REPORTAJE: La Edad de Plata de la Cultura Española sale de los archivos para reivindicar la belleza e impedir los errores del pasado

Publicado por: Marta Perruca
07/06/2026 08:00 AM
Reprods.: 93
Imágenes: El Decano
Imágenes: El Decano

El Archivo Histórico Provincial acoge hasta el 30 de junio la exposición "Las Generaciones de la Edad de Plata de la cultura española”, comisariada por lo profesores de la UCM, Begoña Regueiro y Francisco A. González Redondo

 

El Archivo Histórico Provincial de Guadalajara ha aprovechado la conmemoración del Día Internacional de los Archivos, que se celebra el 9 de junio, para rescatar de la memoria uno de los periodos de mayor esplendor intelectual, artístico y científico, en una España que empezaba a abrirse a Europa, durante la denominada Edad de Plata de la Cultura Española. Un periodo jalonado por dos aniversarios fundamentales: los 150 años de la creación de la Institución Libre de Enseñanza, en la primavera de 1876, y los 90 años del estallido de la Guerra Civil, en 1936.

 

El pasado 25 de mayo se inauguraba la exposición “Las Generaciones de la Edad de Plata de la cultura española”, que se podrá visitar hasta el 30 de junio y se complementa con dos conferencias impartidas por los comisarios de la misma: “La Edad de Plata de las Letras Españolas”, que tenía lugar el pasado martes 2 de junio, de la mano de Begoña Regueiro, profesora titular de Didáctica de la Lengua y Literatura de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), y La Edad de Plata de la Ciencia Española”, el próximo 16 de junio, por parte del profesor de Historia de la Ciencia Francisco A. González Redondo, también de la UCM.

De izquierda a derecha, Riansares Serrano, directora del Archivo Provincial, Begoña Regueiro, comisaria de la muestra y Amparo Donderis, responsable del Archivo de Sigüenza y encargada de presentar a la ponente.
De izquierda a derecha, Riansares Serrano, directora del Archivo Provincial, Begoña Regueiro, comisaria de la muestra y Amparo Donderis, responsable del Archivo de Sigüenza y encargada de presentar a la ponente.


Además, el 9 de junio, a partir de las 11.00 horas, tendrá lugar una visita a la exposición dirigida por Begoña Regueiro, como broche final al acto conmemorativo del Día Internacional de los Archivos, en el que se procederá a leer el Manifiesto Regional por los Archivos, escrito por Martín Galán, profesor de Historia Moderna de la UCM.

 

La Edad de Plata de la cultura española se fragua en un contexto general de crisis, en el que las antiguas reglas del juego han quedado obsoletas y ya no sirven para explicar la nueva realidad, y la pérdida de las últimas colonias (Cuba, Filipinas, Puerto Rico y Guam) termina de dilapidar el imperio español, sumiendo a la sociedad en un profundo pesimismo. Las generaciones que surgen en este contexto intentarán cambiar las cosas a través del arte, la belleza, el conocimiento y la educación. Se trata de un periodo de gran ebullición de ideas, de avances científicos y revoluciones artísticas, que por fin abrirán las puertas a Europa, pero que se dio de bruces con el golpe de Estado del 18 de julio de 1936. La guerra acabó con aquellas luces y sumió a este país en uno de los periodos más oscuros de su historia.

 

Junto con los minuciosos paneles que desenvuelven el inicio y la evolución de las distintas generaciones que conforman este periodo —la Generación del 98 y el Modernismo; la Generación del 14 y el Novecentismo; y la denominada Generación del 27—, la exposición presenta otros paneles complementarios que ahondan en las “Otredades”, en los movimientos y personajes que quedaron fuera de esas generaciones, tanto en el campo de las ciencias, como en las letras: “Cuando hablamos de la Edad de Plata, no decimos de oro porque falta mucha gente… y nada hubiera podido existir si ellos no hubieran existido, y voy a hacer hincapié, especialmente, en ellas”, comenta Regueiro.

 

Los comisaros de las exposición, Begoña Regueiro y Francisco A. González Redondo, junto a Riansares Serrano y Amparo Donderis.



