'Guarilandia'

Publicado por: El Decano
07/12/2023 12:04 PM
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Imagen: Ayuntamiento de Guadalajara (X).
Imagen: Ayuntamiento de Guadalajara (X).

‘Vuelve la Navidad’. Esta es la frase escogida por el nuevo equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Guadalajara como eslogan promocional de los actos diseñados por PP y Vox para las fiestas navideñas, una programación que no nos pilla por sorpresa, porque la alcaldesa, Ana Guarinos, ya había avanzado que los guadalajareños íbamos a celebrar estos días ‘como Dios manda’. Textualmente, afirmó que ”la Navidad volverá a tener un espíritu que nunca debió de perder. No es una fiesta más, es algo distinto, una festividad especial en la que se conmemora una tradición cristiana”. 


Hasta aquí, todo correcto. Cada Gobierno opta por un modelo festivo y, para gustos, los colores. Sin embargo, el primer ‘pero’ lo encontramos en la primera página de un programa que, por cierto, todavía no se ha buzoneado, a pesar de que las actividades que contiene comenzaron el 1 de diciembre. Es verdaderamente sorprendente y está fuera de todo lugar que la alcaldesa, en su tradicional felicitación a los guadalajareños, se marque un ‘speech’ político. En su texto, aprovecha que el Pisuerga pasa por Valladolid para lanzar un mensaje puramente político y prácticamente calcado del que utilizó el Partido Popular en campaña electoral. Reproducimos el texto ‘navideño’:  “El nuevo año es un libro abierto que está por escribir y que vamos a llenar de horas de esfuerzo y tesón, en cuerpo y alma, para mejorar el futuro de nuestra ciudad. Para hacer que Guadalajara sea una ciudad más amable, segura y dinámica, pero también más limpia, verde, con más y mejores servicios, y con un gestión más eficiente, en una ciudad para vivir, trabajar y emprender”. Y ahora, les copiamos uno de los mensajes electorales que lanzó Guarinos en su campaña: “Si eres de los que piensa que merecemos más y mejores servicios de los que hoy nos ofrecen, más y mejor bienestar, sanidad, educación, seguridad, deporte, ocio… Si crees que nos merecemos una ciudad limpia, cuidada, arreglada y segura, entonces tenemos muchas cosas en común” ¿Casualidad? 


Como colofón, la regidora tampoco pierde la oportunidad de aludir a la política nacional a la hora de desear que 2024 “sea el año de la recuperación social, donde las oportunidades, la igualdad y la libertad de todos los españoles sea real y efectiva” ¿No les suena a algún eslogan que el PP utiliza en sus últimas manifestaciones públicas? Muy navideño, no es el mensaje.


Desde aquí le pedimos a la señora Guarinos, por enésima vez, que se contenga y que recuerde que gobierna no sólo para quienes le votaron, sino para todos los ciudadanos: para los que están a favor de las tesis de la derecha y sus socios de la ultraderecha, para los que están radical o parcialmente en contra y para los que decidieron no ir a votar. De todos.


Dejando la política que nos tratan de colar en cualquier ocasión, entramos de lleno en la programación propiamente dicha. Mucha zambomba, mucho Belén, mucha actividad infantil, deporte y cultura que forman parte de otros programas pero que ayudan a sumar páginas y alguna novedad como el videomapping del Infantado o el Día de la Familia. Todo muy tradicional, tal y como quería el equipo de Gobierno. Chirría un poco bastante el denominado Toro de la Navidad, una suelta de reses en el Coso de las Cruces, que no pinta muy navideño. Ni muy cristiano. Y llama la atención la inclusión en la programación, casi a escondidas, de los actos conmemorativos del centenario de Ricardo Velázquez Bosco, al que no pensaban homenajear en un principio y que ahora sí cuenta con el beneplácito de PP y Vox. Nos congratulamos de su cambio de opinión, pero hubiese sido más elegante -y lógico- hacer una presentación pública aparte, dado el importante legado que dejó el arquitecto burgalés en la ciudad. 


Escasean en el programa propuestas para otro tipo de público al que también le gusta disfrutar de la Navidad en su ciudad. No hay prácticamente oferta para los jóvenes y adolescentes, los mayores tendrán que conformarse con un único baile navideño y el resto se buscará la vida y la diversión en localidades cercanas en las que disponen de muchos más atractivos. 


A Guadalajara parece no haber llegado aún la Navidad. El año pasado por estas fechas la ciudad lucía una potente iluminación ornamental que invitaba a pasear, especialmente por el eje navideño que abarcaba desde la plaza de España hasta Adoratrices. Navilandia y los Jardines del Infantado, dos novedades incorporadas con mucho acierto por parte del Gobierno de Alberto Rojo, contaron con una excelente aceptación por parte de los guadalajareños y consiguieron atraer a numerosos vecinos de los alrededores y de la Comunidad de Madrid.


Sin embargo, este modelo parece no haber sido del agrado del equipo capitaneado por Guarinos, al que debía parecerle poco menos que la Feria de Abril. Y eso, ni es tradicional, ni cristiano. En su primera Navidad, incomprensiblemente, eliminan estas dos actividades y se proponen “hacer más con menos”. El problema es que la ecuación les ha salido al revés y han hecho menos con más. 


El martes, se procedía a la inauguración de la iluminación ornamental de la ciudad. Un acto que logró congregar a bastantes curiosos en la plaza Mayor, muchos de los cuales se marcharon visiblemente decepcionados. Las luces, bastante sosainas; la plaza, sólo ‘engalanada’ con un buzón real y sin el tradicional carrusel. Calle Mayor arriba, más de lo mismo. El Jardinillo custodiado con un único y enorme ángel luminoso, uno de los seis que el año pasado pudieron admirarse en Navilandia, y poco más, y la plaza de Santo Domingo, anodina donde las haya. 


Capítulo aparte merece la Concordia. El parque, que el año pasado acogió una luminosa y bulliciosa Navilandia, se ha convertido en una pequeña feria infantil, con escasa y austera iluminación, varios cacharritos de feria, algunos puestos de comida, una coqueta casita para Papá Noel y los pajes de los Reyes Magos y un espacio para contar cuentos presidido por un inquietante soldadito de plomo que parece sacado de un pasaje del terror. De San Roque, donde el año pasado no cabía un alfiler en los días festivos, casi ni hablamos. Mal iluminado, sin ambiente navideño y con los establecimientos hosteleros a medio gas.


Respecto al eje Miguel Fluiters-Plaza de España, a dos semanas de la Navidad, no están montados ni el árbol gigante de botellas recicladas, ni el Parque Frozen, ni la pista de hielo. Ni rastro del ambiente que se vivía el año pasado. El Palacio del Infantado, oscuro y solitario. La plaza de España, silenciosa. El resultado: a las ocho de la noche del día 5, víspera de festivo y fecha oficial del encendido navideño, acto que en todas las capitales de provincia congrega a cientos de personas en la calle, el paisaje era desolador: comercios cerrados y bares prácticamente vacíos. Una verdadera lástima.

 

La potenciación de las tradiciones que buscan PP y Vox para esta Navidad no debería estar reñida con la diversión, el ambiente callejero y la promoción turística de la ciudad. Y de esto poco o nada encontramos, a día de hoy, en las calles de la capital y, especialmente, en ese casco histórico que pretenden revitalizar. A no ser que algo cambie, mucho nos tememos que se retrocederá al modelo navideño de hace algunos años: insulso, gris y aburrido. 


Vecinos de Guadalajara, ‘Vuelve la Navidad’, nace ‘Guarilandia’. 

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