas de los perros y que no barren las calles… Además, he pedido que pongan una plaza de aparcamiento para personas con discapacidad", comentan. 

 



Las pistas deportivas y el frontón

Este año, con cargo a los Presupuestos Participativos, se ejecutarán obras en las pistas deportivas, que se encuentran muy deterioradas. "El año pasado, con cargo a estos presupuestos, pintaron el Centro Social y pusieron la calefacción", recuerda Ayuso.  A Taracena, indica, le corresponden 20.000 euros de estas partidas. Los barrios anexionados, afirma, son los que reciben una menor dotación en función de su población, pese a estar más alejados de la capital y de sus servicios.

 

Con los Presupuestos Participativos de 2026-2027 se ha aprobado una renovación integral que afectará a las porterías, el vallado, la puerta de acceso y la zona de pista. Si sobra dinero, algo que la alcaldesa no cree que ocurra, se repararán también los desconchones de las pistas de frontón, una de las joyas de la corona de Taracena. La regidora pedánea asegura que incluso vienen  vecinos desde Guadalajara para utilizar estas instalaciones, porque "ya le gustaría tener un frontón así".

 

La actividad rebosa en estas pistas todas las tardes, donde se imparten clases de patinaje y se celebran torneos de frontenis. Son unas instalaciones cubiertas que ofrecen un amplio abanico de posibilidades deportivas y de ocio. Sin embargo, basta con adentrarse en su interior para comprobar que padecen el mismo problema que el resto del pueblo: la falta de mantenimiento y el abandono. Las pistas están sucias, las redes son viejas y están rotas, y la pared del frontón está llena de desconchones.

 

La alcaldesa se lamenta de que, al margen de lo que les corresponde de esta partida, apenas se hace nada más en la localidad: "Lo que nos corresponde de los Presupuestos Participativos se ha ido ejecutando, pero, más allá de eso, no se ha hecho nada con cargo a los presupuestos del Ayuntamiento de Guadalajara, cuando somos un barrio más y pagamos los mismos impuestos. Parece que hay barrios de primera y de segunda, y los barrios anexionados somos de segunda", comenta con indignación.

 

Un autobús cada dos horas por las tardes

Taracena también es un barrio de segunda en lo que se refiere al transporte urbano. Mientras que en Guadalajara los autobuses pasan cada 10 o 20 minutos, en este núcleo lo hacen cada hora por las mañanas y cada dos horas por las tardes. "Los vecinos se quejan de que hay pocas frecuencias y es verdad. Yo he utilizado el autobús toda la vida y pasan cada dos horas por las tardes y los fines de semana y festivos es peor, aunque  es verdad que los viernes y los sábados tienes el búho a las 00.10, a las 2.10 y a las 4.10 para volver desde Guadalajara, que no está mal", relata la alcaldesa.

 

Se trata de otra de las demandas que la alcaldesa pedánea lleva a los Consejos de Barrio. Sin embargo, según afirma, el Ayuntamiento se escuda en que el servicio se presta a través de una contrata con una empresa. Un contrato que lleva tres años en prórroga forzosa y cuya última licitación quedó desierta en febrero. El nuevo pliego recoge una reordenación de las líneas para mejorar las conexiones con la estación de autobuses, el Hospital, Renfe y los nuevos desarrollos y mejoras en las frecuencias en horas punta en la ciudad, pero se vuelve a olvidar de los barrios anexionados.

 

"En mi caso, por ejemplo, si tuviera un autobús a las dos, no tendrían que venir a recogerme cuando salgo de trabajar", comenta una señora en la tienda de ultramarinos.

 

Un rato después, dos vecinas conversan al salir del autobús. "Creo que con un autobús cada hora sería suficiente. Yo lo utilizo todos los días porque trabajo en Guadalajara y pierdo muchísimo tiempo. Y en verano es todavía peor porque hay menos frecuencias". "Con un autobús cada hora yo dejaría aparcado el coche. Hay veces que me voy a trabajar en autobús, pero, como se me complique la cosa y pierda el de las 14.30 horas, me toca esperar dos horas hasta el siguiente", le responde.



La Fuente Vieja, un patrimonio que amenaza ruina

La localidad todavía conserva un buen conjunto de bodegas en el paraje de la Fuente Vieja donde, como su nombre indica, hay una fuente antigua. Una de las preocupaciones de su alcaldesa es garantizar la conservación de esta preciosa fuente, que forma parte del patrimonio histórico de la localidad y de su identidad agrícola, y que amenaza ruina.

 

Ayuso explica que se presentó un proyecto para su rehabilitación al Ayuntamiento de Guadalajara, desde donde manifestaron su intención de comenzar las obras en mayo. El contrato salió a licitación el pasado mes de julio, con un presupuesto base de 16.510,34 euros y un plazo de ejecución de dos meses. Sin embargo, a preguntas de la regidora en el último Consejo de Barrios, celebrado la semana pasada, el concejal responsable, David García, señaló que la licitación había quedado desierta y que volvería a salir, "sin más".

 

En Taracena, como en cualquier pueblo, todo el mundo se conoce. La gente sale a sentarse en los bancos de la plaza y se para a conversar en el bar, en la farmacia o en la pequeña tienda de ultramarinos. Son todos los servicios que aún se mantienen en pie, junto con una oficina de Ibercaja sin cajero automático, que solo abre los miércoles.

