El Museo de Guadalajara se transformará en un gran centro cultural referente a nivel nacional

Publicado por: Ana María Ruiz
05/05/2024 08:00 AM
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'Tránsitos', exposición permanente del Museo de Guadalajara//Imagen: Calixto Berrocal.
'Tránsitos', exposición permanente del Museo de Guadalajara//Imagen: Calixto Berrocal.

El nuevo Plan Museológico y la rehabilitación completa del Infantado permitirán ampliar las exposiciones y abrir nuevos espacios hoy ocultos al público. Además se prevé la recuperación de los jardines como aula de la naturaleza o jardín botánico. La redacción del proyecto de arquitectónico saldrá a licitación a finales de este año

 

El emblema patrimonial por excelencia de Guadalajara, el Palacio del Infantado, va a ser objeto de una rehabilitación integral que, junto al Plan Museológico diseñado por los técnicos del Museo, con su director, Fernando Aguado, a la cabeza, convertirán estas instalaciones en uno de los grandes centros culturales de referencia en España. 


Patrimonio, arte, investigación y divulgación serán los grandes ejes en torno a los que girará su actividad y harán de él un Museo con mayúsculas que se situará en el mapa como una de las instalaciones punteras a nivel nacional.


El primer paso para poder llevar a cabo este ambicioso proyecto es acometer la rehabilitación integral del edificio, que el paso del tiempo y el hecho de haber albergado tres instalaciones culturales -Museo, Archivo Histórico y Biblioteca- han generado un importante problema de circulación interna con estancias diseminadas por todo el edificio que no guardan ningún orden y no se ajustan a las necesidades reales de un espacio museístico. 


"Hay que sacar partido de un edificio que es magnífico, que puede tener un uso cultural y patrimonial increíble. Nosotros creemos que, una vez puesto en marcha el proyecto, por la potencia del edifico, por el lugar en el que se encuentra con respecto al territorio nacional y en la propia ciudad y por el interés de las colecciones, se podría convertir en una instalación puntera nivel nacional, en un referente de la museología, del patrimonio cultural y de la cultura en general", asegura Fernando Aguado a El Decano de Guadalajara


Para acometer esta rehabilitación tan necesaria, el Ministerio de Cultura ya tiene reservados en los Presupuestos Generales del Estado cerca de 15 millones de euros de los 20 millones en que está estimado el proyecto total. 


En estos momentos, la Gerencia de Infraestructuras del Ministerio y la Subdirección General de Museos Estatales están redactando el pliego de condiciones para sacar a concurso el proyecto arquitectónico que, si se cumplen todos los plazos, podría estar licitado a finales de 2024. El plazo para el inicio de las obras -que afectarán a los 7.500 metros cuadrados del edificio- podría ser efectivo en dos o tres años a partir de su adjudicación. 


Una vez concluidas, se renovará el equipamiento interno, se procederá a la instalación de las colecciones y abrirán sus puertas nuevas salas hasta hoy desconocidas para los visitantes. 


Los problemas del Palacio


El proyecto arquitectónico tendrá que tener en cuenta el Plan Museológico en el que se abordan las debilidades del Palacio y se plantean una batería de soluciones y de directrices sobre la planificación que se desea para el Museo de Guadalajara. 


Tras un arduo trabajo que se ha prolongado durante más de seis años, el equipo dirigido por Fernando Aguado ha realizado un extenso plan de necesidades que será el eje sobre el que se ejecutarán las obras de rehabilitación, que cambiarán completamente la fisonomía actual del interior del monumento.


La primera premisa del Plan Museológico es que "el Palacio necesita mejorar considerablemente como monumento visitable y como centro cultural", reza el documento. A partir de ahí se ha realizado un análisis exhaustivo de la historia, la realidad actual, la determinación de las necesidades del Museo y del edificio y la programación de un proyecto de futuro. Este futuro -se precisa- "pasaría por la creación de un gran complejo patrimonial, museístico y cultural, integrando en el proyecto todo el entorno del Bien de Interés Cultural". 

 

Fernando Aguado, director del Museo de Guadalajara.
Fernando Aguado, director del Museo de Guadalajara.


