Guadalajara, a la cabeza de la región en número de mujeres víctimas de la mutilación genital femenina

Publicado por: Ana María Ruiz
27/04/2024 08:00 AM
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Imagen: Observatorio Contra la Violencia.
Imagen: Observatorio Contra la Violencia.

Castilla-La Mancha se convierte en pionera en la prevención e intervención con mujeres supervivientes sometidas a esta forma de violencia sexual a través de la elaboración de una guía sanitaria y un protocolo de actuación. El objetivo: erradicar esta salvaje práctica ancestral que aún amenaza a cientos de niñas residentes en la región

 

La mutilación genital femenina está considerada como una de las formas más extremas de violencia contra las mujeres. Se trata de una práctica presente en cerca de una treintena de países del África Subsaharina, Oriente Medio y Asia.


Según datos de la Organización Mundial de la Salud, más de 200 millones de mujeres y niñas han sido objeto de la mutilación genital femenina en los lugares donde se realiza esta práctica. UNICEF, estima que tres millones de niñas están en riesgo cada año. Casi todos los casos se practican en la infancia, entre la lactancia y los 15 años. 


La MGF está reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos y de la infancia. Refleja una desigualdad entre los sexos muy arraigada y constituye una forma extrema de discriminación hacia la mujer sólo por el hecho de serlo.


Aunque en los países occidentales pueda parecer que esta práctica nos queda muy lejos, cabe destacar que se ha globalizado con los movimientos migratorios y se ha dispersado a nivel mundial, especialmente en Europa, Estados Unidos y Australia, entre otros países.


Según los datos de Accem, se calcula que en España hay unas 18.000 niñas en riesgo de sufrir mutilación genital. Un delito que en nuestro país está castigado con entre 6 y 12 años de cárcel para quien la practique y, además, puede acarrear la pérdida de la custodia de las niñas, aunque la mutilación se haya producido en otro continente.

 

Castilla-La Mancha no es ajena a este problema. Los datos facilitados por el Sescam reflejan que convivimos a diario con mujeres y niñas procedentes de los países en los que se continúa practicando. Cabe destacar que el 70% de las mujeres con mutilación genital que habitan en la región residen en Guadalajara y Toledo. Las de nuestra provincia son originarias principalmente de Nigeria y las de Toledo de Mali. También existe un porcentaje importante de Senegal en Albacete.

 

Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística referentes al censo de población en España, a 1 de enero de 2023, reflejan que en Castilla-La Mancha están empadronadas más de 800 mujeres procedentes de estos tres países, de las cuales cerca de 300 viven en Guadalajara y alrededor de 250 en Toledo. Esto significa que cerca de un millar de mujeres africanas residentes en la región han sido víctimas de la mutilación y, lo que es más grave, centenares de niñas menores de 15 años podrían estar en riesgo de sufrirla. 

 

Mapa de los países en los que esta práctica es mayoritaria//Fuente: Accem.
Mapa de los países en los que esta práctica es mayoritaria//Fuente: Accem.

 

Castilla-La Mancha, pionera en prevención y actuación

 

"Es una práctica que seguimos detectando y diagnosticando", asegura a El Decano de Guadalajara Aurora Sánchez, responsable de la Unidad de Atención al Usuario del Sescam. "Lo que antes era sólo localizado en determinados países, con la globalización ahora lo estamos encontrando en otros lugares. Con la inmigración estamos viendo que en Colombia y Perú las mujeres y niñas mutiladas están experimentando un aumento". 

 

Consciente de este problema, el Gobierno de Castilla-La Mancha ha dado un paso más en su estrategia de lucha contra la MGF. Para llevar a cabo una prevención más efectiva, el Sescam ha publicado un protocolo y una guía de actuación sanitaria ante la mutilación genital femenina elaborado por un grupo de trabajo multidisciplinar, integrado por profesionales del ámbito de la Atención Primaria y Hospitalaria: pediatría, ginecología, enfermería comunitaria, matronas, trabajo social, medicina preventiva, profesionales de ambas direcciones generales del Sescam y profesorado de la Universidad de Castilla-La Mancha, que han trabajado en coordinación con la Dirección General de Cuidados y Calidad y la Dirección General de Salud Digital.

 

"Aunque no partíamos de cero porque ya existía un protocolo en Castilla-La Mancha realizado por el Instituto de la Mujer, Servicios Sociales y Médicos del Mundo, en el ámbito sanitario la guía y el protocolo son novedosos”, aclara Aurora Sánchez, una de las profesionales implicadas en el diseño y puesta en marcha de estas herramientas, que a nivel nacional son pioneras. 


"El ámbito sanitario se vio como un espacio privilegiado para prevenir la mutilación genital femenina y para abordar la complicaciones derivadas de la realización de esta práctica. Además, es una herramienta de trabajo totalmente innovadora que nos va a permitir, por un lado, perseguir la mutilación y, por otro, actuar una vez que se ha detectado", explica Sánchez. 


