Las estadísticas por salida del mercado laboral por jubilación de los “baby boomers” y la generación X en los próximos años es demoledora. Del orden de dos millones de personas en edad laboral podrían jubilarse en España entre 2030 y 2050, volviendo a poner el foco en la sostenibilidad del sistema de pensiones y en la necesidad de buscar alternativas.
Al margen de posibles medidas como la prolongación de la vida laboral o la prolongación en la edad de jubilación, lo cierto es que el descenso de la natalidad provocará que una base potencial de trabajadores cada vez más reducida deberá sostener a una masa creciente de población mayor de 64 años, poniendo en riesgo la financiación de los sistemas de protección social.
Un escenario que obliga a buscar la incorporación de otras soluciones de forma inmediata. Una de ellas pasa por la firme implicación de las pymes en la protección social como herramientas para impulsar el ahorro de los trabajadores con vistas a su jubilación.
A nadie se le escapa que las pequeñas y medianas empresas son el gran baluarte de la economía española. Representan cerca del 99,8% de las empresas en España. Más de 2,9 millones de sociedades con 9,62 millones de asalariados frente a las apenas 5.800 grandes corporaciones.
Eso implica que del orden de 6 de cada 10 asalariados en España dependen de una pequeña o mediana empresa para su bienestar financiero presente y futuro. Pero a pesar de su papel como principal motor del empleo, la participación de las pymes en instrumentos de ahorro previsional sigue siendo muy limitada. “Esta falta de cobertura”, recuerdan en Mapfre, “condiciona el bienestar futuro de sus plantillas, que pasarán a integrar una población jubilada donde los mayores de 65 años representarán el 30% en 2055”.
Aunque las pymes tienen un peso estratégico en la economía, el grado de conocimiento de sus trabajadores sobre productos de ahorro y jubilación no es proporcional a su necesidad real en el contexto demográfico actual y al peso de las pymes en el tejido productivo español.
Esta falta de información frena la implantación de un modelo de previsión complementaria y eleva la dependencia final del Estado en la jubilación, a pesar de que el 65% de los empleados muestra una preocupación alta por su suficiencia financiera tras el retiro.
Esta paradoja hace que solo un 10% de los trabajadores españoles cuente con sistemas de ahorro para la jubilación promovidos por sus empresas (principalmente empleados de grandes corporaciones), frente al 50% de la Unión Europea o el 90% de Dinamarca, Suecia o los Países Bajos.
El fomento del ahorro de los trabajadores a través de la pyme no requiere necesariamente un coste directo para la empresa; la clave radica en facilitar la estructura técnica para que el empleado optimice su propia nómina. Un ejemplo puede ser la aplicación Afin de Mapfre, una herramienta tecnológica de gestión digital para facilitar el acceso y la gestión de fórmulas como el mecanismo de retribución flexible o los seguros colectivos.
Los mecanismos de retribución flexible permiten al empleado destinar hasta un 30% de su salario bruto anual (con un límite de 100.000 euros anuales) al pago de productos de protección social. Al contratarse desde el salario bruto, se reduce la base imponible del IRPF, lo que aumenta la liquidez neta disponible del trabajador y su capacidad real de ahorro mensual.
Los seguros colectivos de ahorro para la jubilación, por su parte, son instrumentos integrados en la política retributiva de la pyme que permiten al personal realizar aportaciones eficientes para su retiro directamente desde la nómina. Soluciones complementarias que ayudarán a despejar el nublado horizonte del sistema de pensiones español.
El desconocimiento de los mecanismos de compensación y ahorro es una barrera que hace que apenas se utilicen en las empresas de menor tamaño, a pesar de ser herramientas que optimizan los ingresos del trabajador. Solo el 21,3% de las pymes de entre 51 y 150 empleados dispone de planes de retribución flexible, un porcentaje que disminuye todavía más en las micropymes.
La escasa implantación de estos sistemas en las pymes también se debe a la complejidad administrativa, la falta de economías de escala y el desconocimiento de su fiscalidad. Superar estas barreras mediante incentivos convierte al ahorro previsional en una ventaja competitiva estratégica para atraer y fidelizar talento cualificado.
Este peso implica que cualquier sistema de previsión social que no integre a las pymes es estructuralmente incompleto. A pesar de su relevancia, la participación de las pymes en instrumentos de ahorro para la jubilación sigue siendo muy limitada.
Julio Muñoz. Periodista de información económica y experto en comunicación.