Las presas del Alto Tajo: ¿Patrimonio de los pueblos y recurso turístico o una amenaza para la salud del río?

Publicado por: Marta Perruca
28/04/2024 08:00 AM
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La presa del Molino de Arriba en Peralejos de las Trucas. Imagen: Parque Natural del Alto Tajo
La presa del Molino de Arriba en Peralejos de las Trucas. Imagen: Parque Natural del Alto Tajo

El fin de las concesiones de las centrales hidroeléctricas del Alto Tajo pone en riesgo la continuidad de estas presas en el Parque Natural y enfrenta las diferentes posturas de las partes interesadas. Los municipios afectados, en su gran mayoría, se niegan rotundamente a que este proceso termine con elementos que consideran parte de su patrimonio y un importante recurso turístico. Mientras que la empresa concesionaria disputa con la CHT en los tribunales para evadir su obligación de desmantelar estas infraestructuras y organizaciones, y asociaciones conservacionistas y deportivas encuentran una oportunidad para eliminar obstáculos y recuperar la continuidad del río. En este contexto, Peralejos de las Truchas acogía unas jornadas de información y participación organizadas por AMS Ríos con Vida y WWF para acercar posturas sobre posibles alternativas que garanticen la salud del río

 

La extinción de derechos sobre centrales hidroeléctricas en España por la finalización del periodo de concesión ha planteado un escenario sin precedentes en nuestro país, que abre un proceso de desmantelamiento de estas infraestructuras que, como es lógico, plantea muchas dudas e incertidumbres. En principio, la Ley es clara y obliga a las empresas concesionarias a devolver a su estado original a los ríos, humedales o acuíferos afectados por este uso. Sin embargo, en este escenario confluyen diferentes posturas e intereses.

 

Por un lado, las empresas concesionarias van a tratar de aliviar al máximo sus responsabilidades y obligaciones legales en la restauración medioambiental de estos espacios y la Administración, en este caso, las confederaciones hidrográficas, velarán por que se cumpla la legislación vigente, para que las empresas asuman el coste de desmantelar estas infraestructuras, una vez se extinga el derecho.

 

Por el otro, la demolición de presas está encontrando el rechazo de la mayoría de los municipios, donde estos saltos de agua han pasado a formar parte de su paisaje y se han convertido en un recurso turístico e incluso un elemento de su patrimonio; mientras diversas organizaciones ecologistas, conservacionistas o incluso deportivas, entre las que se encuentran WWF, AEMS Ríos con Vida o la a Asociación en Defensa del Piragüismo y los Usos Recreativos del Agua (Aepira), entre otras, han encontrado en estos procesos una oportunidad para liberar al río de barreras, para mejorar su salud ecológica y la práctica de deportes acuáticos, así como cumplir con uno de los objetivos de la Estrategia Europea de Biodiversidad para 2030, que pretende alcanzar los 25.000 kilómetros de ríos europeos libres de obstáculos.

Presa de la Rocha, entre Zaorejas y Villares de Cobeta.

Presa de la Rocha, entre Zaorejas y Villares de Cobeta.

El Parque Natural del Alto Tajo es un ejemplo paradigmático en la provincia de Guadalajara. En el año 2017, tal y como explica el secretario general de AEMS Ríos con Vida, César Rodríguez, se inicia un proceso de extinción de las concesiones a hidroeléctricas que fueron concedidas en precario por 25 años en la década de los 90, entre las que se encuentran presas tan significativas como El Molino de Arriba (Peralejos de las Truchas) con una concesión de 10,5 m³/s; Navarejos u Hozseca (Checa y Peralejos de las Truchas) de 5 m³/s y La Rocha (Zaorejas y Villar de Cobeta) de 18 m³/s. Al margen de quien fuera la concesionaria original, en ese momento los derechos de todas ellas estaban en manos de la empresa Enel Green Power España S.L.



