La normalidad huele a humo y a pérdida en la zona del incendio de La Mierla

Publicado por: Marta Perruca
30/07/2026 03:38 PM
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Un helicóptero de extinción de incendios sobrevuela el cielo de La Mierla. // Imagen: J.O.
Un helicóptero de extinción de incendios sobrevuela el cielo de La Mierla. // Imagen: J.O.

El Decano visita los pueblos del entorno de la zona cero del incendio de La Mierla donde vecinos han regresado a sus casas con una sensación de alivio porque el fuego no entrado a los cascos urbanos y dolor ante un paisaje arrasado

 

Los vecinos de la zona de La Mierla empiezan a recuperar una normalidad que todavía huele a humo y a pérdida. Sin embargo, con el recuerdo del miedo aún instalado en la boca del estómago, afrontan el futuro con cierta esperanza. En parte porque, desde la distancia, el temor había dibujado un escenario absolutamente catastrófico y, al regresar a sus casas, han podido comprobar que no todo estaba perdido, que el horizonte aún conserva manchas de color verde y que sus casas se han mantenido a salvo de las llamas. Otros, sin embargo, no han tenido la misma suerte, porque, aunque el fuego no ha llegado a calcinar viviendas, sí ha arrasado el entorno natural de términos municipales enteros, como Semillas, Villares o Zaezuela de Jadraque, echando a perder los pastos que alimentan al ganado y causando un grave perjuicio al turismo de la zona.

 

El Decano de Guadalajara visita la zona cero del incendio de La Mierla, declarado el jueves 16 de julio, a las 13.55 horas, cuando están a punto de cumplirse dos semanas desde que una cosechadora originara el fuego. Su huella aún puede verse justo antes de llegar al pueblo, a mano izquierda. Un rastro negro de cenizas atraviesa el cereal y asciende por la ladera de la montaña hasta calcinar el paraje que los lugareños conocen como La Torrecilla, el punto más alto del término municipal.



Los vecinos de este municipio, con 45 habitantes censados, regresaron el pasado jueves a sus casas después de siete días de evacuación. Su alcalde, Ricardo Jiménez, se muestra aliviado porque, afortunadamente, el pueblo se ha salvado de las llamas, aunque reconoce que los trabajos de emergencia también han dejado daños. "Como ha habido un bulldozer abriendo un cortafuegos para que el fuego no llegase a las casas, nos hemos encontrado los perímetros alterados. Ha arrancado árboles frutales, alcantarillas, ha roto tuberías... porque va a lo que va, que es a evitar un peligro mayor".

 

También ha resultado afectado el repetidor de internet, por lo que los vecinos continúan sin conexión desde que regresaron a sus viviendas. Es martes, el día en que el secretario municipal trabaja en el Ayuntamiento, pero la falta de Internet le impide avanzar en las cuestiones administrativas que tenía pendientes.

 

"He llamado y la verdad es que han venido enseguida", comenta el alcalde, quien explica que la torre no llegó a quemarse porque el perímetro se había limpiado previamente para protegerla del fuego. Sin embargo, las elevadas temperaturas provocadas por el incendio terminaron averiando el sistema.

 

Cuando El Decano visita el pueblo, los alcaldes permanecen pendientes de las reuniones previstas para esa misma tarde en Hiendelaencina y al día siguiente en Cogolludo. "Me imagino que se abordará el tema de los daños ocasionados y veremos qué soluciones nos plantean", comenta.

 

La ermita de la Virgen de Peñamira, salvada por una romería

Hasta ahora, el balance de superficie afectada ronda las 32.000 hectáreas, la mayor parte pertenecientes al Parque Natural de la Sierra Norte, que cuenta con 117.898 ha hectáreas, por lo que ha ardido más de una cuarta parte de este espacio protegido. "Se ha quemado muchísimo terreno, pero en La Mierla, que fue donde se originó el fuego, como el aire nos vino a favor en un momento determinado, lo que hizo fue llevarse el incendio. Arrasó monte a su paso, pero al mismo tiempo se fue alejando de aquí, hasta llegar a la provincia de Soria. El alto de La Torrecilla se ha quemado entero. El fuego ha bajado por el camino de Peñamira y ha llegado a la Virgen de Peñamira, pero no se ha quemado la ermita. Ahí el embalse frenó el avance del incendio".

 

Según relata el alcalde, el último sábado de mayo se celebra una romería en este paraje a la que acuden vecinos de los siete pueblos vinculados a la ermita. Con motivo de la celebración, se limpia todo el perímetro para celebrar la misa y una barbacoa, "el único día que se permite, bajo control". Gracias a ello, las llamas no llegaron a afectar al templo. "Ni siquiera la han manchado". Se trata de una ermita de grandes dimensiones que fue trasladada piedra a piedra antes de la construcción del embalse de Beleña y reconstruida en una de sus orillas.

