Los costes laborales y la electrificación colocan a la industria española a la cabeza de Europa

Publicado por: Julio Muñoz
25/10/2026 08:00 AM
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Imagen: Coface
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La crisis energética derivada de las tensiones geopolíticas, con el bloqueo del Estrecho de Ormuz como máxima representación, está poniendo contra las cuerdas a la industria europea. Un mar de incertidumbres y agitación sobre el cual España está navegando sin grandes sobresaltos mientras el resto de países europeos repliegan velas

La producción manufacturera española ha superado ya los niveles anteriores a la guerra de Ucrania, impulsada por una diversificación industrial más equilibrada, unos costes laborales competitivos y el auge de las energías renovables que ayudan a tener a raya la fuerte presión alcista ejercida por los combustibles fósiles. 

 

Se trata de una tendencia muy prometedora, pero que aún se enfrenta a grandes desafíos estructurales, en especial en lo relativo a la productividad y a la infraestructura eléctrica, los grandes puntos débiles de la economía española. 

 

Desde 2022, España se ha consolidado como una de las economías más dinámicas de Europa, con un crecimiento del PIB anual entre dos y seis veces superior al conjunto de la Unión Europea. La industria sigue la misma trayectoria: la producción manufacturera española ya ha superado los niveles previos a la guerra de Ucrania, mientras que Alemania e Italia siguen rezagadas.

 

Una industria se mantiene firme en España mientras sus vecinos se rezagan

 

En este sentido, Laurine Pividal, economista para el sur de Europa de Coface., asegura que “mientras el corazón industrial de Europa sigue debilitado por sucesivas crisis, la industria española está demostrando ser más dinámica”. Una resiliencia sustentada en una base productiva diversificada, unos costes competitivos y un fuerte potencial energético. “El verdadero reto ahora es convertir estas ventajas en ganancias de productividad sostenibles”, afirma Pividal.

 

Este gran rendimiento puede atribuirse, en parte, a una estructura industrial más favorable. Mientras que Alemania e Italia siguen muy expuestas a sectores duramente afectados por la crisis energética, como la automoción, la maquinaria y la metalurgia. España se beneficia de una mayor diversificación y de un fuerte impulso en sectores de alto valor añadido (productos farmacéuticos, equipos eléctricos o electrónica), así como en determinadas industrias con un alto consumo energético como papel, plásticos o productos químicos.

 

Este impulso no se limita al mercado nacional. Y hay cuatro factores a tener en cuenta en Bolsa en esta recta final de ejercicio de exportación dentro de la Unión Europea desde 2015, a diferencia de Alemania y Francia, que han visto cómo sus cuotas disminuían.

 

Ventaja en los costes laborales, pero bajo presión

 

Aunque sea un factor discutible y discutido, uno de los principales puntos fuertes de la industria española sigue siendo su ventaja en materia de costes laborales. En 2025, los costes laborales por hora en el sector manufacturero seguían siendo significativamente más bajos que en otras grandes economías europeas (un 40 % más bajos que en Francia y un 43 % más bajos que en Alemania).  

 

Esta diferencia permite a España seguir siendo especialmente competitiva: sus menores costes laborales compensan con creces su déficit de productividad. Sin embargo, esta controvertida ventaja sigue siendo frágil. Entre 2022 y 2025, los costes laborales por hora en el sector manufacturero aumentaron un 15 %, mientras que la productividad real creció menos del 3 %. Al mismo tiempo, la creación de empleo se ha concentrado en sectores de bajo valor añadido. 

 

El principal riesgo está ahora claro: si los salarios siguen aumentando más rápido que la productividad, uno de los pilares de la competitividad española podría debilitarse gradualmente. Pero si los salarios no crecen se seguirá socavando la capacidad adquisitiva y el consumo, un factor determinante en el crecimiento y el desarrollo del país. 

 

Energía: una ventaja competitiva infrautilizada

 

Otra de las grandes ventajas de la industria española es la capacidad de producción de energía renovable. Aunque todavía se mantiene infrautilizada., en tan solo unos años, la expansión de la energía solar y eólica ha transformado profundamente el sistema eléctrico español. 

 

En 2024, las energías renovables ya representaban el 58 % del mix eléctrico de España. Como resultado, el país depende ahora mucho menos del gas que la mayoría de sus vecinos europeos, y el gas influye en sus precios de la electricidad solo el 15 % del tiempo (frente al 89 % en Italia a principios de 2026). 

 

Esta menor dependencia reduce su exposición a las crisis energéticas y contribuye a que España sea el principal mercado europeo y los altos precios de la energía auguran un invierno duro y más dificultades en 2027 de acuerdos de compra de energía (PPA), con una cuarta parte de la capacidad contratada.

 

Sin embargo, esta ventaja en los precios al por mayor aún no se ha reflejado plenamente en las facturas de los fabricantes. Entre las razones que lo explican se encuentran la reducción de las subvenciones, el aumento de los costes de la red y un retraso en la inversión en infraestructuras eléctricas y almacenamiento. 

 

España destina tan solo 0,30 dólares a su red por cada dólar invertido en energías renovables, frente a los aproximadamente 0,70 dólares de la mayoría de los países europeos, lo que ha provocado que, en 2025, se haya restringido hasta un 11 % de la generación renovable debido a limitaciones de la red.

 

Todo este potencial podría materializarse a lo largo de la próxima década. Europa y España están entre las regiones más atractivas para los inversores internacionales y así lo creen en Coface. La eliminación gradual prevista para 2030 de los regímenes de apoyo alemanes a las industrias con alto consumo energético, de confirmarse, combinada con el reciente plan de España de invertir 17.900 millones de euros adicionales en la red eléctrica, servirán para reforzar la ventaja competitiva del país. A medida que la industria se descarboniza, el acceso a electricidad renovable a precios competitivos podría convertirse en un factor diferenciador cada vez más importante a favor de España.

 

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