Se trata de uno de los recursos del Centro de Rehabilitación Psicosocial y Laboral de Guadalajara. El 23 de abril, Día del Libro, compartirán un encuentro con el escritor Rafael Cabanillas, cuya novela ‘Quercus’, les ha impactado profundamente
Alicia, Josias, Alejandra, Christine, Isabel, José Luis y Daniel son algunos de los miembros de uno de los cientos de clubes de lectura que existen a lo largo y ancho de la provincia. Sin embargo, el suyo no es un club al uso. Es especial.
Todos sus integrantes son usuarios del Centro de Rehabilitación Psicosocial y Laboral (CRPSL) de Guadalajara, una entidad dependiente de la Fundación Sociosanitaria de Castilla-La Mancha. Se trata de un dispositivo de atención social especializada de carácter ambulatorio, que atiende a personas con diagnóstico de trastorno mental grave, de entre 18 y 65 años de edad, y a sus familiares, en coordinación con el Servicio de Salud Mental de Guadalajara.
El Club de Lectura nació en 2005 como uno de los programas terapéuticos del CRPSL, pero con el tiempo se ha convertido en algo más. Es el símbolo de la lucha por erradicar el estigma que ha tenido a lo largo de los años y que continúa teniendo hoy en día la enfermedad mental.
A través de la lectura, estos pacientes encuentran sosiego y evasión, al tiempo que socializan. Pero, sobre todo, buscan visibilizar.
El Decano de Guadalajara compartió con ellos una mañana. Una charla con Alicia, Josias, Alejandra, Christine, Isabel, José Luis y Daniel, acompañados por Noelia Olmos, técnica de Inserción Sociolaboral, y Natalia Legarda, terapeuta ocupacional, del CRPSL.
Un encuentro tímido al principio que se transformó a lo largo de dos horas en un coloquio abierto, muy esclarecedor y, sobre todo, lleno de sonrisas y mensajes que dejan a las claras la importancia de contar con este tipo de recursos y, sobre todo, la necesidad de un cambio radical en la visión que se tiene sobre las personas que padecen trastornos mentales.
"A veces toca exponerse para beneficiar al resto", afirma Noelia Olmos. Y nuestros protagonistas lo hicieron. Sin pelos en la lengua, pero también sin reproches. Con un mensaje claro: información, comprensión, empatía, valentía, integración y respeto.
"Es muy importante que la gente se informe y no prejuzgue a las personas con enfermedad mental", nos dice Alicia, quien ha padecido el rechazo de algunos de sus familiares por un diagnóstico que no les fue fácil de encajar.
"A la gente le diría que tratase de conocernos por cómo somos", señala Josias.
"Hay que ser valientes", apostilla Christine.
"Es muy importante visibilizar y dar a conocer la salud mental para que la gente pueda identificarse con ella y comprendernos", asegura Isabel.
"En este tema hay dos facetas: el estigma de la sociedad y el autoestigma. Por eso es importante que nosotros mismos no vivamos en una burbuja", señala José Luis.
Y Daniel concluye: "Lo que más necesitamos es empatía"
Noelia Olmos asegura además que es necesario "conocer, respetar y acompañar". "Lo que no se conoce da miedo. Y lo que es injusto es que se les exija a ellos todo el proceso de adaptación. Se trata de algo bidireccional, la sociedad también debe poner de su parte".
Mientras, Natalia Legarda recuerda que nadie está libre de padecer un problema de salud mental a lo largo de su vida y, a pesar de ello, "todavía hay muchos estigmas y queda mucho camino por recorrer".
La lectura es una aliada muy potente para las personas con trastornos mentales. Los miembros de nuestro Club se reúnen una vez a la semana para leer en la Biblioteca Pública del Palacio de Dávalos, que se convierte en un espacio de encuentro muy enriquecedor.
Preguntados por qué supone para ellos la aventura de abrir un libro, la opinión fue casi unánime. "Leer alimenta el alma, te entretiene y te relaja", señala Alejandra.
Para Alicia, la lectura "te evade de los problemas", algo en lo que coincide con José Luis: "Poco a poco vas conociendo y descubriendo cosas, aprendes palabras nuevas, se viven historias diferentes". "Cada libro es una nueva oportunidad”, apunta Daniel, “yo me he enganchado a leer, sobre todo novela negra".
Este año, el libro que se eligió por unanimidad entre todos los propuestos por la técnica de Inserción para arrancar el nuevo curso fue la novela 'En la raya del infinito. Quercus' del escritor Rafael Cabanillas Saldaña, editado por Cuarto Centenario. Forma parte de una trilogía junto a 'Enjambre' y 'Valhondo’ en la que se habla de "la España vacía, oculta y silenciada". A ella se ha añadido recientemente 'Maquila'.
El libro les impactó profundamente, ya que aborda sin tapujos la enfermedad mental, especialmente en uno de sus capítulos: 'Lucía y la locura'.
El título les causó cierta incertidumbre y miedo por la forma de abordar un trastorno como la esquizofrenia. Sin embargo, señala Alejandra, "la lectura fue completamente terapéutica". "Ver cómo trata Abel, el protagonista, a su compañera… Le salva la vida porque el verdadero milagro es el amor. Está escrito con gran tacto y sensibilidad y es de lo más profundo y terapéutico", añade.
"Ojalá alguien me hubiese tratado a mí como trata Abel a Lucía", señala Alicia.
Tanto les impactó, que, de la mano de la técnica de Inserción, decidieron escribir a Rafael Cabanillas para trasladarle su agradecimiento por "una lectura que nos ha encantado y hecho emocionar".
