Pablo Bellido Acevedo (La Línea de la Concepción, Cádiz,1976) es presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha y secretario general del PSOE de Guadalajara, cargo al que accedió en 2012 en un momento especialmente delicado para la organización provincial. Tras las derrotas electorales sufridas por el partido en 2011 y en un contexto de fuerte tensión y división interna, asumió el liderazgo con el objetivo de recuperar la cohesión y fortalecer la estructura del PSOE en la provincia, iniciando una etapa marcada la estabilidad.
Persona cercana al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y a sus posicionamientos políticos, a menudo alejados de la dirección nacional del partido, Bellido se ha consolidado como una de las voces más relevantes del socialismo castellano-manchego. Su perfil reflexivo y analítico lo convierte en un interlocutor privilegiado para abordar un momento especialmente complejo para el PSOE, marcado por los casos de corrupción que afectan al partido a nivel nacional, la situación de un Gobierno en minoría y el retroceso de la izquierda en los últimos procesos electorales.
Además, su trayectoria política, tanto en el Ayuntamiento de Azuqueca -donde primero fue concejal desde 2003 y después alcalde durante dos legislaturas, entre 2007 y 2015-, como en otras instancias -fue diputado en el Congreso y delegado provincial de Turismo y Artesanía- le confieren un conocimiento profundo de la realidad social e institucional de Guadalajara.
Bellido atiende a El Decano en la sede provincial del PSOE de la calle Madrid, afectado por un catarro, que si bien sosiega aún más su voz, no resta claridad ni solidez a sus argumentos. Una entrevista profunda, que no deja cabos sueltos y que, por su amplitud y contenido, El Decano ha decidido ofrecer en dos entregas.
P.- ¿Cuáles piensa que han sido los principales proyectos y políticas que han marcado la legislatura en la provincia de Guadalajara?
R.- Son muchos. Yo destacaría, en el ámbito rural, el desarrollo de la Ley de Despoblación, que ha traído población a todas las comarcas después de cinco décadas —e incluso siete en algunas de ellas— perdiendo habitantes de manera muy intensa. Hemos detenido el fenómeno de la despoblación e incluso hemos atraído nuevos vecinos. Tanto la Sierra Norte como la comarca de Molina, la Alcarria y la Campiña han crecido en población, y no solamente el Corredor. Somos la provincia de España que más crece en población, pero ya no solo por el efecto tractor que puedan tener el Corredor del Henares y la capital, sino por el conjunto de la provincia.
Por tanto, destacaría la Ley de Despoblación, junto con algunas de sus medidas, como el transporte sensible a la demanda, una iniciativa muy buena que vamos a culminar durante este año para que llegue a todos los rincones de la provincia.
También los avances en sanidad. Dentro del gran problema nacional que existe en toda España, porque en todo el territorio hay un problema de listas de espera y de una atención primaria muy tensionada —y esto ocurre en Santiago de Compostela, en Antequera, en Mota del Cuervo o en Don Benito—, si se trata de un problema nacional debería afrontarse con más recursos nacionales.
Pero tengo que recordar que nunca en la historia hemos tenido tantos profesionales sanitarios como ahora; nunca habíamos gastado tanto en inversión pública, en infraestructuras, en medicamentos ni en tecnología.
Y, evidentemente, la joya de la corona de esta legislatura, además del nuevo Hospital Universitario, es el Centro Oncológico de Radioterapia, que evita que los ciudadanos de esta tierra tengan que desplazarse a Toledo, Ciudad Real o Madrid para recibir tratamiento. Es un grandísimo avance, junto con los nuevos centros de salud que se están construyendo en la provincia.
También destacaría el Campus Universitario y el esfuerzo que vamos a hacer para implantar ciclos de Formación Profesional en distintos lugares de la provincia, tanto en Azuqueca como en Guadalajara y en otros municipios.
Añadiría, además, que somos la provincia que mejor atiende la Dependencia, que mejor cuida a las personas mayores y a las personas con discapacidad. Eso supone un enorme esfuerzo de gasto público, pero significa que cuando una persona necesita el apoyo de la sociedad y de su Gobierno, este Gobierno responde mejor que ninguno.
¿Está todo bien? No. Está mejor que en otros lugares, porque nos esforzamos más. No somos una región más rica; quizá sí somos una región más solidaria y más justa.
"Nunca en la historia hemos tenido tantos profesionales sanitarios como ahora; nunca habíamos gastado tanto en inversión pública, en infraestructuras, en medicamentos ni en tecnología.".
P.- ¿Qué es lo que está pasando con la sanidad? Porque hay una percepción generalizada de que, a la vuelta de la pandemia, funciona peor.
R.- Yo creo que se echa en falta una mayor implicación del Congreso de los Diputados y de la política nacional para dar respuesta a este problema. Si juntas a una persona de Galicia, Cataluña, Andalucía, Castilla y León, Madrid y Castilla-La Mancha en una misma sala y le pides que defina cuáles son los grandes problemas de su comunidad autónoma, todos terminan señalando dos: la sanidad y la vivienda.
