Todos somos iguales porque todos somos diferentes

Publicado por: Resu Lorenzo
04/12/2022 02:00 PM
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Con el alumbrado en todas las ciudades españolan iluminando los rostros con esperanza y ganas de disfrute, recordé con más intensidad en esta semana, a quienes brillan con luz propia, celebrando así el día 3 de diciembre, el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. ¡Niños, jóvenes, mayores, que la vida os regaló el maravilloso don de dar amor a raudales, estas palabras son para vosotros!

 

En el devenir del día a día, los trabajos, las reuniones de amigos, la rapidez, el sentir de nunca llegar, a veces regalamos un detalle o un simple y gran abrazo, con la esperanza de recibir algo a cambio en algún momento, al menos de los que más quieres o tienes más cerca. ¡Y qué gran error! Escribía William Shakespeare: “soy feliz porque no espero nada de nadie” y este es un gran mantra de vida para encontrar la felicidad que seguro está más cerca de lo que imaginamos.

 

Detrás de cada mirada de esos niños, ¡hay tanta verdad! Lo complicado lo hacen sencillo, y nos enseñan que todo está bien, lo único que importa es el amor. Y no quiero caer en estas fechas en lo típico y tópico, pero cuando se quiere con el corazón no hay barreras, ni limites, ni discapacidades, el amor lo puede todo.

 

La gente prefiere juzgar a otros que no jugar y divertirse con ellos. Prefiere tener altitud que actitud y elige atentar o hacer daño con palabras en vez de alentar con una bonita frase a quienes necesitan en ese momento de tu aliento. Se piensa siempre en ganar la partida y ser los vencedores antes que sanar con una sonrisa el alma de una persona triste. La humanidad elige medicar para curarse antes que meditar. Se valora más a los efectivos que a los afectivos y en vez de amenizar veladas se intenta amenazar con llevar la razón y en caso contrario no volver a reunirse ni celebrar juntos cualquier evento. Se prefiere la revolución y el ajetreo antes que la resolución de cualquier pequeño matiz de una conversación prefiriendo una reclamación antes que una declaración de buenas intenciones. Se valora y acepta tener mejor una posición patrimonial elevada mejor que una situación matrimonial estable y con amor. Y con tan solo un juego de palabras conseguiremos ver no las discapacidades sino la cantidad de capacidades que pueden todos los seres de luz.

 

Mi gran admiración a todas esas familias, madres, padres que a través de su buen hacer y su gran amor nos enseñan que no hay mayor discapacidad que la que cada uno quiera tener. No puedo olvidarme de quienes tejen cada día por un mundo mejor, por el respeto a los derechos humanos. Mi agradecimiento a vuestra solidaridad, quienes, con canciones, con aportaciones económicas, con tiempo de calidad, con resolución de conflictos por vuestra perseverancia se avanza que juguemos y nos divirtamos todos juntos en el mismo tablero de juego de la vida.

 

Frenar y observar, mirar y abrazar la grandísima maestría que tienen todas las personas con necesidades especiales. Todos somos iguales porque todos tenemos diferentes capacidades.

 

Resu Lorenzo es Economista-gestora adtiva y Ceo de Parlorenzo

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