Sobre la central del Hoz Seca existe una sentencia del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Madrid, con fecha de 12 de mayo de 2022, que desestima el recurso contencioso-administrativo interpuesto por la concesionaria, contra la resolución de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) de 24 de noviembre de 2020, que declaraba la extinción del derecho de aprovechamiento. Esn ella, la CHT concedía un plazo de tres meses para presentar el proyecto de puesta fuera de servicio de las instalaciones e infraestructuras asociadas a la concesión para que, “una vez aprobado el citado proyecto y otorgada la correspondiente autorización, proceda a la retirada de las instalaciones del aprovechamiento, eliminando aquellas que permiten la captación de las aguas, así como las que se sitúen en el dominio público hidráulico, y a la restitución del cauce a su estado anterior a la inscripción del aprovechamiento”.

 

Esta resolución, ratificada por el TSJ de Madrid, recogía, además, la obligación de la empresa de “eliminar las edificaciones que queden en desuso y que se sitúan en zona de servidumbre de uso público del cauce, en concreto, el edificio de la central hidroeléctrica con todos los equipos que se encuentren en su interior”. La sentencia del TSJ, por tanto, confirma la extinción del derecho y la obligación de la empresa a demoler la presa y restaurar el paraje a su situación previa, antes de la explotación. Una decisión, que Enel Green ha recurrido mediante recurso de casación ante el Tribunal Supremo.

 

La Presa del Molino de Arriba, en Peralejos de las Truchas, según César Rodríguez, se encontraría inmersa en un proceso judicial similar y a la espera de sentencia del TSJ de Madrid, mientras que la de la Rocha en Zaorejas lleva otros tiempos, al verse interrumpido el proceso de extinción de los derechos de aprovechamiento, entre otras cosas, por otro proceso contencioso-administrativo, contra una resolución de la CHT de 3 de octubre de 2017, que denegaba la solicitud de Enel Green de ampliar la concesión hasta 2061, que fue desestimado por sentencia 20/2019 del TSJ de Madrid, con fecha de 25 de enero.

 

En estos procesos se han personado como partes interesadas, tanto AEMS Ríos con Vida, como WWF y la Asociación en Defensa del Piragüismo y los Usos Recreativos del Agua (Aepira), entre otras, respaldando las resoluciones de la CHT.

 

“Todo esto se tiene que sustanciar”, comenta el secretario general de AEMS Ríos con Vida, organización fundada en 1979 por pescadores conservacionistas con el fin de promover medidas que permitan una conservación y recuperación de los ecosistemas fluviales y sus peces autóctonos. “Se trata de unos casos que son nuevos en España. Está empezando a ocurrir que las concesiones llegan a la extinción y plantean la cuestión de qué es lo que se hace con estos aprovechamientos. Para las empresas estos procesos tienen un valor más allá de un expediente concreto, porque pueden asentar precedentes en relación a otros muchos casos que van a venir detrás y para nosotros también es así”, valora el marco actual.

 

En este sentido, afirmq que en los periodos de alegaciones de los expedientes de información pública “hemos expresado con absoluta claridad nuestro planteamiento, que en principio no se pronuncia sobre alternativas posteriores. Hemos defendido la restauración del río, la extinción definitiva y la eliminación de las presas, pero no hemos entrado en si se trata de una eliminación total o parcial, ni las medidas de corrección del impacto que hay que establecer si no se eliminan. Todo eso sería a partir del proyecto que tiene que presentar el concesionario, porque es su responsabilidad” .

 

En la misma línea, el técnico de políticas del Programa Agua de WWF España, Rafael Seiz, recuerda que se encuentran dentro de las organizaciones que defienden intereses medioambientales y, en consecuencia, "entendemos que lo mejor es que se trabaje hacia la permeabilización de las presas”, aunque reconoce que en este momento y en la medida en la que no existe ningún proyecto de restauración sobre la mesa, “no me atrevería a dar una opinión sobre cuál es la mejor alternativa, porque ni siquiera las conocemos”. No obstante, indica que de acuerdo con lo sucedido en otros casos, “pueden pasar por distintas soluciones técnicas enfocadas a hacer una rampa para facilitar el paso de peces o un cauce lateral o by-pass, que mantiene la estructura, pero deja pasar tanto un caudal líquido, como sólido, en algunos casos”


Sin embargo, para el ecologista, la medida que consigue un mayor efecto a la hora recuperar la funcionalidad y la dinámica propia del río es la eliminación completa de estas barreras. “Me refiero a azudes y presas que abundan en nuestros ríos. Hay miles de ellas que han quedado abandonadas o sin un uso claro y que ahora siguen ejerciendo esa presión sobre las especies y la biodiversidad”. Un estudio de AEMS Ríos con Vida calcula que existen en España unos 30.000 obstáculos de estas características inventariados, que se elevarían hasta más de 170.000, estimando los que estarían sin inventariar.