Si en cualquier lugar de España los principales problemas son la sanidad y la vivienda, es evidente que no puede ser por culpa de cada comunidad autónoma. Hay comunidades, como Madrid, que han privatizado parte de su sanidad; Valencia y Andalucía lo están haciendo cada vez más. Otras, como Castilla-La Mancha, no tienen sanidad privada. Hay comunidades que invierten muy poco por habitante, como Madrid o Cataluña, y otras, como Castilla-La Mancha, en las que invertimos mucho más. Pero, en general, todo el mundo tiene la misma sensación. Aunque gastes más por habitante y aunque todo sea público, el problema es más o menos común, aunque cambie la intensidad.
Por lo tanto, las respuestas no pueden venir solo de las comunidades autónomas. Van a tener que venir del Gobierno de España. La política nacional está instalada todos los días en la tontería, en cuestiones supérfluas e inservibles que no mejoran la vida de la gente. Dediquemos esos esfuerzos aquí.
Si el Estado tiene más recaudación, que la tiene —hoy recauda bastante más que hace cinco y diez años—, pongamos ese dinero donde a la gente le importa: en la sanidad, en la vivienda y, en general, en los servicios públicos.
Creo que hace falta un gran esfuerzo por parte del Gobierno de España y del Congreso de los Diputados para movilizar recursos destinados a la sanidad, la vivienda y los servicios públicos. Ese dinero existe y puede trasladarse a las comunidades autónomas, que son las que tienen las competencias para prestar esos servicios, pero no disponen de la capacidad recaudatoria suficiente, ya que dependen fundamentalmente de los recursos que el Estado les transfiere a través del IRPF, el IVA y los tributos cedidos.
Por tanto, un aumento de la financiación autonómica ayudaría a resolver este gran problema, que es común a toda España, aunque luego cada territorio lo afronte de una manera distinta. En Madrid, privatizando; en Castilla-La Mancha, con un servicio público. En Madrid, destinando cada vez menos dinero por habitante a la sanidad; en Castilla-La Mancha, cada vez más.
"Creo que hace falta un gran esfuerzo por parte del Gobierno de España y del Congreso de los Diputados para movilizar recursos destinados a la sanidad, la vivienda y los servicios públicos".
P.- ¿Y qué solución hay para el problema de la vivienda, que ya afecta incluso al medio rural, donde muchos alcaldes se quejan de que no pueden crecer, precisamente por la falta de este recurso?
R.- Cierto. España es un país unitario —lo digo porque los nacionalistas dicen que es un país compuesto, pero no lo es—, aunque sí tiene distintos niveles de administración: los ayuntamientos, las comunidades autónomas y el Estado. La vivienda es una competencia muy repartida y todos tienen alguna responsabilidad. Los grandes ayuntamientos tienen que poner suelo al servicio de la construcción de más viviendas, porque si se construyen más viviendas se abaratarán los precios.
Las comunidades autónomas deben movilizar los recursos de que disponen y legislar para que una parte importante de esas viviendas sean protegidas. Se pueden construir muchas viviendas, pero si la clase trabajadora no puede pagarlas vendrán venezolanos ricos, mexicanos ricos, centroeuropeos ricos o fondos de inversión a comprarlas y especular con ellas.
Hay un producto específico que no puede competir con la vivienda libre: la vivienda protegida. Hay que impulsar viviendas en cooperativa, de precio tasado y de protección oficial para las familias que no pueden acceder al mercado libre. Eso exige que los ayuntamientos aporten suelo y que la comunidad autónoma y el Estado aporten financiación y regulación.
Lo mismo que decía sobre la sanidad no puedo decirlo de la educación o de las políticas sociales, donde sí existen diferencias claras entre comunidades autónomas. Pero cuando un problema afecta por igual a toda España, la respuesta tiene que ser liderada por el Gobierno de España.
Existe un grave problema de acceso a la vivienda porque muchas personas han quedado excluidas del mercado y hay que ofrecerles una solución que, desde mi punto de vista, pasa por construir más vivienda protegida.
Tenemos además otro problema: cuando el Gobierno progresista de España ha llevado determinadas iniciativas al Congreso de los Diputados, la mayoría conservadora las ha rechazado. Hay que recordar que Junts y, en ocasiones, el PNV votan junto al PP y Vox en asuntos de carácter ideológico.
Hay una solución progresista, que consiste en construir más viviendas protegidas. En eso está trabajando el Gobierno de Castilla-La Mancha dentro de sus limitadas competencias. Pero si la mayoría parlamentaria no quiere que se construyan más viviendas protegidas, vota en contra y bloquea esas iniciativas.
