Los parques arqueológicos de Guadalajara invitan a un apasionante viaje a la historia de nuestros ancestros

Publicado por: Ana María Ruiz
16/06/2024 08:00 AM
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Castro del Ceremeño, en Herrería//Imagen: Cultura Castilla-La Mancha.
Castro del Ceremeño, en Herrería//Imagen: Cultura Castilla-La Mancha.

La provincia cuenta con enclaves únicos, verdaderas joyas que ofrecen al visitante la posibilidad de sumergirse en los orígenes de las civilizaciones que nos precedieron

 

La provincia de Guadalajara atesora una importante riqueza cultural, natural y patrimonial que cuenta cada vez con más adeptos entre las numerosas personas que se decantan por el turismo de interior. Y dentro de la ingente herencia que nos legaron nuestros antepasados se encuentran los parques arqueológicos, verdaderas joyas que nos permiten realizar un viaje al pasado y a la historia de los pueblos y los habitantes que durante siglos poblaron nuestra provincia y que marcaron su devenir histórico y cultural. 


Son seis los enclaves que se pueden visitar entre parques, yacimientos y monumentos arqueológicos: Recópolis, en Zorita de los Canes; el Conjunto de los Casares, en Riba de Saelices; el Castro del Ceremeño, en Herrería; las Salinas de Saelices de la Sal, en la localidad que les da nombre; el Prao de los Judíos, en Molina de Aragón, y los monasterios cistercienses de Monsalud, en Córcoles, y Bonaval, en Retiendas. 


El Gobierno regional está realizando importantes inversiones en los mismos, no sólo para su recuperación sino también para su puesta en valor como destinos turísticos y como motor económico de las comarcas en las que se encuentran. “Tenemos grandes joyas y por parte del Gobierno de Castilla-La Mancha se ha hecho un esfuerzo importante en rehabilitarlos y ponerlos en valor”, ha afirmado el delegado de Educación, Cultura y Deportes de la Junta en Guadalajara, Ángel Fernández Montes. 


En los últimos cuatro años se han invertido 1,5 millones de euros en obras de restauración, recuperación y musealización de todos los parques arqueológicos de la provincia. En el caso de Recópolis, el esfuerzo se ha centrado en la incorporación de la última tecnología de realidad aumentada, que permite a los visitantes visualizar cómo era la ciudad visigoda y comprender mejor el yacimiento en su recorrido.


Con respecto al Monasterio de Monsalud, Fernández Montes destaca los trabajos de rehabilitación, que además han permitido ponerlo a disposición de los habitantes de los pueblos de la zona para su uso como espacio cultural. 

 

Respecto al parque del Ceremeño, el Conjunto de los Casares  y el Prao de los Judíos, la musealización acometida “permite ahora entender muy bien cómo eran estos enclaves”, afirma el delegado, quien ha destacado especialmente la recuperación de las Salinas de Saelices de la Sal. Allí se han rehabilitado casi todos los elementos, a falta de una pequeña ermita que también se pretende recuperar: “En las Salinas llama la atención la apuesta del pueblo por mantenerlas.  Son una maravilla y en este pueblo tienen un especial empeño en su mantenimiento. Les alabo el trabajo”. 


En este sentido, ha destacado la importancia de la implicación de los vecinos de los territorios en los que se ubican estos enclaves arqueológicos: “Es muy importante que las personas que viven en el territorio apuesten por sus monumentos, ya que se encuentran en zonas muy despobladas de la provincia y se convierten en un recurso económico más”. 


Fernández Montes destaca el aumento registrado en el número de visitas en 2023: "Después de la pandemia, la gente quiere salir de la ciudades y visitar zonas naturales y rurales y estos parques y yacimientos son espacios únicos. Desde el Gobierno regional estamos apostando por ellos porque son elementos muy importantes de nuestro patrimonio. Una de las funciones de la Administración es proteger los bienes culturales, ponerlos en valor y  hacerlos accesibles. Además de invertir en su mantenimiento porque si no vuelven al olvido y al deterioro”, concluye.

