Trufa y Lula: Las dos calabazas de más de 600 kilos ubicadas en 'El Huerto de Carlos'

Publicado por: Carmen Ibáñez
22/08/2026 11:00 AM
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Imagen: Trufa y Lula
Imagen: Trufa y Lula

En el municipio de Valtierra, en Navarra, cadaaño se celebra el concurso de calabazas gigantes. Un certamen al que se presentan ejemplares de cientos de kilos y grandísimas dimensiones


Desde 'El Decano de Guadalajara', hablamos con los propietarios de 'El Huerto de Carlos', ubicado en Marchamalo. El año pasado consiguiero cultivar una calabaza de 533 kilos y este vuelven a repetir esta misma hazaña, ya que actualmente cuentan con 'Trufa y Lula', dos calabazas gigantes que ya superan los 650 kilos y que todavía continúan creciendo. Un cultivo poco habitual en la provincia al que le dedican muchos meses de trabajo, cuidados y sobre todo cariño.

Además son muy activos en redes sociales, ya que en su cuenta de Tik Tok e Instagram (@el_huertodecarlos) comparten la evolución de las plantas y calabazas. 

- ¿Cómo empezó todo esto de las calabazas gigantes?


Todo esto empezó hace tres años. Vimos a Rubén Mendi, que es un gran amigo y una grandísima persona, competir con el récord de España de calabaza gigante, y también vimos cómo cultivaba este tipo de calabazas. A partir de ahí fue cuando empezamos a sembrar.

La primera calabaza que sacamos pesó algo más de 85 kilos. El año pasado ya conseguimos una que llamamos Antonia, de 533 kilos, y quedamos quintos en el concurso de Valterra, en Navarra. Poco a poco hemos ido mejorando la técnica hasta llegar al punto en el que estamos actualmente.

- ¿Cuántas calabazas tenéis?

Tenemos dos calabazas gigantes Atlantic Giant. Una es Trufa, que procede de una genética belga, y la otra es Lula, que es de genética americana.


Además, tenemos una Field Pumpkin, que es otro tipo de calabaza que también entra dentro de los concursos de la GPC, la organización que gestiona este tipo de competiciones. Y también tenemos un calabacín, aunque este año íbamos a participar con otra categoría que finalmente no ha funcionado.


- ¿Cuánto pesan actualmente Trufa y Lula?


Trufa está en torno a los 650 kilos y Lula anda más o menos por el mismo peso, quizá un poquito menos. Eso sí, siempre hablamos de estimaciones realizadas mediante medidas; no es el peso real hasta que se pesan en competición.


La Field Pumpkin está en unos 38 kilos y el calabacín ronda los 22 kilos.


- Un calabacín de 22 kilos ya es bastante grande


Sí, lo que pasa es que el concepto de gigante cambia muchísimo cuando empiezas a participar en este tipo de ferias. Ves cosas que te parecen enormes, pero cuando compites te das cuenta de que quizá no son tan grandes.

El récord del mundo de calabacín está en ciento y muchos kilos, así que un calabacín de 22 kilos, dentro de este mundo, todavía es pequeño.

- ¿Qué cuidados necesita una calabaza para alcanzar estos tamaños?


Todo empieza con una analítica de tierra muy completa y muy medida. A partir de ahí hacemos las enmiendas necesarias para dejar la tierra lo más equilibrada posible y dentro de los parámetros que buscamos para este tipo de cultivo.

No utilizamos productos especialmente raros. La clave está en ser muy equilibrado y medirlo todo. La mayoría de las veces la gente comete el error de sobrefertilizar y sobrerregar.


Utilizamos micorrizas y productos biológicos adaptados a nuestro terreno y a nuestro objetivo. También trabajamos mucho el agua. El agua que tenemos presenta una conductividad bastante alta, en torno a 0,8, y además tiene un pH elevado, de aproximadamente 7,8. Nosotros necesitamos regar alrededor de un pH de 6,2, porque a partir de determinados niveles de pH algunos nutrientes dejan de estar disponibles para la planta. Por eso tenemos que modificar el pH prácticamente en todos los riegos. La conductividad, por desgracia, no podemos eliminarla.