El director del Museo ha detallado las principales deficiencias que presenta el edificio que, si bien no adolece de problemas estructurales, deja mucho que desear en cuanto a la distribución: "Cuando se rehabilitó el edificio en 1960 nunca se pensó en un uso museístico. Tras reforzar los forjados, acogió el Archivo General de la Administración que después se trasladó a Alcalá. Más tarde se instalaron el Archivo Histórico Provincial, la Biblioteca Pública del Estado y el Museo. Y durante 20 años hemos vivido unos de espaldas a otros", afirma. 


Esto generó un importante problema de circulación interna: "Empiezas a moverte dentro de una planta y, en vez de tener una continuidad espacial, te encuentras una puerta cerrada o un tabique que son los antiguos límites de la Biblioteca y del Archivo. La circulación interna es imposible. Además, la cantidad de personal destinado a la información general y la orientación es muy grande y consume muchos recursos que apenas tenemos", se lamenta Aguado. 


Esta falta de un itinerario lógico que requiere un espacio museístico se encuentra además con otro obstáculo: "La accesibilidad era nula, no había rampas, y a pesar de que se han hecho mejoras, existen muchos desniveles. Sólo tenemos un montacargas que tenemos que compartir con el público. Como sólo comunica la planta baja con la tercera en un extremo, tenemos que cargar los materiales a mano, subir y bajar escaleras estrechas, etc. Es un verdadero problema porque a veces nos vamos chocando con los visitantes".

 

A ello se suman la inexistencia de un área de carga y descarga, con lo cual la entrega de materiales se realiza por la misma puerta por la que accede el público, y el hecho de contar con tres instalaciones eléctricas, de seguridad y antiincendios diferentes -cada una perteneciente a una de las tres instituciones que albergó el Palacio- que datan de los años 70 y 80. 


A la lista de deficiencias se suma la existencia de espacios históricos del edificio que no se pueden mostrar al público por falta de accesibilidad y mala conservación. "Todo te lleva a la misma conclusión: hay que hacer una rehabilitación integral. No se pueden ir poniendo parches. Hay que afrontar el problema de raíz y hacer una obra para otros 80 ó 100 años. Si cogemos como referencia 1960, el Palacio ya ha cumplido de sobra su cometido. Hay que acometer una rehabilitación, hacer una revalorización completa de la arquitectura y poner el Museo en funcionamiento como centro vanguardista de conservación del patrimonio, expositivo, de encuentro artístico, de creación artística y de celebración cultural", reclama Fernando Aguado. 


Cabe destacar que, como complenento, se implementará un proyecto para la investigación arqueológica del inmueble. En el Plan Museológico se afirma que "el Palacio del Infantado encierra muchas incógnitas". Se especifica que la documentación anterior al bombardeo de 1936 no permite ver cómo fue su origen y la rehabilitación emprendida en 1960 no se documentó de la manera más adecuada, por lo que se concluye que "sólo el análisis arqueológico de sus estructuras nos puede revelar más datos de su historia y protegerlo mejor y, quizá, descubrir espacios clausurados cuya situación actual puede estar perjudicando la conservación del edificio”. 


Un nuevo Museo 


Una vez realizadas las obras de rehabilitación, el Museo cambiará por completo. Dentro del Plan redactado por los técnicos se prevén un buen número de mejoras que solucionarán todos los problemas que afectan a las instalaciones y que permitirán ampliar tanto las actividades que se realizan como el espacio expositivo. 


Cabe destacar que en la actualidad atesora en su interior una valiosísima colección de 200 piezas de Bellas Artes entre pintura y escultura, un extenso depósito de piezas arqueológicas y cerca de un centenar de objetos del área de etnografía pertenecientes a la cultura popular de Guadalajara. "Tenemos una colección de obras de arte, quizás pequeña pero muy interesante. Algunas de ellas son magníficas, como las dos obras de Luisa Roldán, el Ribera o el Alonso Cano. Hay una colección extensísima de arqueología y una muy interesante de etnografía. Tenemos un espacio muy grande en el que sólo podemos destinar a uso público un pequeño porcentaje”, afirma Fernando Aguado. 


De la dimensión de las piezas que custodia el Museo da fe la capacidad de los 25 almacenes que están dispersos por todo el Palacio. "Tenemos almacenes diseminados por todo el edificio. El espacio que hoy ocupan las tres exposiciones permanentes ocuparía tan sólo medio de uno de estos almacenes, en los que hay una barbaridad de piezas con una riqueza increíble", asegura Fernando Aguado.


