Tractores y tractoradas

01/06/2024 08:00 AM
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Trabajadores manejando un tractor en la finca Miralcampo (Azuqueca de Henares) colectivizada por CNT en el verano de 1937//Fuente: Campo Libre, nº 2, 30-07-1937. Fundación Pablo Iglesias (Madrid).
Trabajadores manejando un tractor en la finca Miralcampo (Azuqueca de Henares) colectivizada por CNT en el verano de 1937//Fuente: Campo Libre, nº 2, 30-07-1937. Fundación Pablo Iglesias (Madrid).

La introducción del tractor en la agricultura supuso toda una revolución. El primer prototipo movido por un motor de gasolina fue construido en 1892 por el estadounidense Jhon Froelich. En  1907, Jhon Ford fabricó un tractor de cuatro ruedas, el Fordson, que comenzó a fabricarse en serie en 1917. En Guadalajara consta su comercialización al menos desde 1920

 

El proceso de modernización de la agricultura arranca con las innovaciones introducidas por la revolución industrial iniciada en Inglaterra en el siglo XVIII, con la que los viejos arados de madera fueron sustituidos por otros de hierro y la siega a mano y la trilla con animales por segadoras y trilladoras mecánicas.

 

Para mover estos artilugios, comenzó a emplearse en el siglo XIX la energía de vapor mediante unos artefactos llamados locomóviles, que no eran sino máquinas de vapor sobre ruedas que movían a otras (arados, segadoras) mediante correas o cables de transmisión.

 

En el año 1868 se realizó en  Guadalajara una demostración práctica del uso de estos aparatos en la hacienda denominada El Cañal, en término municipal de Fontanar, propiedad de M. John Bell, el gerente de la Compañía Ibérica de Riegos, la empresa que había concluido las obras del Canal del Henares en 1867, y luego constituido una sociedad agrícola para el cultivo de las extensas fincas que había adquirido. Para ello disponía de dos locomóviles de vapor de 12 caballos cada uno, que movían un arado de tres rejas, cultivadoras de cinco y una grada o rastra.

 

El  empleo de esta maquinaria hacía muy lucrativa la explotación de estas tierras: 

 

"Y si no, visitad el nuevo Canal del Henares, y casi al frente de la escueta Guadalajara, hallaréis campiñas aradas al silbido de la locomóvil, donde la trilla, la limpia y todas las operaciones agrícolas obedecen al vapor, manejado por hábiles manos que previamente compraron en secano las tierras que ahora riegan. ¿Y sabéis cuál es la producción que obtienen? Pues pasa del cuarenta por uno, esperando llevarla hasta el cincuenta, y eso que tras un esquilmo viene otro, sin reposar jamás la tierra". (La Independencia Española.4-6-1869).

 

Pero poco después estas máquinas dejaron de utilizarse:  

 

"El elevado precio del carbón y los problemas de la Compañía (Ibérica de Riegos) dieron al traste con la experiencia, de manera que a mediados de la década de 1870 los seis locomóviles marca Fowler propiedad de la empresa dejaron de utilizarse". (Martínez Ruiz, J.I., 'Trilladoras y tractores: energía, tecnología e industria en la mecanización de la agricultura española. 1862-1967').

 

Arado con vapor (Steam-Ploughing). Sistema de dos locomóviles Fowler que tiran de un arado en ambos sentidos mediante largos cables//Procedencia de la ilustración: desconocida.
Arado con vapor (Steam-Ploughing). Sistema de dos locomóviles Fowler que tiran de un arado en ambos sentidos mediante largos cables//Procedencia de la ilustración: desconocida.

 

Un ingenio mecánico más eficiente

 

Se necesitaba un ingenio mecánico más eficiente y ese fue el tractor, cuyo primer prototipo movido por un motor de gasolina fue construido en 1892 por el estadounidense Jhon Froelich. En 1907, Jhon Ford fabricó un tractor de cuatro ruedas, el Fordson, que comenzó a fabricarse en serie en 1917 con el nombre de Fordson G.