 

Jiménez respira aliviado porque, tras varios días de incertidumbre, los daños en su municipio han sido limitados. En otros pueblos, asegura, la situación es muy distinta. "Nosotros no tenemos ganadería ni comercio, que se pudieran ver afectados", añade.

Ricardo Jiménez, alcalde de La Mierla.// Imagen: J.O.
Ricardo Jiménez, alcalde de La Mierla.// Imagen: J.O.




Además, el incendio no coincidió con el momento de mayor afluencia estival, cuando el pueblo multiplica por cuatro su población. "La Mierla estaba falta de vecinos. Yo calculo que habría un máximo de 30 habitantes el día del incendio. Tuvimos que abandonar el pueblo deprisa y corriendo porque la Guardia Civil tiraba de nosotros". En un primer momento fueron trasladados a Puebla de Beleña y, entre las 22.00 y las 23.00 horas, al polideportivo de Humanes. Muchos optaron por marcharse con familiares o amigos o a sus lugares de residencia habituales. "En el polideportivo ingresamos seis o siete personas, de las que finalmente dormimos allí tres o cuatro".

 

A la vuelta, explica, la sensación fue muy distinta. "Vienes, saludas, preguntas qué tal está todo... Lo que tienes es la incertidumbre de saber hasta dónde ha llegado el fuego y qué daño te ha podido producir. Pero cuando llegas al pueblo y ves que no ha pasado nada, el alma se expande", concluye.

 

La polémica por el origen del incendio

El hecho de que La Mierla haya sido la zona cero del incendio, el lugar donde se originó el fuego como consecuencia de la intervención humana, ha desatrado la polémica en la localidad, sobre la posible responsabilidad del agricultor que tiene la concesión de las tierras de labor y la propiedad de la cosechadora que, presuntamente, ha provocado el fuego. 

 

"Asómate por ahí, de la carretera para abajo. Ya verás la que ha liado el amigo segando", comenta Benjamín, mientras se enzarza en una pequeña discusión con Félix, sentado a su lado, que comenta la evolución que ha tenido la cuestión en los medios de comunicación y las declaraciones del alcalde de Robledillo de Mohermando, Rubén Marchamalo, afirmando que no se encontraba en el término municipal cuando se declaró el incendio.

 

Dejando al margen la polémica, Félix relata que tiene ráices en La Mierla, porque su padre es de allí, pero que actualmente reside en Beleña. "Allí no nos evacuaron. Dijeron que quien quisiera se podía ir por el humo, pero yo me puse la mascarilla y me quedé. El fuego no llegó al pueblo, pero fue tremendo. Las llamas eran impresionantes; daba pena verlo. Hemos pasado mucho miedo, la verdad, pero, afortunadamente, no se ha cobrado vidas humanas, como ocurrió hace 22 años, cuando murieron los 11 miembros del retén de Cogolludo en el incendio de La Riba de Saelices. Aquello fue tremendo". 



Muriel, una aldea sitiada por el fuego

Desde La Mierla pusimos rumbo a Muriel, pedanía de Tamajón. De camino, el GPS avisa de que estamos entrando en la zona de un gran incendio y puede haber carreteras cortadas, aunque hace ya varios días que todas las restricciones fueron levantadas.

 

A medida que avanzamos, se empiezan a palpar las verdaderas dimensiones del incendio: Los bocados sobríos se van comiendo el bosque verde hasta que acaban convirtiéndolo todo en un silencio gris y negro. Los árboles siguen en pie, pero sin atisbo de vida.

 

El fuego mantuvo sitiado a este pequeño núcleo de población que, por fortuna, consiguió salvarse de las llamas. "El incendio ha sido horrible. Siempre he pensado que esto podía ocurrir algún día, aunque nunca imaginé que fuera a tener esta magnitud. Teníamos mucho miedo porque hay muchísima vegetación, parcelas particulares muy abandonadas y también monte público que lleva años sin limpiarse", explica Ángel Valenciano, alcalde pedáneo de Muriel.

Ángel Valenciano, alcalde pedáneo de Muriel.// Imagen: El Decano
Ángel Valenciano, alcalde pedáneo de Muriel.// Imagen: El Decano

En este sentido, avanza que, una vez finalice la emergencia, remitirá una circular a los vecinos recordándoles su obligación de mantener limpias las parcelas de su propiedad.

 

Cuando se declaró el incendio, recuerda, fueron avisados por la Guardia Civil de que el fuego avanzaba hacia Muriel. En un primer momento se decretó el confinamiento de la población, pero poco después llegó la orden de evacuación. Los vecinos fueron trasladados a Tamajón y, desde allí, la mayoría se desplazó a sus viviendas habituales en Madrid, Guadalajara o distintos municipios del Corredor del Henares.