Rafael Cabanillas asegura a El Decano de Guadalajara que leyó la carta "inmensamente emocionado". "Mi oxígeno son las cartas de mis lectores. No tengo grandes premios, ni industrias editoriales, pero casi a diario recibo regalos en esas cartas, que son casi mejores que los premios al uso", afirma.
Reconoce que "esta es una de las más emotivas que he recibido y eso que tengo el listón muy alto con los lectores de la ONCE a través de mis audiolibros o de personas que no habían leído un libro en su vida". Uno de estos lectores ciegos le comentó que gracias a 'Quercus' había vuelto a 'ver'.
El autor destaca la importancia de abordar el tema de la salud mental a través de la literatura: “Hay que visibilizarlo. A lo largo de la historia se ha ocultado como un tabú. No se habla de ello o se hace con un lenguaje durísimo", denuncia. Reconoce que "afortunadamente, se va suavizando pero hay un estigma y si un escritor lo pone sobre la mesa y crea un personaje, lo que está haciendo es sacarlo a la luz. Lo que hago en 'Quercus' es visibilizar el problema, que se vaya quitando ese estigma a través de la literatura, que se normalice la enfermedad mental. Todos tenemos que colaborar en la medida de nuestras posibilidades".
Como forma de agradecimiento y de implicación en esta visibilización, Cabanillas decidió cancelar todos sus compromisos en actos a los que se le había invitado con motivo del Día del Libro y promover un encuentro con los miembros del Club de Lectura del CRPSL de Guadalajara.
Así, el próximo 23 de abril, a las 11:30 horas, tendrá lugar en el Archivo Histórico Provincial de Guadalajara un sencillo acto bajo el título ‘Quercus. Literatura y Salud Mental’, organizado por la Fundación Sociosanitaria de Castilla-la Mancha y la editorial Cuarto Centenario, coordinado por el Centro de Rehabilitación Psicosocial y Laboral de Guadalajara, en el que colaboran el Archivo y El Decano de Guadalajara.
Un acto que desde el Centro se ha recibido con gran satisfacción y, en palabras de los miembros del Club de Lectura, "con una alegría grandísima".
El Centro de Rehabilitación Psicosocial y Laboral de Guadalajara está ubicado en la avenida de Castilla de la capital y es uno de los 12 gestionados de forma directa en la región por la Fundación Sociosanitaria, al que se suman otros siete de gestión indirecta.
En él se atiende a personas con trastornos mentales graves que son derivadas por la Unidad de Salud Mental del Sescam para que trabajen con ellas como complemento a los tratamientos que reciben por parte Psiquiatría y Psicología.
Para ello, se desarrollan programas terapéuticos cuyo objetivo es favorecer y posibilitar la adquisición, recuperación y utilización de habilidades y competencias personales y sociales que cada una de las personas atendidas requiere para desenvolverse con la mayor autonomía posible en su medio familiar, social y laboral.
De esta manera se les ayuda a resocializar y a promover el desempeño del mayor número de roles como trabajar, estudiar, mantener relaciones sociales, de amistad y afectivas y se potencia su integración dentro de la comunidad.
Además, se ayuda a sus familias a que comprendan las enfermedades y puedan adquirir habilidades para manejar los problemas de los usuarios.
Asimismo, se les apoya en procesos de formación y empleo y se buscan alternativas residenciales en colaboración con la Asociación Afaus, que posee cinco viviendas supervisadas en Guadalajara.
Todo ello, indica Noelia Olmos, a través del diseño de planes individualizados de tratamiento y acompañamiento "de manera que puedan desarrollar un proyecto de vida y tomar el control de la misma lo mejor posible".
Además, se crean vínculos especiales con los usuarios que lo definen como "un hogar", en el caso de Josias, y en "un lugar en el que te sientes querida, arropada, protegida y acompañada", en palabras de Alejandra.
Y a la vista están los pequeños pero grandes logros conseguidos por los protagonistas de nuestro reportaje, quienes además de gestionar sus batallas personales, van consiguiedo pequeñas victorias.
Como Josias, el 'cineasta' del grupo, quien después de muchos años ha logrado trabajar a jornada completa como auxiliar de Seguridad en el Archivo Militar y, además, dirige una actividad en el CRPSL: el 'Sensicine', una proyección semanal -en la que él llama la 'Sensipantalla'- de cintas didácticas, terapéuticas, divertidas y con valores, que después se comentan en el popular 'Descansillo', en el que se comparten reflexiones y viandas.
O Alejandra, que de llegar al Centro totalmente oculta bajo una capucha, hoy en día no se esconde, luce una gran sonrisa, escribe y ha encontrado amistades con las que planifica tardes de cine y charlas fuera de casa.
E Isabel, que además de acudir al cine, imparte clases de manualidades en el CRPSL. La última de ellas de encaje de bolillos. Esas clases que no se pierde Alicia, una fan de los broches que no para de buscar materiales para confeccionarlos.
Y los casos de Christine, tan tímida como aventurera, que recorre kilómetros en la autocaravana familiar; Jose Luis, fotógrafo aficionado, que además de participar en los talleres del Centro también asiste a clases de fotografía y que nos ayudó a encuadrar la foto de portada; o Daniel, quien apenas socializaba ni salía de casa y ahora no para entre sus tres clubes de lectura y las sesiones de cine.
Los miembros del Club de Lectura también participan en actividades externas organizadas por el Centro relacionadas con los libros que leen, tanto en Madrid como en Guadalajara: visitas a la Feria del Libro, a la Biblioteca Nacional, a las torres de Chamartín, etc.
Se trata, señala Noelia, de "rescatar sus fortalezas y de que la sociedad entienda que es necesario crear oportunidades ajustadas a sus necesidades y darles apoyo y cobertura".
"Porque lo importante -concluye- es que al Centro se viene para dejar de venir".