 



La asociación Aepira para la defensa del Dominio Público Hidráulico con fines recreativos y deportivos está personada en el proceso de las tres centrales del Alto Tajo desde sus inicios: “Nosotros estamos a favor de que, cuando se acaben las concesiones que tiene la Administración, los concesionarios devuelvan al estado original el medio, que es a lo que se comprometen cuando el Estado les cede el uso”, comenta su secretario, Mario Calvo.

 


Las presas, en palabras del representante este colectivo, integrado por piragüistas, personas vinculadas con el medioambiente o que utilizan el medio acuático de manera lúdica, como es el caso de los barranquistas, suponen un obstáculo para el uso deportivo. “Los piragüistas, por ejemplo, bajan el río y cuando llegan a la presa tienen que bordear ese obstáculo” y añade que “aparte de tener que salirse del río para ello, por debajo de las presas, las corrientes generan unos peligros que pueden ser mortales para los usuarios, no sólo para los piragüistas, también para pescadores o paseantes. Se genera un resalte hidráulico que se denomina rebufo, que por muy pequeña que sea la presa, son muy peligrosos”, indica.

La central del Salto de Poveda nunca llegó a funcionar.
La central del Salto de Poveda nunca llegó a funcionar.


Se inicia el proceso en el Salto de Poveda

Además, el pasado 24 de febrero de 2024 salía a información pública el expediente de extinción del derecho de aprovechamiento de las instalaciones del Salto de Poveda, en los términos de Poveda de la Sierra y Taravilla, del que actualmente es titular Gas Natural Fenosa Renovables, S.L.U, con lo que se inicia el proceso que podría terminar con el desmantelamiento de esta central que nunca llegó a ponerse en funcionamiento y en cuyas instalaciones, las conocidas como Casas del Salto, se ha puesto en marcha un negocio de turismo rural. La cascada de la presa es además uno de los emblemas paisajísticos del Parque Nartural.

 

“Lo que pedimos en las alegaciones a este proceso es una devolución a un estado original”, indica Rodríguez. Esta presa se construyó recreciendo un travertino preexistente “y lógicamente si este travertino es algo que existía previamente no se tiene que demoler, pero todo lo demás se ha quedado ahí después de meter una cantidad ingente de hormigón, no sólo en la presa, sino en los estribos ,a pesar de que nunca se puso en funcionamiento”.

 

En esta línea, explica que, legalmente, cuando existe una concesión, si a los tres años no se pone en funcionamiento “el organismo de cuenca debería caducarla de oficio y, si no hay interés de ponerla en funcionamiento por parte de nadie, eliminar lo construido dentro del Dominio Público Hidráulico”. Posteriormente, continúa, “hay que acudir a la Ley de Patrimonio de las Administraciones Públicas para ver quién tiene la responsabilidad pecuniaria en esa restauración y lo que dice la legalidad vigente es que es el último concesionario que está registrado titularizando esa concesión el que tiene esa responsabilidad de devolver el cauce a su estado original. También se dice que, en su caso, la Confederación podría ejecutar las obras de manera subsidiaria y luego repercutirlas al concesionario”, aclara el representante de Ríos con Vida.



Jornadas informativas y participativas

Con este telón del fondo, la organización ecologista WWF y AEMS Ríos con Vida organizaban una Jornada Informativa, junto con un Proceso Participativo en Peralejos de las Truchas, con el fin de tomar la temperatura al territorio y valorar posibles alternativas desde la propia zona para la recuperación ambiental de los tramos ligados a las presas del Molino de Arriba y Hoz Seca (Oceseca, como se conoce los pueblos de la zona) o Navarejos.

