Aunque el Estrecho de Ormuz está abierto, los continuos ataques con misiles de Irán mantienen un tránsito muy restringido. Muy lejos de la normalidad deseable. Un fracaso en la política de Trump que está ejerciendo una intensa presión sobre los precios de la energía en el mundo
Aunque Europa ha realizado un enorme esfuerzo de electrificación en la última década con un profundo proceso de transformación y despliegue de energías limpias, su independencia energética sigue estando muy lejana. La región importa todavía del orden del 60% de su energía primaria.
Este escenario apunta a un invierno especialmente duro para empresas y ciudadanos. Las consultoras alertan de que en enero y febrero la factura de la luz podría ser incluso duplicarse respecto a los mismos meses de este año. Una tendencia alcista imparable que amenaza con agravar la situación de pobreza energética.
De momento, la inflación de la zona euro se ha disparado por encima de lo previsto en el último mes al pasar del 3,2% al 3,8%. Su nivel más alto desde septiembre de 2023. Al igual que en los meses anteriores, los precios de la energía fueron el principal factor detrás de este incremento, con una subida del 18,8%.
En cambio, la inflación de los alimentos se mantuvo moderada, en el 1,4%. Los precios de los alimentos no elaborados, incluidas las verduras frescas, aumentaron del 2,7% en agosto al 4% en septiembre, debido en parte al impacto de la ola de calor del verano. Y lo peor es que se espera un nuevo incremento significativo en los próximos meses, según señala Ulrike Kastens, Economista Senior de DWS.
Por el momento, no hay indicios de una aceleración significativa de las presiones inflacionistas subyacentes. La inflación subyacente aumentó ligeramente, del 2,4% al 2,5% en septiembre. Subida debida principalmente a una inflación de los servicios algo más elevada, del 3,2%, que en algunos países se vio influida por las subidas estacionales de precios relacionadas con el periodo vacacional.
En los próximos meses, los precios del petróleo persistentemente elevados podrían llevar la inflación general hacia el 4%. Sin embargo, no se espera un fuerte aumento de la inflación subyacente, señala el experto de DWS, "dado que es probable que el crecimiento de los salarios siga siendo moderado".
No obstante, el BCE debería mantener la vigilancia. Al mismo tiempo, las condiciones de financiación se han deteriorado significativamente, como consecuencia del aumento de las rentabilidades de los bonos en las últimas semanas, lo que incrementa los riesgos a la baja para la actividad económica en algunos países. En conjunto, esta compleja situación, al menos a corto plazo, desaconseja un endurecimiento adicional y rápido de la política monetaria por parte del BCE.
Para la economía española, el Banco de España anticipa un crecimiento del PIB del 2,6% en 2026 y del 2,2% en 2027 -tres y cinco décimas más de lo esperado en las proyecciones de junio-, mientras que la inflación se situaría en el 3,9% y el 3,7%, respectivamente, tres décimas y 1,1 puntos por encima de lo previsto en junio, lo cual apuntan a mayores dificultades para mantener la estabilidad durante el próximo ejercicio y un duro trabajo para el nuevo gobierno que salga de las urnas el próximo 29N.
Julio Muñoz. Periodista de información económica y experto en comunicación.