 

En Guadalajara consta su comercialización al menos desde 1920, año en el que comenzó a anunciarse en prensa:

 

"Tractor agrícola FORD para medianas y pequeñas labores, el más sencillo, el más ligero, el más robusto, el más barato;…" ( Flores y Abejas, 7-11-1920), por la nada despreciable cantidad  de 8.500 pesetas de la época.

 

En 1932 el parque nacional apenas sobrepasaba las 4.000 unidades, de las que  47 pertenecían a Guadalajara. El poseedor de uno de ellos era Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones, dueño de 6.257.726 hectáreas solamente en la provincia, entre ellas la finca de Miralcampo, ubicada en  Azuqueca de Henares que, al ser colectivizada durante la Guerra Civil por el sindicato CNT, sus miembros pudieron hacer uso del mismo y del resto de maquinaria:

"Tienen una máquina trilladora Ruston, a la que han bautizado 'Libertad'; una segadora Rusto, con tractor marca Internacional; una segadora de tracción animal, que ha sido arreglada por ellos; 12 yuntas de mulas de alzada, de las cuales tres han sido adquiridas por los colectivistas en 18.000 pesetas; tres espigadoras, tres empacadoras, arados, vertederas, motores de riego, etc, etc." (Campo Libre, 30-7-1937)

 

La  moderna maquinaria agrícola se había utilizado en ocasiones como instrumento de presión de los grandes terratenientes contra los obreros del campo, amenazándoles con el empleo de cosechadoras o trilladoras, como en el verano de 1936 en Guadalajara, ante la perspectiva de una huelga, como denunciaba Gregorio Tobajas, secretario provincial de la Federación de Trabajadores de la Tierra de UGT:

"Mientras el paro aumenta y millares de trabajadores del agro permanecen sin poder llevar un jornal a sus hogares, la clase patronal en su inmensa mayoría ciega al hambre de sus trabajadores, cuando no provocativa ante su miseria, se apresta a utilizar las máquinas, por el temor de que sufran aumento los jornales". (Abril, 27-6-1936).

 

Transcurridos los primeros años tras la Guerra Civil, en la década de los cincuenta se realizaron algunas reformas técnicas en el campo, como la Concentración Parcelaria, destinada a solucionar el problema de la excesiva fragmentación de la propiedad rústica, que dificultaba la mecanización de los cultivos. El número de tractores fue aumentando en la provincia de Guadalajara desde el matriculado con el número 1 en 1946, al  500 en 1959 y al 4.000 en 1971.

 

Las reivindicaciones de los agricultores y ganaderos saltan a la calle

 

Llegado el año 1976 las reivindicaciones de los agricultores y ganaderos saltaron a la calle -en consonancia con la situación de conflictividad social generalizada que se vivió en los años de la Transición-, utilizando la tractorada como método de lucha. Los olivareros de la provincia en diciembre de ese año a punto estuvieron de sacar sus tractores en demanda de un precio justo para la aceituna, pero desistieron tras los resultados de las negociaciones a nivel nacional sobre el tema. Un año después se acercaron a Guadalajara unos 700 tractores, llegando en horas posteriores hasta los  1000, aunque solo unos pocos consiguieron entrar en la ciudad, como medida de presión para que el gobierno  aprobara la exportación de 50.000 kilogramos de patatas bonificadas por la Administración con  entre 5  y 5,50 pesetas el kilogramo y con ello el agricultor obtuviera a un precio final de 7,50 pesetas.

Las protestas se han sucedido desde entonces y el pasado 6 de febrero los tractores volvieron a retomar el protagonismo ocupando calles y autovías. Este movimiento  protagonizado  por grandes, medianos y pequeños propietarios, con predominio político de los primeros, llama la atención porque, salvo honrosas excepciones, en ningún momento sus protestas han apuntado a las grandes cadenas alimentarias: Mercadona, Alcampo, Día, Ahorramas…,  las mismas que imponen el enorme diferencial entre el precio pagado por sus productos al agricultor o ganadero y el cobran al consumidor.

