El absentismo laboral en España supone un alto coste para la economía

Publicado por: Julio Muñoz
17/03/2024 08:00 AM
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Imagen: Pexels Max Vakhtbovycn.
Imagen: Pexels Max Vakhtbovycn.

Las bajas laborales en 2023 tuvieron un coste de 17.000 millones de euros, un 1,4% del PIB. Un problema multifactorial que las empresas deben evaluar para impulsar la productividad. Entre estos factores destaca la 'sisifemia', un mal cada vez más común que pone en riesgo la salud de los trabajadores. 

 

España tiene un severo problema de productividad. En lo que va de siglo ha caído más de un 7% mientras en el resto de Europa, en especial en los países del norte, avanza a un ritmo superior al 5%. Eso explica en buena medida la brecha de salario con países como Alemania. Un mal congénito asociado al elevado absentismo laboral derivado de la incapacidad temporal por contingencias comunes. Las cifras por bajas laborales en el último año son demoledoras. En 2023, un 4,1% de los trabajadores faltaron a su puesto por motivos de salud, más del doble que la cifra media entre 2007 y 2012. Un incremento que ha puesto en alerta a los expertos por el alto nivel de fraude.  
 

Este problema estructural de la economía española cuesta más de 17.000 millones de euros al año, un 1,4% del PIB español y seis décimas más que hace una década, según recoge un estudio elaborado por Umivale Activa y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie).  
 

Entre los múltiples factores que explican esta disfunción de la economía españolas, los expertos apuntan a cuestiones que van desde un sistema sanitario lento y demasiado burocrático que retrasa los tratamientos a un mercado laboral cada vez más estrecho que ofrece más oportunidades de encontrar trabajo. Pero entre todos estos factores, los analistas destacan un posible cambio de paradigma laboral generacional con un menor compromiso de los jóvenes con las empresas.  
 

El afán de perfección es enemigo de la eficiencia 
 

Este comportamiento contrasta con el afán de generaciones anteriores por destacar y crecer dentro de las organizaciones. Esto nos conduce a un problema radicalmente distinto con efectos graves sobre la salud. En los últimos años se ha detectado también un incremento de la autoexigencia por cumplir las expectativas laborales. Un exceso de celo con el trabajo para 'estar a la altura' que puede llegar a provocar un agotamiento físico y mental. 
 

Se trata de la conocida como sisifemia o el 'cansancio del trabajador incansable'. Un trastorno cada vez más común entre aquellas personas con altos niveles de exigencia y perfeccionismo, y que puede llegar a afectar a la salud, rendimiento y motivación de los empleados. 
 

Más allá del conocido síndrome de burnout, 'síndrome del trabajador quemado', las empresas se enfrentan cada vez más a situaciones en las que la salud, especialmente a nivel mental y emocional, de sus trabajadores se ve afectada por la exigencia impuesta, o autoimpuesta.  
 

Tal y como señala un reciente estudio de Cigna 360-Vitality, más de la mitad (57%) de los empleados en España no dispone de un bienestar laboral adecuado y el 31% reconoce sentirse estresado debido a una carga de trabajo excesiva.  
 

Este nuevo trastorno laboral apodado sisifemia (por el mito griego de Sísifo) aparece cuando las personas se plantean objetivos diarios inalcanzables que, sumado a una alta carga de trabajo, acaba derivando en el sentimiento de frustración ante la imposibilidad de acabar nunca las tareas a pesar de estar dedicando el máximo esfuerzo y, la única solución, es alargar las jornadas laborales para conseguirlo.  
 

Una cultura empresarial preventiva para reducir el absentismo 
 

Si esta dinámica se prolonga en el tiempo, puede derivar en cuadros de ansiedad, depresión, trastornos del sueño, sensación de angustia, obsesión por el trabajo o aislamiento social, entre otras que al final vienen a engordar las estadísticas de baja laboral y la caída de la productividad. 
 

En este sentido, Amira Bueno, directora de Recursos Humanos de Cigna Healthcare,.recuerda que "vivimos en una sociedad de ritmos frenéticos y hemos pasado de hablar de entornos VUCA a BANI, que, incorporan conceptos como la fragilidad y la ansiedad.  El entorno laboral actual, caracterizado por una alta competitividad y una sobrecarga de trabajo, ha provocado que algunos trabajadores sientan que están sometidos a un ciclo de tareas que nunca finaliza, por mucho que se esfuercen". 
 

Para evitarlo, las empresas deben tener un papel proactivo destinado a ayudar a sus empleados a vencer las situaciones de constante presión y enseñarles a gestionarla para evitar que deriven en estrés o incluso en problemas de salud más graves. Con este objetivo se "debe construir una cultura de la aceptación frente a una cultura de perfección y centrarse en el progreso, el aprendizaje y el foco, para que los resultados lleguen sin comprometer la salud y el bienestar de los trabajadores", señala Amira Bueno. 
 

Este papel proactivo debe estar impulsado por una cultura organizacional preventiva, creando un entorno laboral saludable tanto física como mental, definiendo expectativas realistas y basadas en la regla de las tres R: reconocimiento, recompensa y retroalimentación. Los expertos de Cigna Healthcare, destacan otros dos putos más como son la capacitación del personal en la gestión eficaz del tiempo y el establecimiento de límites e impulsar la autonomía y flexibilidad de los trabajadores. Todo ello redundará en un menor absentismo laboral y un mayor desarrollo empresarial y económico. 


Julio Muñoz. Periodista de información económica y experto en comunicación 

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