Pese a cerrar septiembre con una caída del 2,7%, el Ibex 35 ha saldado los tres primeros trimestres del ejercicio con un balance positivo superior al 12%. La cuestión ahora es cómo acabará el año en un entorno geopolítico cada vez más enturbiado, incluso con la amenaza del uso de armas nucleares.
Para la recta final de año, los analistas hablan de cuatro grandes factores clave que probablemente tendrán un peso importante en los mercados financieros internacionales. A juicio de Anthony Willis, Senior Economist, Columbia Threadneedle Investments estos serán “la política estadounidense, la política fiscal en Reino Unido y Francia, la evolución de la situación en Irán y las perspectivas de beneficios empresariales”.
El período, por tanto, seguirá marcado por los elevados riesgos políticos y de inflación, la subida de los precios en España ronda ya el 5% en tasa interanual. Sin embargo, contexto económico y empresarial de fondo continúa ofreciendo soporte al mercado.
Las elecciones de mitad de mandato a principios del próximo mes en Estados Unidos podrían alterar de forma significativa el equilibrio de poder en Washington. Las expectativas actuales apuntan a que los demócratas se harán con el control de la Cámara de Representantes, mientras que la contienda por el Senado está más reñida.
Un cambio en la composición del Congreso no implicaría necesariamente un giro inmediato en la orientación fiscal, pero sí podría influir en la dirección y la aplicación de la política interna, presionando las decisiones de Trump.
La deuda de Estados Unidos cada vez más fuera de control
El endeudamiento público estadounidense continúa siendo inusualmente alto para esta fase del ciclo. El déficit se sitúa en niveles más propios de una recesión, a pesar de que la economía parece haber crecido a una tasa anualizada superior al 4% en el tercer trimestre.
Con todo, las recientes subidas de las rentabilidades de la deuda pública estadounidense parecen reflejar más el riesgo de inflación que una preocupación inmediata por la sostenibilidad de la deuda. Aun así, la magnitud del déficit supone un reto a largo plazo, sobre todo cuando la economía apenas necesita estímulo fiscal adicional. Por tanto, un Congreso menos complaciente podría convertirse en un contrapeso importante al programa político de la Administración.
La política fiscal también estará en el punto de mira en Europa. En Reino Unido, los Presupuestos de finales de octubre acapararán probablemente una atención considerable. La ministra de Hacienda tiene un margen de maniobra limitado, ya que el aumento de las rentabilidades de los bonos eleva el coste del servicio de la deuda y reduce el margen fiscal.
Esto hace improbable un estímulo macroeconómico significativo; lo más probable es que el foco se ponga en subidas de impuestos marginales y en encontrar suficiente capacidad de gasto para cumplir los compromisos ya adquiridos.
Francia se enfrenta a una combinación igualmente complicada, porque Europa y España entre las regiones más atractivas para los inversores internacionales de un elevado déficit presupuestario y fragmentación política. El déficit sigue por encima del 5% del PIB, y los esfuerzos por reducirlo encuentran resistencia tanto en la izquierda como en la derecha.
Para los inversores, la preocupación inmediata es que la falta de consenso político y un ajuste fiscal exigente mantengan bajo presión los bonos soberanos franceses. La proximidad de las elecciones presidenciales francesas añade otra capa de incertidumbre más allá del cuarto trimestre. El Gobierno español, por su parte, va camino de cerrar la legislatura sin aprobar un solo presupuesto.
La falta de estabilidad geopolítica seguirá poniendo en riesgo a los mercados
Los posibles cambios en el panorama político podrían complicar los esfuerzos por establecer una senda fiscal creíble a medio plazo. A corto plazo, la combinación de un déficit considerable y una estabilidad política limitada seguirá siendo probablemente un factor importante para los mercados europeos de renta fija.
La situación geopolítica en torno a Irán constituye una tercera fuente de riesgo para los mercados. La reanudación de las conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán es alentadora, pero no parece haber un impulso real hacia un acuerdo duradero ante las diferencias irreconciliables.
Se mantiene así la incertidumbre sobre las perspectivas de normalización de rutas comerciales y energéticas clave. Esa incertidumbre aún no está plenamente reflejada en los precios de las materias primas, pese a que los precios del crudo se mueven sobre los 100 dólares por barril.
Cualquier nueva perturbación podría aumentar las presiones inflacionistas, complicar las perspectivas de tipos de interés y contribuir a una mayor volatilidad en los mercados de bonos. Es posible que haya nuevas negociaciones, pero sin avances tangibles, la prima de riesgo geopolítico probablemente persistirá.
En España, las elecciones aportan también un elemento perturbador en una campaña que se espera especialmente agria, aunque en general no debería tener un gran impacto en los mercados financieros.
Al menos, las pymes son claves para implementar soluciones a un sistema de pensiones con negros nubarrones ofrecen un contrapeso más constructivo. Los resultados han sido sólidos en lo que va de 2026, con un crecimiento de los beneficios que ha superado las expectativas tanto en amplitud como en magnitud. La temporada de resultados del tercer trimestre, ya en puertas, apunta a que esta resiliencia puede mantenerse durante el cuarto trimestre.
Tipos de interés más altos en el horizonte financiero
Unos beneficios favorables deberían ayudar a sostener el apetito por el riesgo en renta variable, sobre todo mientras las principales encuestas empresariales sigan apuntando a un contexto económico sólido. Sin embargo, la resiliencia de la actividad también da a las empresas españolas con ingresos en el exterior respiran con alivio con la mayor solidez del dólar y seguir subiendo tipos si las presiones inflacionistas no remiten.
Por tanto, recalca Anthony Willis, los mercados podrían tener que lidiar con tipos de interés más altos durante más tiempo, incluso aunque la economía y los fundamentales de las compañías se mantengan relativamente firmes.
En conjunto, la visión del analista de Columbia Threadneedle Investments sigue siendo constructiva. La evolución política, las restricciones fiscales y las tensiones geopolíticas podrían provocar episodios de volatilidad, especialmente en los mercados de tipos y de bonos.
No obstante, la combinación de una actividad económica resiliente y unos beneficios empresariales saludables sugiere que la economía mundial sigue bien posicionada para absorber unas condiciones monetarias más restrictivas. Si el contexto geopolítico o macroeconómico se deteriorara de forma significativa, habría que revisar esta valoración