Alan Herchhoren rescata del olvido la historia de los guerrilleros de la Comarca de Molina durante la Guerra Civil

Publicado por: Marta Perruca
02/06/2023 01:16 PM
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El autor del libro "La lucha guerrillera durante la Guerra Civil en la Comarca de Molina" presentará los resultados de esta investigación este sábado, 3 de junio, a partir de las 19.00 horas, en el Centro Octubre de la capital

 

El Centro Social Octubre de Guadalajara propone para la tarde de este sábado una cita con nuestra historia y con la memoria de uno de sus capítulos fundamentales para entender nuestro presente que, sin embargo, ha sido enterrado por el olvido que impuso la Transición y por los discursos de casi 40 años de Dictadura Franquista. El trabajo de investigación de Alan Herchhoren, que se ha convertido en un libro titulado “La lucha guerrillera durante la Guerra Civil en la Comarca de Molina (Guadalajara)”, rescata una parte muy desconocida de nuestra historia reciente, en la que es preciso profundizar ya que, como es sabido, las sociedades que desconocen su historia están condenadas a repetirla.

 

La cita tendrá lugar a las 19.00 horas en el Centro Octubre de la calle Chorrón, 16 en la que, además del autor de este estudio, participarán Conchi de Luz, portavoz de la Agrupación Familiares de Víctimas de la Fosa Común del Cementerio de Guadalajara y dos expresos políticos antifascistas: “Ellos nos van a dar una visión de lo que está ocurriendo en nuestro país en torno a la Memoria Histórica y también vamos a hablar de la guerra de guerrillas”, explica Herchhoren.

 

La presentación del libro pretende además, según el autor, reflexionar sobre las trabas que existen a la hora de intentar profundizar en el estudio de este capítulo de nuestra historia: “Investigar la Guerra Civil en este país es un problema. No es normal que un archivo de la Guerra Civil, para un tema específico dentro de la memoria histórica en Salamanca, tarden seis meses en facilitar documentación y tengas que pagar unas cuantías bastante grandes por una documentación pública, por no hablar de los familiares que no encuentran documentación, a pesar de estar guardada en estos archivos”, comenta.

 

 

El libro es el resultado de ocho años de investigación: “Empieza como un trabajo de fin de grado de la carrera de historia y en noviembre se dio la oportunidad de poder incluirlo en autores de la Cátedra de Memoria Histórica de la Universidad de Castilla-La Mancha y publicarlo, por lo que ha tenido un alcance mucho mayor a través del libro, que de la propia investigación de la Universidad”.

 

Alan Herchhoren relata que su interés por este capítulo en la comarca de Molina de Aragón surge de la historia de un hermano de su abuela, Mariano Merodio, natural de Luzón “que había participado en estos grupos de guerrilleros y saboteadores y fue asesinado en el frente de Córdoba unos meses antes de terminar la guerra, y a día de hoy todavía no sabemos dónde está su cadáver”. Este trabajo pretendía recuperar la memoria de su tío abuelo y poder contar su historia pero “a medida que iba investigando y recopilando testimonios de familiares de compañeros suyos y guerrilleros de otros pueblos, fui constatando que la historia de mi tío no dejaba de ser la historia de la comarca. Él había sido guerrillero, pero los que no lo habían sido, las familias habían sufrido la misma represión. También tuvieron que salir huyendo por el monte, etc. Por lo que todos comparten una misma historia”.

 

Tras profundizar durante casi una década en lo que sucedió en la Comarca de Molina entre 1936 y 1939 a través de la documentación que ha podido recopilar y de testimonios de las personas implicadas y sus familiares, a Herchhoren le llama la atención el desconocimiento que existe sobre los grupos de guerrillas que había en la zona: “No se conoce absolutamente nada de ellos, salvo en el caso aislado de los familiares o las personas que les han escuchado contar una anécdota. Son personas que han pasado totalmente desapercibidas y, es más, se ha hecho un esfuerzo para que no se sepa absolutamente nada”.

 

La comarca de Molina no fue una zona de frente, según el historiador: “El único interés que plantea esta zona es por lo abrupto del terreno y por eso entrenan a estos grupos de guerrillas. Son gente que se conoce muy bien la zona, porque son pastores, resineros, campesinos… No hay objetivos militares importantes y no es una zona de batalla, pero sí hay un movimiento migratorio muy importante, aunque no está contabilizado a día de hoy, de todas esas familias que desde julio de 1936, hasta enero o marzo de 1937, tienen que huir de sus pueblos porque su vida corre peligro”. Un índice de estos movimientos, explica el investigador, se encuentra en un listado de las milicias aragonesas que se han restablecido en Cifuentes, “que se forman con huidos de la zona de Molina, Zaragoza, Soria… En diciembre de 1936 son 900 soldados los que se han alistado y dos semanas después, son 1.500. No sólo hay 600 más, sino que éstos irían con sus familires, sus mujeres, hijos, padres, madres… es decir, es un auténtico éxodo”.

 

Además, con la elaboración de este estudio el historiador ha constatado el ascenso en la escala social de todos los represores del conocido como bando nacional, tras la contienda: “Las personas que ejercieron la represión de estos grupos guerrilleros, que en ocasiones tenían familias en la zona ocupada, a día de hoy sus descendientes han tenido un ascenso social muy notable. Estamos hablando de familias en las que el abuelo, por ejemplo, era el panadero de un pueblo y que ahora los nietos tienen varios inmuebles en Madrid, en Arturo Soria, varios terrenos en la provincia de Guadalajara, fincas, pequeños cortijos, etc.”. De manera anecdótica, Herchhoren recuerda que cuando el Museo de las Antiguas Escuelas de Luzón abrió sus puertas , entre sus fondos, “mi abuela reconoció el arcordeón de su hermano, el que murió en la guerra, así como enseres de su casa, que había sido saqueada en diciembre de 1936”.

 

La represión del franquismo, según el autor, sigue un esquema que se repite: “Iba un grupo de personas falangistas a una casa para buscar a una familia. Si el padre y los hijos no estaban, se llevaban a las personas que estuvieran en la vivienda”. Aquellas familias que conseguían huir a zona republicana eran despojadas de todas las propiedades que tenían en el pueblo “y cuando una vez terminada la guerra vuelven a recuperar su patrimonio porque es lo único que les queda, es su perdición. Los asesinan o los meten presos o, en el mejor de los casos, les hacen la vida imposible hasta que se van del pueblo”. El investigador relata un capítulo concreto en Cobeta, donde la familia conocida como los Barrabases fue asesinada de una paliza. También era muy común rapar la cabeza a las mujeres a modo de escarnio público.

 

De cara a la presentación de mañana, el autor de este estudio sobre los guerrilleros de la comarca de Molina invita a todos los guadalajareños y en especial “a esos que tengan familiares a los que están buscando y quieran aproximarse un poco más a sus vivencias” a acercarse al Centro Octubre, para compartir experiencias, “para que sea un momento emotivo y de reencuentro”.

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