¿Defensores o extremistas?

Publicado por: El Decano
18/08/2023 02:09 PM
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Imagen: En Tierra de Toros Facebook.
Imagen: En Tierra de Toros Facebook.

Con el mes de agosto llegan los tradicionales encierros por el campo y los espectáculos taurinos a Guadalajara. Son cientos las localidades que celebran algún tipo de acto festivo en los que las reses bravas son las auténticas protagonistas. 


Según las estadísticas de la Federación Taurina de Guadalajara, en 2022 un total de 129 municipios de la provincia organizaron 556 festejos taurinos. Unas cifras que ponen de manifiesto que la tradición taurina en la provincia está totalmente arraigada.


Es también en verano cuando los grupos y partidos mal llamados ‘verdes’ se ponen manos a la obra para denunciar todos aquellos abusos que se cometen contra los animales en este tipo de festejos, que querrían ver borrados del mapa, lo que les vale no pocas críticas desde los sectores vinculados de una u otra forma al mundo de la tauromaquia. 


Encontramos así dos polos totalmente opuestos de entender las actividades en las que los animales son los protagonistas. A los taurinos, que tienen todo el derecho a defender lo que consideran una tradición. Y a los antitaurinos, cuya lucha por el bienestar animal es totalmente loable y sus denuncias necesarias para acabar con determinados abusos y daños que se cometen en estos festejos. Abusos que, por otra parte, en Castilla-la Mancha están totalmente prohibidos por el Reglamento Taurino. En él, textualmente, se vela por “la seguridad de las personas y los bienes que puedan verse afectados por la celebración de este tipo de festejos, la protección de los animales que en ellos intervienen y el respeto a las tradiciones locales”.


El problema llega cuando entra en juego la radicalización de ambas posturas. En los últimos años han sido numerosos los enfrentamientos entre defensores y detractores, que han llegado incluso a las agresiones físicas. Ni los amantes de los toros son unos ‘fachas energúmenos’’, ni los animalistas unos ‘perroflautas cabezas huecas’. Estas dos definiciones son sólo un ejemplo suave de los insultos que se cruzan unos y otros en las redes sociales. Vayan ustedes a Twitter o a Facebook y se encontrarán todo tipo de lindezas. 


Lamentablemente, los extremos, al igual que en el mundo de la política, han venido a instalarse en un ámbito más. 


Los extremistas del toro son aquellos que incitan al odio a todo aquel que no esté de acuerdo con su particular ‘españolismo’ y la defensa de sus tradiciones. Son los que nadie quiere ver en un encierro, los que se saltan la legislación a la torera, los que hostigan y maltratan a los animales y los que los verdaderos amantes de la tauromaquia deberían sacar de sus circuitos por todo el mal que provocan. 


Por su parte, los extremistas de la defensa animal son los que insultan llamando ‘paletos y casposos’ a aquellos que no quieren renunciar a tradiciones heredadas de padres y abuelos, son los que tratan de boicotear festejos poniendo en riesgo su propia integridad y la del resto de espectadores y son los que denuncian las supuestas ‘salvajadas’ que se cometen en los espectáculos taurinos lanzando denuncias con hechos sin contrastar o manipulando videos o fotografías que después tratan de viralizar en redes.


Dejando claro que no apoyamos ningún tipo de radicalización ni extremismo, nosotros vamos a posicionarnos respecto a la tauromaquia. ¿Ustedes recuerdan o conocen el cuento de ‘Ferdinando El Toro’? Si tienen curiosidad se lo recomendamos encarecidamente. Especialmente a aquellos que tratan de promover y fomentar el odio mutuo. Feliz lectura.  

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