 

En el bar, Carmen reclama más plazas de aparcamiento para personas con discapacidad, porque en todo el pueblo solo existe una, situada junto al Centro Social. "Por no hablar del firme, que tiene unos agujeros… El parque de los niños lleva mal muchos años", añade.



"Estamos abandonados en Taracena. Por todos los sitios hay baches y las aceras están devoradas", señala Ángel Jaraba mientras se toma su café matutino en la barra y recuerda que, aunque ya está jubilado, trabajó durante 32 años en el Ayuntamiento."Taracena va cada día a peor, y aquí no se ocupa nadie de nada, pero, a la hora de pagar impuestos, los pagamos como los demás", se lamenta.

 

En la terraza, Carlos Menéndez conversa con un amigo, mientras un perro ladra en la mesa de al lado: "Taracena necesita más limpieza, porque desde que han sido las fiestas se ha notado mucho, pero, por lo demás, es un pueblo tranquilo", comenta.

 

El cierre de la planta de Caobar

Hace unos meses cerró la planta  de Caobar donde se limpiaba y trataba el caolín procedente de las minas de Peñalén y Poveda de la Sierra, en el Alto Tajo, dejando en la calle a medio centenar de personas. Vecinos como Alberto lamentan la pérdida de puestos de trabajo, pero no los perjuicios que ocasionaba el polvo generado por esta factoría, situada a pocos metros del casco urbano.

 

La preocupación ahora es qué va a pasar con esta planta, que debería desmantelarse convenientemente para evitar que se convierta en una montaña de basura y chatarra y dejar espacio para otros usos.

 

Alberto se dirige a comprar el pan a la pequeña tienda de "La Marta", en la calle principal, junto al bar. "Hay que asfaltar las calles, que están de pena, y nos vamos a matar en alguna de ellas", comenta al paso de este digital.

 

Asegura que Taracena es un pueblo donde "se vive muy bien, porque es tranquilo y tenemos los pinares al lado", pero considera que necesita más vivienda nueva. "Hay muchos solares donde se han caído las casas y no se han hecho". Si se construyera vivienda, opina, "vendría más gente a vivir aquí y el pueblo ofrecería otra imagen".

 

Para este vecino, las nuevas promociones y los desarrollos urbanísticos han fracasado en Taracena debido al ruido y al polvo de la fábrica de caolín, así como a los problemas y la inseguridad que ha generado la ocupación ilegal.

 

Por otro lado, dentro del término municipal se han instalado placas solares que se observan a lo lejos cuando se sale a pasear por sus caminos. Los impuestos, recuerda la alcaldesa, los recauda el Ayuntamiento de Guadalajara, pero lo que llega a Taracena se limita a "alguna donación para las fiestas y nada más".

 

Los alcaldes pedáneos, comenta, tienen poco margen de actuación, salvo en lo relativo a la organización de las fiestas y la vida social del municipio. "Tenemos dos asociaciones, una de vecinos y otra para las fiestas patronales, y desde allí organizamos excursiones y distintas actividades, pero todo el tema de mantenimiento depende del Ayuntamiento".

 



Las secuelas de la burbuja inmobiliaria y la ocupación

De la burbuja inmobiliaria de principios de siglo quedan algunos bloques en ruinas y un edificio señalado a la salida del pueblo, propiedad de la Sareb, el conocido como banco malo, donde persisten los problemas de ocupación y una sensación de inseguridad que continúa preocupando a los habitantes de Taracena.

 

Son muchos los que piensan que, tras el cierre de Caobar, este bloque es el único obstáculo para devolver al pueblo una oportunidad de futuro que atraiga inversiones, llene los solares vacíos y vuelva a abrir las puertas de algunos negocios que cerraron.

 

La alcaldesa reconoce que en los últimos años el problema de la ocupación se ha reducido bastante y que muchas de las viviendas que antes estaban ocupadas cuentan ahora con propietarios e inquilinos. Frente a la conflictividad de otros tiempos, la situación parece ahora "más tranquila", aunque esa calle del pueblo sigue siendo una zona restringida y los vecinos, según comentan, no se atreven a pasar por allí.

 

"No dan mucho problema, pero ahí siguen. Cuando llegaron al Gobierno dijeron que se iban a encargar de ello y ya llevan 15 años aquí. El tema se ha judicializado y sigue igual. Hay gente que compró su casa y vecinos que adquirieron un garaje y no lo pueden utilizar", comenta. En este sentido, la alcaldesa reclama una mayor presencia policial en el pueblo, ya que asegura que en los últimos meses se ha reducido.

 

En Viaje a la Alcarria, el caminante escribió: "Taracena es un pueblo de adobes, un pueblo de color gris claro, ceniciento; un pueblo que parece cubierto de polvo, de un polvo finísimo, delicado, como el de los libros que llevan varios años durmiendo en la estantería, sin que nadie los toque, sin que nadie los moleste".

 

Transcurridos 80 años de aquel viaje, la sensación de abandono persiste en Taracena al recorrer sus calles agrietadas y llenas de heridas, salpicadas por solares de color poliuretano bajo un cielo de cables antiguos, donde la vida todavía parece pender de un hilo.

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