El ruido que nos quiere dejar sordos

Publicado por: Antonio Marco
23/05/2023 02:49 PM
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Hay muchos datos para creer que los soldados romanos remontaron el Nilo hasta las famosas cataratas e incluso un poco más allá. Esto generó en Roma la opinión bastante extendida, nunca suficientemente probada ni contrastada con testimonios indubitables, de que se encontraron con pobladores del entorno de las cataratas que eran sordos a consecuencia del ruido ensordecedor del agua al caer. El Nilo aparecía todos los años crecido y desbordado en Egipto, fertilizando sus tierras, convirtiéndolas en el gran granero del Mediterráneo.

 

Estamos también ahora los españoles remontando el Nilo electoral que aparece cada cuatro años en el horizonte político de nuestra democracia y hemos llegado al entorno de la campaña electoral, verdadera catarata de ruido ensordecedor y sinsentidos varios.

 

En estos tiempos nuestros debemos añadir también la catarata malintencionada de imágenes y videos saturados de color y movimiento que no nos dejan ver la realidad porque nos dejan ciegos y abrumados sin posibilidad de una reflexión crítica.

 

Así que las dos puertas principales de entrada de información a nuestros cerebro, los dos sentidos principales que alimentan nuestras neuronas y nuestro sistema cognitivo, están dañadas por el ruido ambiente e impiden la necesaria consideración y reflexión crítica, en un momento más necesario que nunca para poner en juego la razón frente a otras consideraciones en muchos casos puramente viscerales. Evidentemente los ciudadanos no votamos ni siempre ni generalmente con la razón sino a veces aturdidos por el ruido.

 

Ahora bien, cuando un partido político mete ruido a sabiendas, es porque ninguna propuesta ni mensaje de interés tiene que decir los oyentes, porque quiere desviar la atención de su penuria programática y porque busca que el adversario o contrincante político no sea escuchado.

 

La principal catarata, ojalá fuera mera cascada, de ruido la han generado en estos días de campaña electoral los partidos de la derecha española, Partido Popular y Vox, acompañados de algunos representantes de Ciudadanos tan desorientados como siempre en su corta historia vital, al utilizar una vez más el terrorismo de ETA, ahora con un salto cualitativo desvergonzado intentando conectarlo con el gobierno socialista de Pedro Sánchez y por asquerosa extensión oportunista con los gobiernos regionales socialistas. Todos sabemos que ETA dejó de asesinar hace doce años y ha desaparecido formal y realmente como organización hace cinco y que esto se produjo gobernando en España el Parido Socialista. Sacar ahora a ETA como argumento de campaña es en primer lugar una absoluta falta de respeto a tantas víctimas de su acción desalmada. En esta ocasión las acciones y afirmaciones del Partido Popular son de tal suciedad, de tanta magnitud y de tan mala intención que sólo pueden pretender excitar los peores instintos de sus fieles y molestar sin respeto ninguno a sus adversarios. ¿Cómo calificar la furgoneta electoral del Partido Popular de Castilla-La Mancha en la que aparecen a gran tamaño las fotografías de Pedro Sánchez, Emiliano García Page y Arnaldo Otegui con la leyenda “que te vote txapote”,conectando asquerosamente a los socialistas con Bildu y Eta? ¿Y esto lo hacen con el presidente y político regional socialista, Emiliano García Page, que desde sus inicios ha sido una nítida voz de confrontación con el terrorismo y con el nacionalismo separatista, siguiendo la estela marcada por su antecesor José Bono? Con el mayor de los cinismos y haciéndose el tonto dice el candidato regional del PP de Castilla-La Mancha que él no sabe nada porque esa furgoneta la han puesto en ruta los cachorros jóvenes de Nuevas Generaciones, a los que debía tutorar y preparar para una vida política suficientemente democrática y no alentar. Pero estos cachorros, alentados por el ruido de sus mayores, que son los que en realidad de verdad están detrás o delante del disparate, no dudan en querer superarlos.

 

Este es el ejemplo más burdo y asqueroso, pero podría poner unos cuantos más de calibre e irracionalidad semejante, entre ellos otra furgoneta similar a propósito de la llamada ley “del sí es sí”. Es evidente que los dirigentes políticos saben que en muchas ocasiones no se vota con la razón sino con las vísceras y a ciegas de la verdad racional y no tienen ningún reparo en alimentar esas pasiones.

 

Mis lectores y conocidos saben perfectamente cuál es mi opinión política: pertenezco desde hace muchos años al Partido Socialista Obrero Español y en él he desempeñado en ocasiones cargos de relevancia. Confieso con humildad que la pertenencia a un partido político no me ha impedido procurar aplicar el análisis y reflexión racional en todo momento y que he procurado actuar en consecuencia; quizás todos los que me conocen no opinen igual y alguno tenga actuaciones que recriminarme; las acepto sin reticencias, pero también les pido que no duden de mi buena intención.