Por ello, está prevista la creación de un almacén visitable para zonas que no se pueden musealizar mediante la apertura al público del sótano situado bajo las Salas de los Frescos. Esta estancia es una parte fundamental en el nuevo proyecto, ya que aún conserva las jambas de piedra, todos los muros de ladrillo, las bóvedas de ladrillo y las escaleras: "Es un espacio magnífico y muy interesante que casi nadie conoce. Salvo del 83 al 88 que estuvo abierto y acogió la sección de Etnografía y hubo gente que lo conoció en ese momento, nadie más ha bajado al sótano y es una oportunidad única para abrirlo y que la gente comprenda la magnitud de una institución como la nuestra", destaca el director del Museo. 

 

El fondo constitutivo del Museo de Guadalajara está compuesto por las obras de arte que proceden de la Desamortización de Mendizábal, sobre todo pintura religiosa y algo de escultura, que entran a formar parte del dominio público del estado en 1838, además de todo el material arqueológico que desde 1985 entra a formar parte de los fondos tras la aprobación de la Ley de Patrimonio Histórico. 

 

El Museo custodia magníficas obras de arte//Imagen: Calixto Berrocal.
El Museo custodia magníficas obras de arte//Imagen: Calixto Berrocal.

 


Para ubicar todo este material se aprovecharon las estanterías que dejaron vacías la Biblioteca y el Archivo. "Pero no tenemos mobiliario especial para conservar las colecciones y deberíamos tener un control climático de las salas para la conservación preventiva", señala. La diseminación de los almacenes provoca la imposibilidad de sectorizar por tipos de materiales: "Esto supone que se pierden mucho tiempo y muchos recursos a nivel de personal, que lo tenemos muy escaso, y que la conservación preventiva sea muy difícil de respetar".  


Precisamente, los espacios que contempla el nuevo Museo pasan por la ampliación del área de las exposiciones permanentes. ‘Tránsitos’ pasará de 400 a 2.200 metros cuadrados convirtiéndose en un espacio con la máxima seguridad, ya que custodia varios Bienes de Interés Cultural. 


La Sala de los Frescos, que actualmente alberga la exposición permanente ‘El Palacio del Infantado, los Mendoza y el poder en Castilla’, donde se interpreta el Palacio, se habla de quiénes fueron los Mendoza y se explican los frescos y las salas de honor, también será remozada, ya que la suciedad se acumula en las pinturas al fresco: "No presentan problemas de conservación pero pueden dar muchas sorpresas, van a ganar mucho una vez que estén limpias", afirma.

 

El nuevo Museo incorporará la Sala Prado dentro del proyecto de ‘El Prado Extendido’, habilitarán un área importante de exposiciones temporales y se creará un nuevo espacio secundario para otro tipo de manifestaciones artísticas, incluidas las de artes escénicas. 


El salón de actos se dotará de las nuevas tecnologías y se instalará un nuevo taller de didáctica para escolares y adultos. Se creará una Biblioteca  -hoy muy dispersa por todo el edificio- para ubicar la excelente colección de libros especializados en pintura, arqueología, escultura y etnografía que posee el Museo. Se habilitarán también un taller de restauración, un muelle de carga y descarga, áreas para el proceso de materiales y una zona de descanso con cafetería, restauración y tienda. 


Será también de gran importancia la instalación de un aula de investigadores. Fernando Aguado pone de manifiesto el prestigio que tiene el Museo de Guadalajara a nivel de investigación, especialmente en el área de arqueología. "Este área se ha potenciado en los últimos años. Recibimos una gran cantidad de investigadores, algunos del extranjero, de universidades como Cambridge. Sus estudios se trasladan a tesis doctorales, trabajos de investigación y crean mucha bibliografía que nos ayuda a inventariar piezas. A nivel de investigación el Museo de Guadalajara está muy bien considerado y esto contribuye a darle difusión".


Uno de los grandes hándicap incluidos en el Plan Director es lograr la accesibilidad universal: "Cualquier persona con problemas físicos o sensoriales tiene que tener acceso al Museo. Ahora hay muchas barreras y aunque se han instalado muchas rampas y hemos subtitulado los audiovisuales, nos queda mucho por hacer", señala el director. El proyecto incluye la eliminación total de barreras arquitectónicas y la instalación de muros táctiles y bucles electromagnéticos para sordos. 