 

Así, además de las cerca de 62.500 registradas en el Museo de Guadalajara y de las 127 en las obras de rehabilitación del Liceo Caracense, cerca de 20.000 personas visitaron los parques arqueológicos: Recópolis contabilizó un total de 9.526; el Monasterio de Monsalud -que permaneció cerrado parte del año por obras de rehabilitación- 1.831; el Monasterio de Bonaval, 4.343; el yacimiento hispanomusulmán y Cueva de Los Casares, 1.529, y el yacimiento celtibérico El Ceremeño, 1.534.

 

Monasterio de Monsalud, en Córcoles//Imagen: Cultura Castilla-La Mancha
Monasterio de Monsalud, en Córcoles//Imagen: Cultura Castilla-La Mancha

 

Visitas gratuitas hasta el mes de septiembre

 

Con el objetivo de darlos a conocer, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha tiene abiertos todos los parques, yacimientos y monumentos arqueológicos de la región de forma totalmente gratuita hasta el próximo mes de septiembre.


Para poder visitarlos es necesaria reserva previa. Para ello, basta con entrar en la web www.cultura.castillalamancha.es y pulsar el enlace del destino preferido. Allí los viajeros encontrarán toda la información sobre los diez destinos que se han incluido en esta oferta en toda la Comunidad Autónoma. 


Guadalajara es la provincia castellanomanchega que más espacios abre al público dentro de esta iniciativa: el Parque Arqueológico de Recópolis, el Monasterio de Monsalud, El Ceremeño, el Monasterio de Bonaval y el Conjunto de los Casares. 

 

El Parque Arqueológico de Recópolis (Zorita de los Canes) está formado por los yacimientos arqueológicos de la ciudad visigoda de Recópolis y su centro de interpretación. La ciudad, fundada en 578 d. C., responde a una planificación urbanística muy cuidada. Con aproximadamente 33 hectáreas, está rodeada de una gran muralla con torres cuadrangulares y varias puertas de entrada. En el interior se ha excavado la parte más elevada, una calle comercial que asciende entre edificios hacia un singular conjunto monumental administrativo y religioso: el Palacio y la Iglesia Palatina. Recópolis fue un lugar estratégico de comunicación dominando una amplia vega agrícola y la sierra de Altomira. 


El Ceremeño (Herrería) es uno de los yacimientos arqueológicos más representativos de la Edad del Hierro en la Meseta oriental y exponente de la cultura celtibérica en esta parte del territorio castellanomanchego. Este pequeño poblado, posee una superficie cercana a los 2.000 metros cuadrados y está estratégicamente dispuesto en un pequeño cerro. Próximo a él, a unos 500 metros, se encuentra la necrópolis de Herrería.


El Conjunto de los Casares (Riba de Saelices) está compuesto por una caverna prehistórica, mundialmente conocida por sus grabados paleolíticos, un poblado de época hispanomusulmana que se extiende por la ladera del cerro y un torreón islámico que corona el conjunto. Las excavaciones practicadas han puesto de manifiesto una de las secuencias culturales más amplias del ámbito de la Meseta, que abarca desde el Paleolítico Medio hasta la Baja Edad Media.

 

El Monasterio de Monsalud (Córcoles) es un conjunto monástico cisterciense construido en la segunda mitad del siglo XII. Fue el primer y más antiguo cenobio de la provincia junto a los de Bonaval, Buenafuente del Sistal y Óvila, siendo el mejor conservado de ellos. Destaca especialmente la sobriedad románica de su iglesia, así como el gótico de transición de su sala capitular y claustro. La portería, el claustro, la iglesia, la sala capitular, la sacristía, el refectorio, la bodega y parte de las celdas son los elementos aún reconocibles de lo que fue el Monasterio.

