El problema de la vivienda en Guadalajara, ayer y hoy

30/01/2024 08:00 AM
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Guadalajara a vista de pájaro.1934//Imagen: Archivo Histórico Provincial de Guadalajara. Cortesía Enrique Alejandre.
Guadalajara a vista de pájaro.1934//Imagen: Archivo Histórico Provincial de Guadalajara. Cortesía Enrique Alejandre.

Terminada la Guerra Civil, en Guadalajara, una ciudad que no andaba sobrada de viviendas asequibles, unas cuatrocientas familias vivían sin las más elementales condiciones de higiene y salubridad, en chozas, cuevas y otros habitáculos  

 

Terminada la Guerra Civil, la carencia de viviendas era angustiosa en el Estado Español. El Censo de Población y Vivienda de 1950 puso de manifiesto la existencia de un déficit de más de un millón de casas. En Guadalajara, una ciudad que arrastraba una falta crónica de vivienda antes de la contienda y del que su caserío salió muy dañado de esta por efecto de los numerosos bombardeos que sufrió durante la misma, unas cuatrocientas familias vivían en los años cuarenta sin las más elementales condiciones de higiene y salubridad, en chozas, cuevas y otros habitáculos:

 

“...la ciudad se encontraba rodeada, más bien asfixiada, por un sofocador y agobiante cinturón humano.

 

Gran número de familias se hallaban en albergues infra-humanos (cuevas cavadas en las laderas de los altozanos y barrancas) situados en torno a la población.

 

No es posible olvidar los patéticos cuadros y miserias que nos tocaban presenciar en las visitas que como miembros de las Conferencias de San Vicente de Paul hacíamos con frecuencia, a aquellos desgraciados hermanos nuestros, que poblaban las cuevas de “'El Balconcillo', 'La Llanilla', 'La Alameda de los Agallones', 'Barranco del río y el de 'El Alamín'…” (Atares, P. “Guadalajara. Abril de 1939 y abril de 1979”.Nueva Alcarria, 31-03-1979)


Transcurridos veinte años, el problema habitacional estaba lejos de ser resuelto por el régimen franquista en la capital de la provincia. Las escasas promociones que se construyeron en ese periodo (Parque Móvil, casas en la antigua carretera de Zaragoza, Defensores, Alamín…) no fueron suficientes para atajar esta lacra.

 

La gravedad del asunto era así recogida en la prensa nacional:

 

“Aunque esta ciudad es, quizá, la capital de provincia cuyo censo de población ha crecido menos desde 1936 -apenas 4000 habitantes- , el problema de la vivienda adquirió caracteres angustiosos en los seis o ocho primeros años de la posguerra. Ahora ha remitido un tanto, y ya no es corriente encontrar familias con hijos viviendo realquiladas. Sin embargo, quedan todavía muchas que ocupan viviendas sin condiciones de habitabilidad por pequeñas, ruinosas y antihigiénicas.
A pesar de las construcciones de los últimos años, y de las que se están realizando en la actualidad, son necesarias en Guadalajara quinientas viviendas más, por lo menos...., (Monje Ciruelo, L. “En Guadalajara: construcción de viviendas”. ABC, 31-3-1960)

 

Guadalajara. Vista general principios del siglo XX. Procedencia foto: postal editada por Flores y Abejas//Imagen: Cortesía Enrique Aljandre.
Guadalajara. Vista general principios del siglo XX. Procedencia foto: postal editada por Flores y Abejas//Imagen: Cortesía Enrique Aljandre.

 

La inoperancia de la política estatal en materia de provisión de hogares asequibles fue aprovechada por la Iglesia que impulsó un patronazgo de vivienda social. En Guadalajara, la Sociedad de San Vicente de Paúl obtuvo la subvención para construir casas sobre un terreno donado en 1956 por la Condesa Viuda de Romanones, Casilda Alonso Martínez y Martin, para lo que creó la Cooperativa 'Operación Alamín'. Se levantaron 96 viviendas bajo el régimen jurídico de Viviendas de Renta Limitada con lo que se mitigó parcialmente el problema del chabolismo en el Alamín. Un patronato especial creado dentro de Cáritas diocesana llegó a edificar otros 400 pisos entre los años sesenta y setenta, también en el citado barrio, más una escuela y una iglesia.

 

Pero la crisis habitacional no remitía en una ciudad sometida a la presión migratoria procedente de los pueblos de la provincia:

 

"El crecimiento demográfico de la capital en pocos años ha incrementado desmesuradamente la demanda. Incremento que no se ha correspondido con el mismo índice generoso de la oferta. La descompensación que se ha producido bien durando ya demasiados años, y por ahora no se vislumbran soluciones a corto plazo." (Utrilla, J., 'La vivienda: bien social'. Pueblo-Guadalajara. 16-4-1974)


Un alivio a este problema fue la entrega en septiembre de 1973 de 447 viviendas, comúnmente llamadas 'de Sindicatos' -que no contaban con calefacción en su equipamiento-, construidas por la Obra Sindical del Hogar y financiadas por el Ministerio de la Vivienda, con lo que según afirmaron las autoridades de la época quedaba resuelto el problema del chabolismo en la ciudad, pues se adjudicaron pisos a las 36 familias que habitaban en barracones.

 

Posteriormente, en 1978 fueron entregadas otras 744 casas construidas por el Instituto Nacional de la Vivienda, las llamadas 'del Rey', ya que el propio Juan Carlos I las inauguró en abril de ese año.