Las nuevas tecnologías también serán protagonistas, como el uso de la realidad aumentada o la realidad virtual: "Es la forma de estar presentes en el siglo XXI y utilizar el lenguaje de estos tiempos y no sólo panel y letra. Tenemos muchas imágenes de cómo era el Palacio antes de su destrucción que se podrían ver con gafas de realidad virtual". O mejorar la forma de visionar y poder interactuar con el audiovisual sobre el bombardeo del edificio rescatado de la Filmoteca Nacional: "Se trata de unas imágenes que rodó un equipo de cineastas soviéticos. Son impactantes, se ven las llamas, se ven colapsar el edificio. Es impresionante", declara Aguado. Esta proyección puede verse hoy en día en la Sala de Audiovisuales junto a otro vídeo sobre los artesonados y los frescos que se perdieron.

 

Otro de los aspectos incluidos en el Plan es el diseño de nuevas actividades culturales propias que den vida al Museo más allá de la visita a las exposiciones y que además las complementen de modo que tanto adultos como niños y jóvenes conozcan la importancia de la institución y del magnífico edificio que ocupa.

 

En este sentido, es fundamental el trabajo que realiza el departamento Didáctico -recientemente recuperado- y será de vital importancia el diseño de una estrategia de promoción y difusión por parte de la Consejería de Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, administración gestora de las instalaciones. 

 

La rehabuilitación integral del Palacio del Infantado costará 15 millones de euros.
La rehabuilitación integral del Palacio del Infantado costará 15 millones de euros.

 

Integrar los jardines 

 

Aunque el edificio no tiene ningún peligro de colapso y está bien conservado, también es necesaria la restauración de algunos de los elementos artísticos que posee. Para Fernando Aguado es esencial volver a actuar en el Patio de los Leones y en la fachada, "que necesita la consolidación de los relieves". 


Otro de los objetivos es recuperar los jardines del Palacio como espacio propio del Museo. Aguado relata que cuando se hizo la rehabilitación en 1960, "se amputaron los jardines, pero el edificio no se concibe sin los jardines y los jardines no tienen sentido sin el edificio. Eso hay que volverlo a  cambiar". 


Para ello, se diseñará una programación que incluya un proyecto expositivo para esta zona, donde se podría ubicar la zona de descanso e incluso la cafetería. Podría utilizarse como un magnífico espacio para exponer muchas piezas de escultura monumental que se encuentran dispersas en diferentes puntos de la ciudad sin el cuidado que requieren, así como crear un aula de la naturaleza o incluso un jardín botánico aprovechando el gran número de especies vegetales presentes y realizando plantaciones de otras nuevas. 


El problema es que la gestión de los jardines pertenece al Ayuntamiento de Guadalajara, por lo que en el Plan Museológico se propone un mayor control sobre ellos: "Nos llega mucha agresión a través de los jardines y el cuidado es de aquella manera", se lamenta el director del Museo. 

 

Cabe destacar el interés que despierta el Museo de Guadalajara, tanto entre los habitantes de la capital y la provincia como entre los turistas que llegan de otras partes del país y del extranjero. De ello dan fe las cifras de visitas. En 2023, recibió a un total de 61.480 personas, 10.000 más que el año anterior. De ellas, cerca de 4.000 fueron foráneas. "Esto nos sitúa en una muy buena curva de crecimiento que nos invita a seguir posicionándonos".  

 

De ahí la importancia de la recuperación del edificio y de la puesta en valor del trabajo desarrollado hasta la fecha y de las nuevas propuestas de la institución museística: "Va a ser otro Museo. Todo pasa por hacer una reforma integral y posicionarnos dentro del momento actual. Ahora no podemos decir que estemos en la Edad Media pero estamos en un edificio que se hizo con otros objetivos. Hoy, la gente sale encantada, no se espera lo que hay dentro, y eso nos ayuda a tener la absoluta seguridad de que el nuevo proyecto va a ser un éxito porque lo que tenemos es muy sorprendente", sentencia Fernando Aguado.

 

Los jardines del Palacio del Infantado podrían convertirse en jardín botánico o jardín botánico.
Los jardines del Palacio del Infantado podrían convertirse en jardín botánico o jardín botánico.

 

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