 

El Monasterio de Bonaval (Retiendas) fue fundado en la segunda mitad del siglo XII por un grupo de frailes procedentes del monasterio de Balbuena (Valladolid) con la finalidad de extender la Orden del Cister por las tierras al sur del Sistema Central. Los restos que actualmente subsisten datan del siglo XIII. Se hicieron varias reformas en el siglo XVII y finalmente fue abandonado por los monjes en el en 1821, pasando a manos privadas. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1992, siendo restaurado y acondicionado para su visita por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en 2018. Del conjunto monacal se conserva el ábside, la sacristía, el crucero y la nave meridional de la iglesia, además de algunos muros de otras dependencias.

 

Recópolis//Imagen: Cultura Castilla-La Mancha.
Recópolis//Imagen: Cultura Castilla-La Mancha.

 

Prao de los Judíos y las Salinas de Saelices de la Sal

No incluidas en este proyecto de visitas gratuitas pero también de especial interés y valor son el Prao de los Judíos y las Salinas de Saelices de la Sal. 


El Prao de los Judíos (Molina de Aragón) tiene una extensión aproximada de 1.700 metros cuadrados y se ubica en la cota más alta del núcleo urbano de Molina de Aragón. A pesar de sus reducidas dimensiones muestra una amplia secuencia de ocupación que abarca desde la época Califal hasta los siglos XVI-XVII: la fase islámica, cuyo elemento más representativo es un silo excavado en la roca; la fase de repoblación de la segunda mitad del siglo XII, donde hay que situar la construcción de una sinagoga y la reconstrucción de la muralla islámica; la fase hispano-judía, época de la que se han encontrado numerosos ejemplares numismáticos, objetos de hierro, objetos relacionados con la práctica de medicina, elementos epigráficos y lozas mudéjares; la fase de ocupación post-medieval, cuando se produce el colapso de la sinagoga y la pérdida de su carácter de asentamiento estable a mediados del siglo XV, y la última fase, de los siglos XVI y siglo XVII, con evidencias de que allí se establecieron algunas modestas viviendas. Los edificios que quedaron en pie, incluida la sinagoga, fueron parcialmente reocupados con fines totalmente distintos para los que fueron originalmente concebidos. 

 

Las Salinas de San Juan (Saelices de la Sal), situadas en la localidad que les da nombre, forman un conjunto de inmuebles destinados a la explotación salinera. Constan de dos pozos o norias, cocederos, albercas, canalizaciones, un almacén o alfolí y una ermita singular de planta elipsoidal. Todo el conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en el año 2007. Los primeros documentos relativos a la extracción de sal se remontan a 1203. Hasta la transición entre la Edad Media y la Edad Moderna la propiedad de las salinas recayó en distintos señores bajo el control del Rey de Castilla. A partir de esa época la explotación pierde su independencia y se integra en el grupo del Partido Salinero de Atienza, pasando a formar parte del Patrimonio Real. A partir del año 1872 pasaron a propiedad privada.

Tras la Guerra Civil española, periodo en el que se produjeron daños notables, se pusieron de nuevo en funcionamiento. La explotación de sal duró hasta principios de los años 70. Es ya en el siglo XXI cuando empezaron una nueva andadura con la compra en 2003 por la Fundación Naturaleza y Desarrollo (Funader), del Ayuntamiento de Saelices. A partir de ahí comienza la restauración de las antiguas salinas tomando como modelo la configuración que tenían en el siglo XVIII. Han sido restauradas por el Gobierno regional casi al cien por cien.

 

Salinas de Saelices de la Sal//Imagen: saelicesdelasal.com
Salinas de Saelices de la Sal//Imagen: saelicesdelasal.com

 

Arqueología en el Museo de Guadalajara

 

La capital de la provincia también cuenta con un centro arqueológico de primer orden, ubicado en el Museo de Guadalajara. Tras la aprobación de la Ley de Patrimonio Histórico en 1985, custodia todos los objetos procedentes de trabajos arqueológicos realizados en la provincia. Aunque algunas piezas ingresaron antes de 1973, la mayoría lo hicieron a partir de la aplicación de las Leyes de Patrimonio Histórico estatal y autonómica, de 1985 y 1990, respectivamente. El objeteivo: asegurar su adecuada conservación y su mejor función cultural y científica como muestras de la identidad cultural de todos los españoles.