 

La plataforma que inició las movilizaciones, denominada Agrupación Nacional de Agricultores y Ganaderos del Sector Primario o Plataforma 6f, hizo peticiones como las derogaciones de la Agenda 2030, de la Ley de Bienestar Animal, de las leyes de defensa del medioambiente y de protección de especies, la eliminación de los límites para el uso de pesticidas…

 

Por otra parte, los miembros de este movimiento se autoproclaman como los auténticos defensores del campo y afirman que sin ellos no habría alimentos que llevar a la mesa. Pero, ¿De verdad son ellos los únicos que trabajan para garantizarnos el pan de cada día? ¿ No hay nadie más con problemas en el mundo rural?

 

Recolectando el espárrago en la Campiña del Henares//Fuente: ADAC.
Recolectando el espárrago en la Campiña del Henares//Fuente: ADAC.

 

"Los agricultores españoles protestan estos días por varios motivos: se quejan de la "excesiva burocracia", de lo rígidas que son las normas fitosanitarias en Europa, de las barreras comerciales, de que las ayudas no sean mayores…Otro elemento clave para entender los problemas del campo y que, sin embargo, no protagoniza tantas pancartas como los anteriores, es la precariedad de los trabajadores. El sueldo medio es de 1.477 euros brutos, 651 menos que la media. El sector registra la mayor tasa de temporalidad, las jornadas más largas y el peor dato de siniestralidad.". (El País, 9-2-2024)

 

En el sector agrario de Castilla-La Mancha que ocupó, según los datos facilitados por la Encuesta de Población Activa (EPA), en el año 2023 a 52.475 personas, más de la mitad de ellas -28.475, no poseen ni tractor, ni explotaciones agrícolas o ganaderas y sus salarios, como han denunciado recientemente CCOO y UGT, son inferiores al salario mínimo interprofesional. Estando éste en 2024 en 15.876 euros, Cuenca es la provincia que está más cerca, con 15.307; luego Ciudad Real, con 15.120, y Toledo, con 15.117. Guadalajara y Albacete ocuparían los últimos lugares, con 14.998 y 14.157 euros respectivamente.

 

Sabias fueron las palabras de quien  afirmó que, "Ni el rey comería si el labrador no labrase". Pero ¿Quién labra los campos o recolecta la fresa en Huelva o el espárrago en la Campiña del Henares?

 

Las reivindicaciones agrarias deberían empezar por abajo para dotar de unas condiciones de trabajo dignas a los asalariados del campo, a los mismos que son ignorados en sus peticiones por agricultores y ganaderos propietarios y cuyo trabajo, multiplicado por la potencia de máquinas como el tractor, es la principal fuente de riqueza para éstos.

 

Enrique Alejandre Torija. Investigador de temas históricos, autor de 'El movimiento obrero en Guadalajara. 1868-1939' y 'Guadalajara, 1719-1823.Un siglo conflictivo' y 'La mujer trabajadora en Guadalajara.1868-1939'.

 

Tractores frente a la Delegación de Agricultura de Guadalajara//Fuente: Guadalajara red . @tractorada
Tractores frente a la Delegación de Agricultura de Guadalajara//Fuente: Guadalajara red . @tractorada

 

 

Bibliografía  consultada para la realización de este artículo:

- Martínez Ruiz, J.I., 'Trilladoras y tractores: energía, tecnología e industria en la mecanización de la agricultura española. 1862-1967'. Universidad de Sevilla. Sevilla.2000.

- Abril.

- Anuario Estadístico de las Producciones Agrícolas 1932.

- Campo Libre.

- El País.

- Flores y Abejas.

- La Independencia Española

- Nueva Alcarria

 

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