Para las aplicaciones foliares utilizamos agua osmotizada, a la que le quitamos las sales, y después incorporamos exactamente los nutrientes que queremos aportar en cada momento.


Empezamos germinando unas 35 semillas. Tengo un armario de cultivo donde controlo la temperatura, la humedad y la luz.


Después pasamos las plantas a un invernadero de unos 15 metros cuadrados que tiene hilo radiante para mantener la temperatura de la tierra por encima de los 20 grados. A partir de esa temperatura las raíces empiezan a expandirse radicalmente.


El problema es que, aproximadamente hacia el 10 de mayo, la planta ya ocupa prácticamente esos 15 metros cuadrados.




- ¿Y qué dificultades os encontráis en esa fase?


Este año tuvimos temperaturas muy bajas y tuvimos que retirar el invernadero y, de emergencia, tapar la planta con una malla. También tenemos el problema de las tormentas de mayo en Guadalajara, que pueden ser muy fuertes. De hecho, tuvimos un incidente en el que una tormenta nos tiró toda la instalación.


Después tenemos que proteger las plantas del calor. Este año estoy utilizando una malla con un 35 % de sombreo, que creo que se adapta bastante bien a nuestro clima.


En el caso de Lula, que es una genética americana, hemos tenido bastante buena adaptación. Con Trufa, al ser una genética belga, hemos tenido más problemas porque nuestro clima no es el de Bélgica. Hemos tenido que aumentar el sombreo hasta casi el 50 % porque se nos quemaban las hojas y también hemos aumentado la nebulización.


Ahora mismo tenemos nebulizadores programados para funcionar unos tres segundos cada tres minutos.


- ¿El clima de Guadalajara complica mucho el cultivo?


Sí. Estamos en una zona muy seca, con mucha altitud, y en verano tenemos temperaturas muy altas y una humedad muy baja. Intentamos subir la humedad con nebulización, aunque no conseguimos aumentarla demasiado.


Este año hemos tenido muchos días con temperaturas superiores a 38 grados y mínimas por encima de los 20 grados, lo que nos ha perjudicado en el engorde. Por suerte, no hemos tenido una ola de calor especialmente extrema.

 

- ¿Cuánto pueden seguir creciendo las calabazas?


Lula ya está muy parada porque está en el día 85 desde la polinización y actualmente está ganando poco más de dos kilos diarios.


Trufa está en torno al día 73 desde la polinización y ahora mismo está creciendo unos cinco kilos diarios. Pero ese ritmo irá bajando; aproximadamente se reduce un 25 % cada cinco días, hasta que prácticamente deje de ganar peso.


- ¿El objetivo es llevar alguna de ellas al concurso de Valterra?

Sí. El concurso se celebra el 12 de septiembre en Valterra, Navarra. Todavía estamos valorando cuál de las dos llevaremos.


- ¿Cuánto terreno necesitáis para cultivar las calabazas?


Para Trufa tenemos un terreno de unos 110 metros cuadrados, aunque la zona que ocupa la calabaza ronda los 100 metros cuadrados.


Para Lula tenemos unos 90 metros cuadrados. Después tenemos otros parches de unos 25 metros cuadrados para la huerta normal.


-¿Cultiváis otras cosas además de las calabazas gigantes?


Sí, tenemos lo normal: tomates, pimientos y otras cosas de huerta. Este año también intentamos cultivar tomate gigante, pero no salió demasiado bien.


En España es complicado. Un tomate de un kilo y poco ya es un tomate muy grande para nosotros, pero cuando vas a competiciones internacionales cambia la película. El récord mundial está en torno a los siete u ocho kilos.


- ¿Cómo estáis controlando las plagas?


Este año hemos intentado controlar las plagas mediante lucha biológica, utilizando insectos auxiliares que se alimentan de las plagas. No ha funcionado como esperábamos, pero es algo que vamos a seguir trabajando porque creo que tiene mucho interés de cara al futuro.


