Olga Mediano presenta en EEUU un estudio del Hospital Universitario de Guadalajara que puede cambiar el manejo de los niños con apnea del sueño grave

Publicado por: Marta Perruca
21/05/2024 07:28 PM
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Olga Mediano San Andrés es especialista del servicio de Neumología del Hospital Universitario de Guadalajara y coordinadora nacional de Sueño y Ventilación de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR)
Olga Mediano San Andrés es especialista del servicio de Neumología del Hospital Universitario de Guadalajara y coordinadora nacional de Sueño y Ventilación de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR)

Los primeros resultados del estudio "Kids Trial" han sido presentados por la especialista del Hospital Universitario de Guadalajara, Olga Mediano, en el Congreso de la American Thoracic Society (ATS) que se está celebrando en la ciudad de San Diego (EEUU) y revelan cambios en las presiones arteriales de los pacientes pediátricos con apnea del sueño que sólo se producen por la noche, por lo que no serían detectados en consulta

 

La doctora Olga Mediano San Andrés, especialista del Servicio de Neumología del Hospital Universitario de Guadalajara, ha viajado a Estados Unidos para presentar los primeros resultados del estudio “Kids Trial”, sobre apnea obstructiva del sueño y riesgo cardio-vascular en pacientes pediátricos, en el Congreso de la American Thoracic Society (ATS) que se celebra desde el 19 de mayo, hasta el próximo jueves, 23 de mayo, en la ciudad de San Diego.

 


Tal y como ha explicado la neumóloga en declaraciones a El Decano de Guadalajara, esta investigación realizada en el Hospital Universitario de Guadalajara, ha constatado que, durante la noche, las presiones arteriales de los niños con apnea del sueño, “tanto si hablamos de la presión arterial sistólica, como diastólica, como global, se incrementan de forma progresiva según aumenta la gravedad de la apnea del sueño y las diferencias son estadísticamente significativas”, algo que no ocurre durante el día, cuando esta enfermedad no registra ningún impacto sobre las presiones arteriales de los casos estudiados.

 


Además, indica la especialista, durante el sueño, la presión arterial tiene que disminuir al menos un 10 por ciento. “Por la noche, nuestro sistema simpático se relaja, nuestra presión tiene que bajar y nuestro sistema circulatorio, nuestro corazón, también tiene que descansar”, comenta. Sin embargo, han encontrado que en la muestra de población pediátrica con apnea del sueño analizada, la presión arterial no baja “y baja menos, según aumentamos los niveles de gravedad”. Esta circunstancia se conoce como patrón non dipper y es más frecuente cuanto más grave es la enfermedad. “Esto es muy importante, porque está claramente demostrado que la presión arterial nocturna y la presencia del patrón non-deepper influye en un mayor riesgo cardiovascular futuro”.

 


En este sentido, Olga Mediano hace hincapié en la relevancia de este estudio, teniendo en cuenta que “es muy raro que un niño tenga presiones altas” y que esta circunstancia no va a ser detectable en consulta, ya que las presiones arteriales de los sujetos estudiados eran normales durante el día: “Esto tiene un gran impacto en la práctica clínica normal, que es lo que pretendemos los que hacemos investigación clínica, ya que puede cambiar el manejo del niño con apnea grave del sueño. Hay que buscar la presión arterial nocturna por lo que habrá que hacerles un MAPA (Monitor Ambulatorio de Presión Arterial) y, a lo mejor, lo que va a determinar si hay que operarles o no es cómo tienen la presión arterial”, aclara.

 

 

 

Este estudio, explica, ha monitorizado a 300 niños durante 24 horas, para medir la presión arterial por grupos de apnea del sueño, en un total de cuatro: Los que no tienen apnea del sueño; los que la tienen leve, moderada y grave, al inicio y a los seis meses del tratamiento.

 


La población pediátrica, indica, es ideal para el estudio de la apnea obstructiva del sueño y su efecto en el riesgo cardio-vascular en la medida en que “no tienen hipertensión, ni obesidad”, que resultaron ser algunos de los elementos de confusión en otros estudios realizados en personas adultas en los que también ha participado el Hospital guadalajareño y, además, tienen un tratamiento distinto a la máquina CPAP del adulto que es eficaz, “porque en el niño, la apnea del sueño se produce por amígdalas grandes, un problema que se corrige con una operación”.

 


Hasta el momento, se han analizados todos los datos de esos niños en situación basal, es decir, al inicio del estudio. Lo que todavía desconocen, relata la neumóloga, es si esos efectos sobre la presión arterial se revierten una vez “hemos operado a estos niños o los hemos tratado”, según Mediano, debido a los retrasos que ha ocasionado la pandemia en este estudio. “Hasta que no tenga todos los niños operados y hayan pasado los seis meses del último niño que se operó, esos datos no los vamos a tener”, aclara.

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