La desidia y el abandono se ceban con el colegio de Usanos, cerrado desde 2023 por una gotera

Publicado por: Marta Perruca
14/05/2026 08:40 AM
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Reportaje: AMPA del colegio de Usanos
Reportaje: AMPA del colegio de Usanos

El AMPA denuncia que lo que podría haber tenido fácil solución en 2023, ha terminado con el edificio vallado por supuesta ruina. Educación recuerda que la conservación y el mantenimiento es una competencia propia del Ayuntamiento, lo que se dirimirá en un jucio el próximo mes de junio

 

Uno de los dos edificios del colegio de Usanos, que cuenta con 13 alumnas y alumnos y pertenece al CRA Francisco Ibáñez, que agrupa a los centros de Iriépal, Taracena y Usanos, pueblos pedáneos de Guadalajara, lleva tres años cerrado por una gotera. Según informan a El Decano de Guadalajara desde el AMPA, el problema habría tenido fácil solución en 2023, cuando este edificio, dedicado a Educación Infantil, tuvo que ser desalojado tras las lluvias torrenciales de octubre. Tres años más tarde, el deterioro es más que notable, debido a la humedad, a la desidia y al abandono.

 

Estas actuaciones esenciales para la continuidad y buen funcionamiento de los centros educativos son competencia de los ayuntamientos, como titulares de estas infraestructuras, pero el Ayuntamiento de Guadalajara trasladó el problema al tejado de la Junta de Comunidades, bajo el pretexto de que se trataba de una obra mayor.

 

 

La cuestión se ha judicializado y será la Justicia la que decida, en un juicio previsto para el mes de junio, qué administración es la responsable de las obras necesarias para recuperar el edificio, cuya situación, lógicamente, se ha agravado.

 

A poco más de un mes del juicio, el pasado 29 de abril, el edificio que se encuentra en el mismo recinto que el de Primaria aparecía con un vallado perimetral. Ese mismo día, por la tarde, se celebraba el Consejo de Barrios, donde se preguntó por esta cuestión. La contestación fue que “los técnicos lo han vallado por estado de ruina”. 

 

Al día siguiente, el pasado 30 de abril, se solicitó por escrito copia del expediente, “porque no sabemos la seguridad real del edificio, ya que el techo filtra". Sin embargo, al parecer, según las pesquisas que ha llevado a cabo esta organización, no se habría abierto ningún expediente al respecto en el Ayuntamiento. "En su momento reclamábamos que lo arreglaran y pusieran un aula modular mientras tanto. Ahora, entre que se celebra el juicio, se decide quién lo tiene que arreglar y se licitan las obras… Lo que pedimos es que nuestros niños sigan viniendo a este colegio, con las mismas condiciones y derechos que cualquier otro niño en Guadalajara capital”, comenta la secretaria del AMPA, Carmen María Martínez.

 

Y es que, según el AMPA, las labores de conservación y mantenimiento en el centro brillan por su ausencia. De hecho, fueron las propias familias, junto con el colegio, las que en su día decidieron poner un suelo de tarima en las aulas de Infantil para que los niños estuvieran más cómodos. El coste fue asumido al 50% por el CRA Francisco Ibáñez y los padres y fue instalada por los algunos padres de la sección de Iriépal.

 

El Decano de Guadalajara ha intentado contactar con el concejal responsable de Barrios Anexionados, David García, para que aclare la situación, sin que hasta el momento haya respondido a nuestra solicitud.



La reparación de la gotera, termina en los tribunales

Quien sí ha contestado es el delegado de Educación, Ángel Fernández-Montes, que explica que en el mes de mayo de 2024 se hizo un requerimiento al Ayuntamiento de Guadalajara para que reparase la cubierta del edificio, teniendo en cuenta que el deber de mantenimiento y conservación de los edificios corresponde a la administración municipal como titular de los mismos. “De hecho, en el informe que ellos mandan se dice que se ha producido un deterioro de esa instalación por la existencia de goteras, lo que es evidente, porque no se ha realizado el mantenimiento”, comenta. Al requerimiento de Educación, el Ayuntamiento responde con una orden de ejecución de las obras por un valor de 47.000 euros, pese a que la administración municipal no es competente, ya que este tipo de acciones deben ser dictadas por un juez. En ese momento, la Junta decide recurrir la orden y llevar a los tribunales al Consistorio por el incumplimiento de esa competencia propia.