Resulta complicado recorrer esta exposición, repasando aquellos años de nuestra historia, sin encontrar paralelismos con el momento actual y sin que acuda a la mente esa frase de tan rabiosa actualidad: “Las sociedades que olvidan su pasado están condenadas a repetirlo”.

 

La muestra se completa con un conjunto de vitrinas que recogen una interesante colección de publicaciones originales de los autores de la época y documentos relacionados con este periodo y sus protagonistas, procedentes de los fondos propios de los comisarios. Como no podía ser de otra manera, el Archivo Histórico Provincial ha contribuido a alimentar la muestra con algunas curiosidades de sus estanterías, entre las que se encuentran los testimonios gráficos que recogió el fotógrafo, Francisco de Goñi, con retratos de Emilia Pardo Bazán o Ramón y Cajal, entre otros.

 

Por otro lado, y en el contexto del Día Internacional de los Archivos, se muestran algunos de los documentos más significativos que guardan los archivos de la ciudad: tanto en el Archivo Histórico Provincial como en el militar y los archivos del Ayuntamiento y la Diputación.

 

Expediente académico del dramaturgo Antonio Buero Vallejo.
Expediente académico del dramaturgo Antonio Buero Vallejo.


La Edad de Plata: del poder de la cultura a la europeización

A finales del siglo XIX, la sociedad asiste a un cambio de paradigma. Aparecen nuevas corrientes filosóficas con un marcado carácter pesimista, mientras la llegada del Positivismo deposita toda la fe en la ciencia, pero es incapaz de responder a las preguntas del existencialismo (quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos…).

 

Ese ambiente pesimista que vive Europa llega a España, donde se encuentra con la crisis del Regeneracionismo y la Restauración: “el turnismo político no funciona y hay una crisis de conciencia, porque si ya no somos imperio, ¿qué somos? Este va a ser uno de los grandes temas que traten los autores, tanto en el Modernismo y la Generación del 98 ,como después, la Generación del 14”, explica la profesora.

 

Regueiro, en concordancia con los teóricos del siglo XX, sostiene que, pese a la dicotomía académica entre Modernismo y Generación del 98 —que identifica al Modernismo con la belleza, la evasión, el exotismo, la mitología y la renovación estética, y a la Generación del 98 con la reflexión crítica sobre España, la regeneración intelectual, la sobriedad, el paisaje, Castilla, las tradiciones populares y la identidad—, “son las dos caras de una misma moneda”. Autores como Rubén Darío, Manuel Machado, Antonio Machado, Unamuno o Valle-Inclán conviven en la misma época y están inmersos en esa misma crisis de identidad y en la búsqueda de la esencia. Pretenden “resignificarse y volver a dar sentido a las cosas” por medio “del intelecto y la belleza, que no de la acción, que es lo que les va a diferenciar de otras generaciones posteriores. Todos ellos piensan que por medio del arte y de la belleza se puede llegar a cambiar el mundo. La belleza cambia al individuo. El arte nos cambia, nos hace parar, pensar, recapacitar. Desde el cambio del individuo, se puede cambiar la sociedad y cambiar la política”, explica la profesora.

 

Por el contrario, la Generación del 14 va a pasar a la acción. Son intelectuales críticos, pero optimistas, y tienen un fuerte compromiso con la regeneración de España. “Estudian y leen el presente para modificar el futuro y buscan una acción que de verdad mejore la sociedad”. Para ello, una de las claves va a ser la europeización de España, de la que Ortega y Gasset será “el gran artífice”: “Frente a esa admiración de la historia, de la cultura del pueblo, del pasado, nuestros mitos y nuestros cuentos (de la Generación del 98), los novecentistas invitan a dejar de mirar tanto para adentro, para mirar hacia afuera, porque a lo mejor España no es la solución, sino el problema, y la solución está en Europa”, comenta Regueiro. El principal instrumento para alcanzar esa europeización será la educación: “La educación es la solución para todo. Desde una buena educación se podía cambiar la sociedad, entonces y, también, ahora”.