 

Cabe destacar que la sección de Arqueología es la más numerosa de las tres que componen el Museo. Sólo una ínfima parte de los objetos recuperados están expuestos en la actualidad en la exposición permanente 'Tránsitos', lo que demuestra el importante papel que Guadalajara juega en el ámbito arqueológico nacional.

 

Entre las piezas de arqueología más destacadas que custodia el Museo figuran el vaso campaniforme (2600-1700 a. C.) procedente de la Cueva del Destete (Valdepeñas de la Sierra); la escultura femenina de Zenón de Afrodisias del siglo II, procedente del Palacio de los Duques de Medinaceli (Cogolludo); el ataifor encontrado en excavaciones arqueológicas de la ciudad de Guadalajara y datado en la segunda mitad del siglo X; las yeserías de la Sinagoga de Molina de Aragón de mediados del siglo XIV; el Sepulcro de doña Aldonza de Mendoza, de 1525 (devuelto por el Museo Arqueológico Nacional en 1973; el colgante en forma de hoja realizado en oro, del siglo VI, procedente del yacimiento de Recópolis; la espada de antenas atrofiadas, siglo V-principios del siglo IV a.C. de la Necrópolis de Alcuneza (Sigüenza); la Pila Bautismal de los siglos XIII-XIV de Los Postes (Illana) o la tinaja del Caballero Victorioso, de finales del siglo XIII, procedente de la zona de La Campiña. 

 

Yeserías del Prao de los Judíos//Imagen: Museo de Guadalajara.
Yeserías del Prao de los Judíos//Imagen: Museo de Guadalajara.


Cabe destacar que, tal y como señaló el director del Museo a El Decano de Guadalajara, en un extenso reportaje sobre el Plan Director que se va a poner en marcha en las instalaciones del Palacio del Infantado una vez restaurado, "la colección de arqueología es extensísima" y por ello se le dará la importancia que se merecde en el nuevo Museo. 

 

Además de sacar más piezas a la luz, se prevé la creación de un aula de investigadores. Fernando Aguado destaca el prestigio que tiene el Museo de Guadalajara a nivel de investigación, especialmente en el área de arqueología. "Este área se ha potenciado en los últimos años. Recibimos una gran cantidad de investigadores, algunos del extranjero, de universidades como Cambridge. Sus estudios se trasladan a tesis doctorales, trabajos de investigación y crean mucha bibliografía que nos ayuda a inventariar piezas. A nivel de investigación el Museo de Guadalajara está muy bien considerado y esto contribuye a darle difusión".

 

Como complemento, se tiene previsto implementar un proyecto para la investigación arqueológica del inmueble propiamente dicho. En el Plan Museológico se afirma que "el Palacio del Infantado encierra muchas incógnitas". Se especifica que la documentación anterior al bombardeo de 1936 no permite ver cómo fue su origen y la rehabilitación emprendida en 1960 no se documentó de la manera más adecuada, por lo que se concluye que "sólo el análisis arqueológico de sus estructuras nos puede revelar más datos de su historia y protegerlo mejor y, quizá, descubrir espacios clausurados cuya situación actual puede estar perjudicando la conservación del edificio”. 

 

Tendremos que esperar aún un tiempo para descubrir las sorpresas arqueológicas que nos deparará el Museo pero, de momento, tenemos la oportunidad y la gran suerte de contar en Guadalajara con un inmenso tesoro arqueológico, muy bien custodiado, procedente de los magníficos monumentos, yacimientos y parques repartidos por la provincia que nos invitan a un apasionante viaje a la Historia. 

 

¿Se animan a visitarlos?

 

El ataifor de Guadalajara//Imagen: Museo de Guadalajara.
El ataifor de Guadalajara//Imagen: Museo de Guadalajara.

 

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