El protocolo es un marco normativo normativo y jurídico a nivel nacional, internacional y autonómico y recoge información sobre lo que es la mutilación y cómo prevenirla y actuar frente a ella. Por otro lado, la guía de actuación sanitaria es una herramienta totalmente informatizada, definida por perfiles profesionales, con las lineas de actuación que debe seguir cada uno cuando se detecta un posible caso de MGF o un riesgo en menores. "Está basada en factores de riesgo -afirma Aurora Sánchez-. Si vemos que una mujer tiene una mutilación y está embarazada o tiene hijas menores y procede de uno de los países en los que la mutilación, lamentablemente, todavía es una práctica arraigada por sus estructuras políticas y sociales, para nosotros es un factor de riesgo”. 


Es en ese momento cuando saltan todas las alarmas, especialmente el campo de la prevención. "A veces estas mujeres y niñas pueden visitar su país de origen que es donde se practican las mutilaciones". Por ello, si una niña menor de edad entra en una consulta y se detecta que va a viajar allí con su familia, se insta al padre y a la madre a firmar el denominado Compromiso Preventivo en el que tienen que dejar constancia de que no van a obligarla a la mutilación. 


Previamente, explica Sánchez, se realiza una exploración para comprobar que los genitales están intactos. A la vuelta de su viaje se programa una nueva visita para constatar que no se le ha practicado la MGF. "En caso de que haya sido así, como hay un compromiso firmado, se emite un parte de lesiones y una hoja de notificación de maltrato infantil que se remite al juzgado para perseguir la mutilación".


Esto es posible gracias a que la guía incluye una historia clínica en la que quedan reflejados los datos del país de origen de los padres, si la madre está mutilada o si hay antecedentes en la familia con hermanas, madres o abuelas mutiladas. "Todo se registra para detectar los factores de riesgo y poder intervenir en ellos". 


Dado que en algún momento las mujeres o las niñas acuden a alguna consulta de Atención Primaria o Atención Hospitalaria, ya sea por embarazos, problemas pediátricos comunes o revisiones ginecológicas, los datos anteriormente citados se incluyen en su historia clínica. Muchas veces se puede empezar a intervenir cuando acuden a Medicina Preventiva a ponerse las vacunas necesarias para viajar a su país: "Con las técnicas que manejan los profesionales y los datos de la historia clínica pueden ver si está firmado el Compromiso Preventivo. Si no lo está se les insta a que lo cumplimenten".


En este sentido, el Sescam está llevando a cabo programas de formación para Primaria y Especializada con el objetivo de sensibilizar y formar a los profesionales, tanto en el manejo de las entrevistas como en la herramienta informática que se ha diseñado, "de manera que se pueda aumentar la concienciación sobre esta práctica para prevenirla y, en caso de que se detecte, intervenir, especialmente en las secuelas físicas y psicológicas que puede sufrir la mujer", relata Sánchez.  


En este sentido ha destacado la importancia de abordar el problema desde todos los ámbitos: servicios sociales, sanidad y educación. Para ello, el Sescam está trabajando en reforzar la coordinación con los centros educativos, el Instituto de la Mujer y los Servicios Sociales.

 

El Gobierno regional presentó la guía y el protocolo la pasada semana//Imagen: JCCM.
El Gobierno regional presentó la guía y el protocolo la pasada semana//Imagen: JCCM.


Secuelas: actuación y concienciación


La mutilación genital femenina es una práctica que hace referencia a todos los procedimientos que implican la extirpación total o parcial de los genitales externos de la mujer u otras lesiones en los órganos genitales femeninos con fines no médicos. 


Según se informa desde Unicef, existen muchos factores que contribuyen a la pervivencia de esta práctica: "En todas las sociedades donde se realiza, la mutilación es la manifestación de una desigualdad de género profundamente arraigada".


La Fundación Kirira -ONG de Tomelloso (Ciudad Real) que desarrolla proyectos en Kenia- recuerda que en algunas sociedades esta práctica es un rito iniciático; otras la utilizan para reprimir la sexualidad de las niñas o salvaguardar su castidad. En los lugares donde está más extendida, las comunidades la consideran un requisito económico para el matrimonio o la herencia, ya que cuando la niña se casa su familia recibe una dote de la familia del marido. Las familias que rechazan participar en la mutilación genital femenina se enfrentan al ostracismo y exponen a sus hijas al riesgo de no ser aptas para el matrimonio. "No se habla abiertamente de ella, ya que se trata de un tema tabú, por lo tanto, no se cuestiona simplemente se realiza", se asegura desde la Fundación.

 

La mutilación genital femenina consiste en la extirpación total o parcial de los órganos sexuales externos de la mujer a través de cuatro métodos: la clitoridectomía, extirpación parcial o total del glande del clítoris; la escisión, extirpación parcial o total del glande del clítoris y los labios menores con o sin escisión de los labios mayores; la infibulación, que consiste en el estrechamiento de la abertura vaginal, que se sella cortando y recolocando los labios menores y/o mayores, con o sin la extirpación del clítoris; y, por último toda una serie de procedimientos lesivos para los genitales femeninos como punciones, perforaciones, incisiones, raspados o cauterización de la zona genital.  Todo ello se practica sin anestesia y sin medidas higiénicas.

