Los vecinos de Marchamalo, Guadalajara y otras localidades cercanas a la capital se llevaron un buen susto en la noche del miércoles. Una enorme columna de humo, que se podía ver a varios kilómetros de distancia, hizo saltar todas las alarmas.
Se trataba de la evidencia de la magnitud del incendio originado en una nave de Regusa, dedicada a la gestión y el reciclaje de residuos, ubicada en el polígono industrial de Marchamalo,
La Policía Nacional y la Guardia Civil tienen abierta una investigación respecto a las causas del mismo. Se da la circunstancia de que se trata del segundo fuego que se declara en estas instalaciones en poco más de un año, en una empresa que vende en su web su "compromiso con la seguridad y el medioambiente". Queda claro que, sea cual sea el resultado de las pesquisas policiales, algo está fallando.
Afortunadamente, todo quedó en un gran susto. Tan sólo se han producido daños materiales y no ha habido que lamentar ningún daño personal, gracias al trabajo y a la profesionalidad de los integrantes del amplio dispositivo que se puso en marcha para extinguir el incendio y minimizar sus consecuencias, dada su envergadura.
Hasta Marchamalo se trasladaron la Guardia Civil; la Policía Local de Guadalajara; la Policía Local de Marchamalo; miembros de Protección Civil de ambas localidades; el Cuerpo Nacional de Policía; Bomberos de Guadalajara y del Consorcio Provincial de la Diputación movilizados desde los parques de Azuqueca de Henares, Sacedón y Sigüenza; Bomberos de la Comunidad de Madrid; personal de Infocam de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y una UVI móvil del Sescam.
Todo el personal trabajó sin descanso desde las diez de la noche y hasta las cuatro de la madrugada para perimetrar el fuego y evitar que se extendiera a naves colindantes. Y especialmente para que las llamas no alcanzaran un depósito de 40.000 litros de gasoil que, de haber ardido, hubiese tenido graves consecuencias.
Asimismo, se hicieron mediciones de la calidad el aire por si fuera preciso avisar a la población, algo que, afortunadamente, no fue necesario.
También se desplazaron al lugar de los hechos el alcalde de Marchamalo, Rafael Esteban, junto a varios concejales del Ayuntamiento de la localidad, y la alcaldesa de Guadalajara, Ana Guarinos, acompañada por el concejal de Seguridad, Chema Antón.
Vaya desde aquí nuestra más sincera enhorabuena a todos los integrantes del dispositivo de seguridad y también -y sin que sirva de precedente- a los responsables políticos que han estado 'al pie del cañón'.
En momentos tan complicados es cuando se demuestra que la coordinación 'sin colores', el trabajo conjunto, la ausencia de 'reproches' y el apoyo a quienes velan por nuestra seguridad son la mejor garantía para transmitir confianza a los ciudadanos ante situaciones que generan alarma y preocupación.
Que cunda el ejemplo.