 

A la pregunta de El Decano sobre si la Junta no podría haber actuado de oficio para evitar que la situación llegara a este extremo, el delegado explica que han tenido situaciones muy parecidas con otros ayuntamientos, en las que se presentó el requerimiento y se tramitó una orden de ejecución sustitutoria, asumiendo la competencia, lo cual viene recogido en el artículo 60 de la Ley 7/1985, Reguladora de las Bases del Régimen Local (LRBRL). Este artículo establece que, cuando una entidad local incumple obligaciones impuestas por la ley, la Administración del Estado o la Comunidad Autónoma pueden ejecutar por sí mismas lo que el ayuntamiento no haya hecho, a costa de este y previa audiencia. No obstante, en el caso de Usanos, según Fernández-Montes, “les requerimos que hicieran la reparación y ellos se descolgaron con la orden de ejecución hacia nosotros, lo que nos abocaba a llegar a los tribunales”.

 

Asimismo, recuerda que antes de que apareciera el problema de las goteras, el Gobierno regional realizó dos inversiones importantes en el edificio, cambiando las ventanas e instalando bombas de frío y calor en las aulas. “Por lo tanto, hicimos las obras que consideramos que podíamos hacer para la mejora de esas instalaciones educativas. El Ayuntamiento solo tenía que hacer una cosa: mantener la cubierta del edificio, pero no lo hizo. De hecho, ese edificio tenía un falso techo de escayola y, cuando empieza la gotera, la escayola, que es un material de construcción antiguo, comienza a coger peso y el Ayuntamiento tuvo que retirarla, pero no reparó las goteras”.

 

Fernández-Montes asegura que desde Educación están teniendo "muchos problemas" con el Consistorio capitalino en esta materia y aprovecha para recordar que la obligación de mantener y conservar sus edificios “no solo consiste en pintar las fachadas. Los edificios los utilizan personas, tanto el alumnado como el profesorado y el personal de administración y servicios, y debería pintar y acondicionar por dentro y arreglar las calefacciones… porque hay situaciones muy complicadas en centros educativos que no han resuelto y además han mentido”.



Cerca de un millón de euros del mantenimiento de centros educativos a festejos

Por otro lado, considera “sangrante” que el Ayuntamiento “haya retirado presupuestos destinados a mantenimiento y conservación de centros educativos para llevarlos a otras partidas, como pueden ser Festejos. Si ese montante cercano a un millón de euros se hubiera dedicado a los centros educativos, la situación sería mejor de lo que es actualmente”, afirma.

 

Y es que los grupos políticos en la oposición vienen denunciando recortes en las partidas de mantenimiento de centros escolares e infraestructuras deportivas en los últimos años. Solo en 2026, según señalaba recientemente el Grupo Municipal del PSOE en rueda de prensa, el presupuesto para mantenimiento de centros educativos se ha reducido en cerca de un millón de euros, entre los 500.000 que se recortaron de los Presupuestos en el momento de su aprobación y otro medio millón que se iba con una transferencia por decreto de Alcaldía directamente a Festejos.

 

Al mismo tiempo, Fernández-Montes pone en duda que el estado actual del edificio sea de ruina y no quepa ya la reparación, teniendo en cuenta que la construcción de Infantil es del mismo periodo y sigue en pie, y que desde su desalojo en 2023 el edificio todavía no se ha venido abajo. Pero, aun siendo la situación irreversible, entiende que el responsable es el Ayuntamiento, “porque lo que hubiera resuelto en un momento determinado, ejerciendo su competencia y reparando las goteras, habría evitado su deterioro”.

 

Tres años sin solución y con los alumnos de un sitio a otro y el edificio deteriorándose

Tal y como relata la secretaria del AMPA del colegio de Usanos, Carmen María Martínez, hasta octubre de 2023 el colegio consistía en dos edificios con un vallado alrededor, uno de ellos para Educación Infantil y el otro para Primaria. Según Martínez, por aquel entonces, en un contexto de fuertes lluvias, el AMPA manifestó su preocupación por la existencia de una gotera y una grieta de dimensiones considerables en el techo del edificio de Infantil “y en el mes de noviembre desalojaron el centro por riesgo de derrumbe”. Los alumnos de Infantil fueron trasladados al edificio de Primaria, que cuenta con dos aulas, de tal manera que los alumnos de Primaria se agruparon en una sola aula y los de Infantil, en la otra, una medida que se presentaba como provisional mientras se abordaban los trabajos de reparación, que entonces se estimaron con una duración de unos seis meses.

 

En marzo de 2024, se remitió un escrito al Ayuntamiento de Guadalajara y a la Delegación de Educación “para que alguien se ocupara del estado del edificio porque, aunque entendíamos que para ese curso ya no iba a estar disponible, la agrupación de niños de Primaria estaba dando problemas, al estar todos juntos, y se necesitaba un espacio para cada clase”.

