La señorita Rottenmeier

Publicado por: El Decano
27/10/2023 02:17 PM
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El Pleno municipal celebrado hoy viernes en el Ayuntamiento de Guadalajara ha dejado a las claras el talante, o el mal talante, de la alcaldesa, Ana Guarinos, quien, con la excusa de mantener el ‘orden en la sala’, utiliza en sus intervenciones un tono más propio de la conocida Señorita Rottenmeier -que hacía la vida imposible a la pobre Heidi- que de una alcaldesa dialogante y moderada como a ella le gusta venderse. 


Esta manera de tratar a la oposición ya le granjeó no pocas antipatías en su época de presidenta de la Diputación Provincial, de donde se marchó prácticamente obligada por las tensiones que generaba su vena dictatorial.


Una vena de la que ya ha hecho gala en el Consistorio capitalino. Un ejemplo lo tuvimos en el Pleno extraordinario en el que se debatía su reprobación por el asunto del balcón, en el que ya se le escapó alguna que otra chulería. 


Cierto es que la sesión de hoy viernes se preveía polémica por las sospechas del PSOE y de Aike sobre las tretas que podría utilizar el PP para sacar adelante su ‘catastrazo’ y sortear así la votación del texto aprobado en la Comisión de Hacienda, en la que salió adelante la enmienda a la totalidad del PSOE contra la subida del IBI gracias al ’apoyo’ de Vox. Partido que, con su abstención a la enmienda, dejó al PP en minoría de votos, con su Ordenanza y su primer presupuesto municipal en el aire. 

 

Hoy, hemos asistido a varias llamadas al orden y al respeto, amenazas de expulsión de las portavoces de PSOE y Aike por pedir aclaraciones, dudas de la propia alcaldesa sobre las mociones y alguna rectificación de su concejal de Hacienda, preguntas de la Secretaria sobre el sentido del voto de algún edil y palabras como “deje usted de incordiar”, “no se ría”, “esto no es un teatro”, “si quieren hacer teatro lo hacen en la calle”, “la expulso si es necesario” y un largo etcétera de frases para enmarcar. 


Cierto es que ha habido varias interrupciones de la oposición, ya que la votación de las Ordenanzas ha sido todo un galimatías, con manos arriba y abajo y miradas de asombro y de indignación, que han convertido el Salón de Plenos en un auténtico gallinero durante varios minutos. Y allí, presidiendo lo que parecía un aula llena de adolescentes en plena subida hormonal, nuestra particular Rottenmeier, a la que sólo le ha faltado lanzar su zapatilla matriarcal contra algunos concejales. Seguro que ganas no le han faltado. Todo un espectáculo.

 

No ha dicho ni pío sobre respeto la alcaldesa -suponemos que por vergüenza torera- cuando el portavoz de Vox, Víctor Morejón, ha afirmado textualmente: “Pensaba que me iba a aburrir en los plenos, pero la señora Martínez siempre me saca una sonrisa”. Esta afirmación supone un insulto, no sólo para la edil de Aike, sino para todos los ciudadanos. El señor Morejón, que no se caracteriza por ser precisamente brillante en sus intervenciones, dice sin ningún rubor que va a las sesiones plenarias a aburrirse. Debe saber que el Pleno es el órgano de máxima representación política de los ciudadanos en el Gobierno municipal y a él le corresponde el debate de las grandes políticas locales que afectan al municipio y la adopción de las decisiones estratégicas para la ciudad y sus vecinos. Si desconoce, como parece, el Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Entidades Locales, le aconsejamos llevarse el texto a los ‘tediosos’ plenos a los que asiste para echarle un vistazo y así matar el aburrimiento. Y, de paso, conocer cuáles son sus funciones, competencias y, sobre todo, sus responsabilidades como concejal. 


Este desconocimiento de los vericuetos de la administración municipal por parte de los concejales de Vox no es nuevo. Es lo que les llevó a abstenerse en la Comisión de Hacienda. Reconocen que llegaron sin tener ni idea de lo que iban a votar y sin conocer la modificación de las Ordenanzas Fiscales. Alegan que se abstuvieron porque desconocían la situación económica del Ayuntamiento. Vamos a ver, señores, si no se habla de otra cosa desde que el nuevo equipo de Gobierno llegó al Consistorio. Si sus socios presentaron las Ordenanzas en rueda de prensa hace quince días. Lo cierto y verdad es que el PP, conocedor de su incompetencia, les ha ninguneado y les ha presentado los informes como a cualquier grupo municipal y no como a un socio de Gobierno.Y eso escuece. 


Lo peor de las escoceduras de Vox es su reacción, siempre imprevisible. Y ese es el peligro en Guadalajara. Ya sea por ignorancia o por revanchismo infantil, la cuestión es que sus votos son decisivos para el presente y el futuro de esta ciudad. Pueden echar por tierra unos presupuestos o paralizar cualquier proyecto en el momento en que lo decidan. Son los riesgos del pacto. Que conlleva peajes y algún que otro susto en el momento más inoportuno. 


El pacto PP-Vox promete darnos más de un capítulo bochornoso en los próximos cuatro años en Guadalajara. Antes de que vaya a más, deberían imponerse el diálogo, el sentido común y la lealtad entre socios. Más que nada, por evitar males mayores.  


Y, sobre todo, por respeto a los guadalajareños, que no se merecen espectáculos como el vivido hoy en el Pleno y necesitan para su ciudad algo más que un concejal aburrido, una alcaldesa altanera y Gobierno municipal inestable. 

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