El campo, en pie de guerra

Publicado por: El Decano
09/02/2024 12:05 PM
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Agricultores y ganaderos de toda España han sacado a las carreteras sus tractores, esta semana, para denunciar la difícil situación que atraviesa el campo, tomando las principales arterias de comunicación para hacerse oír.


En Guadalajara, más de 700 tractores se dejaron sentir en las carreteras de la provincia, especialmente en el entorno de la capital y en la zona de Molina de Aragón, en una protesta convocada a través de grupos de WhatsApp al margen de las grandes patronales del sector, que van a iniciar sus movilizaciones locales el próximo 14 de febrero, éstas sí, comunicadas a la autoridad competente y con todos los permisos en regla. 


Hacemos hincapié en la legalidad de las próximas movilizaciones, porque las que se han llevado a cabo esta semana se realizaron sin autorización, lo que pilló desprevenidos a los encargados de mantener el orden. Aunque se desarrollaron de forma pacífica, crearon muchos perjuicios a cientos de ciudadanos a los que los tractores impidieron llegar a tiempo al trabajo, al colegio de sus hijos o a esas consultas médicas para las que llevan esperando meses. Manifestarse es un derecho, siempre y cuando se ejerza de forma correcta y no afecte más allá de lo lógico a la vida de los ciudadanos. Y esta tractorada le amargó la mañana a más de uno.

 

Al margen de esta crítica, somos de la opinión de que hay que apoyar al sector, especialmente a los pequeños y medianos agricultores y ganaderos, que son los que se dejan la vida en sus tierras y luchan contra viento y marea por mantener a flote sus explotaciones, a pesar de los palos que les ponen en las ruedas.       


Los problemas del campo español no son nuevos. Llevan años enquistados y, lejos de solucionarse, cada día que pasa y cada normativa que se aprueba, especialmente desde la Unión Europea, viene a poner una piedra más en el camino de un sector que ha dicho ¡Basta!


Sus protestas vienen motivadas por las políticas agrarias y medioambientales a nivel europeo que, según afirman, agravan la difícil situación que atraviesan debido a la sequía, la inflación y la caída de los precios del cereal. A lo que habría que sumar la entrada de productos de países no comunitarios a los que no se les exigen los mismos requisitos que a los agricultores españoles, especialmente en materia fitosanitaria, y cómo no, la jauría en la que se ha convertido el sistema de la cadena alimentaria, en la que los intermediarios se llenan los bolsillos, mientras esquilman los de la gente del campo y los de los ciudadanos a golpe de subidas de precios que, además, no repercuten en quien produce los alimentos. 


El panorama es complejo ya que es necesario conjugar la importancia del sector Primario dentro de la economía, con la liberalización de los mercados a nivel mundial y la difícil convivencia entre la producción agrícola y ganadera y los retos medioambientales a los que se enfrenta el planeta. 


Lo que más irrita de esta situación es el afán de capitalizar la defensa del campo por parte de determinados partidos políticos. En este punto, conviene recordar que algunos, en especial la ultraderecha, están llamando a la confusión con la tan traída y llevada Agenda 2030. Vox se ha alzado como el verdadero defensor de los agricultores y ganaderos, cuando en realidad está utilizando estas protestas para difundir su mensaje de negacionismo del cambio climático y contra el “ecologismo radical”. Los de Vox son expertos en giros de populismo aprovechando el cabreo generalizado, en este caso, del mundo rural, un mundo que tan sólo parece interesar a los señores de la derecha radical cuando se les antoja realizar alguna cacería, fotografiándose ataviados de señoritos, escopeta en mano. Creemos firmemente que el campo, el de verdad, lo pisan poco. 


En esa encarnizada lucha por hacer suyas las tesis de la ultraderecha, el Partido Popular enarbola la bandera (española) de la defensa del sector Primario. Pero tan empeñados están en culpar a Pedro Sánchez de absolutamente todo lo malo que pasa en este país, que parecen haber ‘olvidado’ que en Bruselas apoyaron la llamada Agenda Verde en coalición con los socialistas europeos. Un poquito de por favor, señores.   


La Agenda 2030 es un documento suscrito en 2015 por por 193 Estados miembros de las Naciones Unidas, que marca 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, que van desde la eliminación de la pobreza, hasta el combate al cambio climático, la educación, la igualdad de la mujer, la defensa del medio ambiente o el diseño de nuestras ciudades. ¿Y qué es lo que no gusta de esta Agenda a los agricultores? Según ellos, la radicalidad de sus políticas, que impone exigencias climáticas inasumibles a los agricultores, ganaderos y pescadores, por lo que piden que éstas se relajen para poder cumplir con las normas medioambientales sin morir en el intento.


 A las exigencias de la Agenda, se suman las de la Política Agraria Común (PAC) impuesta por la UE. Por una parte, se trata de una gran fuente de ingresos para los agricultores y ganaderos a través de ayudas multimillonarias, pero por otra, les obliga a una burocracia diabólica. Es una suerte de chantaje para el sector Primario. Si no se cumplen los objetivos planteados, no se recibe el dinero o se recortan o retrasan las ayudas. 

 

Al grito de "El campo se muere", los agricultores y ganaderos están clamando soluciones. De nada valen las políticas contra la despoblación y a favor del relevo generacional si desde Europa se levantan muros infranqueables. Ante la llamada ‘Crisis de los tractores’ los políticos y la UE se afanan estos días en adoptar medidas de mayor o menor calado. 'Casualmente’ ahora, a pocos meses de las elecciones al Parlamento Europeo.


La solución se antoja complicada. Agricultores y ganaderos llevan años clamando en el desierto y las administraciones continúan sin hacer lo más básico: escuchar al sector. 


Toca ponerse a ello.

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