 

En realidad, se trataba de las segundas jornadas que se llevaban a cabo en el territorio. Las primeras, tuvieron lugar en el mes de diciembre entre Checa y Peralejos y de ellas se extraían las primeras conclusiones, que quedaron plasmadas por escrito en un informe.

 

“Hicimos estas jornadas para reflexionar y conocer la visión que existe en el territorio sobre la eliminación de las presas, así como las alternativas que valoran a la hora de mantener esas infraestructuras”, apunta Rafael Seiz. Una iniciativa que considera que, en un primer momento, debería haber partido de la Administración Pública,“tratando de involucrar de la manera más amplia posible a los agentes sociales, porque de una forma u otra, es evidente que una solución de este tipo tiene que ser adoptada por la gente del territorio o, cuanto menos, ser conocida y valorada. No somos partidarios de imponer criterios desde territorios lejanos y, desde luego, una decisión puede tener su razón jurídica, pero no debe estar alejada o ser ajena a la realidad que viven las gentes de la zona”, valora el representante de WWF.

 

En la otra parte, y según los alcaldes de Checa, Jesús Alba, y Peralejos de las Truchas, Abel Moreno, estas jornadas han puesto de manifiesto que “absolutamente toda la población de Checa y Peralejos de las Truchas está de acuerdo en que no se tiren las presas” y se lleven a cabo todas las medidas que se estimen precisas para garantizar la salud del río.

 

Central del Molino de Arriba en Peralejos de las Truchas.
Central del Molino de Arriba en Peralejos de las Truchas.



Elementos del patrimonio de Checa y Peralejos

La postura de la población local se fundamenta, por un lado, en que estas infraestructuras han pasado a formar parte del patrimonio cultural, e incluso natural, de los pueblos de la zona. “Desde el Ayuntamiento de Checa se solicitó que se incluyera en la carta arqueológica, porque es un elemento del patrimonio industrial. En 1903 se encargó a ingenieros ingleses el proyecto de construcción y en 1908 llegó la luz a Sierra Menera. Para nosotros es importante, porque habla del final de ese periodo industrial que vivió esta zona desde el siglo XVI, hasta finales del siglo XIX. Gran parte del mineral de Sierra Menera se fundía en las ferrerías de aquí. En la que existe justo por encima de la presa del Oceseca llegaron a trabajar 200 personas, además de los puestos indirectos de carbonero, transporte, etc. Estas ferrerías desaparecieron con la llegada del ferrocarril, porque todo lo que no pudiera transportarse por este medio no era rentable. Entonces construyeron la vía de Sierra Menera al Puerto de Sagunto, donde hicieron los altos hornos. Esta central se construyó porque necesitaban luz para el lavadero. Ahora puede parecer una mini-central, pero en 1903 suponía llevar la luz a una distancia de 50. km”, relata el regidor checano.

 


El alcalde de Peralejos de las Truchas, Abel Moreno, añade que desde el Ayuntamiento han solicitado a la Consejería de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno regional la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) de ambas presas, “con un argumentario bastante amplio”. Aunque la presa del Molino de Arriba “no es tan antigua, ya que tiene como 38 años menos”, el anuncio de esta infraestructura en el Boletín Oficial de la Provincia hacía referencia a que “se realizará el azud, es decir, el muro para contener el agua, a la misma cota a la que se encuentra la captación de agua para el molino harinero que tiene la localidad en esa misma ubicación”. Este molino, apunta Moreno, está documentado desde aproximadamente 1840. “Además, antes de ser molino, esa misma instalación se utilizó como herrería, para procesar el mineral de hierro y sobre esa herrería tenemos datos que se remontan hasta 1517”, comenta.

 


Precisamente, en las jornadas surgieron propuestas para el aprovechamiento de las instalaciones de las centrales, como la adecuación de un centro de interpretación “que recuerde ese pasado industrial de la comarca, recogiendo la trayectoria histórica de este recurso”. Asimismo, y con el hilo conductor de los usos de río, se propuso “utilizar la película 'El Río que nos lleva', basada en el libro homónimo de José Luis Sampedro, para hacer mención a las herrerías que había antes, al oficio de los gancheros y a todo el tratamiento de la madera que se realizaba en esta zona”, apunta Moreno.

