ECONOMÍA. Europa necesita redirigir su elevada capacidad de ahorro hacia inversiones productivas para ganar peso internacional

Publicado por: Julio Muñoz
02/08/2026 08:00 AM
Reprods.: 233
Imagen: CaixaBank Research.
Imagen: CaixaBank Research.

Con el fin de reforzar la competitividad, la autonomía estratégica y la capacidad de adaptación a la nueva realidad tecnológica, energética y geopolítica

 

Estados Unidos acaba de cumplir en julio su 250 aniversario desde la Declaración de Independencia. Período en el que se ha convertido en la 'primera potencia mundial'. Un liderazgo alcanzado casi desde sus inicios gracias a su poderío militar, el tamaño de su economía, sus capacidades de innovación y el protagonismo del dólar como divisa de referencia, entre otros motivos.

 

Entre tanto, Europa, pese a la unión iniciada tras la Segunda Guerra Mundial, sigue sin vislumbrar ni de lejos la forma de contrarrestar este poderío para hacerse un hueco en este juego de poderes en el que también ha ganado peso China en los últimos años.

 

Buena parte de culpa del fracaso europeo se debe a su incapacidad para destinar el ahorro hacia inversiones más productivas. Gran parte de la riqueza de los hogares europeos se concentra en vivienda y depósitos, mientras que en Estados Unidos la mayor presencia de inversiones en acciones y fondos refleja la existencia de mercados de capitales más profundos, líquidos y desarrollados. 

 

Europa no sufre un problema de recursos, sino de cómo movilizarlos

 

Mientras Alemania es la gran generadora de financiación, con independencia de la posición cíclica de su economía, la capacidad de financiación de España, junto a Italia, se ha quedado rezagada más afectada por el impacto de la crisis del euro, de la pandemia y de la crisis energética por la guerra en Ucrania. Un reflejo de las diferencias estructurales en la zona euro.

 

En cualquier caso, no parece ser un problema de recursos sino de la necesidad de implementar una forma más eficaz de movilizarlos hacia inversiones productivas con el fin de reforzar la competitividad, la autonomía estratégica y la capacidad de adaptación a la nueva realidad tecnológica, energética y geopolítica.

 

Con la pandemia, la composición del ahorro llegó a rondar el 13% frente al 8% de media en la década anterior con el ahorro de las familias en máximos históricos. Aunque parte de esa bolsa de ahorro se ha ido consumiendo con la normalización de la actividad en los años posteriores, el ahorro de los hogares sigue superando su media prepandemia. Como resultado, el ahorro bruto total de la eurozona alcanzó en 2025 casi el 24% del PIB, equivalente a unos 3,8 billones de euros.

 

Sin embargo, este volumen de recursos no se ha traducido en una recuperación equivalente de la inversión. La inversión no financiera bruta y en 2025, apenas representaba un 20% del PIB, unos 3,4 billones de euros. 

 

Esta discrepancia entre ahorro e inversión da como resultado una capacidad de financiación en la eurozona de unos 391.000 millones de euros, el 2,5% del PIB. La cuestión, por tanto, no es la ausencia de ahorro, "sino su insuficiente transformación en inversión dentro de la propia región", recalca Rita Sánchez, economista de CaixaBank Research.

 

Vivienda y depósitos, la arriesgada apuesta por activos poco líquidos

 

Las familias han sido y son la principal fuente de generación de ahorro en la eurozona, aunque con un perfil muy conservador a la hora de invertir ese ahorro. La vivienda representa su principal activo patrimonial: supone más del 55% de su riqueza neta total. También se observa una preferencia significativa por los depósitos, que representan casi el 14% de la riqueza total.

 

 En contraste, se observa que la exposición a activos financieros con mayor rentabilidad esperada, como fondos de inversión y acciones, apenas alcanza un 9% para el total de las familias y se concentra, además, en patrimonios elevados. 

 

En Estados Unidos, por el contrario, la tenencia de activos financieros es una práctica más extendida. De hecho, para el conjunto de las familias, la vivienda representa menos del 20% de la riqueza y los depósitos apenas suponen un 8% de su patrimonio. Sin embargo, acciones corporativas y fondos de inversión concentran más del 30% de la riqueza. 

 

Aunque también existen importantes diferencias entre tramos según el patrimonio, incluso entre las familias norteamericanas con menor riqueza se detecta una clara preferencia por productos financieros algo más complejos. 

 

Una asignación más eficiente del ahorro en la zona euro

 

En definitiva, insiste Rita Sánchex, la cuestión central para Europa no es cuánto ahorra, sino cómo consigue que ese ahorro financie su crecimiento futuro. La comparación con Estados Unidos, con mayor presencia de inversiones en acciones y fondos refleja la existencia de mercados de capitales más profundos, líquidos y desarrollados, ilustra bien este retraso de Europa. 

 

La mayor profundidad facilita que el ahorro llegue con más rapidez y en mejores condiciones a las empresas, especialmente a aquellas con mayores necesidades de financiación a largo plazo y más riesgo, como startups, compañías innovadoras o proyectos vinculados a la transición energética y tecnológica.

 

Este diagnóstico coincide con el paquete de primavera de la Comisión Europea propuesto por Mario Draghi, que propone avanzar en la Unión del Ahorro y la Inversión como vehículo necesario para transformar su elevada capacidad de financiación en más crecimiento potencial, mayor innovación y una mejor respuesta ante los retos geopolíticos, tecnológicos y climáticos.

 

Julio Muñoz. Periodista de información económica y experto en comunicación. 

Vídeos de la noticia

Imágenes de la noticia

Categorías:
Tags:
Powered by WebTV Solutions