La provincia de Guadalajara mantiene problemas de contaminación por ozono pese a la mejora experimentada en los últimos años, según el informe sobre calidad del aire de 2025 presentado por Ecologistas en Acción. La organización señala que la estación de Guadalajara sigue incumpliendo el valor objetivo legal para la protección de la salud en el trienio 2023-2025, mientras que la de Azuqueca de Henares supera ya los límites que la Unión Europea exigirá a partir de 2030.
El informe identifica dos grandes focos de contaminación en la región. Uno de ellos se localiza en el norte de Castilla-La Mancha, donde se concentra una elevada actividad industrial y una intensa red de carreteras y autovías con gran volumen de tráfico. En esta zona se encuentran municipios como Guadalajara y Azuqueca de Henares, además de Toledo y Talavera de la Reina.
Según Ecologistas en Acción, las emisiones generadas en este corredor, junto con las procedentes de la Comunidad de Madrid, favorecen la formación de ozono troposférico, un contaminante que termina afectando también a áreas rurales alejadas de los principales focos emisores.
La organización ecologista sostiene que la Junta de Castilla-La Mancha "no ha aprobado ningún plan de mejora de la calidad del aire" para afrontar las superaciones de los valores de ozono registradas durante la última década y denuncia que tampoco existe un plan de actuación para episodios de alta contaminación en la comarca de Puertollano. Además, asegura haber solicitado en cuatro ocasiones la adopción de estas medidas sin haber obtenido respuesta.
Ecologistas en Acción va más allá y afirma que el Gobierno regional "no ha tomado ninguna medida en cuanto a calidad del aire en el año 2025". Entre las actuaciones criticadas por la organización figura el traslado de algunas estaciones de medición a ubicaciones con menores concentraciones de contaminantes.
En este sentido, el informe destaca el caso de la estación de Talavera de la Reina, cuya ubicación fue modificada en 2022. Según la organización, este medidor había registrado anteriormente superaciones de los valores objetivo para la protección de la salud y la vegetación, mientras que en su nuevo emplazamiento detecta niveles considerablemente inferiores de ozono.
También cuestiona la fiabilidad de algunos datos procedentes de estaciones industriales y critica que la web autonómica de calidad del aire únicamente ofrezca información en tiempo real de la última hora, además de no incorporar los datos de las redes privadas de medición ni transmitirlos al visor estatal del Ministerio para la Transición Ecológica.
En términos generales, el informe refleja una evolución positiva de la calidad del aire en algunas zonas de la región durante el periodo 2012-2025. En la Aglomeración de Guadalajara, por ejemplo, el número de días que superaron el objetivo legal de ozono descendió un 59 % respecto a la media registrada entre 2012 y 2019.
Sin embargo, la organización advierte de que el problema sigue lejos de resolverse. Dos de cada tres estaciones que miden este contaminante en Castilla-La Mancha registraron más de 75 días por encima de la guía recomendada por la OMS durante 2025. De aplicarse el mismo criterio que utiliza la normativa para evaluar el ozono, muchas estaciones habrían agotado en un solo año todas las superaciones permitidas para un periodo de tres años.
Entre las estaciones que incumplieron el valor objetivo legal para la protección de la salud en el trienio 2023-2025 figura la de Guadalajara. Además, la estación de Azuqueca de Henares superó los 18 días anuales de superación aprobados por la Unión Europea como nuevo objetivo legal para 2030.
El informe también señala que la estación de Campisábalos, integrada en la red estatal de fondo rural, se encuentra entre las que registraron niveles elevados de ozono, evidenciando que este contaminante afecta igualmente a espacios alejados de los grandes núcleos urbanos e industriales.
Ecologistas en Acción recuerda que, según estimaciones de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), la contaminación atmosférica provocó en Castilla-La Mancha hasta 750 muertes durante 2023, una cifra equivalente al 4 % de todos los fallecimientos registrados ese año en la región.
De ellas, 380 se atribuyen a la exposición a partículas finas PM2,5, 40 al dióxido de nitrógeno (NO2) y 330 al ozono troposférico. Aunque las provincias con mayor incidencia relativa fueron Albacete y Toledo, la organización subraya que toda la comunidad continúa expuesta a niveles de contaminación que afectan tanto a la salud humana como a los ecosistemas.
El informe concluye que durante 2025 el ozono troposférico, las partículas PM10 y PM2,5 y el dióxido de nitrógeno volvieron a superar en toda Castilla-La Mancha los niveles recomendados por la OMS, recuperando en algunos casos concentraciones similares a las registradas antes de la pandemia.