El alcalde de La Mierla, Ricardo Jiménez, declaró ante la Guardia Civil que no vio ningún medio de primera intervención en los terrenos de labor donde se declaró el devastador incendio del pasado jueves, 16 de julio, que ya ha arrasado en torno a 32.000 hectáreas, en su mayoría dentro del Parque Natural de la Sierra Norte, y que mantuvo durante una semana a 34 municipios evacuados y a otros 14 confinados.
Según ha señalado el primer edil en declaraciones a El Decano de Guadalajara, "yo no vi ningún medio para apagar el fuego con agua", una afirmación que, según asegura, coincide con la de otros vecinos que pasaron por la zona aquella mañana. Jiménez subraya que trasladó a los agentes únicamente aquello de lo que tuvo constancia y matiza que "yo no dije que no llevase o que no tuviese; yo dije lo que vi".
Para el regidor, el incendio se produjo por un error de Rubén Marchamalo, alcalde de Vox de Robledillo de Mohernando, a quien este medio adelantó en primicia que estaba siendo investigado por la Guardia Civil como presunto responsable del origen del fuego. "Yo a ese señor lo conozco desde hace años y es una bellísima persona, pero tengo que decir que, para mí, ha cometido un error", afirma.
"Hablamos de que el monte está sucio y es verdad; que no hay suficientes cortafuegos y es verdad que hay que dedicar más tiempo, más medios y más dinero para limpiarlos, para que el monte no se queme. Pero el campo no se prende por sí solo, por muy sucio que esté. O cae un rayo o tiene que haber alguien que provoque la chispa en algún punto", comenta.
En opinión de Jiménez, el agricultor fue responsable de un fallo "con una máquina que no estuvo pendiente de ella, no la tenía en condiciones o bajó las uñas demasiado".
Según relata a El Decano, cuando se disponía a salir del pueblo en dirección a Humanes, se encontró con el alcalde de Robledillo de Mohernando en la carretera, a menos de 500 metros de los terrenos de labor donde se originó el fuego, junto al conductor del camión que, tras la cosecha, transporta el grano hasta Yunquera de Henares.
"La tierra donde estaba segando está más alta que la carretera, por lo que no se ve. Yo oigo el motor de la máquina y sé que está trabajando. Luego me enteré de que era el padre, pero da lo mismo que sea el padre o sea él, porque si la máquina genera una chispa, el que tiene que estar al tanto de la máquina es el hijo y, con los medios que dice que tenía, no se habría producido el incendio", indica.
El regidor conjetura que, en el momento en el que se originó el fuego, Rubén Marchamalo se encontraría resguardado a la sombra junto al transportista, "porque hacía mucho calor ese día y viento", mientras su padre estaría cosechando. Explica que, cuando el depósito de la cosechadora se llena, la máquina tiene que descargar el grano en el camión para continuar trabajando y cree que, "seguramente, en uno de esos viajes hizo una chispa, que fue la que provocó el incendio. De haber estado alguien con un batefuegos, una cubeta de agua o un depósito grande, no habría ocurrido el incendio", valora.
El pasado jueves, 16 de julio, cuando se declaró el incendio de La Mierla a las 13.55 horas el Índice de Propagación Potencial de incendios forestales (IPP) en esta localidad era muy alto, marcado con color naranja, que se extendía por prácticamente la totalidad de la Serranía, siendo muy extremo (rojo) en Bañuelos, en el extremo norte y en algunos núcleos al sur de Sigüenza. También había un riesgo extremo en la Parameras de Molina y, en la parte norte del Alto Tajo y en sureste de la Alcarria.
Con el IPP naranja, la Orden 76/2026 de la Consejería de Desarrollo Sostenible que recoge las medidas preventivas para la cosecha y el empacado del cereal establece que las cosechadoras no pueden trabajar entre las 14:00 y las 17:00 horas, salvo en el supuesto de que la máquina vaya acompañada de un tractor equipado con aperos de laboreo, una medida que permite actuar con rapidez si se produce un conato.
Fuera de esa franja horaria la cosecha está permitida, aunque debe realizarse con vigilancia permanente y disponiendo de medios de primera intervención.
Además, cada cosechadora debe llevar obligatoriamente un extintor de polvo ABC, una mochila extintora con al menos 15 litros de agua y un batefuegos. La normativa también exige la presentación de una declaración responsable para poder desarrollar la actividad en los supuestos previstos.
Cuando el riesgo pasa a ser extremo, la normativa endurece considerablemente las condiciones de trabajo. En primer lugar, se amplía el periodo de suspensión de la actividad, de forma que queda prohibido cosechar entre las 13:00 y las 18:00 horas.
Asimismo, se incrementan los medios humanos y materiales obligatorios. La cosechadora debe ir acompañada de un tractor adicional, manejado por una segunda persona y equipado con aperos de laboreo —como cultivador, grada, arado o chisel—, cuya misión es abrir de inmediato una faja de contención en caso de incendio y alertar al 112 si detecta cualquier incidencia.
También es obligatorio disponer de un vehículo dotado con un depósito de agua de al menos 400 litros y un sistema de impulsión, preparado para actuar de forma inmediata sobre un posible foco antes de la llegada de los servicios de emergencia.
La normativa fija igualmente un procedimiento específico para iniciar la cosecha. La primera pasada debe realizarse por todo el perímetro de la parcela y, a continuación, debe efectuarse un pase de cultivador de la misma anchura, creando una franja de seguridad destinada a dificultar la propagación de un eventual incendio hacia el resto del cultivo o hacia terrenos colindantes.
Además, para realizar trabajos agrícolas en la franja de 400 metros alrededor de terreno forestal es obligatoria la presentación de una declaración responsable previa, que en determinados supuestos debe tramitarse con cinco días de antelación.
Precisamente este último requisito, según relata el alcalde, ha sido fuente de polémica en La Mierla ya que el incendio se produjo en un punto distinto del perímetro de la parcela. Sin embargo, la normativa autonómica establece expresamente que el trabajo debe comenzar por el perímetro y continuar con la apertura de una franja de cultivo de protección, un protocolo diseñado para reducir el riesgo de propagación del fuego desde el primer momento.