Vivimos una situación de cierta confusión. Tenemos un Gobierno progresista encerrado en un Parlamento conservador. Durante toda la legislatura no ha existido capacidad para sacar adelante algunas propuestas progresistas que respondieran a las demandas de la sociedad.
Por eso, a veces es mejor afrontar que, en una situación así, se va a elecciones y se da a elegir al ciudadano que es lo que quiere: que gobierne la derecha para que haga política de derechas o que gobierne la izquierda para que haga política de izquierdas. Pero tenemos una situación un tanto anómala, con un Gobierno intentando hacer políticas de izquierdas, y haciéndolo en lo que puede, en un Parlamento que no quiere que se hagan políticas de izquierdas y en lo que puede lo bloquea.
"Existe un grave problema de acceso a la vivienda porque muchas personas han quedado excluidas del mercado y hay que ofrecerles una solución que, desde mi punto de vista, pasa por construir más vivienda protegida".
P.- ¿Cuáles son los retos para los próximos años? ¿Qué queda por hacer en la provincia de Guadalajara?
R.- Quedan muchas cosas por hacer en la provincia de Guadalajara. Tenemos cuestiones estructurales que vienen de muy atrás.
La primera, seguramente la que a todo el mundo se le ocurre, es resolver el problema del agua. Necesitamos tener soberanía en materia de agua y no la tenemos. No podemos ampliar los regadíos, atraer más industria ni potenciar nuestro producto turístico. Necesitamos acabar con el trasvase Tajo-Segura en todo aquello que no sea abastecimiento humano, que, por supuesto, siempre se va a respetar.
Si el Levante puede transformar el agua en riqueza, que nos permitan a nosotros transformar aquí el agua que tenemos —que no es mucha— en riqueza también, mientras ellos desalan agua para sostener su industria turística y sus regadíos.
Necesitamos agua no solo para abastecimiento humano, sino también para regadíos y desarrollo industrial y turístico.
Es fundamental completar la conexión Beleña-Alcorlo para garantizar el abastecimiento en el Corredor del Henares y favorecer su crecimiento industrial y residencial. Traer más empresas y más población significa también disponer de más colegios, más centros de salud y mejores servicios públicos.
Tenemos que potenciar mucho más el turismo. La candidatura de Sigüenza y Atienza a Patrimonio Mundial de la Unesco está siendo un auténtico revulsivo para la Sierra Norte, pero debemos redoblar el esfuerzo. También existen iniciativas muy positivas en Brihuega y Cifuentes. Creo que Pastrana y Atienza se han quedado algo rezagadas y deberíamos impulsarlas con la colaboración de sus ayuntamientos.
Tenemos muchas infraestructuras pendientes. La variante de Guadalajara permitirá no solo eliminar el tráfico de Cuatro Caminos, sino mejorar la conexión de la N-320 con Cabanillas y la Alcarria, favoreciendo además nuevos desarrollos residenciales en Valdeluz, Horche, Chiloeches, Pozo de Guadalajara y otros municipios del sur de la provincia.
También debemos conseguir que todos los municipios dispongan de buenas telecomunicaciones. España tiene mejores redes que Alemania, Francia o Inglaterra, aunque mucha gente lo desconozca, pero aún quedan pequeños núcleos sin fibra óptica y ese despliegue debe completarse.
Otro reto fundamental es la energía. Guadalajara debe incorporarse al Plan de Despliegue Energético del Gobierno de España. Somos el extremo nordeste del corredor económico más importante de Europa, el Corredor del Henares. La parte madrileña está prácticamente colmatada, pero Guadalajara todavía puede seguir creciendo hacia Trijueque, Alcolea, Humanes o Cogolludo. Para ello necesitamos capacidad energética.
También debemos recuperar parte del tren convencional y mejorar la conectividad de Guadalajara-Valdeluz tanto con Madrid, como con Barcelona.
Hay muchos proyectos pendientes y, si la ciudadanía nos da su confianza, se harán. Si, por el contrario, gobiernan PP y Vox, habrá que comprobar cómo llegan los recortes, cómo cierran centros de salud, urgencias y escuelas, porque eso es lo que hicieron.
En la provincia de Guadalajara ya conocemos cómo actuó el Partido Popular cuando gobernó Castilla-La Mancha: se ensañó con los pueblos pequeños. Todos perdimos servicios públicos, pero las comarcas más despobladas sufrieron un castigo especialmente duro. Se llegó a decir que mantener abiertas escuelas con menos de doce alumnos o conservar las urgencias rurales era un capricho. Hoy estamos demostrando que no era un capricho y que, con solidaridad, sí es posible mantener esos servicios.
"Somos el extremo nordeste del corredor económico más importante de Europa, el Corredor del Henares. La parte madrileña está prácticamente colmatada, pero Guadalajara todavía puede seguir creciendo hacia Trijueque, Alcolea, Humanes o Cogolludo. Para ello necesitamos capacidad energética.".