 


En relación a este argumento, el representante de AEMS Ríos con Vida reconoce el valor histórico de estas infraestructuras, pero encuentra inconvenientes en la declaración BIC, “porque es una infraestructura que está dentro del Dominio Público Hidráulico y les puede ocurrir lo que al Gobierno de Aragón con la presa de los Toranes en el río Mijares, que tuvieron que echarse para atrás, porque se dieron cuenta de que estaban invadiendo competencias del Estado”.

 


Al mismo tiempo, estas presas se han convertido en un lugar de visita obligada para todo turista que visite Peralejos de las Truchas. Basta con acercarse cualquier día de verano a este paraje para hacerse una idea de la importancia socio-cultural que tiene para la población local. Asimismo, el alcalde señala en que este entorno cuenta con unas instalaciones turísticas, “que ahora están cerradas por circunstancias, pero estamos estudiando la manera de ponerlas en funcionamiento y el derribo de la presa supondría un perjuicio considerable”, añade.

 


Otro de los argumentos de peso que esgrimen, es la utilización de los azudes como recurso de carga de agua para los medios aéreos del Plan Infocam, en la extinción de incendios forestales. Tal y como señala el alcalde de Checa, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha adquirido la finca de la Campana, que limita con la presa del Oceseca, en un entorno muy continuo de bosque, que abarca toda Sierra Molina hasta la provincia de Cuenca, con muy difícil acceso: “Pues resulta que gracias a la presa tienes dos puntos de recarga inagotable para los helicópteros en el cogollo de todos esos montes. En el río no pueden cargar, pero en esas dos presas sí y, de hecho, presentaron fotografías de los helicópteros cargando en algún incendio”

 

La presa del Hoz Seca lleva en pie desde hace 120 años. Imagen: WWF
La presa del Hoz Seca lleva en pie desde hace 120 años. Imagen: WWF


La demolción de las presas y sus posibles impactos

Otro de los aspectos a tener en cuenta, según  Jesús Alba es que, precisamente al encontrarse la presa de Navarejos o Oceseca en un lugar prácticamente inaccesible, no es posible la entrada de maquinaria pesada para su demolición y, de llevarse a cabo, el impacto ambiental sería mayor que mantenerla tal y como está, ya que posiblemente se requiera hasta el uso de explosivos: “Si fuera una presa de hormigón, con 50 metros de altura, que está en desuso y que da no se qué verla ahí… pero no es el caso. Es algo que es más el daño que se produce si se demuele, que ahora que tenemos un valor patrimonial, pero también geológico, paisajístico y medioambiental”.

 


La presa, argumenta, está levantada con “sillares ciclópeos” en un lugar donde ya existía un salto natural, “por lo que el río tendría la misma forma que ahora”. Además, con la cal del agua se ha ido formando una toba “con lo que apenas se distingue la presa”.

 


También indica que la trucha en esa zona no se ha mezclado. “Es cierto que los especialistas valoran que es mejor que la trucha esté muy mezclada, porque así es más fácil su supervivencia, pero la realidad es que en esa zona, de la presa del Oceseaca hacia arriba, la trucha ha creado, después de tantos años, un ecosistema único aguas arriba, aparte de la riqueza de su paisaje”.

 

Los representantes del territorio  entienden que los azudes se encuentran prácticamente colmatados, "por lo que no representan apenas escollo para la libre circulación de los sedimentos transportados por el río". Asimismo, entienden que estos obstáculos no impiden que las truchas, con gran acerbo genético original, desciendan río abajo en los periodos de riadas, pero sí impiden el ascenso de especies invasoras, "peligro cada vez más acuciante ante el cambio climático". 

 

Asimismo, aseguran que la propia CHT en un informe sobre la reserva fluvial del Tajo sostiene que "no es seguro que el derribo de las presas sea algo positivo para la conservación del río y el entorno, sobre todo ante la incertidumbre que plantea el cambio climático".

