El escenario de recesión se impone al del aterrizaje suave en los mercados financieros

Publicado por: Julio Muñoz
27/08/2023 08:00 AM
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Sede del Banco Central Europeo//Imagen: Centro Europeo de Documentación.
Sede del Banco Central Europeo//Imagen: Centro Europeo de Documentación.

Los datos de actividad muestran una fuerte contracción en Europa y los bonos serán los grandes beneficiados al recortar su diferencial de rentabilidad con respecto a la renta variable, mejorando su atractivo para los inversores más conservadores.  

 

La debilidad de la economía china en los últimos trimestres coloca a las grandes potencias mundiales ante el espejo. Pese al optimismo reflejado por algunos indicadores, lo cierto es que el proceso de endurecimiento monetario del último año y medio acabará provocando inevitablemente una recesión y no un aterrizaje suave como muchos esperaban.  
 

Tanto el Banco Central Europeo (BCE) como la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra, han señalado en las últimas semanas que las subidas de los tipos de interés se acercan a su tope. No en vano, las tasas de referencia de estas tres entidades se encuentran en niveles que no se veían desde 2001, antes del estallido de la burbuja tecnológica.  
 

Es razonable pensar, por tanto, en que los bancos centrales empiecen a valorar una pausa con el fin de comprobar cómo evolucionan los datos económicos y si las medidas adoptadas empiezan a surtir efecto. El problema, señalan los expertos de Mediolanum, es que los efectos del endurecimiento monetario no se materializan inmediatamente ni en todas partes a la misma velocidad, con el resultado de que los datos económicos de los distintos sectores son actualmente divergentes.  
 

Para botón de muestra basta observar el encarecimiento de los costes de financiación ha perjudicado sobre todo al sector manufacturero, y que se está contagiando al sector servicios que venía aguantando mal que bien. El PMI de la zona euro muestra una preocupante contracción tras caer a su nivel más bajo desde 2020, generando una fuerte decepción en los mercados.  
 

Se empieza a sentir así el impacto de las subidas de tipo que hasta ahora no se había dejado notar debido al hecho de que los hogares aún no sienten con tanta intensidad el aumento de los tipos de interés. Para empezar, la sensibilidad a los tipos de interés ha cambiado. Un ejemplo son los tipos hipotecarios en el Reino Unido: mientras que hace 20 años estaban vinculados al tipo del banco central y la subida de los tipos de interés golpeaba inmediatamente a la cartera de los propietarios de viviendas, hoy más del 80 por ciento de las hipotecas tienen tipos de interés fijos de 2 a 5 años. Una tendencia que se observa también en en la Europa Continental.  
 

Eso significa, según Charles Diebel, responsable de Renta Fija de Mediolanum, “que una gran parte de los consumidores aún no ha tenido que pagar tipos de interés más altos, a pesar de que el Banco de Inglaterra ha subido los tipos de interés oficiales. Para complicar aún más las cosas, los consumidores ahorraron capital durante la pandemia de la covid y todavía mantenían un cierto colchón, sosteniendo así la economía”. 
 

No hay aterrizaje suave: La recesión se acerca 
 

De este modo, los inversores no deben dejarse engañar por los posibles datos económicos positivos. El endurecimiento monetario todavía estar por impactar en toda su virulencia: el efecto se retrasa, pero llegará. No cabe esperar, por tanto, que estemos asistiendo a un "aterrizaje suave": nunca antes se había producido uno en la historia, afirma Diebel, pues “los banqueros centrales no pueden calibrar la política monetaria con tanta precisión, en especial con un endurecimiento tan drástico y rápido” como el vivido en el último año y medio.  
 

El mercado se enfrenta así a dos grandes escenarios probables. El primero pasa por que la economía de muestras de una mayor solidez de la esperada y el endurecimiento monetario no haya sido lo suficientemente intenso, en cuyo caso los bancos centrales se pueden ver exigidos a un mayor esfuerzo. En los años 70, en Estados Unidos, la Reserva Federal dejó de subir los tipos de interés demasiado pronto, la inflación volvió a subir y hubo que tomar medidas aún más drásticas.  
 

En el segundo escenario, el más probable de los dos, los bancos centrales se habrían excedido en su esfuerzo por contener la inflación y acabarán desencadenando fuertes inestabilidades en el mercado como los ocurridos en los años 90 o en 2008, y finalmente tendría que volver a recortar los tipos o incluso introducir las compras cuantitativas para dinamizar el mercado.  
 

Dos escenarios difíciles de calibrar porque las subidas de los tipos de interés solo surten efecto después de un largo retraso. En este sentido, los analistas de Mediolanum apuestan por el segundo escenario como el menos malo de los dos. Confían en que los bancos centrales se hayan excedido y que se produzca una recesión en toda regla para evitar males mayores. El problema es que esto no se verá antes de 2024. 
 

Es el momento de invertir en bonos frente a las acciones 
 

Este último escenario beneficiará a la renta fija frente a la renta variable. A estas alturas el principal indicador estadounidense el S&P 500 ofrece una rentabilidad de algo menos del 5 % a doce meses, apenas supone 70 puntos básicos por encima del rendimiento del 4,3 % del bono a 10 años libre de riesgo y comparable. al rendimiento del bono a dos años. La rentabilidad de las leras a nueve meses, en España, ronda el 3,7 %. 
 

Eso supone que los inversores no reciben una compensación mucho más elevada por el riesgo adicional de poseer acciones. En el período comprendido entre 2008 y principios de 2020, bastante inusual por los tipos a casi cero, el diferencial de rendimiento de las ganancias sobre el bono a 10 años estadounidense osciló entre 160 y 700 puntos básicos. Una diferencial de hasta el 7 % que sí justificaba asumir el mayor riesgo de la renta variable lo que ha llevado a los indicadores norteamericanos hasta sus máximos históricos. 
 

Una situación que está cambiando. Los bonos se han vuelto a convertir en una competencia real para las acciones. Algo que no necesariamente debería considerarse malo. Al contrario, algunos incluso podrían llamarlo un regreso a la normalidad después de un largo período de tasas de interés anormalmente bajas. 
 

De hecho, tras las ventas de principios de año, el mercado de bonos ha ido fluctuando durante un tiempo y todavía hay muchos puntos de entrada baratos para aprovechar su rendimiento. El mercado tardará un tiempo en pasar de digerir las subidas de los tipos de interés a esperar estabilidad y, finalmente, a esperar recortes de los tipos que vayan a perjudicar a los bonos. Para que esto última ocurra, primero tendrán que deteriorarse significativamente los datos económicos. En este contexto, las inversiones en renta fija deberían resistir bien en los próximos meses.  


Julio Muñoz es periodista de información económica  y experto en comunicación. 

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