 

En 1984, el Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo adjudicaba otras 252 viviendas en el barrio conocido como 'La Rambla' que fueron entregadas con muchas deficiencias:

 

"…escaleras de acceso a las viviendas al aire libre,(…) ausencia de persianas en algunas habitaciones de usos constante, cocinas y cuartos de baño sin alicatar y sin radiadores, huecos reservados a imaginarios, ausencia de tendederos en las viviendas de familia numerosa agravan la situación, teniendo que tender la ropa como buenamente se puede, con el consiguiente efecto estético, deficiencias en los tejados y terrazas superiores de algunas viviendas que permiten el paso del agua de lluvia, grietas por doquier, deficiencias en aislamiento…” (La Prensa Alcarreña, 15-12-1984.


Y con un importe que los vecinos consideraron desorbitado, sobre todo comparándolo con el de la promoción entregada 6 años antes, la llamada 'del Rey', aunque finalmente negociaron una reducción con la Administración.

 

Barracones en el barrio del Alamín. Año 1973. Nueva Alcarria, 6-10-1973. Alfonso Reyes//IMagen: Cortesía Enrique Alejandre
Barracones en el barrio del Alamín. Año 1973. Nueva Alcarria, 6-10-1973. Alfonso Reyes//IMagen: Cortesía Enrique Alejandre

 

Estas tres promociones fueron flanqueadas en sus partes lindantes con importantes vías - Avda. del Ejército, C/ Cifuentes, C/Card. Glez de Mendoza- por torres de viviendas bastante más elevadas, que si bien respondían al interés especulativo de los constructores, su emplazamiento no deja de sugerir la intención de ofrecer una visión más pretenciosa de la ciudad, tapando la modestia del resto de las construcciones.

 


Los favorecidos en estos sorteos, en una cantidad no desdeñable para la Guadalajara de entonces, tuvieron el beneficio de un precio y una hipoteca asequibles, en unos años de dura crisis económica-la de1973-, en los que el aumento del paro no parecía tener fin y con una inflación que alcanzó el 25 por ciento en 1978, que aunque descendió desde ese año se mantuvo estable en un 15 por ciento hasta 1982. Esto permitió a estas familias un cierto desahogo financiero pues pudieron disponer de una parte mayor de sus ingresos para ocio, educación, mejoras en el propio hogar….lo que sirvió para dinamizar otros sectores económicos.

 

En 1985 se aprobó el llamado decreto Boyer, por el que todos los contratos de alquiler suscritos desde entonces ya no podían prorrogarse de forma indefinida como sí era el caso en la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) de 1964. El arrendamiento se convirtió en un negocio por lo que al aumentar la demanda de vivienda esta se encareció, doblándose los precios en el espacio de seis años. Eran las consecuencias de la política neoliberal del gobierno PSOE de aquellos años, que tras el desmantelamiento industrial del país, ponía prácticamente todos los huevos, como suele decirse, en la cesta de la construcción. Un factor añadido al encarecimiento del precio de los pisos en Guadalajara fue la fuerte demanda por la gran afluencia que hubo entonces de trabajadores foráneos para el montaje de la Central Nuclear de Trillo.

 


Desde 1985 ha habido muchos cambios en la normativa sobre vivienda, y prácticamente siempre con la mira puesta en hacer atractivo el sector a los inversores, con la contrapartida de ser cada vez más inalcanzable este bien que se considera básico.

 

Actualmente la demanda de casas en Guadalajara y las localidades cercanas es muy elevada. El por qué se haya en el fuerte crecimiento del empleo en el sector de la logística y unos precios más asequibles que en Madrid. Guadalajara ha sido la segunda capital de provincia donde más ha subido el precio de la vivienda recientemente (un 16,8 por ciento).Y los alquileres no le han ido a la zaga, pues pisos de dos dormitorios, sin ascensor, se alquilan entre 650 y 800 euros al mes, cantidad que viene a ser la mitad del salario de muchos trabajadores.

 

Casas del Rey//Imagen: Google Maps.
Casas del Rey//Imagen: Google Maps.

 

El coste de la vivienda, ya sea de compra o de alquiler, es un factor muy importante para el futuro de las jóvenes generaciones. Según datos del periódico (El País, 26-6-2021), el 64 por ciento de los jóvenes en edades comprendidas entre 25-29 años aún no se había emancipado, el doble que en Francia o Alemania. Esto tiene sus consecuencias para la natalidad, pues el elevado precio de las casas unido a la falta de seguridad económica hace que esta se desplome. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) relativos al primer trimestre del año 2022, los nacimientos que registraron en Castilla La Mancha tuvieron una caída porcentual de 12,96 por ciento respecto al mismo periodo de 2019. En la provincia de Guadalajara nacieron 232 personas menos en ese espacio de tiempo.

 

Las intervenciones llevadas a cabo en los últimos años por las administraciones en esta área no han contribuido a la baja de los precios. La construcción de viviendas protegidas cayó vertiginosamente en diez años en el conjunto del Estado: de 58.308 construidas en 2011, se pasó a tan solo 9.567 en 2021. El reciente anuncio de la edificación de 78 casas de protección oficial en Guadalajara queda muy lejos de resolver el problema.

 

Se impone un cambio radical en la política de vivienda por parte de las distintas administraciones en la provincia de Guadalajara. Es necesario un plan de choque de construcción del suficiente número de las mismas que satisfaga la demanda social a un precio factible para la mayoría.

 

Fuentes consultadas para la elaboración de este artículo:

Colecciones de prensa de ABC, Flores y Abejas, Nueva Alcarria, El País, La Prensa Alcarreña y Pueblo-Guadalajara.

 

Enrique Alejandre Torija. Investigador de temas históricos, autor de 'El movimiento obrero en Guadalajara. 1868-1939' y 'Guadalajara, 1719-1823.Un siglo conflictivo'. 

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