 

Para el regidor checo no tiene sentido que se plantee la lucha sobre la salud medioambiental de los ríos y de la trucha común en el Alto Tajo, “cuando tenemos verdaderos desastres ecológicos en el Trasvase Tajo-Segura (…) Aquí el desastre se produciría si se derriban las presas” y opina que si ahora está en el punto de mira es debido a que se trata de una zona despoblada, con menos de dos habitantes por kilómetro cuadrado, donde resulta más fácil abrir el melón de este tipo de medidas polémicas, porque se presupone que no existe una masa crítica que se oponga: “No somos población y no cuenta nuestra opinión, por lo que al final, nos acabamos encontrando con todo este tipo de cosas”.

 

Del mismo mado,  para el alcalde de Peralejos “es mucho más factible mantener las presas en su estado actual, ya que se encuentran bastante naturalizadas, sobre todo la del río Tajo, porque todo lo que es la pared está cubierta de toba, es decir, de piedra natural que se ha formado por precipitación del carbonato cálcico de las aguas del río, y en la parte superior ha nacido vegetación y si no fuera por la escala de peces, casi ni se notaría que es artificial”. En este sentido, el alcalde se cuestiona: “La presa del Molino de Arriba lleva 80 años cortando el río y la del Oceseca casi 120 años ¿Realmente es ahora cuando aparece el problema y el perjuicio es tan grande?”

 

Además, recuerda que en el azud de la presa se encuentra la captación de agua que abastece a Peralejos, por lo que la demolición de la presa podría en peligro el suministro de agua a la localidad.

 

En relación a estos aspectos, Rafael Seiz, valora que a pesar de la apariencia de renaturalización de esos elementos industriales, “cuando cambias el libre discurrir del agua, de los sedimentos y del río, se modificas la dinámica fluvial y el sistema busca otro equilibrio, pero en el momento en el que eliminas esa presión, el sistema vuelve a reequilibrarse”. En este sentido, el técnico de WWF entiende que la mejor solución es “eliminar barreras visuales que ya no cumplen la función con la que se construyeron”, pero añade que eso no descarta que se deba “analizar caso a caso”, atendiendo a la existencia de otros valores e intereses que se consideren importantes “y haya que ponerlos en la balanza”. Si, finalmente, “esos valores tienen una importancia tan alta como para que no sea una opción la eliminación completa de la presa, habrá que buscar una solución o compromiso que aporte el mayor valor ambiental posible”.

 


En lo que se refiere a los posibles impactos sobre el medio ambiente que se podrían generar con la demolición de las presas, Cesar Rodríguez afirma que todos ellos “se pueden minimizar e incluso reducir hasta prácticamente su desaparición”. En este sentido, explica que para lograr una mayor permeabilidad del río, manteniendo la presa “hay que construir un paso de peces”, pero por ejemplo, en el caso de la presa del Hoz Seca, “es un sitio complicado: Tendría que ser un paso eficaz y para ello se tiene que hacer una inversión importante y luego hay que mantenerlo. Si no hay una concesión, ¿quién se hace cargo de ese coste y después del mantenimiento?”, se pregunta.

 

Tal y como ha podido saber El Decano de Guadalajara los costes que baraja la empresa Enel GreenPower España S.L. para la demolición de las presas rondarían los 11 millones de euros.

 

Presa del Hoz Seca o Navarejos, entre Checa y Peralejos de las Truchas. Imagen: Mancomunidad de la Sierra
Presa del Hoz Seca o Navarejos, entre Checa y Peralejos de las Truchas. Imagen: Mancomunidad de la Sierra


Los ayuntamientos afectados han llegado incluso a plantearse la explotación de estas minicentrales de manera local. La situación ideal, según Alba, sería que “esas presas, con un caudal mínimo que no creara desequilibrios en el ecosistema del río aguas abajo, siguieran produciendo electricidad, porque están en un buen estado de funcionamiento. De esta manera, Checa y Peralejos, que son los pueblos afectados, podrían tener suministro eléctrico gratis o a un precio muy económico”. Se trata de una alternativa a la que no cerrarían las puertas si, al echar números y con ayudas de las administraciones, resultara rentable. En esta línea, indica que se trata de una energía limpia en el entorno del Parque Natural, donde no se pueden instalar placas solares o molinos de viento.