 

"Estuvimos bastante tiempo con una incertidumbre tremenda. Toda la información que recibíamos llegaba a través de un grupo de WhatsApp y de dos vecinos que son bomberos y participaron en la extinción", recuerda.


Fueron horas de enorme tensión. Las llamas alcanzaron dimensiones descomunales y los vecinos llegaron a pensar que el pueblo desaparecería. "El fuego llegó tanto por un margen como por el otro del pueblo. Afortunadamente, no se ha quemado ninguna casa, pero las llamas estuvieron muy cerca de las parcelas y existía un riesgo muy alto de que alcanzaran las viviendas. Gracias al trabajo de los bomberos y de estos vecinos no fue a más", señala el alcalde pedáneo.

 

Tal y como explica, la colaboración de estos bomberos vinculados al pueblo fue decisiva: "Nosotros tenemos un equipo de primera intervención, un remolque con mangueras, y estas dos personas conectaron la boca de riego y estuvieron refrescando toda esa zona, colaborando con el dispositivo de extinción. Como conocían perfectamente por dónde podía llegar el riesgo, fueron directamente allí. Hicieron una labor extraordinaria y estaremos eternamente agradecidos".

 



A pesar de que el pueblo logró salvarse, el entorno natural ha quedado devastado. "Es una verdadera pena porque un paisaje que era idílico y maravilloso ha quedado completamente arrasado".

 

En esta línea, el alcalde pedáneo vuelve a reclamar a las administraciones una gestión activa del monte público y la creación de áreas de protección alrededor de los núcleos habitados. "Siempre hemos pedido que existiera una franja perimetral limpia alrededor del pueblo para que, si se producía un incendio desde el monte o desde el casco urbano, los daños fueran menores". El incendio también ha afectado a fincas particulares con olivares y a varios apicultores que han perdido todas sus colmenas.

 

Valenciano recuerda, además, que los pinares de repoblación representan un riesgo importante en caso de incendio forestal:  "Aunque yo llegué al pueblo hace 20 años, siempre he escuchado decir a la gente de aquí que les expropiaron las tierras para aprovechar la madera y la resina, y al final no se ha hecho ni una cosa ni la otra. Ha quedado un pinar abandonado, con una continuidad enorme y una cantidad increíble de combustible. Si se produce un incendio, no hay quien lo pare. Y así ha sido".

El fuego estuvo muy cerca del casco. Imagen: El Decano
El fuego estuvo muy cerca del casco. Imagen: El Decano



"Todos pensamos que dentro de lo malo tenemos que dar las gracias"


"Antes de que viniera la Guardia Civil a decirnos que había que desalojar, ya estábamos casi todos montados en los coches, porque viendo de dónde venía el incendio y cómo soplaba el viento teníamos claro que nos iba a pasar por encima", recuerda Antonio, uno de los vecinos de Muriel.

 

Después de una semana evacuados, el regreso fue menos duro de lo que imaginaban. "Pensábamos que nos lo íbamos a encontrar mucho peor. Al menos todavía quedan algunas zonas que se ven bien, aunque toda la parte de atrás está quemada y también el paraje del Molino, donde ardieron varias construcciones».

 

Superados los peores momentos de angustia e incertidumbre, el sentimiento general es de alivio: "Todos pensamos que, dentro de lo malo, tenemos que dar las gracias. Las casas se han salvado y podemos seguir viniendo".

 

Antonio explica que la mayoría de quienes mantienen vivo Muriel durante el verano son descendientes de antiguos vecinos que conservan aquí su segunda residencia. Durante los días del incendio había cerca de un centenar de personas en el pueblo, aunque la población censada apenas supera la veintena y en invierno viven de forma permanente alrededor de diez vecinos.

 

Ahora intentan recuperar poco a poco la normalidad: "Antes de permitirnos volver comprobaron que hubiera suministro eléctrico, cobertura de teléfono y agua, porque nuestra captación está en el río. La Diputación nos suministró agua embotellada para el consumo", afirma. 

 

No obstante, la preocupación persiste. Los vecinos temen que las primeras lluvias arrastren las cenizas hasta el cauce y acaben afectando a la calidad del agua de los embalses.



Hiendelaencina recupera el pulso

Desde Muriel nos dirigimos a Hiendelaencina, evacuado el lunes, 20 de julio, cuyos vecinos pudieron regresar el pasado viernes. El fuego no llegó a Cogolludo, pero unos kilómetros más allá comienzan a aparecer las cicatrices del incendio. Dejamos el embalse de Alcorlo a la derecha mientras, al fondo, las laderas del Alto Rey muestran las manchas negras que las llamas han dejado grabadas en el paisaje.