 

Paralelamente, la Edad de Plata en el mundo de las ciencias arranca en 1876, cuando un grupo de profesores expulsados de sus cátedras fundan la Institución Libre de Enseñanza como respuesta al Decreto Orovio (1875), que restringía la libertad de cátedra y obligaba a los profesores a ajustarse la ortodoxia católica en sus enseñanzas. Entre ellos se encuentran Augusto González de Linares y Laureano Calderón, los primeros en rebelarse contra el Decreto, y, con ellos, Francisco Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate o Nicolás Salmerón, quienes, expulsados de sus cátedras, deciden crear un centro educativo privado, laico y autónomo, independiente de las universidades del estado: la Institución Libre de Enseñanza. Ante la dificultad de aplicar este modelo en el nivel universitario, centran sus aspiraciones en la educación primaria y secundaria como terreno fértil para promover el cambio desde la infancia.

 

“La generación de 1876 es el punto de partida, pero son mentores de los que vienen después. En 1898 tenemos dos figuras de referencia: Ramón y Cajal, que desde España conquista el mundo de la biología y la neurociencia, y Leonardo Torres Quevedo, que destaca en el ámbito de la tecnología. Ya tenemos unos apóstoles que desde España han ido al encuentro de Europa y se van a convertir en mentores o padrinos de la Generación del 14, con Ortega y Gasset en las Humanidades y Blas Cabrera en las Ciencias, que será la que empuje a la del 27, que ya irá al encuentro con Europa con total normalidad”, argumenta González Redondo, mientras presenta esta muestra a El Decano de Guadalajara.



El siglo XX —continúa el historiador— se inaugura con dos revoluciones en la comprensión de la naturaleza: por un lado, el mundo cuántico de lo microscópico; por otro, la relatividad especial —y más tarde la general— de Einstein, que transforman nuestra visión del macrocosmos. Estos avances sitúan a la física (y a la química) en el centro del desarrollo científico del primer tercio del siglo y de nuestra Edad de Plata. Un hito simbólico de ese momento es la visita de Albert Einstein a España en 1923. Tras la confirmación experimental de las predicciones teóricas de la Relatividad general en el eclipse de 1919, que demostró que la luz se curva en presencia de campos gravitatorios, Einstein se convirtió en la figura científica de referencia internacional. “Vino a España porque percibía un país en proceso de modernización y en sintonía con la ciencia europea”, comenta.

 

La mujer intelectual y la imagen de la mujer moderna

Mientras tanto, la mujer se va abriendo paso en el ámbito académico, aunque no sin enormes dificultades. Tal y como recordó González Redondo, los primeros intentos femeninos de acceder a la universidad en el siglo XIX provocaron una reacción legislativa destinada a impedirlo. Hubo que esperar hasta marzo de 1910, cuando una Real Orden permitió por fin que las mujeres pudieran matricularse libremente en cualquier universidad española, sin permisos especiales ni autorizaciones excepcionales.

 

A finales de los años 20 se alcanzó otro hito: la consecución por parte de mujeres de los primeros doctorados, requisito imprescindible para poder optar a plazas universitarias. Sin embargo, ese avance quedó pronto limitado. “Esto se va a quedar en ‘Plata’ —explicó— porque los varones no les van a dejar acceder a ninguna cátedra. Solo dos lo van a intentar y mejor que no lo hubieran hecho, por la discriminación que sufrieron”. La primera mujer que obtuvo una cátedra en España fue Ángeles Galino, en 1956, ya en pleno franquismo.

 

Ni la Dictadura de Primo de Rivera, ni la ‘Dictablanda’ de Berenguer, ni la II República permitieron que las mujeres culminaran sus carreras académicas alcanzando cátedras. Aun así, su presencia en los estudios superiores creció: en el Curso de Doctorado 1928‑1929, en las áreas de Física y Química, el 25 % del alumnado era femenino, una cifra excepcional para la época.



Las mujeres —añade la especialista en Lengua y Literatura— son fundamentales en este periodo. “La creación de la mujer moderna se debe a estas mujeres. Gracias al espíritu de la Institución Libre de Enseñanza y a los nuevos avances y políticas educativas, las mujeres habían podido estudiar y se habían convertido en intelectuales. De repente, tenemos a mujeres que nos hablan de las mujeres y del mundo y nos dan la visión femenina de la historia y de las cosas, incluso por delante del momento histórico y de la sociedad… Las mujeres de esta generación ya estaban hablando de la mujer moderna que fuma, que conduce y hace deporte igual que los hombres, y que se viste con faldas más cortas, sin sombrero, y lleva pelo corto”.