 


“No es una opción descartable, pero entendemos que no es sencillo, porque habría que solicitar nuevo aprovechamiento, con las condiciones técnicas, medioambientales o de seguridad que se valoran ahora mismo”, añade el alcalde de Peralejos. Al margen de las propuestas de uso de estas instalaciones, según Abel Moreno, “lo que queremos y en esto la unidad es absoluta, es que no se derribe ninguna de ellas”.

 


En este sentido, apunta el alcalde de Peralejos, “vamos haciendo actuaciones y dando pasos para adelantarnos a una posible sentencia que pueda suponer la demolición, para intentar dificultarla todo lo que se pueda, porque una vez que sea firme, vamos a tener poco margen de maniobra”.

 


A pesar de las diferencias, las sensaciones de esta experiencia de información, debate y participación son positivas. Desde el territorio, el alcalde de Checa valora que “a lo mejor no tenemos una postura común con WWF y Ríos con vida, pero sí una actitud común de participación, porque sí nos preocupa la situación”. Al mismo tiempo, entiende que la iniciativa “también ha sido interesante para ellos, porque las normas son genéricas y sus planteamientos no tienen por qué ser malos, porque se hace por la salud de los ríos, pero hay que bajar al territorio y entender el vínculo de los habitantes con determinados elementos que forman parte del paisaje y del paisanaje, porque el papel lo aguanta todo, pero la realidad puede ser otra completamente distinta”, concluye.

 

Así, Rafael Seiz afirma que gracias a estas jornadas “hemos tenido la oportunidad de trasladar argumentos más enfocados hacia la biodiversidad y la conservación de los ríos y su funcionamiento natural y desde los territorios nos han compartido, no sólo su visión, sino información relevante sobre el patrimonio; la importancia cultural y como legado social en esos territorios; el uso recreativo que ahora mismo se les da, que tiene una importancia muy grande en un lugar que depende del turismo o el aprovechamiento para la extinción de incendios forestales”. Según el técnico de políticas del Programa Agua de WWF España, el resultado de estas jornadas se plasmará en un documento “que no busca una solución de consenso y ninguna de las partes vamos a ir con esta solución y la vamos a defender, porque no estamos en ese punto, al no conocer las alternativas que se proponen, pero al menos sí que hemos apuntado y puesto en conocimiento de todas las personas que han querido participar, esta información que nos parece relevante”.

 

Por su parte, el secretario general de AEMS Ríos con Vida señala que “en principio” la organización defiende la eliminación de las presas y la restauración integral del río al considerar que “estas presas están ocasionando un impacto ambiental negativo de efecto barrera no sólo por la ruptura de las rutas de movimiento de los peces, también de la conectividad ecológica, con la alteración de la dinámica fluvial y la captura de sedimentos en el embalse, entre otros impactos”, y añade que, con todo ello mantienen “una posición de máximos” aunque “no somos indiferentes a la opinión y al impacto que tienen sobre la población local. Por eso hemos hecho estas jornadas, también para conocer esa opinión de cerca, dialogar y comunicar nuestras ideas, análisis e interpretación del punto en el que está el proceso”.



¿Y ahora, qué…?

En esta línea, recuerda que en estos momentos cualquier decisión o postura está pendiente de la sentencia firme del Tribunal Supremo y el proyecto de la empresa para la puesta fuera de servicio que está obligada a presentar si el Tribunal Supremo desestima el recurso de casación, en los términos que establece la CHT en su resolución de extinción del derecho de aprovechamiento. “De momento, no conocemos la propuesta técnica de la empresa. Cuando la conozcamos podremos decir algo más y pronunciarnos al respecto de las posibles soluciones, alternativas, etc.”, indica Rodríguez, al tiempo que pronostica que “el proceso puede alargarse bastante”.

 

En el momento en el que eso ocurra, la empresa tiene tres meses para presentar un proyecto “para la puesta fuera de servicio de las instalaciones e infraestructuras asociadas a la concesión para que, una vez aprobado el citado proyecto y otorgada la correspondiente autorización, proceda a la retirada de las instalaciones del aprovechamiento”. La aprobación del proyecto, entienden, llevará consigo un informe de impacto ambiental, con los correspondientes plazos en los que los interesados podrán presentar alegaciones.

 

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