Por Gerardo Sanz
El Paseo de las Cruces de Guadalajara, uno de los lugares peatonales más transitados de la ciudad, se ha convertido en un veradero peligro para los viandantes.
La dejadez del Ayuntamiento es evidente. Baldosas rotas, levantadas, inexistentes y un largo etcétera de desconchones que, además de dar una malísima imagen se ha convertido en una Gincana. Si no quieres caerte, ya puedes ir con ojo sorteando todos los obstáculos que encuentras a lo largo de todo el Paseo que un día fue orgullo de la capital.
Supongo que no será la primera vez que pasar, pero recientemente pegué un tropezón con una de las baldosas, que casi doy de bruces contra el suelo. Asi que a partir de ahora, podría pasar a llamarse el Paseo de las 'Bruces'. Porque si ya es difícil caminar para mí, que aún tengo reflejos, me da miedo pensar en las personas mayores, con movilidad reducida o las que van en sillas de ruedas o con carritos de bebés.
Señores del Ayuntamiento, pónganse a trabajar. Menos dinero para los toros y más para arreglar las calles de la ciudad, que están que dan pena.
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