En cuanto al control de plagas, ahí sí que nos ayudamos entre cultivadores. Si alguien tiene una plaga y pregunta cómo solucionarla, normalmente compartimos información.


Otra cosa es la competición. Puedes contar que utilizas un principio activo, pero no necesariamente la marca concreta del producto.


- ¿Compartís vuestro método de cultivo en redes sociales?


Sí. Vamos enseñando el proceso para que la gente pueda verlo y aprender. Los vídeos que subo suelen mostrar más o menos lo mismo que hacemos en el día a día.


En TikTok solemos hacer directos en los que explicamos cómo trabajamos y vamos comentando cómo están funcionando las cosas. Evidentemente, no cuento todo porque estamos compitiendo.


Tenemos unos 5.000 seguidores en TikTok y más de 2.000 en Instagram, y poco a poco vamos creciendo.

 

- ¿Os han contactado otros agricultores interesados en aprender?

Sí. Hay seguidores que este año se han animado a empezar con este cultivo después de ver lo que hacemos en redes.

También he recibido alguna propuesta de marcas, pero tengo claro que solo quiero hablar de productos que realmente utilice y que me funcionen. Que un producto me vaya bien a mí no significa necesariamente que vaya bien a otra persona, porque cada terreno y cada clima son diferentes.

- ¿Cuál es el récord mundial?

El récord Guinness lo tienen los hermanos Paton, unos cultivadores ingleses, con una calabaza de alrededor de 1.287 kilos.


En España, el récord está en manos de Rubén Mendi, con 1.187 kilos. Es uno de los mejores cultivadores de calabazas gigantes del mundo y, además, es quien organiza los concursos de Balterra. Para nosotros es una referencia y también un gran amigo.


- ¿Os planteáis algún día superar esos récords?


El objetivo inmediato siempre es superar la marca del año anterior. El récord mundial es algo muy complicado. Esto es un proyecto a diez años. No es algo que empieces hoy y termine mañana.


Los errores que cometes este año no los puedes solucionar al día siguiente. Tienes que esperar al año siguiente para corregirlos. Por eso hay una curva de aprendizaje muy rápida al principio, pero después cada kilo adicional cuesta muchísimo más.


Este año, por ejemplo, hemos cometido determinados errores, pero lo importante es que hemos podido identificarlos y aprender de ellos.


Ha habido una evolución muy grande. Empezamos con una calabaza de algo más de 85 kilos, el año pasado conseguimos 533 kilos y este año tenemos dos calabazas que estimamos por encima de los 600 kilos. Pero llega un momento en el que el margen de mejora se reduce mucho. Hay que incrementar sistemas, controlar más factores y trabajar muchísimo para conseguir unos pocos kilos adicionales.


Este año, a nivel mundial, probablemente haya unas 300 y pico calabazas que superen los 600 o 700 kilos. Ya estamos entrando en un nivel en el que hay que medir absolutamente todo. A medio plazo, uno de mis objetivos es intentar llegar a los 2.000 kilos en los próximos cuatro o cinco años. Pero antes hay que alcanzar los 903 kilos, que son las 2.000 libras. Ese es un objetivo que tienen muchos cultivadores en todo el mundo.


- ¿Cuánta competencia hay en España?


Por desgracia, todavía somos pocos. El año pasado seríamos alrededor de 15 participantes, aunque no recuerdo el número exacto. Lo que sí sé es que hubo unas seis calabazas de más de 500 kilos.


Este año parece que va a haber bastantes más. Al verlo en redes, cada vez más gente se está animando a probar este cultivo.


- ¿Recibís muchas visitas?


Sobre todo de amigos y gente cercana que quiere ver las calabazas. También tenemos bastante interacción a través de las redes sociales.

 

- ¿Por qué habéis llamado Lula y Trufa a las dos calabazas?


Los nombres tienen un significado personal. Lula se llama así por mi perro, que falleció hace unos cuatro meses. La otra se llama Trufa por un perro que adoptamos hace aproximadamente un mes y medio.


Para nosotros las calabazas tienen también esa parte emocional.

 

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