 

En el curso 2024-2025, en lugar de reparar el edificio, se decide trasladar las clases de Primaria al bar de Usanos, que por aquel entonces se encontraba cerrado. “Se trata del edificio donde se encuentra el Ayuntamiento y el Centro Social para los mayores. En la segunda planta del bar está el comedor, que se había estado utilizando para psicomotricidad relacional, porque no contábamos con el polideportivo. En ese momento se decide que se va a utilizar como colegio, cruzando una carretera principal que no tiene badenes; los coches circulan muy deprisa y hay un tráfico importante de camiones y tractores, pero consideraron que estaba muy bien que metiéramos allí a los niños”.

 

Durante esos dos cursos, el AMPA estuvo reclamando presupuesto para instalar un aula modular frente al colegio, donde existe una era, pero según Martínez, “la mayor parte de las veces no nos contestaron y, cuando lo hicieron, fue para decir que no procede”.

 

El curso 2025-2026 se iniciaba con todos los alumnos en el edificio de Primaria, que, según señala, solo cuenta con dos aulas y los baños y carece de sala de profesores: “Cuando te reúnes con un profesor no hay un despacho o una sala de profesores, por lo que, si están dando clase, te tienes que reunir en el pasillo o en la calle. Cuando los niños tienen que salir a algún apoyo, se sacan los pupitres a la entrada. La biblioteca está instalada entre los dos cuartos de baño y la fotocopiadora está en una de las aulas”. Martínez explica que el edificio que ahora amenaza ruina tampoco contaba con estas dependencias, porque adolece de una mala organización, pero es evidente que ahora cuentan con menos espacio para todo.



Para la representante de las familias, el colegio de Usanos es un centro con un proyecto educativo envidiable, reconocido incluso por la Unión Europea, pero con una infraestructura “absolutamente decadente”, en la que no se ha invertido prácticamente nada en su mantenimiento en las últimas décadas, por lo que no se ajusta a la normativa vigente. “De hecho, sabemos que el sistema eléctrico del edificio de Infantil es antiguo, porque cuando se puso el aire acondicionado saltaban los plomos y se evidenció que no aguantaba la tensión requerida”.

 

A día de hoy, las familias lidian cada día con la impotencia y la incertidumbre, mientras manifiestan su incredulidad por cómo, de una gotera en el tejado, se ha podido llegar a esta situación. “Este colegio no ha cerrado nunca desde que se abrió en el año 1959, pero es un edificio que no se mantiene y van a dejarlo morir. Somos 200 vecinos perdidos de la mano de Dios y esto no es un colegio en el centro de Guadalajara. Somos diez familias y 13 niños que no importamos a nadie”, manifiesta indignada.

 

Martínez considera que en noviembre de 2023 el problema se podría haber solucionado fácilmente, pero la ruina se ha adueñado del edificio: “Era una gotera lo que había. Aquí viene un papá que es albañil y valoró la obra en unos 700 euros”, indica.

 

En este sentido, insiste en que en el curso 2023-2024 se renovaron las ventanas y la climatización y se instaló una pizarra digital con una subvención de la Junta. “En 2023 el curso empieza con todo nuevo y, a día de hoy, todo sigue dentro: la pizarra, el material, el mobiliario. Se ha escrito al Ayuntamiento de Guadalajara para que todo ese material se saque de allí, para que no se pierda si el edificio se viene abajo, y nos contestaron que el colegio dice que no tiene espacio para guardarlo, lo cual es cierto, pero entendíamos que el Ayuntamiento debía hacerse cargo de eso”.

 

La desidia del Consistorio capitalino, aseguran, no solo afecta al colegio de Usanos, sino que se extiende por todo el pueblo y ni siquiera los proyectos de los Presupuestos Participativos llegan a ejecutarse o lo hacen parcialmente. Por ello, en noviembre de 2024 el AMPA asistió a un Pleno del Ayuntamiento de Guadalajara para preguntar por la gestión municipal en un pueblo que, de la misma manera que el colegio, ve peligrar su futuro: “El pueblo está como el aula de Infantil, con calles sin asfaltar, carentes de aceras, el servicio de limpieza que viene cuando le da la gana, si es que viene, etc.”. Entonces, David García, echaba balones fuera, al tejado de la Junta, en lo que se refiere al colegio y señalaba que para este Ayuntamiento todos los barrios "son de primera", al tiempo que pedía "un poco paciencia", pero dos años más tarde, "todo sigue igual".

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