 

Las consecuencias para la mujer son devastadoras, tanto a nivel físico como psicológico. A nivel organico puede provocar vaginismo, dificultad para el orgasmo, dolor en las relaciones sexuales, dificultades obstétricas, desgarros, sufrimiento fetal o muerte por asfixia del feto al estar los genitales manipulados, tendencia a cesáreas e incluso la muerte por infección, debido a las fatales condiciones en las que se practica.

 

Psicológicamente,las mujeres y niñas padecen ansiedad, depresión, trastorno por estrés traumático, miedo al rechazo de su grupo étnico, miedo a mantener relaciones sexuales, miedo al parto, sentimientos de culpa y un largo etcétera de secuelas para toda la vida.

 

De ahí la importancia no sólo de la prevención y la actuación directa, sino también de la concienciación. Empezando por las propias mujeres víctimas de esta tremenda violencia física y psíquica. 

 

Aurora Sánchez afirma que se trata de concienciarlas de que "el corte no es algo natural y no es admisible desde el punto de vista social y religioso". Por ello, la actuación sanitaria se encamina, en primer lugar, hacia las mujeres para que no continúen con esta práctica: "Tenemos que considerar la mutilación como una práctica de violencia sexual contra la mujer. Teniendo  en cuenta sus valores culturales, lo arraigada que está, la justificación que existe, se les hace ver que es violencia sexual por el hecho de ser mujeres. De hecho ya hay muchísimas de ellas que tienen auténtico pavor a poder ser mutiladas. Se trabaja para concienciarlas. Para que ,si ellas lo han sufrido, no lo sufran sus hijas o nietas".


Por ello, uno de los objetivos del Sescam es contar con un mayor número de profesionales con competencias adquiridas en este asunto. El próximo mes de mayo se iniciará un proceso de formación para personal de Primaria y Hospitalaria que se repetirá con toda probabilidad en verano. 


Y para ello son esenciales el conocimiento del protocolo y el uso de la guía: "Es una herramienta muy detallada sobre las actuaciones a realizar. Vamos a tener un cuadro de mando que nos va a dar indicadores anuales que nos van a permitir explorar y trabajar sobre los factores de riesgo y sobre otros muchos datos. Tenemos mucha ilusión puesta en este programa porque es una buena forma de contribuir a prevenir. Ojalá en un futuro, podamos decir que hemos conseguido erradicar la mutilación genital”, concluye la responsable de la Unidad de Atención al Usuario del Sescam.

 

 

Las secuelas físicas y psicológicas para las mujeres y las niñas son devastadoras//Imagen: Accem
Las secuelas físicas y psicológicas para las mujeres y las niñas son devastadoras//Imagen: Accem

 

Creciente Rechazo

 

Afortunadamente, cada vez son más las voces que se alzan contra esta vulneración de los derechos de las mujeres y niñas."La ablación genital viola los principios de igualdad y de no discriminación por razones de género. Asimismo, atenta contra el derecho a no ser sometida a torturas ni a tratos crueles, inhumanos o degradantes y vulnera el derecho a gozar del máximo nivel posible de salud, el derecho a la integridad física y, en general, los derechos de la infancia. En los peores casos, la mutilación genital femenina constituye incluso una violación del derecho a la vida”, se afirma desde Unicef.

 

La organización humanitaria ha recabado datos que reflejan que la actitud de las niñas y las mujeres hacia la mutilación genital femenina varía considerablemente de un país a otro, "pero la oposición a esta práctica va en aumento".

 

Así, en la mayoría de los países de África y Oriente Medio, siete de cada diez adultas y menores piensan que la mutilación genital debe erradicarse. Esta proporción de niñas y mujeres es alrededor del doble respecto a hace dos décadas. Los resultados de un análisis reciente de Unicef también muestran que muchos niños y hombres están en contra de la MGF. En Etiopía, por ejemplo, un país con una de las tasas más altas de esta práctica a nivel mundial, la oposición masculina es del 87%.

 

No obstante, no conviene bajar la guardia. Desde Unicef alertan de que a pesar de que hoy en día la probabilidad de que las niñas sean mutiladas se ha reducido en una tercera parte con respecto a hace 30 años, el mantenimiento de los logros obtenidos plantea un desafío considerable: "Teniendo en cuenta el crecimiento de la población, para 2030, casi una de cada tres niñas en todo el mundo nacerá en alguno de los países donde la mutilación genital femenina está más extendida, lo que supone que 68 millones de niñas correrán el riesgo de ser mutiladas”. 

 

En 2024, más cuatro millones de niñas estarán en riesgo y se prevé que esta cifra alcance los cinco millones en 2030. "Los conflictos, el cambio climático y el aumento de la pobreza y la desigualdad siguen obstaculizando los esfuerzos para transformar las normas de género y sociales que sustentan esta práctica dañina y trastocan los programas que ayudan a proteger a las niñas”, se afirma desde la ONG de protección de la infancia.

 

Imagen: Unicef
Imagen: Unicef

 

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