La cosa anda caliente en el barrio del Chorrón. La presentación por parte del equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Guadalajara de un proyecto para remodelar la circulación en la zona ha alterado los ánimos entre los vecinos.
Sin reunirse con ellos, sin conocer sus demandas y a sus espaldas, el concejal de Infraestructuras, Santiago López Pomeda, presentaba el pasado 10 de julio una actuación que afirmaba que era “largamente demandada por los vecinos". En una rueda de prensa señalaba que, después, se mantendrían reuniones con las comunidades de propietarios para explicar los detalles e incorporar, “en su caso, mejoras o ajustes que puedan consensuarse”. Es decir, primero se diseña el proyecto sin contar con los afectados y después, si eso, ya hablaremos.
El revuelo ocasionado entre el vecindario fue considerable. Se enteraron del proyecto por la prensa, por lo que muchos de ellos comenzaron a colgar pancartas de rechazo en sus ventanas y balcones, calificando además la actuación prevista de “barbaridad”.
Se quejaban -y se siguen quejando- de que después de dos años intentando por activa y por pasiva mantener una reunión con el nuevo equipo de Gobierno de PP y Vox para exponerle sus demandas, han recibido la callada por respuesta."El Ayuntamiento no nos ha consultado. Es más, en los dos últimos años hemos intentado hablar con el equipo de Gobierno, de palabra y por escrito, y ha sido imposible. No hay interlocución", afirmaba a El Decano de Guadalajara uno de los interlocutores de los vecinos.
La ‘liebre’ sobre el estado de abandono de este barrio de la ciudad que espera soluciones desde hace décadas saltó el pasado mes de junio. El Grupo Municipal de Aike presentaba una moción en la que se pedían dos actuaciones: la intervención en la calle Chorrón, garantizando el doble sentido, mejorando los accesos y la seguridad para vehículos y peatones y la construcción de un aparcamiento público en la parcela de las antiguas pistas deportivas, en desuso desde hace años. La iniciativa fue rechazada y Aike se quedó solo ante su reclamación.
Pasados 20 días es cuando el equipo de Gobierno pone sobre la mesa su propuesta, que pasaba por peatonalizar la calle Tomás Camarillo para acceder al barrio desde Arrabal del Agua y quitar el doble sentido de la calle Chorrón en dirección hacia Bejanque. Cabe destacar que se trata del mismo proyecto que se diseñó en 2018, en la época de Antonio Román como alcalde, con unas 'ligeras' modificaciones. Un planteamiento que ya fue rechazado entonces por los vecinos.
Seis días más tarde, era el Grupo Municipal Socialista el que se mostraba también contrario a este proyecto al considerar que se ha elaborado "de manera unilateral" y llamando a buscar una solución consensuada, dado que a pesar de haber iniciado durante su mandato conversaciones con los vecinos, las especiales dificultades a las que tuvieron que enfrentarse impidieron llevar a cabo determinadas actuaciones en la ciudad. De hecho el PSOE registró la pasada semana un documento solicitando la constitución de una mesa de diálogo.
Tras la polémica, el concejal López Pomeda comenzaba las reuniones con algunas comunidades, aunque aquí ya presentó otra opción además de la primera: mantener el doble sentido del Chorrón pero eliminando plazas de aparcamiento. Es decir, les hace elegir entre lo malo y lo peor. Recordemos que la mayor parte de las viviendas del barrio se levantaron en los años 70 y no disponen de garajes, por lo que el problema para aparcar necesita una solución urgente y, lógicamente, eliminar plazas empeora el asunto.
Entre todo este follón de cambios y del "y tú más" político, la vecindad ha comenzado a movilizarse. Para canalizar sus quejas de manera formal y profesional han recurrido a la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo, desde donde también se propone una mesa de diálogo para llegar a una solución de consenso, entregando al Ayuntamiento cerca de 300 firmas en contra de las propuestas presentadas.
De momento, han recibido la callada por respuesta.
Eso sí, para rizar el rizo y tal y como están las cosas, a PP y a Vox no se les ocurre otra idea más brillante que, en lugar de bajar a pie de calle y hablar con los afectados, se presentan esta misma semana en plena calle Chorrón para presentar a los medios un mural mono monísimo, vendiéndolo como "un espacio dedicado a la sostenibilidad y al cuidado del entorno urbano". De traca.
Si hay algo que no ha entendido el equipo de Gobierno de Guarinos en más de tres años de legislatura es el significado de la palabra diálogo. Gobernar no es imponer. Es hablar con los vecinos, escucharles y conocer sus demandas como base para buscar soluciones a sus problemas, que en Guadalajara no son pocos. No hay mas que acercarse a barrios como las Casas del Rey, Los Manantiales, la avenida de Venezuela, el Balconcillo o los nuevos desarrollos para darse cuenta de que esta ciudad necesita mucha escucha.
Tomar decisiones de forma unilateral solo lleva al enfado, al enfrentamiento y a una crítica que se podrían haber ahorrado si hubiese menos soberbia en algunos despachos municipales.
Para terminar, hacemos nuestra la reflexión que trasladó el presidente de AvecaGuada, José Miguel Peñas, en una conversación con El Decano: "Si se convocaran de forma continua los consejos de barrio, el Ayuntamiento tendría más información periódica, directa, cercana, sincera y transparente sobre lo que ocurre en los barrios de Guadalajara. Es decir, si se aumenta la participación ciudadana, se reducirían los conflictos por comunicación entre las administraciones públicas y los ciudadanos".
Pues eso. A tomar nota.