 

Durante este periodo tenemos referentes femeninos en el periodismo, como Carmen de Burgos, Sofía Casanova o Magda Donato; en la política, como Margarita Nelken; educadoras y promotoras de la cultura, como María de Maeztu, Victoria Kent o Isabel Oyarzábal; y escritoras como Carmen de Burgos, María Lejárraga, Blanca de los Ríos, Sofía Casanova, Concha Espina, Ángeles Vicente, Elena Fortún, Rosa Chacel, etc. “Sin embargo, cuando llega el 36, las mujeres vuelven a casa y todas estas autoras desaparecen; algunas se exilian fuera de España y otras son víctimas del exilio interior y se evaporan del mundo cultural, de los libros de historia y de los libros de texto”, relata la comisaria de la exposición.



La Generación del 27 y los que se quedaron fuera

Finalmente, tenemos a la Generación del 27, que surge como un grupo formado por poetas (Jorge Guillén, Pedro Salinas, Gerardo Diego, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Emilio Prados, Manuel Altolaguirre) en el homenaje a Luis de Góngora celebrado en el Ateneo de Sevilla en 1927, con motivo del tercer centenario de su muerte, dejando al margen a otros géneros e intelectuales de la época y abonando el terreno para el malestar y la polémica. “Es una generación que ellos se lo guisan y se lo comen… El hecho de que parezca que es una generación de poetas deja fuera a otras artes, conocimientos y disciplinas que también eran importantes y pioneras”, explica Regueiro.

 

“En ciencias va a pasar lo mismo. No todo el mundo va a poder acceder a las plazas o a las tesis doctorales, y va a haber mucha gente descontenta. Es lo que llamamos las 'Otredades': la Otra Edad de Plata de las Letras y la Otra Edad de Plata de las Ciencias. Hay hombres y mujeres que han quedado apartados y que están acumulando agravios. Mientras estamos en paz no pasa nada, pero el 18 de julio todo estalla”, añade González Redondo.

 

La Otra Edad de las Letras tiene que ver con todos esos cambios que se están experimentando en la sociedad, que van a tener un reflejo en el arte y la literatura. Otros autores y géneros que se van a quedar al margen por el hecho de ser mujeres, por motivos políticos o de estilo. Aparecen nuevos públicos entre el proletariado que demandan otro tipo de publicaciones y, con ellos, escritores profesionales, que reciben un sueldo por su trabajo, aunque a veces no les dé para vivir. Surge la novela corta con autores como Gómez de la Serna o Blasco Ibáñez, pero también Felipe Trigo, que va a ser uno de los más vendidos, y otros muchos géneros muy populares, como las novelas de quiosco, el cuento erótico, el cuento espiritista, la narrativa fantástica y de terror, la ciencia ficción, la novela taurina o de los espectáculos de variedades, el género chico y el teatro breve, la literatura infantil, etc...

 

“Se estaba avanzando tanto en tantas cosas, en la ciencia, en el conocimiento, en la emancipación y el progreso de las mujeres… Lo estábamos consiguiendo todo: la dignificación de la literatura infantil, la literatura para todos los públicos, el best seller y las novelas de quiosco, junto a la novela más elevada y, de repente, todo eso se truncó”, concluye Regueiro.

 

Esta exposición de historia —continúa González Redondo— “no trata únicamente de hacer un relato de hechos pasados, sino de aprender del pasado para no repetir errores en el futuro”. De hecho, la exposición termina con una sentencia escrita por Manuel Tagüeña cuando, desde su exilio en México, hacía gestiones para volver a España en 1956: “Estoy lleno de deseos de laborar para que los españoles se mantengan unidos y no puedan repetirse las tragedias de nuestra generación”. Así sea.

Vídeos de la noticia

Imágenes de la noticia

Categorías:
Tags:
Powered by WebTV Solutions