La estatua de Neptuno del Jardinillo recuperará todo su esplendor... y su tridente

Publicado por: Ana María Ruiz
16/05/2024 11:20 AM
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Imagen actual del dios Neptuno.
Imagen actual del dios Neptuno.

El Ayuntamiento invertirá más de 10.000 euros en la limpieza y restauración de una de las esculturas más importantes y más vandalizadas de la ciudad, de mármol de Carrara

 

La Concejalía de Cultura y Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Guadalajara va a remozar la estatua de Neptuno, el dios de las Aguas, que hoy en día luce totalmente abandonada en la céntrica plaza del Jardinillo. 

 

El presupuesto asciende a 10.285 euros. El objetivo es acometer su limpieza y restauración "para mantener en digna exhibición al público y con la seguridad suficiente para el disfrute por parte de la ciudadanía, además de acometer las acciones necesarias para asegurar su preservación a las generaciones futuras", se afirma en el informe de contratación, al que ha tenido acceso El Decano de Guadalajara.

 

La estatua de Neptuno data del siglo XVI y, aunque el estado de conservación es bueno, lo cierto es que la escultura está muy sucia y ha sido objeto de distintas intervenciones reparadoras como consecuencia de actos vandálicos y de la caída de ramas de los árboles existentes a su alrededor. Estas acciones siempre fueron asignadas a marmolistas no especializados en restauración de obras de arte, que han restituido elementos perdidos, como la mano derecha, cambiada en su totalidad; o retallado algunas partes del conjunto, como la nariz del dios, parte de la aleta del delfín o ciertas modificaciones en su boca para colocar un surtidor de agua.

 

El pliego de condiciones establece que el adjudicatario atenderá de manera prioritaria a la conservación de esta escultura, aplicando los tratamientos necesarios que anulen eficazmente los daños y deterioros que manifiestan, valorando todos los desperfectos detectados con el fin de ser neutralizados o eliminardos y evitar que las patologías se reproduzcan en el tiempo.

 

Los trabajos -que se realizarán in situ- consistirián en la limpieza superficial exhaustiva del polvo y la suciedad acumulados; la eliminación de cementos en los rejuntados; el sellado de grietas; la consolidación final con hidrofugante de protección y la fabricación artesanal e instalación de un tridente de hierro forjado de cuadradillo igual al que poseía la estatua en su estado original, un tridente de hierro forjado de cuadradillo de 30 milímetros de sección, para cuya colocación no debe recurrirse en ningún caso a fijaciones o anclajes dispuestos sobre la superficie marmórea de la escultura. El plazo de ejecución será de 45 días. 

 

Antecedentes históricos

 

El técnico de Patrimonio del Ayuntamiento de Guadalajara, Pedro José Pradillo, relata en el documento de licitación que la escultura fue entregada a la ciudad en 1868 como compensación por la importante inversión económica que afrontó la economía municipal para la reforma y consolidación de los edificios de la Academia de Ingenieros del Ejército. Entonces se incorporaron a su patrimonio esta escultura junto a otras existentes en aquel inmueble que, en su origen, hubieran podido formar parte de la decoración de los jardines del Palacio de Montesclaros.

 

En el trabajo 'Los Carrara de Guadalajara' publicado por Pradillo en 1998 en Libro de Actas del VI Encuentro de Valle de Henares, se recogen datos sobre los primeros proyectos de ubicación, como los planteados por los alcaldes Román Atienza y Miguel Mayoral en 1868 y 1872 para instalarlo como motivo alegórico de una fuente a construir en la plaza de la Fábrica, es decir, delante de la fachada de la renovada Academia.

 

Sin embargo, estas empresas no se llevaron a efecto, y, en 1876, se trasladó al claustro del convento de la Concepción con motivo de la Exposición Provincial de las artes y las industrias organizada los días de la Feria de octubre. Finalmente, en 1884, aquella escultura encontró su destino en el lugar de la Cruz de Piedra, punto de llegada para la conducción de las Fuentes de Torija, nueva traída de aguas potables para abastecimiento de Guadalajara. Allí, se trazó un jardín en cuyo centro se colocó una fuente adornada con la figura de Neptuno. De este parque de los depósitos de agua saldría en 1969 para ser emplazada en la plaza del Jardinillo, lugar donde aún se exhibe.

 

"Estamos, por tanto, ante la escultura pública más valiosa con que cuenta la ciudad de Guadalajara, ante una singular obra del Renacimento italiano llegada a esta ciudad en el primer tercio del siglo XVI, digna de admiración y de ser protegida en un espacio cerrado, en las salas de un museo, y fuera del alcance de los desamprensivos. Pareciera que carga sobre sí con una maldición, que no es otra que la incomprenisón de los habitanbtes de Guadalajara que la maltratan de forma incomprensible; en particular, en su mano derecha, más de una vez mutilada y sustituida por otra con mayor o menor acierto", concluye Pradillo en su informe.

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