 

Y llegados a estas alturas del periodo electoral intento aplicar también en la medida de lo posible la razón a una reflexión que me permita elegir correctamente a mis representantes políticos futuros. Creo que los gobiernos socialistas regional en Castilla-La Mancha con Emiliano García-Page a la cabeza, en Guadalajara ciudad con Alberto Rojo y en Guadalajara provincia con José Luis Vega y tantos otros en decenas de municipios, habrán cometido algunos errores y habrán tenido alguna insuficiencia, no podría ser de otra forma, pero en lo esencial y casi siempre han acertado y actuado bien, en momentos además de especial dificultad (no olvidemos la terrible pandemia del covid, el desastre de Filomena, la crisis económica mundial y la sucia guerra en nuestra propia Europa que tanta miseria produce). Su gestión resalta todavía más si la proyectamos sobre el fondo de los gobiernos anteriores del Partido Popular.

 

Puedo citar varias docenas de hechos y decisiones de importancia ejecutados con acierto, pero también reconozco las limitaciones de un breve artículo periodístico, que no puede ser el análisis de un programa de actuación política, que en el caso de algunos partidos ni se molestan en redactar. Así que me limitaré a un solo ejemplo de excepcional importancia.

 

En estos últimos meses estamos asistiendo en Guadalajara a la puesta en funcionamiento del Nuevo Hospital Provincial Universitario y el traslado con cierta lentitud de los servicios del antiguo colindante. La Sanidad, punto esencial en la configuración de un verdadero estado democrático, tiene muchas dificultades en este momento por diversas razones en toda España. El principal problema es sin duda la “atención temprana” y las desesperantes “listas de espera”, problemas que se van solucionando, aunque más lentamente de lo deseado por quien tiene la necesidad y urgencias apremiantes. Ese hospital que hoy vemos esperanzados fue paralizado cuando ya llevaba muchos meses iniciado por el gobierno desvergonzadamente insolidario y neoliberal del PP con María Dolores de Cospedal, ocasionando un retraso y un gasto injustificables. Las obras de ese hospital las recuperó el gobierno de García-Page cuando ganó las elecciones. Deben saber los ciudadanos que, si por el Partido Popular hubiera sido, hoy Guadalajara no tendría un nuevo y moderno Hospital general del sistema público de salud cuya importancia se evidencia a quien se acerque a las modernas instalaciones. En mi opinión racional este solo hecho invalidaría toda posibilidad de  confiar en un partido político que decidió dejarnos sin hospital. La máxima representante y mano derecha de Cospedal en Guadalajara era la hoy candidata a la alcaldía de nuestra ciudad a la que quiso privar de un moderno hospital público, Ana Guarinos. Apliquen un simple análisis fríamente racional, que no lo impida el ruido.

 

Apliquen también la razón, por favor, a los hechos añadidos de que ese mismo gobierno conservador, neoliberal, insolidario, enemigo de lo público, suprimió miles de trabajadores y servidores sanitarios y miles de profesores, e incluso, en un acto de crueldad inaudita, suprimió las becas escolares en los colegios cuando más necesidad había en momentos de grave crisis económica que acogotaba a muchas familias y a sus hijos.

 

No pondré más ejemplos. Alguno pensará que soy partidista; es cierto que pertenezco al Partido Socialista, como he dicho más arriba, pero por encima de todo está la razón, mi juicio crítico que no puede comprender tales decisiones.

 

La balanza tiene dos brazos y, dos platillos, eso es precisamente lo que significa etimológicamente la palabra, bilanx. Pues pongamos lo hecho por los dos partidos importantes, PSOE y PP,  que han gobernado, en esos platillos y pongamos también la capacidad e ilusión que cada uno de estos partidos debería generar en los votantes. Yo no tengo duda alguna. Ni Page, ni Alberto ni José Luis son perfectos, ningún humano lo es, pero están a tal distancia del candidato y candidata del PP que no tengo duda alguna racional de a quién votar. Por si alguno piensa que personalizo la campaña en los líderes  de los partidos, diré también que la ideología profunda del PSOE, solidaridad, empatía, verdadera libertad, igualdad, está a tal distancia de la que sustenta al PP y en general a la derecha neoliberal, insolidaria, individualista, que tampoco tengo ninguna duda.

 

Naturalmente cada uno votará lo que desee, ese es nuestro derecho en un sistema democrático que no siempre tuvimos y que algunos actores actuales incluso añoran. Que cada uno vote a quien desee, yo lo respeto evidentemente, faltaría más, simplemente pido a todos los ciudadanos de buena voluntad que voten también con la cabeza y con la razón y no a sordas y a ciegas aturdidos por el ruido irracional de la catarata.

 

Antonio Marco. Catredrático de Latín jubilado y ex presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha.

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