 

En la plaza de Hiendelaencina se respira ya cierta normalidad. Los bares vuelven a estar abiertos y las terrazas recuperan poco a poco su ambiente, aunque el incendio sigue monopolizando todas las conversaciones. "Más animales en el monte y menos en los despachos", declara un vecino a la llegada de El Decano.



El turismo, otra víctima del incendio

El incendio ha supuesto un duro golpe para la economía de la comarca, especialmente para los negocios vinculados al turismo rural.

 

Antonio, regente del restaurante Sabory, reconoce que todavía no quiere pensar en el impacto económico  que ha tenido esta tragedia en su negocio, ni en las consecuencias que la devastación del entorno puede tener a medio y largo plazo. "Nos han cancelado todas las reservas de la casa rural desde el fin de semana del incendio en adelante. En el restaurante también ha habido mucho parón. Además, como consecuencia de los cortes de luz, hemos tenido que tirar mucha comida», explica.

 

Desde los fogones, asegura, apenas fue consciente de la magnitud del incendio: "Parece mentira, porque no lo hemos visto. Estamos todo el día aquí metidos. Luego te encuentras con la realidad, sobre todo en la cara de los clientes, que transmiten incredulidad, tristeza y también decepción. En pueblos como Villares, Las Navas o Zarzuela el daño ha sido mucho mayor. Nosotros trabajamos con muchos cazadores y ya advierten lo que va a pasar".





La caza y la ganadería miran al futuro con incertidumbre

Justo en ese momento entra en el bar Vitoriano. Como cazador y conocedor del terreno, describe las consecuencias que el incendio tendrá para la fauna silvestre y la actividad cinegética. "Ayer estuve recorriendo en coche toda la ladera del pantano que se ha quemado y los animales estaban por allí. Se han quedado sin comida". Este vecino recuerda que la caza constituye una importante fuente de ingresos para muchos ayuntamientos de la Sierra Norte. "Hay municipios que ingresan entre 10.000 y 20.000 euros por la caza y eso se ha acabado. Y no solo eso: también está la gente que viene a cazar, duerme en las casas rurales y consume en los bares".

 

Según explica, el término municipal de Zarzuela de Jadraque ha quedado prácticamente devastado. "Está arrasado completamente, incluido el hotel. Quitando las viviendas, todo lo demás está abrasado". También muestra su preocupación por la ganadería extensiva de la parte alta de la sierra, donde el fuego ha consumido prácticamente todos los pastos.

 

El regente de este popular restauranre serrano lamenta que un territorio ya castigado por la despoblación haya recibido ahora un nuevo golpe. "La Sierra Norte de Guadalajara es una de las zonas más pobres de España y este incendio la va a hundir todavía más", advierte. Vitoriano comparte ese pesimismo: "¿Quién va a venir ahora a Villares o a Zarzuela de turismo si está todo arrasado?". "Si no puedes darte un paseo o bañarte en el río…", añade Antonio, que sentencia la conversación admitiendo que esta tragedia "nos ha cortado el verano".

 

La reconstrucción empieza ahora


La Diputación Provincial ha suministrado agua embotellada al municipio mientras se recupera la normalidad. Algunos vecinos conversan sentados en un poyete de la plaza, comentando que el punto de recogida de las garrafas se ha fijado en el Museo del País de la Plata.

 

Explican a El Decano que el fuego descendió hasta la ribera del río, aunque finalmente no pasó al otro lado, por lo que no ha llegado al casco urbano. "Algo afectó porque vinieron a abrir un cortafuegos mediante una quema técnica y se les fue de las manos. Si no, aquí no habría ardido nada", comentan mientras intercambian opiniones sobre el desarrollo del incendio y las zonas más perjudicadas.

 

La conversación deriva pronto hacia la situación de la ganadería. Hiendelaencina alberga la feria de ganado más importante de la provincia y, según explican, el hecho de que el incendio no lograra cruzar el río permitió salvar los principales pastos del municipio. "Aquí no ha afectado, pero en muchos pueblos sí. En Villares de Jadraque el ganadero todavía tiene el ganado encerrado y estará alimentándolo con pienso hasta mayo, por lo menos", apunta uno de los vecinos.

 

Ese comentario abre un nuevo debate sobre las toneladas de pienso distribuidas por la Diputación a las explotaciones afectadas y sobre el futuro de un sector que tardará años en recuperarse.

 

El Decano abandona la plaza mientras la conversación continúa. Las voces se van perdiendo con la distancia, pero el sentimiento es compartido: los peores días del incendio ya han quedado atrás, pero sus consecuencias apenas acaban de comenzar.

 



 
 
 
 
 
 
 

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